AGUSTÍN GONZÁLEZ (XXXX - 1952)

Cortesía de don Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

Agustín González, matador de novillos que no aparece en el Cossío y del que no sabemos ni la fecha ni el lugar de su nacimiento, pero sí la fecha de su trágica muerte, acaecida el 16 de agosto de 1952, en la Plaza de Toros de Piedralaves (Ávila) , debido a una gravísima cornada producida por un novillo de Sánchez Monje. (Fuente: Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega)

Abundando sobre la vida de este lidiador, d. Juan José de Bonifaz Ybarra, el ilustre historiador,  refiere que << no había pasado el madrileño Agustín González de ser una promesa de buen torero cuando interviene en un festejo de carácter económico celebrado en Piedralaves (Ávila) el 16 de agosto de 1952. En tal ocasión es herido de importancia por un cornúpeta de la divisa de Sánchez Monje. Se le traslada al madrileño Sanatorio de Toreros y allí emite su último suspiro el posterior 4 de septiembre. " 


Solo para efectos ilustrativos
Foto de Piedralaves - “La flor del Tiétar”
Cortesía de http://es.wikipedia.org/wiki/Piedralaves

RUBÉN GONZALO ANDRADE BOSQUES "EL ECUATORIANO" (XXXX - 1952)

Semanario "El Ruedo de México", del 28 de septiembre de 1952
De la hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano

Novillero al parecer de nacionalidad ecuatoriana, contando con la única referencia de su trágica muerte en la Plaza de Toros de Morelia (capital del Estado mexicano de Michoacán) la tarde del 15 de septiembre de 1952, en una novillada en la recibió la cornada mortal, sin que sepamos la edad que tenía el infortunado diestro. Sin embargo, es posible que no muriera ese mismo día y sí en los primeros de octubre, tras luchar casi veinte días con la muerte. (Fuente: Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega)

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el ilustre cronista taurino, es más sentencioso al afirmar que << Rubén González Andrade, diestro de nacionalidad ecuatoriana, halló su final a consecuencia de la cornada recibida el 15 de septiembre de 1952 en la plaza de la ciudad mexicana de Morelia. "

El afamado cronista taurino, don "José Alameda", lo contempla con distinto nombre en su obra "Crónica de Sangre", al citar que " el novillero RUBÉN GONZALO, resultó con cogida de muerte en septiembre de 1952 en una plaza en México.

El 18 de agosto de 2011, recibí una atinada y amable carta de don Rafael Gómez Lozano (Dientefino), el conocido cronista taurino propietario del Blog "Toreros Mexicanos" , donde me envía más información sobre esta víctima de la fiesta, y que en lo personal refiere como: Rubén Gonzalo Andrade Bosques "El Ecuatoriano", misma información que proviene de un compendio biográfico de toreros michoacanos, entre los que se encuentra el moreliano Jesús Torres Calderón "Torrecillas" ( páginas 86 y 87) , y en una parte de esta biografía consignan que: El 14 de septiembre de 1952 se dio una novillada en el Rancho del Charro de Morelia con un mano a mano entre Gustavo Castro "El Santanero", con Sidronio Rodríguez, novillos de Alfredo Ochoa y un quinto toro para Jesús Torres Calderón "Torrecillas". A Gustavo Castro lo mandó a la enfermería su primero y el quinto toro no se lidió porque se había hecho de noche. Al día siguiente (15 de septiembre de 1952) lo iba a matar Rubén Gonzalo Andrade Bosques "El Ecuatoriano" (era de Ecuador), pero el novillo lo corneó partiéndole la femoral. Esa misma noche murió.
Fuente:
http://www.fic.umich.mx/~lcastro/torrecillas.pdf


Semanario "El Ruedo de México", del 28 de septiembre de 1952
De la hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano

MARIANO ALARCÓN SOLÁ (1916 - 1952)

