MANUEL CARDENAL ARRIBAS "VERDURAS " (1873 - 1897)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor Español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Rehiletero nacido en 1873,  que fue cogido por un novillo el 15 de agosto de 1896 y,  que falleció a resultas de esa cogida el 10 de marzo de 1897. Al respecto de su vida el maestro Juan José Zaldívar Ortega (quien le refiere como Miguel Cardenal en su obra Víctimas del Toreo) nos ilustra agregando que este personaje fue un << banderillero en novilladas, nacido en 1873, y que falleció el 10 de marzo de 1897, a los 23 años de edad, a consecuencia de dos cornadas recibidas en Madrid siete meses antes, una en el muslo derecho, muy próxima a la ingle, y otra en el vientre,  en los que estuvo luchando con la muerte. "

 

Don José María de Cossío asegura " que no llegó a adquirir un nombre entre los subalternos de su época, si bien estaba dotado de aptitudes excelentes; pero se le conoce en la historia del toreo por su trágico fin. El día 15 de agosto de 1896 toreaba en la Plaza de Toros de Madrid novillos de don Gregorio Medrano; se retrasó en la salida de un par, y el toro, que era muy ligero, lo enganchó, dándole dos graves cornadas, una en el muslo derecho, muy próxima a la ingle, y otra en el vientre. Ingresado en el  hospital, llegaron a conjurarse los riesgos más inmediatos; pero declarada una tuberculosis pulmonar, falleció el 10 de marzo de 1897, sin haber abandonado el hospital. "

 

El erudito taurino, don  Juan José de Bonifaz Ybarra refiere su trágica suerte, en su libro “Víctimas de la Fiesta”, que << un novillo de la ganadería de Gregorio Medrano infirió en la Plaza de Madrid, el 15 de agosto de 1896, dos graves cornadas al soriano Manuel Cardenal Arribas (Verduras), una en la parte superior del muslo derecho y la otra en el vientre. Se le ingresa en un hospital, donde mejora de las heridas, pero se le presenta una tuberculosis pulmonar, dejando de existir el 10 de marzo de 1897 en el mismo centro sanitario donde fue llevado. "

EMILIO CAMPILLO "EL HERRADITO" (1860 - 1897)

Solo para efectos ilustrativos

“El balcón del Príncipe de la Maestranza”

John Frederick Lewis

 

Banderillero sevillano, nacido el 25 de agosto de 1860, falleció el 5 de mayo de 1897, a los 37 años de edad, a consecuencia de un fuerte golpe al caer de cabeza y resentirse de la columna vertebral. De pareja con Diego Prieto “Cuatro-dedos”, banderilleó en Madrid en la novillada del 8 de agosto de 1875, y en la cuadrilla de Manuel Díaz “El Lavi” figuraba en 1877 y toreó en Madrid en 1878. Después se perdió de vista en América hasta el 2 de mayo de 1897, en que fue cogido en la Plaza de Toros de Chihuahua (México), al salir de un par de banderillas, por un toro de Santin, que le volteó, cayendo de cabeza, resintiéndose de la espina dorsal y falleciendo tres días después, el 5 de mayo de 1897. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

 

La crónica sucinta del erudito Juan José de Bonifaz Ybarra respecto de este lidiador, y contenida en su libro “Víctimas de la Fiesta”, refiere que << en el coso mexicano de Chihuahua fue cogido, tras prender un par de banderillas, el sevillano Emilio Campillo (Herradito), el 2 de mayo de 1897, el toro agresor llevaba el hierro de la vacada de Santín y el deceso se produjo el inmediato día 5 de mayo de 1897. "

FELIPE ARAGÓ LOZANO "MINUTO" (1855 - 1897)

Banderillero español nacido en Ruzafa (Valencia) el 1 de mayo de 1855 -fecha precisada por Recortes en la breve biografía que publicó del diestro-, y que falleció el 7 de mayo de 1897 a los 42 años de edad. Desde 1878 comenzó a figurar en corridas de novillos, a las órdenes, la mayoría de las veces, de José Ruiz “Jovito” y Joaquín Sanz “Punteret”. En la temporada de 1882  ingresó en la cuadrilla de Luis Mazzantini, toreando en varias plazas francesas y embarcando para Montevideo con su jefe. Con él hizo su presentación en Madrid el 25 de mayo  de 1884 pareando, en unión de “Galea” y Antonio Chavarri “El Aragonés”, toros de Doña Dolores Monge, viuda de don Joaquín Murube. Tuvo el 27 de julio de 1884 el accidente más aparatoso de su vida taurina. Un toro de Murube, al salir rebotado de una vara, se le arrancó, arrojándose <<Minuto>> al suelo para evitar la cogida y tirándole el astado multitud de derrotes sin más consecuencias que la rotura de la ropa, a más del susto.

El 2 de mayo de 1897, en la Plaza de Covilha (Beira Baixa) de vecino reino lusitano, fue alcanzado por un toro al hacer un quite al rejoneador Casimiro d´Almeida teniendo la desgracia de resbalar cayendo delante de la cara del bicho, éste que ya había sido toreado en otras plazas, hizo por él pisoteándole  y quedando casi acostado encima del pecho, causándole varias lesiones y haciéndole perder el conocimiento. Cinco días después, el citado día 7 de mayo de 1897, falleció a consecuencia de aquella cogida. Fue trasladado a Lisboa, en cuyo cementerio Oriental recibió sepultura. Desde 1878 comenzó a figurar en corridas de novillos, a las órdenes, la mayoría de las veces, de José Ruiz (Jovito) y Joaquín Sanz (Punteret). En la temporada de 1882 ingresó en la cuadrilla de Luis Mazzantinni, toreando en varias plazas francesas y embarcando para Montevideo con su jefe. Con él hizo su presentación en Madrid el 25 de mayo de 1884 pareando, en unión de Galea y Antonio Chavarri (el Aragonés), toros de doña Dolores Monge, viuda de don Joaquín Murube. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)".

Respecto de su  infausta suerte,  el erudito Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << residía en Lisboa desde 1885 el valenciano Felipe Arago Lozano (Minuto) y en los ruedos portugueses actuó durante los últimos años de su vida. Al hacerlo en el de Covilha, en la provincia de Beira Baja, el 2 de mayo de 1897, fue pisoteado por una res, que le produjo tan graves lesiones que el fallecimiento tuvo lugar el día 7 del citado mes de mayo de 1897. El cadáver recibió sepultura en el Cementerio Oriental  de Lisboa. "


Cortesía de don José Antonio Román Romero

Refiere el historiador José Antonio Román Romero de este torero valenciano, el mejor mozo indudablemente de todos los Minutos, llamado Felipe Aragó, que nació en Valencia el día 1° de Mayo de 1855. Fue recomendable banderillero y buen peón de brega, que figuro como banderillero de la cuadrilla de Luis Mazzantini. Poco más de un año estuvo con este popular espada, y marchó a Portugal donde fijó su residencia definitivamente. Su práctica en las lides taurinas le dio un buen puesto entre todos los peones del vecino reino, y Minuto era solicitado para ayudar a los caballeros rejoneadores en todas las corridas de algún fuste. Así estuvo doce años, querido y respetado de todos, hasta que el 2 de Mayo de 1897, en la plaza de Covillia (Portugal), estaba a la salida del caballero rejoneador D. Manuel Casimiro d'Almeida, y resbaló; cayó y fue corneado, además de horriblemente magullado. Resultó con tan graves contusiones, que a consecuencia de ellas falleció el 5 de Mayo de 1897, cuando acababa de cumplir cuarenta y dos años.

JOSÉ FERNÁNDEZ SALVADOR "EL VIAJANTE " (XXXX - 1897)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del famoso pintor taurino Carlos Ruano Llopis

1878-1950

Banderillero de escasos méritos, del que sólo tenemos la referencia de su trágica muerte la tarde del 14 de mayo de 1897, en la Plaza de Toros mexicana de Cortázar, sin saber la naturaleza de las lesiones recibidas. Su nombre no aparece ni en “el Cossío” ni en la “Antología Taurina Mexicana”, de don Ángel Villatoro.

De él refiere, con mayor aporte,  el historiador Juan José de Bonifaz Ybarra, lo siguiente << el sevillano José Fernández Salvador (el Viajante) resultó herido cuando intervenía en un festejo celebrado el 14 de mayo de 1897 en la localidad mexicana de Cortázar, de cuyas resultas expiró el día 25 del citado mes mayo de 1897 en la ciudad de Celaya, en la misma república. "

Como cultura general, vale la pena mencionar que Cortázar es uno de los 46 municipios del estado mexicano de Guanajuato (que colinda con el de Celaya); anteriormente el sitio que ocupa la ciudad de Cortazar fue una aldea otomí con nombre “Degnio Amole” y “Jali-Hui”, más tarde el lugar fue dominado por los mexicas, quienes le llamaron “Amilli” que significa “raíz que se talla y hace espuma”. Con la llegada de los españoles se le denominó “Degno-Yahhiu”. El 5 de mayo de 1721, los religiosos franciscanos la fundan legalmente y la llaman “San José de los Amoles”. Para el 21 de octubre de 1857, el Congreso de Guanajuato, decreta que se llame “Villa de Cortazar” en honor a don Luis Cortázar y Rábago quien decretara la independencia por vez primera en la entidad.

El 10 de septiembre de 2016 recibí una amable correo electrónico del historiador taurino mexicano Rafael Gómez Lozano, donde me hace llegar una página del diario "The Mexican Herald", del viernes 12 de mayo de 1899 donde aparece una nota que dice: TRAGICA MUERTE. Clavado por banderillas que intentaba poner a un toro.- El mundo ha recibido una noticia de Silao (Guanajuato, México) anunciando que el matador de novillos, José Fernández, "El Viajante", ha encontrado un trágico fin en la Plaza de ese pueblo. Fernández se encontraba entre los espectadores de una corrida de toros que estaba siendo dada por José Gallardo "Coquinero" y su cuadrilla. De manera improvisada Fernández fue llevado por su entusiasmo y el apoyo de los espectadores al ruedo. Él tomó un par de banderillas y se dirigió al novillo, y cuando estaba a punto de depositarlas en el encuentro, resbaló y cayó enfrente del toro. Pronto recibió asistencia de la cuadrilla quienes lograron hacerle un quite para distraer al animal, pero "El Viajante" no se levantó. Cuando fue recogido del suelo, encontraron que una de las banderillas había traspasado su pecho y la otra había entrado en el cuello, siendo ambas heridas peligrosas. El fue llevado a recibir atención médica, pero se reportó anoche en círculos taurinos, que había expirado. Fue imposible conseguir la confirmación absoluta de la noticia. Fernández había sido tenedor de libros para una gran casa comercial en Cádiz, y había dejado este trabajo debido a su pasión por los toros. Los oponentes de este deporte encontrarán en el referido incidente, materia para numerosas reflexiones. (Fin de la nota)

Al respecto de esta publicación, agradecemos a don Rafael Gómez Lozano que nos haya ilustrado que la tragedia de José Fernández, "El Viajante", acaeció en 1899 en Silao, y no en 1897 en Cortázar como anotan los cronistas Villatoro y Bonifaz.

JULIO APARICI PASCUAL " FABRILO " (1866 - 1897)

Nació en el poblado de Russafa (Valencia) y en el molino de arroz llamado de Fabrilio, el 1 de noviembre de 1866, de ahí su mote. Tomó la alternativa en Valencia el 14 de octubre de 1888 de manos de Antonio Carmona “Gordito”, con toro de la dehesa de González Nandín.


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/

Fue cogido al poner banderillas el 27 de mayo de 1897 en la Plaza de Valencia  por "Lengueto",  toro de la dehesa de D. José Manuel de la Cámara, quien le volteó y corneo gravemente en la ingle izquierda, provocándole una herida contuso-dilacerante de 15 centímetros de extensión interesando casi la totalidad de los tejidos blandos. Murió el 30 de mayo de 1897 a las 4 de la tarde, a consecuencia de una grave infección que quizá le causaron los mismos doctores que le atendieron, al dejarle cosido dentro de la herida, un trozo deshilachado de su traje de luces.


Capilla ardiente de Fabrilo
Cortesía del historiador José Antonio Román Romero

El desgraciado espada tuvo el infortunio de atender a un grupo de aficionados que en forma reiterada pedían siempre que los matadores pusieran banderillas al toro en el quinto de la tarde, por lo que tomó los palos, y luego de ofrecerlos a Reverte, que no los aceptó por las condiciones de la res, fuese hacia ésta, y previa una salida en falso, tocando el testuz de “Lengueto”,  llegó paso a paso hasta la cara, y al meter los palos y clavar el primer par, fue volteado por el toro que reaccionó con violento derrote empitonándolo por la ingle izquierda. La corrida era a beneficio del Hospital de Valencia. (Así lo cuenta el Semanario Taurino Sol y Sombra del 3 de junio de 1897). Esa tarde toreaba con Antonio Reverte, mismo que presagió el grande peligro que encarnaba el astado. Su hermano, el novillero Francisco Aparici Pascual, presenció la trágica cogida, y él fue quien hizo el primer quite al funesto astado, dando lugar a que las asistencias de la plaza se llevaran a la enfermería el cuerpo ensangrentado. Declarada la peritonitis, falleció “Fabrilo”, entre crueles sufrimientos hacia el 30 de mayo de 1897, exactamente a los 8 años de que le confirmara la alternativa en el coso madrileño de la carretera de Aragón, el eximio matador Salvador Sánchez “Frascuelo”.


Paso de la comitiva fúnebre por la calle Bolseria
Cortesía de don José Antonio Román Romero

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << nacido en el valenciano barrio de Ruzafa, Julio Aparici Pascual (Fabrilo) llegó a alcanzar gran popularidad en la luminosa región levantina. Actúa en su patria chica el 27 de mayo de 1897, mano a mano con Antonio Reverte y toros de la divisa de José Manuel de la Cámara. El corrido en quinto lugar, el cárdeno “Lengueto” es banderilleado por “Fabrilo”  ante las reiteradas peticiones del público, pese a no reunir la res las mínimas condiciones para el lucimiento del espada. Al prender el primer par –antes había pasado una vez en falso -, es empitonado por la ingle izquierda, sufriendo grave herida, de la que fallecería en la tarde del inmediato día 30 de mayo de 1897, exactamente a los 8 años que Savador Sánchez (Frascuelo) le confirmara, en el coliseo madrileño de la carretera de Aragón, su alternativa. "

CAYETANO PANERO "PETERETE" (1873 - 1897)

Pintura que ilustra a  Antonio Pérez (El  Ostión) pareando.

 

En la Plaza de Valladolid el 30 de mayo de 1897 muere el banderillero natural de Toro (Zamora) Cayetano Panero “Peterete”, por las cornadas que le infringió un toro de la ganadería de Angoso, llamado “Espartero”. Al dar dos capotazos al cuarto toro, tuvo el infortunio de perder terreno y caer, siendo recogido y volteado por el bicho, que le infirió una extensa herida en los músculos gemelos, varios varetazos en el pecho, conmoción cerebral y colapso, falleciendo a los pocos minutos de ingresar a la enfermería.

 

En otro libro, del mismo autor,  don Juan José Zaldívar Ortega, el afamado escritor taurino, en su obra “Víctimas del Toreo”, complementa el párrafo anterior refiriendo  que fue un << banderillero de toros, natural de Toro (Zamora), donde nació en 1873. Se dio a conocer por su desgraciada muerte acaecida en la Plaza de Toros de de Valladolid, el día 30 de mayo de 1897, a los 24 años de edad. El cuarto toro de la tarde, llamado “Espartero”, de pelaje negro, bragado, de la ganadería de Angoso y que pesó en el desolladero 28 arrobas, le enganchó al darle unos recortes y le infirió tan tremenda cornada que falleció a los diez minutos de entrar en brazos de sus compañeros en la enfermería. Toda la corrida fue muy brava, pero bronca y durísima. Toreó en aquella trágica novillada como sobre-saliente el diestro sevillano Félix Velasco, que no cejaba en el empeño de ser matador, actuando como estoqueadores Centeno y Pepete. Félix Velasco mató dos novillos de Bocas después de lidiarse los toros. Tan satisfecho quedó de esta prueba que en adelante ya no actuaba más que como matador. Y como tal se presentó en Madrid el 20 de agosto de 1897. Fueron los novillos de Ibarra, y alternó con Gavira y Padilla. Quedó bien en su primero y regular en su segundo.

 

El erudito taurino español, don Juan José de Bonifaz Ybarra,  escribe de este lidiador en su obra “Víctimas de la Fiesta”, que << a los pocos minutos de ser ingresado en la enfermería de la plaza de Valladolid dejaba de existir el zamorano Cayetano Panero (Peterete), como consecuencia de la cornada que había recibido de “Espartero”, astado de la divisa de Angoso. La fecha del suceso es la del 30 de mayo de 1897.

ATENÓGENES DE LA TORRE (XXXX - 1897)

El salto con dos garrochas que se le atribuye a Atenógenes de la Torre
"Revista de Revistas. El semanario nacional", año XXVII, Nº 1439, 19 de diciembre de 1937.
De la hemeroteca del Mtro José Francisco Coello Ugalde

Refieren en el libro "Historia de la Cirugía Taurina en México (De los siglos virreinales a nuestros días)" del Dr. Raúl Aragón López y el Maestro en historia D. José Francisco Coello Ugalde, Ed. Fomento Cultural Tauromaquia Hispanoamericana, 2018, página 304-No 39, (con información de Lanfranchi II, 692), que, el banderillero y también picador Atenógenes de la Torre (otros autores lo tienen por banderillero y matador de novillos), en enero de 1897, en la plaza de toros de Piedras Negras, con toros de desconocida ganadería, sufre una cornada por el segundo toro de la tarde, a consecuencia de la cual el diestro murió.

De Atenógenes de la Torre hay referencia escrita desde el año de 1887 cuando trabajando en la escuadra de Ponciano Díaz ejecutaba una suerte (para algunos cronistas es de su original creación) de mucho arrojo llamada "El salto por la vida", que consiste en citar al toro apoyándose entre dos garrochas y al acercársele la fiera alzarse a pulso, formando una escuadra su cuerpo y salvar así la embestida de la res al pasar ésta entre las dos garrochas. Esta lucidísima suerte, verdaderamente nacional, causaba asombro a todos los espectadores y le valía muchos aplausos al diestro, dinero, y la felicitación del inteligente capitán.

Atenógenes de la Torre y era un hombrachón musculoso, enjuto de cara y con gesto avinagrado, luciendo gran mostacho de color rubio rojizo. Su tipo se despegaba completamente del habitual en el torero español, pero no era extrañeza en el del antiguo mexicano, pues de la catadura de Atenógenes muchos había. En la mayoría de las veces fungía de picador, en algunas de banderillero y en pocas de espada. Aquel figurón taurómaco era un tríptico torero. Surgió la "suerte" de "saltar con dos garrochas" para contrariar a la española, que usando una, efectuaba con inmensa maestría el banderillero sevillano "Saleri" (Juan Romero) en la plaza de toros nombrada "Coliseo". Y en la de "Colón" hacía igual Francisco de Diego -aunque no con la misma maestría- que era integrante en las cuadrillas que vinieron con Mazzantini.
Fuentes:
Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas (11 feb 2015)
Suerte del salto por la vida ejecutada por Atenógenes de la Torre en 1887
Maestro en historia D. José Francisco Coello Ugalde
https://ahtm.wordpress.com/2015/02/11/suerte-de-el-salto-por-la-vida-ejecutada-por-atenogenes-de-la-torre-en-1887/

Sobre la suerte del salto con la Garrocha
Maestro en historia D. José Francisco Coello Ugalde
https://www.taurologia.com/imagenes/fotosdeldia/4927_ensayo__sobre_la_suerte_del_salto_con_la_garrocha.pdf

Citan en la obra de D. Leopoldo Vazquez, Tauromaquia Indiana, Ed Librería de Victoriano Suárez, 1898, Madrid, Página 124. (El fallecido es el segundo lidiador que relaciona con el mismo nombre)

TORRE (Atenógenes de la).- Picador de toros que goza de buen nombre en la república mexicana. Toreando en la plaza de Bucareli en la tarde del 15 de septiembre de 1895, fue alcanzado por el tercer toro de la corrida, resultando con dos heridas en la pantorrilla derecha, de bastante gravedad.

TORRE (Atenógenes de la).- Lidiador mexicano, pariente del anterior, que como banderillero y matador de novillos figuraba en 1885. Abrazó la profesión en 1878 o 79 y toreó a las órdenes de Ponciano, Gaviño, Hernández y otros diestros.

FRANCISCO PIÑERO GAVIRA (1873 - 1898)

Se le designó y se le anunció siempre con el segundo apellido y nada tuvo que ver con él un matador del siglo actual --víctima del toreo-- que ostentó el Gavira como apodo. El Gavira que ahora recordamos nació en Carmona (Sevilla) el 17 de noviembre de 1873; el 30 de agosto de 1891 se presentó en Madrid como novillero; toreó mucho en los años siguientes, y el 7 de septiembre de 1895 tomó la alternativa en Murcia de manos de Lagartija, con Mazzantini de testigo y toros de Palha. Pero al comenzar la temporada de 1896 volvió a ser novillero, y en esta segunda etapa estuvo reputado como el primero de los de su categoría, hasta tal punto, que muchos le auguraban grandes triunfos en cuanto tomase otra vez la alternativa. Pero su carácter, de condición nada pacífica, le ocasiono la muerte a los veinticuatro años, debido a que en la madrugada del 21 de enero de 1898 cayó en la madrileña calle del Príncipe, víctima de un tiro disparado por un agente de Policía. Fue un suceso que apasionó mucho a la gente --sobre todo a los aficionados-- y se dijo que entre víctima y agresor existían resentimientos personales.

(Fuente: Crónica de Murillo Adame / http://.historiadeltorero.com)

Escribe don Juan Lamarca en su Blog taurino en Internet "Del Toro al Infinito", en una editorial de nombre "La faena de Gavira en la calle del Príncipe", subida a la Red el 9 de octubre de 2013: "...Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro; levantóse inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la pla za de Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que fue a desplomarse en el suelo junto al Teatro de la Comedia. .." Francisco Piñero Gavira nació en Carmona el día 17 de noviembre de 1873. Durante sus primeros años pudo acudir a la escuela, pues su familia gozaba de cierto desahogo como para costear la educación del muchacho, pero determinados quebrantos de fortuna en la economía familiar le llevaron a tener que afincarse en Sevilla y ponerse de aprendiz de fundidor. Allí le sorprendió la muerte de su padre, contando Francisco la edad de 16 años. Ante esa circunstancia, viendo que el oficio que había tomado era de larga preparación y necesitado de ayudar a su madre, Gracia Gavira Cabeza, abandona aquella vocación y principia su iniciación como aprendiz de zapatero. En aquellos momentos comenzaba también a nacer en él la afición a los toros y, por ello, no era infrecuente verle por el matadero, con una manta, sujetando a las reses bravas. Es en esa eminente «Universidad Taurina» del barrio de San Bernardo donde se fija en él su paisano Miguel Almendro, banderillero de Guerrita, un día que el joven Gavira, con gran habilidad y premura, se hizo con un toro de seis ó siete años de la ganadería de Don Valentín Collantes que traía amedrentados a algunos que tenían más costumbre que el mozo de verse ante los cuernos. La protección que, a raíz de aquel incidente, le brindó el banderillero le decidió a empezar a frecuentar con asiduidad capeas y tentaderos, desoyendo los ruegos de su madre, a quien nunca satisfizo que su hijo entrase en las cosas de la tauromaquia. Es en una de aquellas capeas donde le vio torear un aficionado sevillano llamado Federico Escobar, que desde ese mismo día se declaró protector del torero, protección que no cesó hasta conseguir llevar al torero a su presentación en Madrid, que tuvo lugar el día 30 de agosto de 1891, cuando Francisco Piñero se anunció junto a Cándido Martínez Mancheguito y al también sevillano Manuel Pineda Morenito, igualmente nuevo en esta Plaza, para dar cuenta de seis novillos de D. Manuel Montes, de San Sebastián de los Reyes, divisa encarnada, dorada y blanca. La encomiástica reseña de Juan de Invierno en El Toreo resumiendo la labor de Gavira de aquella tarde dice así:
«Gavira fue el héroe. Si no desmaya y ante toros de más respeto de los que ayer toreó, hace faenas como las de la corrida que reseñamos, Sevilla contará otro torero en la lista de los buenos»


Gavira entrando a matar a un Veragua
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

Desde esa corrida de presentación Gavira cosechó grandes simpatías en Madrid donde se apreciaron su maestría y su conocimiento de las condiciones de las reses, en aquellas épocas en que aquello era importante, así como su dominio con capa y muleta, reseñándose como su principal defecto su falta de eficacia con el estoque. Llegó a tomar la alternativa en Murcia, el día 7 de septiembre de 1895, con toros de Palha, de manos de Juan Ruiz Lagartija, con Mazzantini de testigo, cosechando un gran éxito y saliendo a hombros de la plaza, pero en seguida decidió renunciar a ella. Ese mismo día habían tomado también la alternativa, en otras plazas, Antonio de Dios Conejito y Mancheguito. A raíz de esta coincidencia se creó una polémica sobre la preeminencia de los unos sobre los otros que lleva a Gavira a enviar, el día 15 de diciembre de ese mismo año, una carta al director de El Toreo en la que expresa su determinación a renunciar a su alternativa:

«[...] hasta tanto que se aclare lo que procede en cuanto a validez de alternativas, he resuelto, a pesar de haberme otorgado en Murcia la suprema investidura el matador de toros Juan Ruiz (Lagartija), en la tarde del 7 de Septiembre último, no considerarme como tal matador hasta tanto que reciba la alternativa en Madrid, a cuyo público debo tantas atenciones, y hasta el nombre que he alcanzado lidiando reses bravas [...] Por lo tanto continúo siendo tal matador de novillos [...]» Sin embargo la auténtica faena de Gavira no tuvo lugar en una plaza de toros, sino en plena calle; ocurrió a las 5 de la madrugada del jueves 20 de enero de 1898, en la madrileña calle del Príncipe.