Nació el 21 de marzo de 1916 en la localidad granadina de Jerez del Marquesado, su padre, decidió un día emigrar a Cataluña, porque no quería que sus hijos trabajaran en las minas como él. La familia se mudó a la Ciudad Condal en 1924 y fijó su residencia a pocos metros de la plaza Monumental. Ahí se despertó su vocación y la ilusión de ser torero. La Guerra Civil y un prolongado servicio militar frustraron, en buena parte, su propósito y no le dejaron más que hacerse banderillero. Se visitó de luces por vez primera en una función nocturna en la plaza de Las Arenas de Barcelona en el verano de 1940 y su andar profesional transcurrió en las plazas de Cataluña y al sur de Francia. Para aquel 5 de octubre de 1952, una de las últimas funciones de la temporada en Barcelona, se anunciaba un cartel con “Cagancho” (fue su última actuación en La Monumental), Pepe Bienvenida, y el mejicano Luis Briones para estoquear toros de la dehesa de Félix Moreno Ardanuy. En las cuadrillas de Bienvenida y Briones había dos puestos libres y se produjo la lógica disputa entre los banderilleros barceloneses para hacerse con ellos, ya que significaban una remuneración importante para la época, 1.100 pesetas. Para Alarcón, era la cifra más alta que hubiera cobrado en su vida como torero y equivalía ganar en una tarde el sueldo de un mes en el taller metalúrgico. La pugna fue tan enconada que hasta la tarde del sábado, víspera de la corrida, no supo que iba a torear a las órdenes de Briones completando la cuadrilla que formaban los picadores “Lolo” y “Page” y los banderilleros “Minuto” y “Valencia”. Su esposa tuvo que coser aquella noche el desgarro causado en la taleguilla por una cogida sufrida en la plaza francesa de Ceret, quince días antes, cuando actuó en la cuadrilla del rejoneador Juanito Balañá. Tras lucirse en banderillas y ser muy aplaudido en el tercero de tarde, le correspondió correr al sexto que cerraba plaza. Es esta una suerte con la que se iniciaba la lidia y que hace ya años dejó de ejecutarse. El toro, se llamaba “Negroso”, era cárdeno y veleto, estaba marcado con el número 28 y dio un peso en canal de 540 kilos. Alarcón lo tomó a una mano en terrenos del tendido 1, bastante cerrado en tablas y la res entró fuerte al capote comiéndole el terreno en los últimos lances hasta cornearle contra las tablas antes de que pudiera refugiarse en el burladero de matadores que quedaba a su izquierda. Primero le empujó con el pitón izquierdo y después le lanzó un derrote seco con el derecho al abdomen. El parte facultativo del doctor Olivé Gumá explicó que: “Durante la lidia del sexto toro, ha ingresado en la enfermería el banderillero Mariano Alarcón que ha sufrido una cornada con orificio de entrada en el epigastrio que probablemente interesa al corazón. El herido ingresa en la enfermería en estado agónico. A pesar de los auxilios prestados, falleció a los pocos minutos”. La muerte de Mariano Alarcón el 5 de octubre de 1952, fue la primera que se registró en la Monumental de Barcelona desde su inauguración en 1914 (hay que recordar que dos años más tarde fue reinaugurada con el nombre y estructura actuales) y fue también el primer parte de defunción firmado por el insigne cirujano taurino, del que el propio Alarcón solía comentar que no se le había muerto ningún torero. Era una forma de tranquilizar a la familia cuando toreaba en la Ciudad Condal. El suceso conmocionó no sólo al mundo del toro, sino a toda la ciudad y al entierro, celebrado dos días después, asistieron miles de personas, al tiempo que las peñas se movilizaban en ayudar de viuda, para lo que se abrieron, de inmediato, numerosas suscripciones. Sin embargo, el festival benéfico habitual en estos casos no llegó a celebrarse nunca. Los restos del malogrado torero descansan en el cementerio de Montjuïc, donde está enterrado también el que fuera gran amigo suyo, el matador de toros Aurelio Puchol  “Morenito de Valencia”, muerto asimismo de una cornada. Sucedió en la plaza de Guayaquil (Ecuador) el 9 de octubre de 1953; un año y cuatro días después de la tragedia de Barcelona. Su único hijo, el ahora periodista y critico taurino José María Alarcón Pobill refiere que "en la medalla que llevaba de la Virgen del Pilar, y que desapareció, quedó la marca del pitón".El erudito taurino, Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de este lidiador en su libro, “Víctimas de la Fiesta”, que << el cárdeno “Negroso” de la ganadería de Félix Moreno Ardanuy, fue el causante de la muerte del granadino, de Jerez del Marquesado, Mariano Alarcón Solá, el 5 de octubre de 1952, en la plaza Monumental de Barcelona, ciudad donde residía desde mucho tiempo atrás. La herida, en el epigastrio, era mortal de necesidad, por lo que el deceso se produjo pocos momentos después de su ingreso en la enfermería del coso.

JESÚS FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ << VENENO >> (1923 - 1952)

Solo para efectos ilustrativos

Collage titulado “Picadores”

Obra del destacado pintor español Juan Antonio Álvarez Pérez

Refiere el ilustre y extinto cronista, don Ángel Villatoro, en su libro “Antología Taurina Mexicana, que << Jesús Fernández (Veneno), fue un infortunado picador de toros, natural del Distrito Federal (Capital de México), donde nació el 9 de marzo de 1923. En 1952 puso voluntariamente fin a su vida. Padecía trastornos nerviosos. Buen varilarguero, perteneció siempre a cuadrillas de espadas nombrados desde que se hizo profesional en 1943. En Monterrey, Estado de Nuevo León (en México), en 1947, sufrió una caída, y, ya en la arena, lo pisoteó el toro, principalmente en la cabeza, sobreviniéndole grave congestión cerebral que le tuvo privado de la vista durante mucho tiempo. >>

 

En un libro escrito por don Rafael Aviña de nombre: “David Silva: Un campeón de mil rostros” y publicado en 2007 por la Universidad Nacional Autónoma de México, relata que la noticia de que el joven picador , Jesús Fernández Gutiérrez “Veneno” se había pegado  un tiro en la sien derecha con una pistola calibre 38 especial y había dejado un breve recado póstumo, explicando que no se culpara a nadie de su muerte, causó honda impresión en el afamado actor mexicano David Silva, dado que le había visto actuar en varias ocasiones en la Plaza México, en razón de su afición taurina.

ANTONIO OSÉS ABAIGAR (1946 - 1952)

Plaza de toros de la ciudad de Estrella, Navarra, España

Un hecho trágico sucedió en la charlotada celebrada el 4 de agosto de 1952, en la plaza de toros de la ciudad de Estrella, Navarra, España, cuando un torero entró a matar y dejó clavada la punta de la espada en la cruz de la res. Entonces el animal cabeceó, y la espada salió disparada hiriendo mortalmente a Antonio Osés Abaigar, niño de seis años (en la fotografía superior está señalado con un círculo), vecino de Noveleta, que desde el graderío de sombra presenciaba junto con su familia el espectáculo.

 

Fuente: Foto y Crónica de Javier Hermoso de Mendoza.

http://www.sasua.net/estella/articulo.asp?f=toros

JOSÉ DOMÍNGUEZ OREA (XXXX - 1952)

Solo para efectos ilustrativos
Iglesia Arciprestal de Santa María en Sagunto, España (1334)

El 13 de noviembre de 2014, recibí un correo electrónico del historiador taurino mexicano, D. Rafael Gómez Lozano, propietario del Blog taurino en Internet: "Toreros Mexicanos", donde me adjunta la digitalización del Semanario Gráfico de los Toros "El Ruedo", número 425, del 14 de agosto de 1952, y donde en su página 24, sección: "Por los ruedos del Mundo", informan con tristeza que en el poblado "El Puerto" de Sagunto, Valencia, España, con motivo de las fiestas en honor de su Patrona, Nuestra Señora de Begoña, se organizó un espectáculo cómico-taurino, entre otros festejos. Momentos antes de comenzar, y sin que se sepan las causas, uno de los palcos de la provisional plaza construida se derrumbó. En el accidente pereció el niño José Domínguez Orea, vecino de El Puerto, y resultaron con fractura de la base del cráneo Antonio Marín Mila, de veintiséis años, también de la citada localidad, y con ligeras contusiones y erosiones un buen número de vecinos. Los heridos fueron trasladados al sanatorio de Altos Hornos, donde quedaron hospitalizados. Las autoridades locales decidieron suspender todos los festejos anunciados en señal de duelo.