La cosa empezó en un palco del Teatro de la Comedia de donde al terminar la tercera función, en compañía de algunos amigos, partió Gavira en dirección al Teatro de La Zarzuela a la representación de “La Guardia Amarilla”[1]. Finalizada la función partieron en dirección al establecimiento de vinos de Antonio Bolado El Montañés, que se hallaba en la calle de la Visitación nº 4 (actual Manuel Fernández y González), donde llegaron sobre la una. Allí estuvo Gavira cenando y bebiendo en compañía de dos amigos Martín García Martín y Natalio Díaz, y de dos mujeres, Marina y Carmen. Sobre las cinco de la madrugada salieron todos ellos de la casa del Montañés. A esa hora todas las tabernas de la calle del Príncipe aún estaban abiertas. Marchaba Gavira, visiblemente ebrio, por detrás de sus acompañantes, tomando por la calle del Príncipe en dirección hacia la carrera de San Jerónimo. En dirección contraria iba el inspector de policía del distrito de Congreso, Don Salvador Roig, con quien tropezó el torero, encarándose con él. Sostuvieron una disputa, vinieron a las manos, y se golpearon mutuamente hasta que Roig hizo sonar su silbato y al punto acudieron al lugar de la trifulca dos guardias de orden público y el sereno de la calle, que consiguieron separar a los contendientes y detener a Gavira. En ese momento, estando ya detenido el torero y sujeto por uno de los guardias, aparece corriendo el inspector del distrito de Congreso Don Luis Blanco Núñez que, dándose a conocer, ordena al guardia que sujetaba a Gavira que lo suelte y comienza a golpear a Francisco Piñero con su bastón.


"... comenzó a golpear a Gavira con un bastón..."
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

A esas mismas horas, poco después de las cinco de la madrugada, siete jóvenes de la buena sociedad, médicos y abogados, individuos de familias respetables, entre ellos un hijo del General Arsenio Martínez Campos, salían de la chocolatería de la calle de la Visitación donde habían tomado unos vasos de leche después de haber estado jugando al tresillo. Al llegar a la calle del Príncipe, junto a la Platería de Meneses, se encontraron a un amigo que estaba allí parado en compañía de otros sujetos. Este les invitó a tomar alguna cosa, invitación que rechazaron, y cuando estaban despidiéndose vieron, a pocos pasos de ellos, a dos individuos dándose de bofetadas con gran furor. Se acercaron hacia el lugar de la contienda en el momento en que llegaba el sereno y una pareja de orden público. Reconocieron en uno de los contendientes a Gavira. El otro contendiente, un desconocido para los jóvenes testigos, dijo a los agentes que bajo su responsabilidad trasladasen al torero a la prevención. Fue entonces cuando vieron irrumpir en la escena al inspector, D. Luis Blanco, que se acercó a Gavira con palabras insultantes, pegándole algunos golpes con el bastón. No están claros los motivos de la inquina del inspector con el torero, pero en la vista oral el testigo D. Natalio Díaz manifestó que había oído que entre Gavira y Blanco mediaban resentimientos por causa de una mujer, y el testigo D. Ricardo Isla declaró que durante el transcurso de la reyerta Blanco le llamó «mal torero» y «chulo». Ante los golpes recibidos, Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro; levantóse inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la pla zade Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que fue a desplomarse en el suelo junto al Teatro de la Comedia.


"...hizo un disparo de arma corta sobre Gavira..."
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

Tan pronto como sonó la detonación y Gavira cayó al suelo desaparecen de la escena los diversos agentes de la autoridad involucrados en el suceso. El torero herido es conducido a la casa de socorro del distrito de Congreso entre el banderillero Francisco Ballesteros El Brea, un dependiente de una taberna de la calle del Príncipe y los antedichos jóvenes. Según declaración de D. Arsenio Martínez Campos, Gavira en la casa de socorro, visiblemente embriagado no cesaba de repetir: -Es más bonita que una onza de oro. Ignorando el testigo a quién se refería concretamente el torero. Tras practicar al herido una primera cura, este fue enviado al hospital provincial. El estado del torero es gravísimo. El sábado día 22 se le hace una radiografía que revela que el proyectil se encuentra alojado en el vientre y que confirma el riesgo que entraña el intentar extraerlo. Contra la opinión de los médicos del hospital provincial, el torero decide que le trasladen al instituto del Dr. Federico Rubio y Gali en La Moncloa para intentar allí la delicada intervención; antes contrae matrimonio con Aurora Iniesta, con la que convivía y con quien tenía un hijo.


Francisco Piñero Gavira
Cortesía de
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A las 7 de la mañana del lunes día 24 se presentan en el hospital los banderilleros de la cuadrilla de Gavira Emilio Rodríguez, Guitarra, y Antonio Álvarez Ariza, El Comerciante, el picador Rafael Aguilar y el apoderado del torero, D. Eustasio Vázquez. Disponen al herido en una camilla cubierta, en el mismo colchón que tenía en la cama del hospital para evitar peligrosos movimientos y, a las ocho de la mañana se pone en marcha la comitiva que sube por la calle de Santa Isabel, Atocha y Carretas, llegando a la Puerta del Sol, donde Gavira dice: - ¡Comerciante, qué fatiga, yo me ahogo! Luego siguen por la calle de Preciados y la Plaza de Santo Domingo, y al llegar a la calle de Leganitos, sobre las nueve menos cuarto, al hacer un alto y reconocer cómo se encontraba el torero, los acompañantes observaron que el desgraciado Gavira era ya cadáver. Entonces tomaron la determinación de trasladar el cuerpo hasta su casa, en la calle del Prado, número 14 piso tercero. En beneficio de la familia de Gavira se dieron dos corridas. La de Madrid, con Valenciano, Félix Velasco y Eduardo Albasanz, Bonifa, y toros de Palha y la de Barcelona con Costillares, Francisco Cayuela, el Rolo, y Pulguita y toros de D. Máximo Hernán. De la primera no tenemos el dato. De la segunda, descontados los gastos, con un ingreso en taquilla de 10.653,50 pesetas, se obtuvo el magro beneficio de 222,19 pesetas, que allí pasó gastos hasta el apuntador, como sigue siendo habitual en nuestros días. Tras celebrarse el juicio, el día 7 de abril de 1899, un jurado dictó sentencia condenatoria contra D. Luis Blanco en la que se apreciaron las circunstancias atenuantes de arrebato y obcecación y la de no haber tenido la intención de provocar un mal tan grande, imponiéndole la Sala al procesado la pena de ocho años y un día de reclusión mayor con las accesorias de las costas e indemnización de 5.000 pesetas a la familia del infortunado Gavira.


Calle del Prado número 14 en la actualidad
Cortesía de
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JUAN RIPOLL OROZCO "JUANERILLO" (1875 - 1898)

Novillero nacido en Altea (Alicante) el 27 de junio de 1875, que falleció de una profunda cornada en el vientre el día 27 de marzo 1898, a los 23 años de edad y apenas tres años de profesión. Trabajó el año 1894 en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. A los tres meses de regresar a España (tras participar en la guerra  de Filipinas)  fue contratado para una corrida en la desaparecida Plaza de la Barceloneta de la capital catalana, en la que el toro, negro zaino y algo bizco del izquierdo, llamado “Fierabrás”, del ganado de Arribas Hermanos, lidiado en quinto lugar, el 27 de marzo de 1898, fue el causante de la muerte de “Guanerillo”.

 

“Fierabrás”, llegó muy poco castigado al último tercio y con más nervio y peligro de los convenientes para torero tan desentrenado. Tras una faena embarullada, un poco más afuera de los tercios de la puerta de arrastre y estando el toro algo adelantado, al entrar a matar agarró una estocada delantera y contraria casi a un tiempo, quedando el diestro en la cara por no marcar la salida con la muleta. Fue cogido por la entrepierna con el pitón derecho, penetrándole la cornada en el abdomen, con destrozos en las vísceras. Intentó “Guanerillo”.levantarse, llevándose las manos a la herida y cubriéndosela con el capote para frenar la salida de la sangre, cayendo entonces en brazos de su compañero, falleciendo a los treinta minutos de ingresar a la enfermería del coso. No accedió el presidente a la petición del público a que se suspendiese la novillada al circular la noticia del fallecimiento. En el Imparcial Taurino, se lamentaba Segundo Toque de la actitud del despiadado “presidente” y escribía "...si es cosa de poca monta digamos como en la popular zarzuela "Pan y Toros": "No es nada; un soldado muerto, puede el baile continuar". Tan excesiva temeridad, sumada a su desproporcionado y ciego valor, frente a una falta total de destreza, fueron las causas principales de su muerte, dándose con él el primer caso en la historia del toreo de que tras su desgraciada muerte se practicaran diligencias judiciales en averiguación de la responsabilidad que podía caber a la empresa por haber contratado a un torero falto de los más  indispensables conocimientos para la profesión y totalmente desentrenado en su práctica. Fuente: Zaldívar Ortega Juan José/ Víctimas del Toreo.

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << el alicantino Juan Ripio Orozco (Guanerillo) tomó parte en la corrida celebrada el 27 de marzo de 1898 en la desaparecida plaza de la Barceloneta, de la capital catalana, a poco de ser repatriado tras su participación en la guerra de Filipinas. Al entrar a matar al novillo “Fierabrás”, de la divisa de Arribas, es empitonado por el vientre de tal consideración que el óbito se produciría a la media hora de haber entrado a la enfermería del coso. "

ANTONIO CABEZAS "PAJARERO" (1860 - 1898)

Refiere el esforzado historiador José Antonio Román Romero en su Blog en la Red: "De Hombres, Toros y Caballos", que Antonio Cabezas "Pajarero" nació en Madrid en 1860, comienza "Pajarero" su vida artística picando novilladas en 1884, desde entonces su labor es constante en la plaza de Madrid hasta que toma la alternativa, picando en tanda con “Agujetas”, en la corrida extraordinaria del 22 de Junio de 1887, en la que Mazzantini, repuesto de sus heridas de Sevilla se presentó al público de Madrid. De allí en adelante, "Pajarero" trabaja mucho en corridas de toros como reserva, suplente o agregado. En la corrida del 12 de Mayo de 1889, el quinto toro ("Tostonero" de Gallardo, retinto) se le coló suelto recién salido del toril y en un derrote lo sacó de la silla, volteándolo y dándole un puntazo de seis centímetros de extensión en la mandíbula izquierda. De plantilla solo figuro en la de Valentín Martin en las temporadas de 1888 a 1893, pero su principal labor aun hallándose en la cuadrilla fueron las novilladas y el puesto de agregado en las corridas de Madrid y de provincias. Desde 1893 su labor fue menos frecuente. Fue un picador muy aficionado a la zarzuela, tenía tan mala memoria para recordar los títulos de las obras que veía representar que las bautizaba a capricho si bien en forma que se hacía entender por los que lo escuchaban, por ejemplo a “La Mascota” la llamaba la de los pavos, a la “Guerra Santa” batalla de rusos. Cierta noche en el desaparecido y Madrileño “Café de España” interpretaba el pianista una fantasía de “El anillo de Hierro” la zarzuela del mallorquín Maestro Marques, y al llegar al motivo de la popular frase que dice: “Ven Rodolfo, ven por Dios” exclamó el Pajarero: “¡Eso lo canta una gachí que está mochales por un tío con pasta y la función se llama…Don Rodolfo el pecador!” En la noche del 10 de Junio de 1898, en Las Acacias, en la puerta de la taberna de Pedro Blanco, Ramón de la Calle Castillo, como resultas de una riña no se sabe por qué ni quien la empezó, le disparó en el pecho con un revolver causándole una herida que le interesó el pulmón izquierdo y la pleura, produciéndole la muerte a las 9 horas del suceso. El agresor pasó 12 años en la cárcel y pagó 2000 pesetas de la época de indemnización, tenía 38 años cuando murió.
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2015/11/antonio-cabezas-pajarero.html

MARTÍN GÓMEZ "MARTINILLO" (XXXX - 1898)

Formada en 1848 por don Antonio José
Pereira Palha que en 1875 la pone a nombre de su hijo don José Pereira Palha Blanco, con reses de origen portugués y de Concha y Sierra, Miura, Trespalacios y Veragua,
lidiando por primera vez en Lisboa en 1854 y en Madrid en 1862.

Agosto 24 de 1898, Almagro.- En los corrales de dicha plaza y estando viendo la corrida de Palha Blanco que había preparada para el día siguiente, el mayoral de dicho señor, llamado Martín Gómez (Martinillo), al mover el ganado, se le arrancó uno de los toros y enganchándole le dio tan fuerte testarazo contra un burladero, que de resultas de las lesiones falleció al día siguiente. El banderillero José Moyano, que quiso llevarse al toro, fue alcanzado por éste y aparatosamente cogido, resultando con una gran cornada en el muslo derecho.

Fuente:
Don Rafel Gómez Lozano, de su hemeroteca/ Revista "El Enano", Número 419, 25 de diciembre de 1898.

ANTONIO MARÍA BEJARANO Y MILLÁN "PEGOTE " (1863 - 1899)

Antonio Bejarano y Millán (Pegote), falleció en el Hospital Psiquiátrico
del Doctor Esquerdo- la que truncase su brillante carrera, casi toda
ella en las filas de "Guerrita", primo hermano suyo.
(Retrato en el Museo Municipal Taurino de Córdoba.)

Picador de toros que nace en la familia torera de los Bejaranos en Córdoba el 27 de octubre de 1863. Inicia su carrera como varilarguero en la plaza de su ciudad natal, aprendiendo de José Calderón “El Dientes” torero de a caballo perteneciente a la cuadrilla de Rafael Molina “Lagartijo”. Acompaño como piquero a sus paisanos los novilleros “Torerito”y el “Bebe”, y a los matadores “Bocanegra” y “Lagartijo”.


Cortesía de don José Antonio Román Romero
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Su presentación en Madrid fue el 27 de febrero de1887 picando al toro “Saltador” de la ganadería de Antonio Hernández. Llamado por Rafael Guerra Bejarano “Guerrita" formó parte de su cuadrilla hasta su retiró. Participó en la alternativa de su maestro en Madrid el 29 de octubre de 1887 picando el toro “Arresto” de color negro mulato. Estuvo con Rafael en la Habana en el invierno de 1887–1888.


Cortesía de don José Antonio Román Romero
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Cada actuación suya era un triunfo, prueba de ello fue el obtenido al toro “Molinero” de Miura en Madrid el 29 de octubre de 1891, recibiendo la ovación más larga de su profesión, al poner cuatro varas portentosas.

En la temporada 1896 cambia sorpresivamente de carácter, pues era una persona alegre y graciosa; de ser hablador pasa a ser taciturno, este cambio fue el anuncio de una enfermedad mental que le hará retirarse de su labor torera, al tener que ingresar el un manicomio. Algunos cronistas refieren  que su demencia pudo tener basamento en una descomunal caída sufrida en Madrid el día 16 de mayo de 1888 y sobre todo a una conmoción cerebrar sufrida en Valladolid el 17 de septiembre de 1896. Su última actuación en Madrid fue el 27 de junio de 1897 picando al toro “Taurón” de Veragua. Muy castigado en su profesión, tanto por las caídas como por ser corneado. Muere demente a los 36 años el  2 de febrero de 1899. (Fuente: Crónica de la hermosa página web: Cordobapedia)


Cortesía de don José Antonio Román Romero
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El diario ABC de Madrid (Blanco y Negro) del 15 de enero de 1911 publicó una editorial del incomparable cronista Manuel Serrano "Dulzuras" (paginas 45 y 46) donde narra la biografía de Antonio Bejarano (Pegote).- Uno de los mejores picadores que han salido en los últimos tiempos, y si bien es verdad que su nombre figura en la historia al lado de los más hábiles y valientes toreros de a caballo, a mucho más habría llegado si no hubiera muerto en la flor de su juventud, cuando aún podía dar muchos buenos ratos a los aficionados por su maestría para regir los más indómitos caballos, el valor y el arte con que castigaba a los toros y el lucimiento que proporcionaba al matador sin descuidar el logro de las palmas que de derecho le correspondían.
Era un buen mozo, fuerte, simpático y con gran afición por el arte a que se dedicaba, con cuyas condiciones se elevó en pocos años y pudo alternar aún con los Calderones, Pepe Trigo, Paco Fuentes, Agujetas, Badila, Chuchi, el Sastre, y otros más o menos buenos, sin dejar un solo día de llenar dignamente su puesto y de ganar aplausos, que siempre se le dieron con justicia. Las primeras veces que le vimos en las novilladas parecía torpe y no sobrado de decisión; pero muy pronto echó fuera aquellas condiciones que no le ofrecían claro porvenir, y aseguró sus éxitos, que de día en día fueron mayores, hasta que llegó a consolidar una fama que nadie podía disputarle. Un defecto tenía, y es que llevaba más porrazos de los debidos. Agarraba a los toros en el sitio del verdadero castigo y les pegaba bien; pero sin duda el poco miedo que tenía le hizo no dar importancia a las caídas, y dolía algunas veces el verle rodar a impulso de las poderosas fieras. ¡Quién sabe si fue esta la causa de que acabara tan joven! Porque el célebre "Pegote" sufrió algunos ataques de enajenación mental; tuvo que ser recluido en un manicomio, y en él murió cuando apenas contaba treinta y cinco años de edad y diez de picador de toros. Perteneció a la familia de los Bejaranos de Córdoba, una de las más dilatadas y quizá la de que más toreros han salido. Su padre fue un modesto banderillero y excelente puntillero, que perteneció a la cuadrilla de Cúchares, que se llamó Rafael Bejarano (el Cano) y que falleció en Jerez el 4 día de julio de 1873 a consecuencia de una cornada que le infirió un toro de Laffite el día 24 de junio del mismo año. Tenía entonces "Pegote" diez años, pues había nacido en Córdoba el 26 de octubre de 1863. No influyó en él la trágica muerte de su progenitor, y en cuanto llegó a la adolescencia pensó en ser torero de a caballo, en la época en que también comenzaban la profesión Guerrita, Manene, Torerito, Mogino y aquella pléyade de buenos toreros en quienes el famoso Caniqui adivinó lo mucho que llegarían a ser. Aúna no tenía diez y ocho años cuando picó por primera vez en la plaza de Linares. Después trabajó a las órdenes de Villarillo y de Manolito (el Lavi), con los que mostró excelentes cualidades, vistas por su paisano, pariente y amigo Guerrita, por lo que éste decidió llevarle con él al hacerse matador de toros. La primera tarde que, en corrida de toros, picó en Madrid, tomando la alternativa de manos de Manuel Calderón, fue el 3 de agosto de 1887, en una corrida extraordinaria de ocho toros del conde de la Patilla, de los que mataron Lagartijo y Frascuelo los seis primeros, y Guerrita los dos últimos. Cuando éste tomó la alternativa, el 29 del mes siguiente, entró a formar parte de su cuadrilla, y en ella estuvo hasta que en el mes de septiembre de 1897 sufrió un fuerte ataque de enajenación mental y tuvo que ser recluido en el manicomio de Carabanchel, donde murió después de algunos meses. DULZURAS.


Manicomio del Dr. José María Esquerdo Zaragoza en Carabanchel Alto ( fundado en 1877)
http://documentacion.aen.es/pdf/frenia/2005/069-las-instituciones-psiquiatricas-madrilenas-en-el-periodo-de-entresiglos-asistencia-publica-frente-a-sanatorios-privados.pdf

Fuente: http://srabsenta.blogspot.com/2012/01/fantasmas-en-la-boqueria.html

JUAN JIMÉNEZ RIPOLL " EL ECIJANO " (1858 - 1899)

Matador nacido en Écija (Sevilla) el 24 de junio de 1858.  Toma su alternativa el 22 de mayo de 1890 en Madrid de manos del Califa “Guerrita” con toros de la dehesa de  Torres Díaz de la Cortina. Haciendo campaña en México, al escasear los contratos en España,  y a manera de presagio,  sufre una fuerte cogida el 16 de octubre de 1898 en la ciudad de Guadalajara Jalisco, que no reposó debidamente, para morir a consecuencia de peritonitis en la Plaza de Toros de Durango (México) el siguiente 5 de febrero de 1899.  Se trataba de un festival para su beneficio, y compartía cartel con el novillero Constantino Quilez "Engullera" y la dehesa  era de Santa Lucía. Precisamente cuando toreaba con la muleta al quinto toro,  inesperadamente le dio un ataque peritoneal por perforación intestinal, y falleció en la misma plaza. El ataque sin dudas fue a resultas de la cogida gravísima que tuvo en el vientre el día 16 de octubre de 1898 en el coso de la Perla Tapatía, y que mal cicatrizada por dentro, por falta de reposo, y al esforzarse en la lidia en Durango, se le perforó, con resultados funestos.

 

Al respecto el erudito don Juan José Zaldívar Ortega refiere su vida comentando que <<Juan Jiménez Ripio (Ecijano), matador de toros, nacido en Ecija el año 1858, falleció el 5 de febrero de 1899, a los 41 años de edad, a consecuencia de una cogida sufrida el año antes. Toreando el 18 de octubre de 1898 en la Plaza de Toros de El Progreso, de la ciudad mexicana de Guadalajara, el toro lidiado en tercer lugar le alcanzó al rematar un pase, infringiéndole una gravísima cornada en el vientre con hernia del epiplón, entre la región umbilical y el flanco izquierdo."

 

Por su parte, el eximio cronista don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta”,  que << Una  grave imprudencia fue la causa de la muerte de Juan Jiménez Ripoll (el Ecijano), ocurrida en la plaza de toros de Durango (México) el 5 de febrero de 1899. El espada había sido herido de consideración cuando actuaba el 16 de octubre del año anterior en la Guadalajara azteca, y no cumpliendo las instrucciones de los médicos que le trataban viajó a Durango. La causa inmediata del óbito fue determinada como producida por una perforación intestinal. El escasearle los contratos en su patria motivó que los buscara en tierras hispanoamericanas. "

Comenta don Rafael Gómez Lozano (Dientefino) que "el Cossío" consigna a Constantino Quiles con el mote de "Enguilero", y no Engullera, y dice de él, que era un matador de novillos de modesta categoría, que se presentó en Madrid el 20 de marzo de 1892 alternando con Cayetano Leal "Pepe Hillo" y José Lara "Jerezano". Alcanzó poco éxito en España y vino a México en busca de mejor suerte. Asimismo refiere, que en el libro "Crónicas de la Plaza Vieja" de don Guillermo Castillo Casas, se anota que el cadáver de Ecijano fue sacado en hombros de la enfermería de la plaza por los miembros de su cuadrilla y trasladado a la habitación del hotel Fontana que ocupaba el diestro, en la 5ª calle de Teresas, hoy de Juárez. Durante toda la noche del 5 velaron el cadáver los miembros de su cuadrilla y varios amigos. A las cuatro de la tarde del día siguiente partió el cortejo fúnebre desde el hotel hasta el panteón, siendo conducido el cadáver del Ecijano en hombros de su cuadrilla hasta la garita de oriente, en donde el cadáver fue colocado en un carro que lo llevó hasta el panteón. El cortejo lo componían cinco carruajes, ocupados por amigos del torero y miembros de la Colonia Española, además de cuatro tranvías ocupados por aficionados. Al ser colocados los restos del desaparecido diestro en la tumba, los jóvenes discípulos del Ecijano se despidieron de su maestro llorando. En la sección antigua del Panteón de Oriente de la ciudad de Durango, se conserva hasta la actualidad en buenas condiciones la tumba de (El Ecijano), con su correspondiente lápida.


Cortesía del historiador
José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Cita el afamado cronista taurino Adiel Armando Bolio en sus efemérides del 16 de octubre de 1898.- Se doctora León Prieto “El Señorito”, en la plaza de Guadalajara, Jalisco, de manos del andaluz Juan Jiménez “El Ecijano”, con toros de la ganadería de Hacienda del Castillo. Misma tarde en la que “El Ecijano” sufre gravísima cornada en el vientre y que le causaría la muerte tres meses después.

ELÍAS RODRÍGUEZ (XXXX - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza del Retiro en Buenos Aires Argentina

Cortesía de la Srita. Constanza, Sitio Web: http://cache.virtualtourist.com

En uno de los últimos festejos taurinos celebrados en Buenos Aires (Argentina), el que tuvo lugar en un recinto improvisado en la plaza del Retiro el 26 de febrero de 1899, Elías Rodríguez moriría poco más tarde de que un cornúpeta al derribarle de la montura l e estrellara contra la barrera. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su libro “Víctimas de la Fiesta”) 

JUAN FERNÁNDEZ ALARCÓN "MAZZANTINITO" (1873 - 1899)

Banderillero, nacido en Madrid el 4 de septiembre de 1873, falleció el 12 de mayo de 1899, a los 26 años de edad, víctima de un percance, al romperle un toro la columna vertebral.