CIPRIANO DANATO (XXXX - 1952)

Plaza de toros de Cartagena, Murcia, España

El 13 de noviembre de 2014, recibí una amable misiva del historiador taurino mexicano, D. Rafael Gómez Lozano, propietario del Blog taurino en Internet: "Toreros Mexicanos", donde me hace llegar la digitalización del Semanario Gráfico de los Toros "El Ruedo", número 428, del 4 de septiembre de 1952, y donde en su página 23, sección: "Por los ruedos del Mundo", informan con congoja, que en la Plaza de Cartagena (Murcia, España) se celebró el pasado domingo una novillada con reses de Enrique García Serna. Antes de empezar el espectáculo, el espectador Cipriano Danato se sintió repentinamente enfermo. Fue asistido de primera intención en la enfermería, y cuando era trasladado a su domicilio falleció. Luis Redondo, pitos y palmas en el primero y pitos en el cuarto y en el sexto. Galera, palmas en el segundo y vuelta en el sexto. El venezolano León Rivero cumplió en el tercero y fue cogido y sufrió una contusión en la región cervical por el sexto.

RICARDO TORRES (1914 - 1953)

Foto cortesía de don Rafael Gómez (Dientefino)
http://torerosmexicanos.blogspot.com

Ricardo Torres, matador de toros azteca que murió en accidente carretero el 4 de agosto de 1953 en Méjico. (Fuente: Hemeroteca del Diario ABC de Madrid del 9 de noviembre de 1976).

Refiere el eminente cronista taurino, don Abel Muriño Adame, en su brillante página de Internet, “Historia del Torero”, que el lidiador Ricardo Torres << nació en Jasso, estado de Hidalgo (Méjico), el 14 de agosto de 1914. Vino a España en 1934 y se presentó en Madrid como novillero el día 15 de abril, para matar reses de Clairac, con Miguel Palomino y su compatriota Lorenzo Garza. Hasta que el día 7 de junio siguiente le cogió e hirió gravemente en la misma plaza el toro “Jabato”, de Coquilla, su labor fue muy notable; pero luego, el recuerdo de aquel percance le hizo retroceder. Ya no tenía tanto lucimiento lo que ejecutaba. ¡Se ha repetido tanto el mismo caso!... No obstante, se determinó a tomar la alternativa, la cual le otorgó Marcial Lalanda en Barcelona el 16 de septiembre del mismo año al cederle un toro de don Julián Fernández, en cuya corrida fue Antonio Posada sugundo matador. Después del ascenso, toreó en aquel año tres corridas más. Hizo la siguiente campaña invernal en Méjico; al volver aquí en 1935 no toreó más que siete corridas, una de ellas la del 12 de abril en Madrid para que “Valencia II” le confirmara la alternativa con toros de Pallarés en presencia de José Amorós y Pepe Gallardo; la guerra de España le hizo trasladarse a América; el Perú, Venezuela, Colombia y, finalmente, Méjico le vieron torear de 1936 a 1938; renunció a la alternativa, sin mejorar por eso su fortuna; la volvió a tomar en la metrópoli de su país el 10 de diciembre de 1939 de manos de José Ortiz; pero ya no tenía nada que hacer. En el despeñadero de la adversidad, no paró hasta que encontró la muerte en un accidente de automóvil con fecha 4 de agosto de 1953. "


Cortesía del historiógrafo taurino José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

En las efemérides taurinas del 3 de agosto de la acreditada página de Internet, "Suerte Matador", del distinguido historiador, don Adiel Armando Bolio, refiere que en 1953 muere en México Distrito Federal el matador de toros Ricardo Torres, a consecuencia del accidente automovilístico que sufrió cinco días antes, cuando viajaba de Matamoros a Ciudad Victoria, Tamaulipas, México.

En las efemérides taurinas del afamado historiógrafo y escritor, Luis Ruiz Quiroz, que publican en la página "Campo Bravo-México" de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), refiere que: El 29 de julio de 1953, Ricardo Torres sufre gravísimo accidente de carretera en el estado de Tamaulipas del que moriría días después.

Refiere "don Víctor", el cronista madrileño coetáneo que mantiene en la Red el Blog taurino "A los Toros", que el 4 de agosto de 1953 falleció el diestro mejicano Ricardo Torres a consecuencia del accidente de automóvil que sufrió en la carretera de Matamoros a Ciudad Victoria, Tamaulipas, México. Nació el 14 de agosto de 1914 en Jasso, estado de Hidalgo. Se presentó en Madrid como novillero el día 15 de abril de 1934 junto a Miguel Palomino y Lorenzo Garza. Tomó la alternativa en Barcelona de manos de Marcial Lalanda el 16 de septiembre del mismo año, se lidiaron toros de Julián Fernández y Antonio Posada actuó de testigo. El 12 de abril de 1935 Victoriano Roger (Valencia II) se la confirmó en Madrid con toros de Pallarés, en presencia de José Amorós y Pepe Gallardo. Renunció a la alternativa y viendo lo poco que toreaba en el escalafón inferior la volvió a tomar en México el 10 de diciembre de 1939, José Ortiz le cedió el toro "Relicario" de la ganadería de Lorenzo Garza con Paco Gorráez como testigo.

JUAN ANTONIO GÓMEZ CALVO (1913 - 1953)

"El Ruedo" - Semanario gráfico de los toros, Número 485, del 8 de octubre de 1953
Cortesía del historiador D. Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

Banderillero del que sólo contamos con la referencia de su trágica muerte acaecida en la Plaza de Toro de Logroño, en la que un toro de don Arturo Sánchez de Cobaleda le infringió una  mortal cornada en el vientre la tarde del 21 de septiembre de 1953, cuando alternaba con José Ordóñez y contaba 40 años de edad. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”).