El 11 de mayo de 1899, se celebró en la Plaza de El Escorial una corrida con toros de Don Ildefonso Gómez. Los matadores eran Antonio Suárez “Suarito” y Manuel Colino. Alarcón formaba con su hermano Tomás en la cuadrilla del primero. Estado en la plaza el último toro, el público, siguiendo una costumbre bárbara, invadió el ruedo; algunos de los invasores trataron de arrancar las banderillas del animal, que, dolido a los tirones, se levantó y acometió a Juan; éste trató de entrar en un burladero; pero la aglomeración de gente en el mismo se lo impidió, y fue cogido y volteado. Su hermano acudió al quite, y el cornúpeto derribó y atropelló a Juanito, partiéndole la columna vertebral. En la Casa de Socorro del pueblo se le apreció una cornada en el costado izquierdo y una grave congestión pulmonar. Al día siguiente, el 12 de mayo de 1899, expiró el valiente torero, esperanza malograda por culpa de un público inconsciente. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega). Algunos otros prestigiados cronistas como don Luis Iriberri Díaz, refieren que su muerte acaeció en Sevilla el día 9 de mayo de 1899. Con objeto de aclararlo, don Juan José de Bonifaz Ybarra, como tercería,  refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta” que << hermano de Tomás, espada de alternativa, el madrileño Juan Fernández Alarcón (Mazzantinito) fue mortalmente corneado, el 11 de mayo de 1899, en El Escorial (Madrid) por un novillo del hierro de Ildefonso Gómez. El fatal desenlace se produjo el siguiente día, 12 de mayo de 1899. "

La vida de su hermano Tomás Fernández Alarcón "Mazzantinito" (1879-1916), también fue tan difícil como efímera. Don José María de Cossío consigna en su obra "Los Toros" (Madrid: Espasa Calpe, 1995). 2 vols. (t. II, págs. 434-435) que Tomás Fernández Alarcón "Mazzantinito" fue un matador de toros español, nacido en Madrid el 22 de marzo de 1879 y fallecido en su lugar de origen el 12 de noviembre de 1916. En el planeta de los toros es conocido por su sobrenombre artístico de "Mazzantinito", adoptado en homenaje al genial diestro guipuzcoano Luis Mazzantini y Eguía, cuya peculiar interpretación del toreo había causado honda admiración en Tomás Fernández Alarcón. Nacido en el seno de una familia humilde, desde su temprana juventud se vio obligado a ganarse la vida trabajando de hojalatero, lo que no fue óbice para que, alentado por el ejemplo de su hermano mayor Juan (que había hecho sus pinitos en calidad de novillero) comenzara pronto a curtirse en las asperezas y sinsabores inherentes a los primeros pasos del oficio de torero. Así, tras haber tomado parte en cuantas capeas y funciones menores se celebraban por los alrededores de su Madrid, consiguió destacar entre el tropel de muchachos de su misma edad que, por aquella época, veían en la profesión taurina un cauce digno para huir de la miseria y, al mismo tiempo, la vía más adecuada para dar rienda suelta al arrojo y las ilusiones juveniles. Estos primeros logros del joven Tomás Fernández no pasaron inadvertidos ante los ojos de los taurinos profesionales, que empezaron a reclamar el concurso del futuro "Mazzantinito" como miembro de diferentes cuadrillas de matadores de toros. Así, en efecto, logró pisar por fin el redondel de la plaza de Madrid el día 2 de mayo de 1899, fecha en la actuó, en calidad de banderillero, a las órdenes del espada Félix Robert. A los diez días de esta presentación de Tomás Fernández ante el severo dictamen de sus paisano, su hermano Juan cayó herido de muerte en el coso madrileño de El Escorial, desgracia que, en lugar de hacer desistir a "Mazzantinito" en su empeño por llegar a vestir el terno de seda y oro, espoleó su deseo de convertirse en el matador de toros que no había podido llegar a ser su desventurado hermano. Pero, ya cumplidos los veinte años de edad, un nuevo impedimento vino a paralizar durante un par de temporadas la materialización de estas aspiraciones: la obligación de alistarse en filas respondiendo al llamamiento del servicio militar. Una vez licenciado de sus obligaciones militares, su tesón le permitió reanudar su interrumpida andadura taurina, para acabar presentándose en 1901, ya en condición de novillero, en el pequeño coso madrileño de Tetuán de las Victorias. Inscrito, a partir de entonces, en los circuitos novilleriles de la zona centro de la Península, adquirió pronto un merecido renombre que le condujo, el día 19 de enero de 1902, hasta el ruedo de la plaza de toros de Madrid, donde hizo el paseíllo ante la primera afición del mundo acompañado por el joven novillero "El Segoviano". Esta presentación en las arenas capitalinas no tuvo la repercusión esperada por "Mazzantinito", quien, ante la escasez de ofertas, decidió cruzar el Atlántico y probar suerte en los ruedos hispanoamericanos. La fortuna sí le acompañó, en cambio, en esta aventura transoceánica, hasta el punto de que consiguió tomar la alternativa en la capital mexicana, de manos del coletudo sevillano Joaquín Hernández Castro ("Parrao") -que hizo las veces de padrino- y en presencia del lidiador gaditano Manuel Lara Reyes ("Jerezano") -que compareció en calidad de testigo-. El primer astado que despachó Tomás Fernández de Alarcón en su nueva condición de matador de toros pertenecía a la vacada de Santín. De regreso a la Península Ibérica, el día 23 de abril de 1905 confirmó en la plaza de Madrid la validez de ese título de doctor en Tauromaquia. Fue su padrino en aquella ocasión el diestro cordobés Rafael Molina Martínez ("Lagartijo Chico", sobrino del gran califa del que había tomado el apodo), quien le facultó para que diera lidia y muerte a estoque a una res criada en las dehesas de don Vicente Martínez. A partir de entonces, "Mazzantinito" tuvo unas temporadas de esplendor en el toreo español de los primeros años del siglo XX, tan sólo empañadas por los continuos percances que sufrió ante las astas de los toros. Tuvo ocasión, empero, de demostrar en los diferentes cosos del planeta de los toros sus buenas maneras en el manejo del capote, su eficacia y poderío a la hora de dejar los rehiletes (con singular habilidad en las suertes de clavar al quiebro y de colocar banderillas cortas), su excelente gusto toreando con la muleta (con notoria finura en el remate de las series) y su arrojo y decisión en el momento de lanzarse a ejecutar la suerte suprema. Las numerosas cornadas que recibió a lo largo de su trayectoria profesional le impidieron alcanzar, en el escalafón superior de los matadores de toros, el auténtico lugar que por valentía y méritos artísticos le correspondía ocupar. Además, su frágil salud se fue deteriorando aceleradamente hasta desembocar en un agudo cuadro tuberculoso que acabó de forma fulminante con su vida a mediados del otoño de 1916, cuando apenas contaba treinta y siete años de edad. Las dos últimas tardes en que se vistió de luces el malogrado "Mazzantinito" fueron la del día 8 de julio de aquel año de 1916 (en la que alternó, en la plaza de Madrid, con Punteret y Torquito para enfrentarse con un encierro procedente de la ganadería de don Félix Gómez) y la del 29 de agosto de dicha temporada (en la que hizo el paseíllo en las taurinas arenas de Colmenar Viejo, para despachar un lote criado en las dehesas de don Manuel Aleas).
Fuente:
Texto extraído de www.mcnbiografias.com


Tomás Alarcón, Mazzantinito
En 1905 vino a México y fue testigo del debut del torero Rodolfo Gaona.
http://www.soumaya.com.mx/navegar/anteriores/anteriores07/Fotoseptiembre/Tomas%20Alarcon%20Mazzantinito.htm

JUAN ORELLANA MEDINA (1869 - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

“El Matador Brinda la Muerte del Toro”

Aguafuerte de Pablo Picasso 1957

Novillero y matador en capeas de mérito heroico,  nacido en Montellano (Sevilla) el día 10 de marzo de 1869. Fue cogido y muerto a los 30 años de edad por un toro el 31 de agosto de 1899 en las Fiestas de San Ramón en Baños de Montemayor (Cáceres) en un acto heroico del novillero para salvar a muchos aficionados entrampados en el callejón.

 

Esta gesta la relata el maestro Bonifaz de la siguiente manera: << Por salvar a un grupo de vecinos de la localidad cacereña de Baños de Montemayor, se sacrificó en forma heroica y ejemplar,  el modestísimo torerillo de capeas y novilladas pueblerinas Juan Orellana Medina. Contratado para estoquear un astado en la citada población el 31 de agosto de 1899, hubo de enfrentarse con el morucho, pasado de edad y romana, en un callejón sin salida, al haberse escapado del improvisado coso. Coleando consiguió retornarle a la plaza, donde, falto ya de fuerzas, fue reiteradamente corneado por el toro, que le produjo tan graves heridas que este pequeño y desconocido héroe, dejaría de existir, a las dos horas de producida su hazaña."

 

Los cronistas, el bachiller González de Ribera y “Recortes”, relatan así el trágico acontecer: "Preparados los lidiadores a la pelea, se dio suelta a un toro de seis años y 30 arrobas de peso. En la plaza no había más toreros de profesión que el matador Juan Orellana y un compañero suyo, que vestía de paisano. Buscando el toro la huída o tomando una querencia, acometió a los maderos cerradores y poco recia las cuerdas, soltaron unas y partiéronse otros, dejando paso franco el cornúpeto, que se halló fuera  de la plaza, enristrando un callejón sin salida donde se encontraban más de 50 personas, que al hallarse con la res encima, sin medios de huída, prorrumpieron en alaridos, apelotonándose y viendo llegar la muerte. Y en aquel instante, Juan Orellana, el humilde, el desconocido torerillo de capea, arrojó el capote, metiéndose en la calleja, asióse del rabo del toro y coleó..., coleó largo rato entre los tablones rotos y las personas derribadas, sin espacio para revolverse ni lugar seguro donde fijar la planta, luchando brazo a brazo, fuerza contra fuerza, de tal suerte, que aquí sí cabe aplicar la enérgica frase echegariana corazón a corazón. Y Juan Orellana sacó al toro y salvó a los aterrorizados, y vuelto a la plaza con el cornúpeto, prenda de triunfo, continuó su coleo; pero exhaustas sus fuerzas o resbalando su pie, cayó al suelo. Y entonces la fiera le acometió y corneó salvajemente repetidas veces, hundiendo los pitones en las carnes del torero, que maceraba al torearle, dándole porrazos contra el suelo. El compañero inepto u horrorizado, no hizo el quite. Los mozos de la plaza distrajeron al fin a la res, a la que enmaromaron y dieron muerte, y la masa de carne moribunda de quien debía estoquearla, fue conducida a la Casa de Caridad, donde a las dos horas expiraba, cumplido su deber, salvador de las vidas de sus semejantes, agigantada por su acción su pobre figura de torerito humilde que libró a Baños de Montemayor de un día de luto. Allí no hubo más víctimas que el salvado de tantas vidas. Los espectadores abandonaron la plaza, las autoridades se olvidaron del muerto, y algo muy grande que se vio también abandonado, por completo, abandonó a su vez aquel día Baños de Montemayor: la hidalguía y la gratitud."

VALENTÍN CONDE (1871 - 1899)

Cortesía del historiador Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx

Novillero natural de Quintanilla del Olmo (Zamora) y nacido el 14 de febrero de 1871. Vivió después con su familia en Madrid, donde su padre abrió un taller de carpintería, comenzó a estudiar, y hubo de abandonar los estudios para ayudar a su padre.  Comenzó su carrera taurina toreando por plazas menores estoqueando lo que se le presentaba, debutando en la capital  el 25 de marzo de 1895, donde volvió en contadas ocasiones por su deficiente labor. Pronto se convirtió en prometedora figura, de cierta fama en la provincia de Madrid, toreando en la placita de toros de Villa del Prado en varias ocasiones, donde la gente del pueblo comenzó a cogerle afecto y simpatía; el era conocido también por sus escritos en varios diarios sobre temas taurinos.  El 9 de septiembre de 1899, a los 28 años de edad,  en la Plaza de Toros de Villa del Prado, al dar un lance de capa a uno de los astados lidiados, el matador de novillos fue cogido, clavándose el asta seriamente en el cuello con rotura de la yugular quedando suspendido unos segundos. Cuando cayó después sobre la arena, se incorporó, echóse las manos sobre la herida, de la que manaba la sangre a borbotones, y cayó en brazos de sus compañeros; por lo que fue recogido de inmediato y metido en la casa más cercana, aunque nada se pudo hacer por él, falleciendo a los pocos minutos al vaciarse por completo. (Fuentes: Don Juan José Zaldívar Ortega y otros cronistas.)