Para mayor abundamiento sobre el personaje de la Fiesta, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta”, refiere en adición que, " había figurado en cuadrillas tan importantes como la de Francisco Martín Caro (Curro Caro) , Julio Aparicio y Antonio Ordóñez el madrileño Juan Antonio Gómez Calvo, cuando al hacerlo en la de José Ordóñez, el 21 de septiembre de 1953, en el coso de Logroño, es corneado gravemente en el vientre por un astado de la vacada de Arturo Sánchez y Sánchez. Tras una transfusión de sangre se le conduce al Sanatorio de Toreros, en Madrid, donde fallecería el siguiente 4 de octubre de 1953. "

El 4 de septiembre de 2014 recibí una amable carta del historiógrafo taurino Rafael Gómez Lozano, quien mantiene en la Red el Blog taurino "Toreros Mexicanos", donde me allega la digitalización de la revista "El Ruedo" - Semanario gráfico de los toros, Número 485, del 8 de octubre de 1953, donde refiere D. Francisco Narbona que: La capilla del Sanatorio de Toreros se ha convertido en un jardín. Coronas de flores, con lazos negros y sentidas dedicatorias, rodean el féretro donde yace sin vida el infortunado Juan Antonio Gómez. Un sacerdote está rezando cuando e1 periodista se asoma. Parientes y amigos del banderillero muerto hacen su guardia postrera. Apenas suena el leve rumor de la oración, dicha sin voz, del llanto contenido a duras penas...; Al fin, alguien avisa: "Ya es la hora." Sobre el cadáver de Juan Antonio caen las últimas flores. El féretro queda cerrado y, a hombros de varios amigos, sale por la galería hacia el jardín que preside la estatua de Ricardo Torres, "Bombita. Una multitud silenciosa aguarda fuera. . Poco después la comitiva se pone en marcha hacia el cementerio de la Almudena, donde el pobre Juan Antonio va a recibir cristiana sepultura. Entre la muchedumbre van muchos toreros y aficionados. Los "Cagancho", Julio Aparicio, César Girón, "Jumillano", Jaime Malaver, Pepe Dominguín, Dámaso Gómez, Paquito Muñoz, Manolo Cano, Antonio y Curro Caro..., y Manolo Morán, Fernando Gago, Pardal, Escanciano, Juan de Lucas, el crítico de Radio Nacional Antonio García Ramos, Capdevila, " Tilu". Las coronas casi o cultan el coche en que van. Las hay del Sindicato Nacional del Espectáculo, de la Asociación y del Montepío, de los hermanos Ordóñez (íntimos del torero muerto, pero ausentes hoy, por tener que torear en Colmenar), de César Girón, de Gago y de Pardal, de Curro Caro... En la presidencia del duelo van, con los hermanos del finado, Vicente Pastor y el jefe nacional del Sindicato del Espectáculo. La multitud camina por la calle Bocángel, hacia Alcalá. Antes de llegar a la populosa vía se organiza el desfile de cuantos han acudido al entierro ante la familia doliente. Después, el coche funerario, seguido de numerosos vehículos, emprende el camino del cementerio. Queda a la izquierda el redondel de las Ventas, hoy en silencio, sin bulla; con unos carteles medio arrancados....

Al margen de la Fiesta de toros, donde -su pundonor y habilidad se imponían, Juan Antonio Gómez Calvo era un muchacho excelente. De familia acomodada -tienen un comercio en la calle de Torrijos-, comenzó estudios que no terminó. Pudo más su afición. Pero nunca tuvo ambiciones excesivas. No quiso ser matador. Se conformó con el oficio de banderillero. En sus principios fue con Julio Aparicio. Después estuvo con Antonio Ordóñez. Esta temporada, al abandonar Checa la cuadrilla de Pepe Ordóñez, oc upó su puesto. Pero, al margen del riesgo de los toros, Juan Antonio era un muchacho refinado, amable, con extraordinaria afición al dibujo. ("Tilu" me dice, cuando vamos camino del cementerio, que conserva algunos dibujos de Juan Antonio. "Un día -cuenta "Tilu"- me dijo en broma que era capaz de hacerlo mejor que yo,... Y, en efecto, trazó unos diseños con motivos taurinos muy acertados.") Tenía Juan Antonio treinta y nueve años. Y era ésta la primera vez que sufría una cogida de importancia. En tantos años de profesión los toros le habían respetado.

La cogida que ocasionó la muerte de Juan Antonio tuvo por escenario la Plaza de Logroño. Fue el 21 de septiembre. Ese día toreaba el desgraciado subalterno a las órdenes de Pepe Ordóñez, benjamín de la dinastía creada por "E1Niño de la Palma". El cartel lo formaban, además del aludido diestro "Chicuelo II" y Antonio León. Los novillos pertenecían a la ganadería salmantina de don Arturo Sánchez y Sánchez, de Pedrecillo de los Aires. Esta ganadería, en la que se mezclan sangre de las vacadas de Trespalacios, de Cunha, de Mihura, de Infante da Cámara..., fue adquirida por D. Mati as Sánchez Cobaleda, que a su vez la cedió a su hijo al morir. El desgraciado percance ocurrió durante la lidia del segundo novillo .Juan Antonio Gómez resultó cogido al banderillear. Aunque el accidente fue muy aparatoso, nadie creyó, al ver que el diestro ganaba la enfermería por su pie, que la herida fuera de tanta gravedad. Sin embargo, dos semanas después moría en e1 Sanatorio de Toreros a consecuencia de la cornada. El parte facultativo dado en la enfermería de la Plaza Logroñesa acusó ya la extrema gravedad del herido. Juan Antonio tenía una herida penetrante en la región lumbar izquierda, con dos trayectorias, una ascendente, hacia la fosa renal, que interesaba masas musculares y aponeuróticas, y otra hacia atrás y adentro, que afectaba planos musculares aponeuróticos, con fractura conminuta del hueso Ilíaco y adherencias de grasa retroperitoneal. En la misma enfermería, y posteriormente en la clínica de "Santa Cruz, de Logroño, le fueron practicadas dos intervenciones quirúrgicas y una transfusión de sangre, y como se viera que el herido, experimentaba cierta mejoría, se dispuso su traslado al Sanatorio de Toreros, de Madrid. El sábado 26 ingresó Juan Antonio en dicha clínica, quedando al cuidado del doctor don Enrique Castillo, segundo médico de la enfermería de la Plaza madrileña, el cual apenas se hizo cargo del herido se vio precisado a practicar con toda urgencia una nueva transfusión de sangre. Durante los días que siguieron, tanto el doctor Giménez Guinea como el doctor Castillo lucharo n denodadamente, con todos los recursos de la ciencia, para salvar la vida del infortunado banderillero. Pero las complicaciones surgían a cada momento y el estado de Juan Antonio se fue agravando por horas. Cada vez más postrado, dándose perfectamente cuenta del triste final que le aguardaba, solicitó Los Santos Sacramentos, que le fueron administrados el miércoles día 30. Pareció entonces más tranquilo y hasta experimentó una ligera mejoría, que hizo concebir a los médicos, cierta esperanza. Sin embargo, un inesperado colapso periférico cortó, al mediodía del domingo, la vida del banderillero.