El erudito Juan José de Bonifaz  Ybarra comenta de este personaje de la Fiesta, que <<en Villa del Prado (Madrid), donde tenía muy buen cartel Valentín Conde Quesada, hallaría su fin este diestro el 9 de septiembre de 1899. Al torear de capa a uno de los astados lidiados, fue empitonado por el cuello, con rotura de la yugular, con lo que el deceso se produjo prácticamente de forma instantánea. "


Solo para efectos ilustrativos
Foto de la Iglesia de Santiago Apóstol en Villa del Prado Madrid
Cortesía de Carlos González G./ http://www.panoramio.com/photo/1301285

JOSÉ RODRÍGUEZ DAVIE " PEPETE II " (1867 - 1899)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador de toros nacido en San Fernando (Cádiz), el 14 de mayo de 1867, y era su nombre José Rodríguez Davie. La verdad es que, como novillero, hizo abrigar a la afición halagüeñas esperanzas, que más tarde no tuvieron confirmación alguna. Pero su presentación en Madrid, el 5 de agosto de 1888, le ilusionó de tal manera que no dudó un solo momento en escalar el peldaño superior con la adquisición de la alternativa, que en la plaza del Puerto de Santa María le otorgó don Luis Manzzantini el 30 de agosto de 1891, con Antonio Arana “Jarana” y toros de Benjumea, confirmándola en Madrid el 30 de agosto del mismo año, de manos de “Guerrita”, con quien alternó mano a mano en la lidia de una corrida de toros de Bañuelos. De momento, Pepete II mantuvo su cartel en un tono discreto, pero en 1893 dio el batacazo definitivo. A duras penas se mantuvo en determinados carteles, hasta que sobrevino lo irremediable, el 12 de septiembre de 1899, cuando actuaba en el coso de Fitero (Navarra)  en compañía de "Calerito" que actuaba de sobresaliente. Un toro de la ganadería de Zalduendo, corrido en tercer lugar y de nombre “Cantinero”, le cogió al saltar la barrera tras el diestro, infiriéndole un cornalón en el muslo izquierdo destrozándole la femoral y regresándolo al ruedo tras la cogida, a resultas de la cual falleció entre grandes dolores al día siguiente, en la vivienda donde se alojaba; relatan quienes la vieron, que la hórrida cornada tenía 18 cm de profundidad por 6 cm de anchura. (Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega)


Cortesía de
http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Por su parte, el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de su trágica singladura taurina, que << otro matador apodado “Pepete”, el gaditano de San Fernando José Rodríguez Davie, ha de figurar en la presente relación (Se refiere a las Víctimas de la Fiesta). Es contratado para actuar, como único espada, el 12 de septiembre de 1899 en la localidad navarra de Fitero, y en el último de los tres toros del hierro de Zalduendo que ha de estoquear, el retinto “Cantinero”, hizo hilo con el diestro saltando al callejón tras él, y corneándole allí en la parte superior del muslo izquierdo. La importancia de la herida provocó su deceso, ocurrido el día siguiente en la vivienda donde se alojaba el desventurado torero. "


José Rodríguez Davie
(Pepete II)
Del Libro Víctimas del Toreo (Tomo I-Pag 78) Don Juan José Zaldivar Ortega

FRANCISCO MORA FALCÉS (XXXX - 1899)

“Toros en el corral”

Obra del distinguido pintor

y Matador de Toros peruano, Humberto Parra

Me cuenta el docto taurino Rafael Gómez Lozano (Dientefino), que en el ejemplar No. 374  de la revista (6TOROS6), del 28 de agosto de 2001, anotan que << un toro de nombre “Gallardo” de  Juan J. González Nandín, mató, el 27 de agosto de 1899, en el cerrado de la ganadería, al vaquero Francisco Mora Falcés. Al día siguiente del accidente, y en el mismo lugar donde este ocurrió, apareció muerto “Gallardo”, víctima de una enfermedad que padecía. >>

 

Esta desgracia debió ocurrir en una dehesa, de nombre “Abajo”, en la provincia de Sevilla, término de Castillo de las Guardas, registrada a nombre de don Juan José González Nandín Agreda desde el año de 1873.

Fuente:

http://books.google.com.mx/books?id=F7WIPYnzHP4C&pg=PA375&lpg=PA375&dq=Ganader%C3%ADa+de+Juan+J.+Gonz%C3%A1lez+Nand%C3%ADn&source=bl&ots=sF6loa0tmN&sig=yLaMfGpY3hRleVTWpBcMAEjfHKw&hl=es&ei=B8kwTciWJYSdlgfyi_m4Cg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CCEQ6AEwAg#v=onepage&q&f=false

THOMAS ROBERTSON (XXXX - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

Reno County Courthouse in Hutchinson

http://en.wikipedia.org/wiki/Hutchinson,_Kansas

El periódico “Kansas City Star” del 15 de mayo 1899 informó desde Hutchinson, Condado de Reno, en el estado de Kansas, en los EE.UU., que Thomas Robertson, un agricultor y criador de ganado con asiento cerca de este lugar, fue pisoteado hasta la muerte por un toro la noche anterior. El animal había sido descornado hace algún tiempo a causa de su viveza. El Sr. Robertson se fue a pie a donde se encontraban las reses, llevando un tridente con que protegerse del toro. El animal hizo una carga súbita. Robertson perdió el equilibrio cayó,  siendo entonces que el toro saltó sobre él repetidas veces. Su cuerpo fue recuperado sólo después de que el toro había sido muerto a tiros.

Fuente:

http://genealogytrails.com/kan/reno/newspaperstories.html

ÁNGEL PASTOR GÓMEZ "ÁNGEL PASTOR " (1850 - 1900)

No hubo torero que disfrutara de más simpatías que él en la plaza de Madrid, a lo que contribuyó mucho su exquisito trato y su cultura. Fue un notable músico. Nació en Ocaña (Toledo) el 15 de junio de 1850 y se crió en Aranjuez, donde sus padres tenían establecida una fonda. Quisieron estos darle una carrera, pero él salió con la tecla de que quería ser torero, y perteneció a la cuadrilla de Cayetano Sanz --de quien copió su elegancia-- y luego a la de Frascuelo, que le prestó apoyo hasta ponerle en pie de tomar la alternativa. Le concedió ésta Lagartijo el 22 de octubre de 1876, con el toro Madroño, del marqués del Saltillo, y completaron el cartel Frascuelo y Chicorro. Agreguemos que este acto se celebró en Madrid. Fue muy fino en el manejo del capote y la muleta; pero se eternizaba pinchando. La última vez que toreó fue en Lisboa, el 3 de septiembre de 1893, y falleció el 7 de abril de 1900, a consecuencia de una lesión --descuidada o mal cuidada-- que sufrió en 1897 al volcar un cochecito en que daba un paseo. Por los humanitarios servicios que prestó en una catástrofe ferroviaria ocurrida en Quintanilleja (Burgos) el año 1891, le fue concedida la Cruz de Beneficencia. Y ya digo: fue un torero artista que igual manejaba la capa y la muleta que interpretaba en el piano una melodía de Schubert.

DOMINGO DEL CAMPO ALCARAZ "DOMINGUÍN" (1873 - 1900)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador nacido en Madrid el 12 de junio de 1873;  se inicia en la vida como aprendiz de cerrajería, y luego hizo un aprendiz de torero participando por amor al arte en todas las capeas organizadas en torno a Madrid. Logró figurar por algún tiempo como banderillero en la cuadrilla de Cándido Martínez  “el Manchego”. El 17 de diciembre de 1893 participa como novillero en Madrid,  tomando la alternativa hasta el 28 de octubre de 1898 en la misma ciudad de manos de “Torerito” y teniendo como testigos a “Lagartijillo” y Emilio Torres “Bombita” para  enfrentar a  toros de la ganadería de Ibarra.

 

Al poco tiempo de su alternativa (cerca de dos años), un 7 de octubre de 1900 en la recién inaugurada Plaza estilo árabe de las Arenas de Barcelona, preparándose para un quite, recibió una tremenda cornada de  “Desertor” o “Receptor”,  número 133 negro meano y primero de la tarde, algo delantero de cuerna y con ella un poco apretada,  de la dehesa de don Eduardo Miura.  Al arrancarse para tomar una vara de Cipriano Moreno, se salió suelto, y en la huida cogió a “Dominguín”, infiriéndole una terrible cornada en la región inguinal izquierda de diecisiete centímetros de profundidad; pasó que no tuvo tiempo de reaccionar ante la cogida, le suspendió en el aire unos segundos arrojándole en la arena. Fue una cornada tremenda con rotura de la vena safena y la arteria iliaca. A las diez menos doce minutos quedó como adormecido. Había muerto. Al picador José Bayard “Badila” en estado preagónico, alcanzó a decirle convencido de su muerte: "Señor José, déme un beso de despedida". Después, al final del borde de la vida y recordando a su madre exclamó: ¡Pobre madre mía!,  muriendo, tras cinco largas horas de lucha, de dolor, y de dura agonía, tenía 27 años. Ese día, José García Rodríguez,  “Algabeño”, con quien compartía cartel,  supo sobreponerse a la impresión, y llevó brillantísimamente la lidia de la corrida, y estoqueó, superándose los toros restantes, lo cual deberá siempre contarse entre las efemérides del toreo más señaladas, por lo trágico del suceso y por la serenidad y comportamiento magistral del “Algabeño”.

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de este lidiador que <<más que una promesa , era ya una realidad de buen torero, aparte de su valentía y pundonor reconocidos, el madrileño  Domingo del Campo, el primero que utilizó en los carteles el apodo de “Dominguín” . Llevaba actuando como espada de alternativa menos de dos años cuando le anunciaron el 7 de octubre de 1900 en la plaza de Las Arenas, de Barcelona, para dar cuenta, en unión de José García (el Algabeño) de un encierro de la vacada de Miura. El lidiado en primer lugar, el morito “Receptor”, le derribó al salir suelto de una vara y, una vez el espada en el suelo, le infirió una profunda cornada en la zona inguinal izquierda por la que dejaría de existir a las diez de la noche del mismo día. " 

TOMÁS PARRONDO "MANCHAO" (1857 - 1900)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador de toros madrileño que nació el 21 de septiembre de 1857. Fue un torero muy capaz que incluso hizo temporada en  México a fines de 1890 y justo en esas tierras perdió la razón.  Él empezó a presentar  claros signos de desquiciamiento en sus últimas corridas de toros, donde se le vio desorientado y carente de razón y  tomando excesivos riesgos que ponían en peligro su vida. De ahí volvió a Madrid idiotizado y casi impedido del habla por la enfermedad, y muy aturdido se le ve presenciar las corridas de toros  en Madrid, pedir tabaco torpemente, y mirarlo todo con los ojos inexpresivos y turbio, donde falleció de la mente ido hacia el año de 1900. Muchos escritores sostienen que este extraño comportamiento corresponde a una persona que pudo haber sufrido de un tumor cerebral por lesiones mal atendidas en el desarrollo de su arriesgado oficio, como pudo ser el causado por una fuerte cogida y traumatismos que sufrió de un novillo en Madrid y  que le causó incluso envejecimiento prematuro. En 1892 llegó a Cali procedente del Perú la primera cuadrilla de toreros de verdad: Tomás Porrondo "Manchao" (matador) y los banderilleros Manuel Vera "Mazzantinito" y Wenceslao Carrillo "Minuto". Se constituyó sociedad bajo la denominación Empresa Circo de Toros, liderada por Ulpiano Lloreda; se abre la Plaza de Armas el 25 de septiembre, siendo esta fecha la primera en que veían hombre luciendo coleta los caleños. Estos se emocionaron hasta el delirio con su labor. Acostumbrados a las encerronas populares de las plazas de la Constitución --hoy de Caycedo-- y San Nicolás, resultaba sorprendente la lidia ordenada y los trajes de luces implantados por "Manchao" y los suyos. Se vieron toda clase de suertes: salto de la garrocha, banderillas a porta gayola y lances al alimón. Tomás Parrondo se doctoró el 24 de septiembre de 1889 en la Plaza de Barcelona  siendo su padrino “El Gallo”. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega) 


Cartel. Pag. 20 “Colombia Tierra de Toros” Alberto Lopera, Espasa Calpe, Madrid 1989.

Don Jorge Arturo Díaz Reyes escribió esta bella editorial en su homenaje que a continuación transcribo: PASION Y MUERTE DEL “MANCHAO”.- Sucio, desastrado, con la mirada extraviada rondaba las tascas próximas a la plaza de toros, la vieja, la de la carretera de Aragón. Balbuceando, pedía tabaco, una moneda, un chato de vino. Así, había vuelto de América. Ni sombra del bizarro torero, cuyo retrato aun miraba soberbio desde aquel único y amarillento cartel. Ya nadie le llamaba matador. Unos decían que un toro le había deshecho el cerebro. Otros, que una enfermedad tropical, y hasta hubo quien salió con el cuento del maleficio despechado.

Pensaban que no pensaba, porque tartajeaba incoherente. Sin embargo, revivía imágenes, palabras, escenas, que llenaban, caóticas, la soledad de su memoria. No era viejo, cuarenta y tres años, pero lo parecía. En primavera, cuando todo renace, él, abandonado en su cuchitril, agonizó sin saberlo, perdido en estos desvaríos…

Llovía, como llueve, cuando llueve, por el cañón del Dágua. Bajo los encerados, cinco jinetes y su recua de mulas, avanzaban, con frágil equilibrio, entre la selva vertical que desgajaba cascadas, y el abismo, en cuyo fondo rugía el río amarillento y recrecido. El antiguo dorador, empapado, disfrutaba contrastando esos desafueros naturales con los monótonos días de su primer oficio, cuando las horas ensimismadas se iban ornando, para la virtud o el pecado, retablos de iglesias y molduras de alcobas, en la civilizada Madrid. Era todo tan plano, tan previsible, tan poco heroico, que no lo soportó. El estruendo del aguacero, la creciente, y el chapalear de cascos, hacía imposible la conversación. Dejándose llevar de la cabalgadura y los recuerdos se abstraía, como ahora, del viaje.

Feliz, había cambiado su sedentario trabajo, por la vida incierta del novillero errante. Contra los ruegos de quienes le querían, durante más de diez años peregrinó tras la fama por ciudades hostiles y aldeas despiadadas, jugándose el pellejo a cambio de monedas, un poco de comida, o a veces de pedradas. Enfrentando públicos y animales de toda catadura, vio matar, vio morir, sufrió cogidas y cornadas graves. No pocas veces la muerte le perdonó la vida. Sintió el desprecio, la lisonja, el insulto, el aplauso, la volubilidad. Ahora, con la ilusión intacta, se internaba de nuevo en este país, de montañas descomunales, donde, desde la guerra colonial no entraban españoles, no conocían la corrida, ni criaban ganado de lidia, sino toros tigreros.