La suerte de cada uno es cosa que viene de allá arriba. . . Pepe Iglesias, torero un día, banderillero hoy, fue testigo de la mortal cogida de Juan Antonio. Él es quien me cuenta interesantes pormenores de la misma. Y resume así: La suerte de cada uno es cosa que viene de allá arriba.... El pobre Juan Antonio jamás pensó que fuera éste su final. Confiaba en su buen oficio. Más de una vez me dijo: "Los toros no cogen más que a los torpes...," — ¿C ó m o fue el percance? — Fue al banderillear al segundo novillo de la tarde. El bicho era bueno, pero después de picado cambió. Se puso mal. Adelantó por el lado izquierdo. Juan Antonio fue a colocar un par en la misma raya del picador. Quiso pasar en falso, y apuradamente colocó una banderilla. Fue entonces cuando el bicho le prendió. Se vio claro que el cuerno se hundía a la altura del riñón izquierdo. Después el bicho se ensañó con él. Yo creo que la herida grave se la produjo en aquel contundente derrote primero. Juan Antonio, cuando le hicieron el quite, se levantó y, sujetándose el brazo, con frecuencia sufría la luxación del hombro derecho, pasó, ayudado por "Remache", a la enfermería. Nadie podía pensar que iba herido de muerte. Cuando al finalizar la lidia, del cuarto toro fui a verle con "Chicuelo II", le estaban operando. Me extrañó que los médicos anduvieran explorándole, bisturí en mano, el vientre; pero, por lo visto, la herida era tan profunda que hacía necesaria tal intervención, — ¿No le vio más? —Sí. Cuando terminó la corrida me fui a la clínica de Santa Cruz, donde había sido hospitalizado el pobre. Hasta las once de la noche no volvió en sí. Yo estaba a su lado cuando, pasado el efecto de la anestesia, pronunció las primeras palabras. Se le notaba decaidísimo como si temiera el trágico desenlace de quince días después. Al día siguiente, a las seis de la mañana, antes de abandonar Logroño, acudí nuevo a la clínica para interesarme por él. Ya no le vería más.


"El Ruedo" - Semanario gráfico de los toros, Número 485, del 8 de octubre de 1953
Cortesía del historiador D. Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

AURELIO PUCHOL ALDÁS "MORENITO DE VALENCIA" (1914 - 1953)

Foto cortesía del Sitio Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador de toros  nacido en Aldaya (Valencia) el 26 de marzo de 1914,  que se presenta como novillero en Madrid el 27 de agosto de 1939 junto con Cecilio Barral, y Luis Mata, frente a novillos de la ganadería de Mora Figueroa. Toma la alternativa en Valencia (España) el 27 de julio de 1941 de manos de Juan Belmonte Campoy  y atestiguando Manuel Martín Vázquez, frente a los toros de la ganadería José de la Cova. En algún momento de su andadura por los ruedos llegó a  tener cierto cartel en Barcelona. Se considera que era un torero muy valiente y completo, pero que faltó personalidad para llegar a ser figura. Después de la alternativa, la dificultad en la búsqueda de contratos en España le llevó a probar suerte en América Latina, viajando hacia aquellas latitudes,  en varias ocasiones. Torero de mucho oficio y largo repertorio, fue gravemente herido en la Plaza de Guayaquil (Ecuador) el 9 de octubre de 1953 (otros cronistas, como Juan José de Bonifaz y d. Juan José Zaldívar Ortega, refieren que fue el día 11 de octubre),  al recibir una cornada en el estómago de un toro de nombre “Cique” de la ganadería de d. Lorenzo Tous, cuando el diestro de rodillas, toreaba de muleta. Relatan las crónicas de la época que un numeroso grupo de nativos que presenciaba la corrida al enterarse de la gravedad de la cogida (puesto que la profunda cornada en el vientre le produjo la salida del paquete intestinal) irrumpieron en aplausos pues creían que la muerte del espada era señal de buena suerte para los espectadores.  Murió el día 11 de octubre de 1953,  por la gravedad de sus heridas. Los restos del malogrado torero descansan en el cementerio de Montjuïc.