Muchas cosas raras había visto. Pero jamás un diluvio como este, lo peor, es que no se puede fumar – masculló, mientras giraba la cabeza para tratar de comprobar, a través de la cortina de agua, que “Minuto”, el banderillero, aun le seguía. Curtido, a fuerza de aguantar, insistir y aguantar, había logrado que aficionados y empresarios se fijaran en él. Hasta sesenta novilladas llegó a torear en una temporada: Dos arriesgados triunfos en “La Maestranza” convencieron a Don Fernando “El Gallo” de darle alternativa. Se la dio en Barcelona, pero no más le dio. Su padrino, y las otras figuras: “Frascuelo” “Lagartijo” “El Espartero” “Guerrita” “Mazzantini”… no cedían ni compartían sus puestos, la verdad es que con ellos bastaba.

Sin lugar en los carteles, ni en la vida, siguió la ruta de los que no tenían ruta; América, y, al único lugar de América donde podía ir, por esos años, un matador desocupado. A Méjico. Fue, se arrimó, y por fin recibió la paga del torero: dinero rápido, fugaz admiración y sexo fácil. Todo iba bien, pero un motín dio pretexto a Porfirio Díaz para prohibir las corridas durante cuatro años. Eso lo aventuró más al sur; Perú y Colombia. Había que torear. Lo hizo en Acho, de allí, de Lima, venían, él y su cuadrilla. Enterados de una plaza nueva y unas fiestas pueblerinas, se habían embarcado hasta una pantanosa bahía, y ahora remontaban la cordillera. Anocheció, escampó, acamparon, comieron, descansaron. Echado boca arriba, fumando, miró las estrellas, preguntándose sí serían las mismas que brillaban en España, así, se durmió el veintidós de septiembre de 1892, el año en que “Guerrita”, celoso, porque habían aplaudido más al “Espartero”, juró no volver a Madrid.

Había nacido con un enorme lunar en la cara, por eso le llamaban “Manchao”. Aunque era quisquilloso, el apodo no le ofendía --El apodo es cosas del oficio, pensaba, cada torero tiene el suyo, y entre más feo, más mérito en hacerlo respetar. La plaza nueva, era solo un armazón de tablas y gruesas cañas (guaduas). Construida junto a un río, en ella, toreó cuatro soleadas y calurosas tardes. Fueron las primeras cuatro corridas modernas, que presenció ese pueblo de 18.000 almas, casas de adobe y techos de paja. Como en México y Perú, en las gradas había gente de diversos colores, aunque más negros aquí. Entusiasmados y borrachos, casi todos aplaudían, menos un bravucón, que divertido con sus maneras, su estrafalario traje y sus medias raras, quiso lucirse ridiculizándolo. Los notables, debieron esforzarse después para impedirles un duelo a tiros…

Con estas visiones deliraba “El Manchao” tirado en el camastro, donde la muerte, tan complaciente con él en su época torera, volvió a buscarlo y ya no le quiso perdonar. Había feria en Sevilla. Era lunes, veinticinco de abril de 1900. El año en que “Lagartijo” murió inmortal en Córdoba. El mismo año en que “Desertor” de Miura, mató a Domingo “Dominguín” en Barcelona. Con el tiempo, una mínima biografía, un retrato y su nombre, junto a los de otros matadores muertos, ocuparían lugar alfabético, en algún diccionario taurino y en una enciclopedia: “Torero de brillo: valiente y seguro con el estoque, gallardo y hábil con los palos y el capote. Mereció más la popularidad y menos la mala suerte de su vida”. En Cali, aquel caserío lejano, ahora ciudad, donde toreó en la plaza nueva de guadua, junto al río, han levantado una monumental de concreto, siguen dando ceremoniosas corridas y le tienen por precursor. Nunca debió imaginar, que la perseguida gloria le llegaría tan tarde y tan poca.

Fuentes:
Revista “Al Ruedo”, Cali, diciembre 1999
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/12/pasion-y-muerte-del-manchao-por-jorge.html


Cortesía de don José Antonio Román Romero

De él cita don José Antonio Román Romero: Banderillero atrevido y matador de toros sin alternativa por incuria suya. Nació en Madrid en 21 de Septiembre de 1857. Sus padres, bien acomodados, le hicieron estudiar segunda enseñanza y luego le dedicaron al oficio de pintor y dorador. Su aprendizaje como torero le hizo en la plaza de los Campos Elíseos de Madrid y en otras de los pueblos de la provincia, hasta el año de 1878 que se presentó en la principal, formando parte de las cuadrillas de Felipe García, Antonio Pérez y Gabriel López. Simpático y modesto, muchos aficionados que fundaban en él sus esperanzas, las perdieron al marchar este a America , allí hace años estaba colocado por los aficionados inteligentes al frente de los matadores sin alternativa, que pudo tomar mucho antes, seguir trabajando en España, conquistarse un puesto en el toreo, ya que valía mucho sabiendo y ejecutando. Se abandonó, no oyó consejos, volvió sin entusiasmos y retraído lo que produjo su fracaso .Volvió a Madrid idiotizado y casi impedido del habla por la enfermedad, y muy aturdido se le ve presenciar las corridas de toros en Madrid, pedir tabaco torpemente, y mirarlo todo con los ojos inexpresivos y turbio, donde falleció de la mente ido hacia el año de 1900. Muchos escritores sostienen que este extraño comportamiento corresponde a una persona que pudo haber sufrido de un tumor cerebral por lesiones mal atendidas en el desarrollo de su arriesgado oficio. Había nacido con un enorme lunar en la cara, por eso le llamaban "Manchao". Aunque era quisquilloso, el apodo no le ofendía --El apodo es cosa del oficio--, pensaba, cada torero tiene el suyo, y cuanto más feo, más mérito en hacerlo respetar.

EDWARD MORGAN (XXXX - 1900)

Solo para efectos ilustrativos

Estación del Tren  en Bound Brook, N.J., USA

http://www.somersetbusinesspartnership.com/visit/somerset_historic_sites.html

El 16 de julio de 1900, William Arnold de 8 años de Nueva York y Edward Morgan, hijo de Samuel Morgan, de Zion, una zona rural cercana a la población de  Bound Brook, N.J., USA,  fueron atacados por un toro, donde Edward Morgan resultó muerto, y su primo Arnold (quien había venido a pasar el verano con su tío) resultó gravemente herido. Al parecer,  ambos jugaban en la finca cuando fueron a acariciar al toro, quien era ordinariamente amable, pero de improviso el animal desconoció al visitante y empezó a agredirlo, por lo que fue socorrido valerosamente por Edward,  ayudándose con un palo, por lo que la bestia lo atacó, lanzándolo por los aires, para después pisotearlo y cornearlo en el suelo repetidas veces hasta dejarlo sangrante. La tragedia no se detuvo hasta que un trabajador de la granja vio sus apuros y con dificultades logró apartar al toro, al resultar también herido. Edward fue llevado a su casa, donde murió, mientras que William permanecía en estado grave, presuntamente, por daños internos.

Fuente:

The New York Times del 17 de julio de 1900

http://query.nytimes.com/mem/archive-free/pdf?res=FA0D1FF73D5B11738DDDAE0994DF405B808CF1D3

CURRO MORA (XXXX - 1900)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del ilustre pintor Ricardo Villegas
Cordero (Sevilla - 1849-1896)

Refieren en el portal taurino en Internet: "Mediaveronica.com" que un 3 de febrero de 1990 fallece en San Sebastián de los Reyes (Madrid), en accidente de automóvil, el novillero cartagenero Curro Mora. Era sobrino del matador de toros José Ortega Cano.

FRANCISCO APARICI PASCUAL "FABRILO II " (1868 - 1900)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador de novillos y banderillero, nacido en Ruzafa (Valencia) el 17 de junio de 1868, falleció por asta de toro el 30 de abril de 1900, a los 32 años de edad, en la Plaza de Toros de Valencia. Era hermano que fue de Julio Aparici (Fabrilo).Se inició como becerrista en la plaza de Valencia los años 1887 y 1888. Hay que recordar que en aquellos años se celebraban becerradas en sitios determinados en las calles valencianas de Sahagún y Ruzafa. El 27 de enero de 1887 se estrenó como novillero, y el 30 de septiembre de 1888 se presentó como tal en la plaza de Yecla (Murcia). En sus primeros tiempos se apodaba “Zeme”, “Alegrito” y “Fabrilo II”.

Su hermano Julio le dio un puesto de banderillero en su cuadrilla, ya que como matador no tenía mucho éxito, pese a su notable valentía. Él fue quien hizo el primer quite al funesto toro, llamado “Lengüeto", dando lugar a que las asistencias se llevaran a la enfermería el cuerpo ensangrentado de su hermano Julio, que le arrebató la vida.

Al mes justo de la muerte de su hermano, se presentó Francisco como estoqueador en la Plaza de Toros de Valencia, alternando con Francisco Piñero (Gavira) y Antonio Olmedo (Valentín). Al hacer el paseo fue ovacionado, y el segundo “Fabrilo” demostró aquella tarde del 27 de junio de1897, un gran pundonor y un valor a toda prueba. Salió en hombros de la plaza con sus compañeros. El 8 de enero de 1899 se presenta Francisco Aparici Pascual en la Plaza de Toros de Madrid, alternando con Antonio Olmedo (Valentín), confirmando “Fabrilo II” su fama de valiente, matando sus dos novillos, “Currito” y “Manolito”, de don Ildefonso Gómez, de una estocada superior al primero y de media lagartijera al segundo, después de una faena laboriosa.

Once años después, también un día, el 30 de abril de 1900 (El erudito Juan José de Bonifaz Ybarra la ubica hacia el 30 de abril de 1899), se organizó en Valencia una novillada para los dos espadas valencianos “Finito” y Francisco Aparici “Fabrilo II”; el ganado era de don Felipe de Pablo Romero. Francisco estuvo tan desgraciado al estoquear al primero y segundo de la tarde, que escuchó tres avisos, y cuando iban a salir los cabestros cayó el toro de media estocada. Salió el cuarto, de nombre “Corucho”, negro, grande y astifino. Fue mal picado y peor banderilleado, desarrolló el peor de los sentidos: el de un mala lidia, y al final del último tercio se defendió pegado a las tablas. Al entrar a matar fue enganchado y la sangre comenzó a brotar en abundancia. La profunda cornada en el muslo derecho le interesó la arteria femoral por lo que fue llevado a la enfermería, lugar donde expiró, durante las primeras horas de la madrugada del siguiente día. Vestía ese día de su desgracia, el mismo traje grana y oro, que llevaba su hermano Julio cuando resultó herido de muerte. Dos hermanos, este novillero y el primer finado matador, fallecieron tras llevar el mismo traje…ambos reposan ahora en el Cementerio de Valencia. (Crónica del historiador Juan José Zaldívar Ortega)


Cortesía de D. José Antonio Román Romero

Refiere Don José Antonio Román Romero en su Blog taurino en Internet "De Hombres, Toros y Caballos", que, Francisco Aparici Pascual “Fabrilo” nacio en Ruzafa (Valencia) el 17 de junio de 1868,era hermano del desventurado matador de toros Julio Aparici Pascual, que también se anunció en los carteles bajo este apodo taurino. Tuvo la mala fortuna de pasar a la historia por haber muerto dos años después que su hermano, del que fue banderillero, con el mismo traje y el mismo día, un 30 de abril, pero de 1899. Se lidiaron novillos defectuosos de D. Felipe de Pablo Romero: para Carlos Guasch "Finito” y Paco Fabrilo. Los toros fueron duros de patas, bravos y con mucho empuje y cabeza. Se distinguieron por lo bravos los lidiados en tercero y quinto lugar. Este último fue de los que acreditan una ganadería; tomó un buen número de puyazos y dejó para el arrastre cinco caballos. Entre todos, 12.


Fabrilo preparándose para salir aquel fatídico día
Cortesía de D. José Antonio Román Romero

Como director de lidia, Fabrilo encontró a su primer toro completamente descompuesto y desarmando, y lo pasó de muleta como pudo, dadas las pésimas condiciones del animal. Varias veces intentó entrar a matar, y otras tantas fue desarmado. Aburrido, jadeante y con dos avisos, le determinó a entrar a la media vuelta, cosa que debió haber hecho la segunda vez que entró a malar. El público le silbó, y el diestro, que por pundonor entró a matar dándole la cara al toro, se retiró al estribo maldiciendo quizás la imbecilidad de los que le silbaran. Su segundo, qué por no variar también tenía su trozo de puya en el cuerpo, llegó como es natural manso a la muerte, sin que durante la lidia semejara a sus hermanos en bravura. El toro tomó querencia en la puerta de los chiqueros, y Paco intentó con medios pases sacarle o separarle de los mismos sufriendo un acosón en uno de ellos. Entró a matar con mucha vergüenza, y señaló un pinchazo. Nuevo trasteo, y nuevo acosón y desarme. Entró de nuevo a matar, estando el toro contra querencia y un tanto humillado, y dejó una buena estocada siendo enganchado y sufriendo terrible cornada en la cara anterior del muslo derecho, de la cual manaba abundantísima sangre. A pesar de sus esfuerzos, fue retirado a la enfermería, dejando como huella de su paso un reguero de sangre. La conmoción que sufrió el público, fue terrible. Cuando el toro dobló, las cuadrillas entraron a enterarse de la gravedad da la herida, conociéndose en sus rostros ésta, cuando volvieron de nuevo a la plaza: era mortal de necesidad. Los facultativos le apreciaron una herida de seis centímetros de extensión por quince de profundidad situada en la cara anterior del muslo derecho, en la unión del tercio medio con el superior, dirigida hacia arriba y atrás, interesando la piel, tejido celular, aponeurosis y músculo sartorio, y contusión del paquete vásculo nervioso. El público no abandonaba la plaza, en espera de consoladoras noticias, que por desgracia no llegaban nunca; al contrario, de momento en momento eran éstas más graves. En vista de su gravedad, le fueron administrados los Santos Sacramentos, Pocos momentos después, entró en reacción y habló breves frases; cayendo en seguida en un fuerte colapso.