Don Juan José de Bonifaz, el ilustre cronista español, refiere de la trágica singladura taurina de este personaje de la fiesta,  que << Aurelio Puchol Aldás (Morenito de Valencia), valenciano de Aldaya, que en algún momento llegó a tener cierto cartel en Barcelona, ciudad en la que residía, marchó a Hispanoamérica en varias ocasiones en busca de contrato, de difícil logro en su patria. El 11 de octubre de 1953 torea en Guayaquil (Ecuador), donde un astado de la ganadería de Lorenzo Tous le propinó una profunda cornada en el vientre, con salida del paquete intestinal, cuando el diestro, de rodillas, toreaba de muleta. Muy poco más tarde expiraba  el espada en la clínica donde urgentemente fue llevado. "


Aurelio Puchol "Morenito de Valencia"
Cortesía de
don Rafael González Zubieta "El Zubi"

Refiere don Rafael González Zubieta "El Zubi", en su visitado Blog Taurino en la Internet: Larga Cordobesa, que: Aurelio Puchol "Morenito de Valencia", fue un matador de toros nacido en Aldaya (Valencia) el 26 de marzo de 1914. Murió con 39 años toreando en Guayaquil (Ecuador), cuando un toro de la ganadería de Lorenzo Tous le propinó una fortísima cornada en el vientre un 11 de octubre de 1953. Aurelio Puchol se formó como novillero toreando en las plazas de la zona de Levante y Cataluña en las que tenía cierto prestigio. Se presenta en Madrid como novillero en agosto de 1939 junto a Cecilio Barral y Luis Mata, aunque antes en Marsella el 25 de octubre de 1936, hizo la pantomima de tomar una falsa alternativa de manos de El Estudiante. Su mejor temporada fue sin lugar a dudas la de 1940, lo que le empujo para decidirse a tomar la alternativa en serio pronto, cosa que hizo en Valencia un 21 de julio de 1941, de la mano de Juan Belmonte Campoy, actuando de testigo Manuel Martín Vázquez, con ganado de Vicente Charro. En 1943 participa en 17 corridas de toros, el año que más actuaciones sumó pues desde ahí su carrera fue descendiendo como un rayo, hasta tal punto que tres años más tarde torea sólo en tres ocasiones. Mal viviendo pasa en España cinco años más, entrenándose durante los inviernos en ganaderías salmantinas, en Matilla de los Caños, hasta que decide marcharse a probar suerte en América. En estos años además tuvo graves percances en los pocos espectáculos taurinos en los que tomó parte, como el ocurrido en Vinaroz en 1942 en que un toro le metió el cuerno por la axila derecha o la cornada recibida en Valencia (Venezuela) en 1949 que le atravesó el muslo. En 1948 el infortunado "Morenito de Valencia" decide irse a América a buscar lo que precisamente su patria le niega: contratos para torear, y lo que son las cosas, ya no volvería más a su tierra pues allí se dejó la vida. Pasa unos años en Colombia y Venezuela toreando con cierto éxito. El 11 de octubre de 1953 lo contratan para torear en la Plaza de Toros de Guayaquil (Ecuador) con ganado de don Lorenzo Tous, y en el segundo de su lote, cuando toreaba de muleta, quiso adornarse dando un pase de rodilla, con tan mala fortuna que el toro le dio una cornada seca en el vientre espectacular con salida de los intestinos. Una cornada tan fea que él público de la plaza quedó muy impresionado, y aunque no se suspendió el festejo, los tendidos comenzaron a quedarse vacíos. La cogida fue tan grave que Aurelio Puchol murió a los pocos minutos de llegar a la clínica donde fue conducido a la carrera desde la Plaza de Toros. Aurelio Puchol "Morenito de Valencia" fue lo que se dice un torero del montón, currante y peleón, que tenía oficio y facilidad para torear pero estaba falto de arte y de esa chispa comunicativa que todos los toreros deben de tener para emocionar al público con sus faenas. Además cometió el grave error de no tomar la alternativa en la Plaza de Madrid, cuestión esta que le cerró mucho las puertas del éxito y le perjudicó de manera evidente en su carrera. Para definir en pocas palabras el estilo de este desafortunado torero, se podría decir que su toreo era vulgar aunque ejecutado con conocimientos y buen sentido, lo que hacia que el resultado fuera poco brillante.

CARLOS SEPTIÉN GARCÍA " TÍO CARLOS " (1915 - 1953)

Carlos Septién García “Tío Carlos”

Cortesía de don Xavier Gonzáles Fisher

http://laaldeadetauro.blogspot.com

El abogado, político y periodista queretano, Carlos Septién García, más conocido por su alias de “El Tío Carlos”, también firmó en lo taurino como “Don Pedro” y “El Quinto”.  Don Carlos, cubre con su narrativa los acontecimientos taurinos de una etapa que resulta importante para la comprensión del devenir actual de la Fiesta en México, pues entre 1941 y el año de su defunción, tuvo la ocasión de presentar a la afición mexicana una visión más o menos ecuánime – su preferencia por Silverio y por Arruza trascienden a su obra – y desinteresada, de lo que sucedía en las plazas de toros de la Ciudad de México, las principales de esta República. Para alguno o algunos “El Tío Carlos” fue el mejor cronista taurino que ha dado México. (Crónica de don Xavier González Fisher)

 

El 19 de octubre de 1953, fallece en accidente aéreo, al ser invitado dentro de la comitiva periodística que cubriría la inauguración de la Presa Falcón, y el encuentro de los presidentes Eisenhower y Ruiz Cortines. El avión de PEMEX en el que viajaba  junto con el reportero Carlos Violante, también del periódico “El Universal”, y miembros de la Orquesta Sinfónica de México, y que había despegado de Monterrey,  se estrelló contra la sierra de Mamulique. Pocos años antes había dirigido la Escuela de Periodismo, entonces iniciativa de la Acción Católica Mexicana, que ahora, laica y abierta, lleva su nombre. (Fuente: Diario REFORMA) 

PEDRO GOTILLA "PEDRO ROMERO " (XXXX - 1954)

Solo para efectos ilustrativos

Fuerte de San Juan en Marsella

Cortesía de Ma. José Rubín

Matador de novillos, que resultó gravemente herido en el vientre en una corrida celebrada en el Palacio de Deporte de Marsella el 3 de enero de 1954, alternando con los espadas Domingo Tormo y Jeromie Clavel. (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra “Víctimas de la Fiesta”.)