Después de expirar en la enfermería de la plaza
Cortesía de D. José Antonio Román Romero

A las ocho de la noche prestó declaración ante el Juez Sr. Alcalde, haciendo algunas manifestaciones respecto a sus bienes, si, como esperaba, la herida era de muerte. La escena que se desarrolló entre los presentes fue desgarradora. A las nueve menos cuarto se le practicó la primera cura, observándose que la herida comenzaba en el vértice del triángulo Scarpa, subiendo oblicuamente ocho centímetros, rasgando la vena femoral tres dedos por debajo de la ingle, y se dirigía hacia dentro hasta la fosa oval subpuviana. El trayecto oblicuo de la herida desde el orificio de entrada hasta el punto en que rasgó la vena, impidió en los primeros momentos la libre salida de la sangre, coagulándose ésta en el canal.


"Corucho" novillo de Pablo Romero que causo la muerte de Paco Fabrilo
Cortesía de D. José Antonio Román Romero

La cura fue practicada hábilmente por el Dr. Lloret en 52 minutos. Velando al herido, estuvieron muchos amigos del diestro, los Dres. Lloret y Martí Soriano, el practicante Sr. Ruiz, el hermano de Fabrilo, los banderilleros de su cuadrilla y los picadores Fajardo, Chano, Paje y Curró Melena. En las inmediaciones de la plaza hubo toda la noche grandes grupos que iban a interesarse por el curso que siguiera la herida del querido espada. , Los telegramas que se recibieron pidiendo noticias de su estado fueron numerosos.


Chaquetilla del fatídico traje, expuesta en el museo taurino de Valencia.
Cortesía de D. José Antonio Román Romero

La noche la pasó intranquila, lo mismo que la mañana del siguiente día. A las dos y quince minutos del siguiente a su cogida, entregaba su alma a Dios el infortunado Paco, viéndose en su última hora rodeado de su familia y de sus amigos más queridos. Una hora después, era conducido el cadáver al domicilio de la familia en una camilla, escoltada por cuatro guardias municipales de a caballo. La muchedumbre que seguía tan fúnebre comitiva, era grandiosa. El traje que lucía la tarde de su cogida este desgraciado diestro, era grana y oro, el mismo que llevaba su hermano Julio el día que recibió la cornada que le ocasionó la muerte.

VICENTE GANDÍA "EL CHUFERO" (XXXX - 1901)

Solo para efectos ilustrativos

“Suerte de Muleta”

Aguafuerte de Pablo Picasso 1957

 

Novillero que fue corneado en la Plaza de Toros de Zaragoza el 7 de abril de 1901 por el toro “Ventero”, falleciendo el 10 de abril del mismo año a consecuencia de las heridas. (Fuente: Accidentes Oculares en la Tauromaquia I de 1801 a 1941 / Dr. Diego Puertas Bordillo y Dr. Pablo E. Celis Rojas)

 

La crónica del Maestro Juan José de Bonifaz Ybarra difiere de la anterior,  al citar  que << el 28 de abril de 1901 torea Vicente Gandía (el Chufero), valenciano de Onteniente, en la plaza de toros de Zaragoza, donde una res de de la vacada de Celestino Miguel, de nombre “Ventero”, le produjo diversas heridas, a consecuencia de las que fallecería en Barcelona quince días más tarde. "

 

Por su parte el historiador y MVZ  Juan José Zaldívar Ortega, refiere de este lidiador que << Vicente Gandía (el Chufero), matador de novillos, nacido en Onteniente (Valencia). Era poco conocido en las plazas españolas, y por el Mediodía de Francia toreó bastante, especialmente en la temporada de 1895. El día 7 de abril de 1901 se celebró en la Plaza de Toros de Zaragoza una novillada sin picadores, y “El Chufero” fue uno de los matadores ajustados. El ganado de don Celestino Miguel de Egea (Tudela, Navarra)- El tercer toro, llamado “Ventero”, le enganchó y empitonó en un lance de capa, y lo recogió en la arena. Conducido a la enfermería, se le apreciaron varias gravísimas cornadas y fue de inmediato trasladado al Hospital donde falleció el 14 de abril de 1901. Fue un de tantos toreros con mucha voluntad, pero pocas aptitudes.

DOMINGO ALMANZA FERNÁNDEZ "EL ISLEÑO " (1867 - 1901)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del inconmensurable pintor español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Rehiletero que fue cogido el 6 de junio de 1901 por un toro de nombre  “Sanjuanero”  y que le causo la muerte,  a los 34 años de edad, el 8 de junio siguiente. Hacia agosto de 1883, toreando al toro de prueba en la arena, "Dominguillo" se disponía a coger la muleta para matar,  y visto el lance por Mazzantini, que se encontraba en un tendido, se echó a la plaza con Galea, los cuales cogieron los capotes y ayudando en la faena proporcionaron a "Dominguillo" una ovación, evitándole una desgracia cierta porque aquello era de mucho toro para su pequeña cantidad de torero. Dice el cronista que Mazzantini le regaló un billete de diez duros. Don José Ma. Hurtado Egea en un artículo titulado “El Toro del Aguardiente” destaca  que Curro Cantares, biografiando a Domingo Almanza "El Mili" o "El Isleño", relata  cómo al toro del aguardiente los mataban siempre los aficionados "Milanés" y "Buen Mozo", hasta que apareció Almanza y se quedó como único matador en Cádiz en las temporadas 1886 a 1888, ya que nunca le preocuparon la procedencia de aquellos toros, el tamaño, ni sus exageradas defensas. El afamado cronista don Juan José Zaldivar Ocampo, en una de sus brillantes narrativas sobre los poderosos  toros de ayer,  refiere que el 6 de junio, el toro “Sanjuanejo”, de la dehesa de Ripamilán, en corrida celebrada en Bilbao, le infringió dos cornadas mortales en el vientre al banderillero Domingo Almansa Fernández (El Isleño). Su apodo le venía de haber nacido en la isla de San Fernando (Cádiz) el 25 de diciembre de 1867.

El maestro Juan José Zaldívar Ortega refiere de este lidiador, que fue un << banderillero de toros, nacido en San Fernando (Cádiz) el 25 de diciembre de1867, y que falleció el día 8 de junio de 1901. El 6 de junio de 1901 se celebró en Bilbao una corrida de toros de don Victoriano Ripamilán, y el primer toro, llamado “Sanjuanero”, colorado, veleto y grande, de casta navarra, al  banderillearlo “El Isleño”, lo enganchó por un muslo y se lo pasó de un pitón a otro; se llevó las manos al vientre y cayó redondo sobre la arena, con dos heridas mortales, una de 16 centímetros de profundidad. "

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el célebre historiador taurino, refiere de este lidiador, que << El gaditano, de San Fernando, Domingo Almanza Fernández (Isleño), que en los comienzos de su profesión torera utilizara el apodo de (el Nili) figuró fijo en cuadrillas de cierta categoría. Cuando pertenecía a la de Nicanor Villa (Villita) terminó su vida, pues al actuar el 6 de junio de 1901 en el ruedo de Bilbao fue herido de extrema consideración por el colorado “Sanjuanero”, de la ganadería de Ripamilán, lo que provocó su muerte dos días más tarde. "

Refiere "don Víctor", el docto historiador español, propietario del visitado Blog "A los Toros", que en junio 6 de 1901, el banderillero Domingo Almansa Fernández fue corneado gravísimamente en el vientre cuando actuaba en la plaza de toros de Bilbao, dos días más tarde dejaba de existir, a las ocho y media de la tarde. En dicha corrida actuaban Nicanor Villa Arilla "Villita" y Antonio Guerrero Román "Guerrerito", los toros eran de Ripamilán. El primero de la tarde, "Sanjuanero", colorado y veleto, fue el causante de la tragedia. Nació en San Fernando (Cádiz) el 25 de diciembre de 1867, actuó por primera vez en Madrid en la novillada celebrada el 11 de febrero de 1894, formaba parte de la cuadrilla de Juan José Durán. Además de actuar con diversos novilleros solía hacerlo con los matadores Juan Ruíz "Lagartita", José Rodríguez "Pepete II" y el mencionado Villita.

MANUEL NAVARRO MORÁN "CABEZA DE DIOS " (XXXX - 1901)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor  Pedro Flores

(1897-1967)

Picador sevillano accidentado el 25 de julio de 1901 en la Plaza de Toros de Los Tejares al ser derribado por un novillo de González Nandín, sufrió tan fuerte golpe con la montura del caballo, que murió al día siguiente. (Crónica de don Juan José Zaldivar Ortega"

 

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el ilustre cronista taurino,  comenta de esta víctima de la fiesta, que << Manuel Navarro Morán (Cabeza de Dios), quien figuró en la plantilla de Manuel Jiménez, el primer “Chicuelo”, fue derribado en la plaza de Córdoba, el 25 de julio de 1901, por un novillo de la ganadería de González Nandín, produciéndose tan serias lesiones viscerales que expiraría al día siguiente al presentarse una peritonitis traumática. "

ANDRÉS CASTAÑO BECERRA "CIGARRÓN " (1863 - 1901)

Cortesía de
Don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/2014/06/andres-becerra-castano-cigarron.html

Picador jerezano que fue de Emilio Torres Reina “Bombita”, fue lesionado el 15 de agosto de 1901 en la Plaza de San Sebastián por un toro del marqués del Saltillo, cárdeno oscuro que atendía como “Naranjito”,  le derribó de su cabalgadura cayéndole el caballo encima y golpeándose muy fuerte con la perilla de la silla, sufriendo estallamiento de viseras, por lo que le sobrevino una peritonitis, falleciendo a resultas de ello el día 17 siguiente. El mote de “Cigarrón” fue posteriormente utilizado por el varilarguero Enrique Luna en los años 20s y que formó parte en alguna ocasión de la cuadrilla del reputado matador madrileño Antonio Márquez, quien toreo de 1921 hasta su retiro en 1936.

El erudito Juan José Zaldívar Ortega, refiere en su obra “Víctimas del Toreo”, que <<Andrés Castaño Becerra (Cigarrón), picador de toros, nacido en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 2 de diciembre 1863, según partida de bautismo descubierta, y no en Sevilla como se llegó a afirmar, y falleció el 17 de agosto de 1901. El 15 de agosto de 1901 se celebró en San Sebastián una corrida de toros de Saltillo; al poner una vara "Cigarrón" al toro, llamado “Naranjito”, cárdeno oscuro, le dio éste una enorme caída echándose el caballo encima, y se lesionó tan gravemente con la perilla de la silla en el vientre que le sobrevino la peritonitis."

El historiador Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta victima de la fiesta, que << a causa de peritonitis traumática, por lesiones viscerales, moriría Andrés Castaño Becerra (Cigarrón) el 17 de agosto de 1901 en San Sebastián. El toro homicida, el cárdeno “Naranjito”, llevaba la divisa del marqués de Saltillo y fue corrido el anterior día 15, festividad de la Virgen del Coro, en la plaza donostiarra anterior a la también hoy desaparecida y siempre añorada de El Cofre. " 

Refiere el historiógrafo taurino contemporáneo, don José Antonio Román Romero, en su Blog en la Red: "De Hombres, Toros y Caballos", que el día 16 de Agosto de 1901 falleció en San Sebastián, a consecuencia de una tremenda caída que sufrió toreando en aquella plaza la tarde del 15, el célebre picador Andrés Castaño, "Cigarrón". Era de Jerez de la Frontera; empezó a figurar como picador por el año 1891 y en 1892 se presentó en Madrid con el entonces matador de novillos Miguel Báez, "Litri", logrando; por su excelente trabajo, conquistar palmas y simpatías. El mismo año continuó toreando al lado de "Bombita"; y cuando este diestro tomó la alternativa, única que dio "Espartero", en la plaza de Sevilla (Septiembre de 1893), quedó "Cigarrón" agregado a la cuadrilla de aquél, donde permaneció hasta el día de su muerte. La primera corrida formal que toreó en Madrid fue en la que Emilio confirmó su alternativa (27 de Junio de 1894, 12° de abono). Era un garrochista de primera fuerza, un buen picador de toros, y poseía un gracejo natural en la conversación, que hacía el encanto de cuantos le oían.