HÉCTOR SAUCEDO GALINDO (1928 - 1954)

Héctor Saucedo en la Plaza de Toros "Armillita" de Saltillo Coah.
23 de marzo de 1952
Cortesía del Ing. Manuel Gómez Ramírez

Matador de toros mexicano, nacido en Ramos de Arizpe, estado de Coahuila (México),  en 1928. Tomó la alternativa el 27 de noviembre de 1949, en la ciudad de Monterrey, estado de Nuevo León (México), al cederle Fermín Rivera el toro primero del hierro de Golondrinas que se lidió aquella tarde, en presencia de Ricardo Torres. Falleció, víctima de un accidente de aviación, el 25 de marzo de 1954.
Fuente: Crónica de don Abel Murillo Adame/ http://.historiadeltorero.com

Foto Cortesía de
Ing. Manuel Gómez Ramírez

Refiere el extinto cronista, don Ángel Villatoro, en su "Antología Taurina Mexicana", que << Héctor Saucedo, tiene en 1952 su época de mayor apogeo. Tales son sus triunfos por los estados, que la empresa de la capital le ofrece contratos, que él rechaza. Toma la alternativa en el interior, sin confirmarla en el Distrito Federal. Era valeroso y artista y, en lo personal, muy extraño en su comportamiento. A veces se dejaba la barba como un ermitaño. Muchas tardes salía a torear sin el añadido y con medias de un color rosa muy subido. Mataba con decisión y era muy artista con el capote. Era simpático, aunque a veces caía en extrañas ausencias. Murió en Monterrey a consecuencia de un accidente de aviación, cuando se dirigía a dicha ciudad para tomar parte en una corrida. >>

El miércoles 26 de enero de 2011, el prestigiado Diario de Coahuila publicó una editorial del cronista Miguel Ángel Tovar titulada "Un Torero con Historia", anotando que Héctor Saucedo Galindo tomó la alternativa como matador en el Coliseo de Monterrey, la tarde del 27 de noviembre de 1949, acompañado por el padrino Fermín Rivera y de testigo Ricardo Torres, para lidiar al toro "Muñeco", número 44 de la ganadería Golondrinas. Murió en un accidente de aviación el 25 de marzo de 1954 al regresar de Nogales, Sonora. Se le recuerda sobre todo con mayor insistencia en estas fechas, pues se aproxima el LVII aniversario luctuoso. Baldemar Saucedo Galindo, hermano de Héctor, menciona que fue un torero completo. "Ponía banderillas y sabía ser variado con el capote y la muleta. Realizaba el toreo con esencia, con base en temple, mando y mucha valentía", refirió. "Su época de novillero la hizo de 1946 a 1949 y actuó como matador de toros de 1949 a 1954. Así, pues la familia vivió intensamente la fiesta durante 9 años."Baldemar con mente fotográfica dice que el cerro denominado "La Pandura del Oso", ubicado muy cerca del antiguo aeropuerto de Monterrey, fue en donde ocurrió el accidente. "Yo fui el primer civil que llegó al sitio del accidente, ya estaba ahí la Cruz Roja y el Ejército. A la una de la mañana nos avisaron en la casa de Monterrey, unas personas preguntaron por Armando el apoderado de Héctor y dijeron que el avión no aparecía. Llegamos al aeropuerto y nos encontramos con Boby Arreola y Francisco Villarreal, se comentó que en la torre central del aeropuerto se le avisó al piloto que diera una vuelta, mientras salía uno de Mexicana de Aviación y en el intento de retomar la pista vino la tragedia", añadió. "Desde abajo del cerro nos dimos cuenta que no era fácil llegar al lugar en donde estaba el avión, sin embargo llegué junto con mi hermano Román y 2 periodistas. Aproximadamente a la distancia de 2 kilómetros vi que el avión estaba humeando, me acerqué corriendo y el primer cuerpo que vi boca arriba era el de Héctor, de la cintura para abajo estaba quemado. Al llegar horas después un helicóptero al bajar ocasionó fuertes vientos y las piernas de Héctor y un brazo se volaron, así pues por ese motivo fue sepultado medio cuerpo con un brazo. Hice una oración y me regresé para empezar a bajar, no dije nada a mi hermano Román, pues se trataba de un momento muy difícil. De pronto éste se fue a Monterrey y yo tuve que empezar a buscar cómo llegar a casa, al hacerlo me encontré con una multitud en las calles de Allende y Juárez. La afición, familiares y amigos querían enterarse."Baldemar comentó que Héctor nació en el centro de la ciudad. Calle Ramos Arizpe y Mina. "Mi padre ahí tuvo una tienda de abarrotes. Finalmente, Baldemar explicó que para él ha sido muy grato haber formado una peña taurina y estructurar un museo en honor de su hermano. La fiesta brava forma parte importante de su vida, ha sido presidente del patronato de la Plaza Fermín Espinosa "Armillita", ganadero y empresario.
¿Quién fue?...
Héctor Saucedo Galindo
Fecha de nacimiento: 26 de junio de 1927.
Lugar de nacimiento: Saltillo, Coahuila.
Alternativa: 27 de noviembre de 1949.
Padres: Román Saucedo Aguirre y María Luisa Galindo de Saucedo.
Hermanos: Benito, Román, José Ángel, Héctor, María Luisa, Irma, Roberto Guadalupe y Baldemar.

JOSÉ ARIAS MOYANO (XXXX - 1954)

Plaza Portátil de Arevalo, Ávila

Cortesía del sitio web: arevaloinfo.blogspot.com

Novillero principiante, nacido en Madrid, que actuaba por tentaderos y capeas celebradas por plazas de segunda y tercera categoría por tierras salmantinas y vallisoletanas. El 6 de junio de 1954, fue cogido por una res en uno de aquellos modestos festejos celebrados en la plaza portátil de Arévalo (Ávila) al intentar dar una larga cambiada de rodillas, resultando corneado en un costado y con fractura de la base del cráneo. Trasladado al domicilio de sus padres falleció poco tiempo después. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega, de su obra "Víctimas del Toreo").

El erudito taurino, Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su libro "Víctimas de la Fiesta", que " en la avilesa de Arévalo recibió heridas mortales el espada principiante José Arias Moyano, madrileño de nacimiento, el 6 de junio de 1954. La defunción tuvo lugar a su llegada a la Villa y Corte.

TEODORO RUIZ "MACARENO " (XXXX - 1954)

Solo para efectos ilustrativos

Coliseo de Nimes, Francia

Cortesía  de El Mesoncico/ Sitio Web: http://mesoncico.blogspot.com

El mayoral de la plaza de toros de Nimes (Francia), Teodoro Ruiz, que en sus tiempos de novillero y peón utilizó el apodo de (Macareno), resultó mortalmente herido en el mencionado coliseo por un novillo de la ganadería de Infante da Cámara, el 4 de julio de 1954. (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su obra “Víctimas de la Fiesta”, Capitulo 7, Página  198)

FRANCISCO RABADÁN GARCÍA (XXXX - 1954)

Refiere el historiador, Juan José de Bonifaz Ybarra en su libro “Víctimas de la Fiesta”, que << causa muy remota del fallecimiento del que fuera primeramente aceptable matador de novillos madrileño Francisco Rabanal* García, fue la cogida que sufriera el 15 de junio de 1941 en la plaza de Las Ventas, de Madrid, provocada por un novillo de la ganadería de Manuel García Boyero. La cornada afectó al diafragma, estómago y pulmón izquierdo y provoco su inmediata retirada del toreo. Su salud fue lentamente resintiéndose hasta la fecha de su fallecimiento, ocurrido en su villa natal el 1 de agosto de 1954. "

 

(*) Para el erudito Cossío, en Los Toros, Tomo 3, página 665, el primer apellido es RABADÁN

 

A efecto de aclarar la divergencia entre los dos eruditos respecto del apellido correcto de este lidiador, me he topado afortunadamente en la hemeroteca del diario español ABC, del día 12 de julio de 1932,  con una foto del novillero Francisco Rabadán, y una trágica  reseña de la corrida, donde informan de una " Gravísima cogida en la Plaza de Tetuán: La terna de novilleros Luis Morales, Antoñete Iglesias y Francisco Rabadán, que haría su reaparición, logró casi agotar los billetes. Y la fiesta -con ganado de Zaballos- -dejó en todos los espectadores el sabor amargo de la tragedia. Grave cogida de Morales y cogida gravísima de Rabadán. Éste, al hacer un quite en el segundo toro, fue enganchado por la res, según se ve en la fotografía. La cornada le perforó el recto por tres partes, interesando la vejiga y el peritoneo. " Luego después de leer esta nota, y confirmar que se apellidaba Rabadán, según la versión del sabio Cossío, nos permite colegir,  que con tan graves heridas recibidas en  las corridas de julio de 1932 y de junio de 1941, es lógico suponer, que seguramente las secuelas de los daños recibidos, fueron la causa de su paulatino deterioro hasta la fecha de su fallecimiento el 1 de agosto de 1954.

RAFAEL CARBONELL RAMOS (1930 - 1954)

Foto de Rafael Carbonell Ramos cortesía del Sitio Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Nacido en Huelva España fue creciendo como novillero en los años cincuenta teniendo una gran aceptación en los aficionados, quienes vieron trunca su carrera muy joven. Murió de una grave cornada en la pierna que le interesó la arteria femoral en una corrida en Huelva donde reposa.
(Fuente: Crónica de Dale Pierce)

Respecto de este desconocido lidiador el cronista d. Juan José Zaldívar Ortega refiere en su obra “Víctimas del Toreo”,  que <<Rafael Carbonell Ramos,  fue un matador de novillos,  probablemente nacido en Huelva y cuyo nombre no figura en el Cossío, falleció el 17 de agosto de 1954, en la Plaza de Toros de su ciudad natal, por un toro de Moreno Santamaría, que le rompió la femoral, cuando alternaba con J. Romero y “El Venezolano”. "

Don Juan José de Bonifaz refiere en su libro “Víctimas de la Fiesta”,   que << habría de ser herido de muerte en su Huelva natal Rafael Carbonell Ramos tras haber hecho su presentación como novillero, poco tiempo antes, en la Plaza de las Ventas, de Madrid, donde, por cierto, resultó lesionado. Actúa ante sus paisanos el 17 de junio de 1954 y un astado de la divisa de Moreno Santamaría le cornea en el muslo derecho, con rotura de la vena femoral, cuando lo toreaba de muleta. Expiró, bien poco después, en la propia enfermería de la plaza. "

El afamado Blog taurino de Huelva en la Internet "Ambitotoros" de don Javier García-Barquero, publicó una hermosa editorial del cronista Vicente Parra Roldán (17 de junio de 1954: Cogida y Muerte de Rafael Carbonell) donde refiere que: La afición taurina onubense no puede olvidarse de la fatídica fecha del 17 de junio de 1954, día en la que perdió la vida en la enfermería de la plaza de toros onubense el diestro local Rafael Carbonell.- En aquella jornada se lidió un encierro de Dolores Moreno de Santamaría por parte de Joselito Romero (que estuvo muy lucido en sus dos novillos y dio la vuelta al ruedo), Rafael Carbonell (que resultó cogido al torear de muleta) y Alejandro Arnó "El Venezolano" (que se mostró torpe pero muy valiente en los tres novillos que lidió). Antes de que finalizara el festejo fue dado a conocer el parte facultativo sobre la cornada sufrida por Rafael Carbonell y que decía que el diestro "sufría un herida por asta de toro en el vértice del triángulo de Scarpa derecho, con trayecto ascendente por debajo del paquete vascular, con sección de la vena safena, y otro trayecto ascendente por dentro de la cresta iliaca, desgarrando peritoneo posterior, con fuerte hemorragia interna y schock traumático. Pronóstico gravísimo". Al diestro se le hicieron transfusiones de sangre, poniéndose 1.200 centímetros cúbicos. Desgraciadamente, todos los esfuerzos de la ciencia por salvar la vida del torero resultaron inútiles, falleciendo el torero en la propia enfermería de la plaza. La noticia de la muerte de Rafael Carbonell circuló rápidamente por toda la ciudad, produciendo penosísima impresión ya que el joven novillero gozaba de la general simpatía, recordándose su reciente triunfo en la plaza onubense el día de la Ascensión en la que, alternando con Antonio Cobo y Vázquez, cortó tres orejas y un rabo, saliendo a hombros.

Rafael Carbonell había nacido en Huelva el 20 de abril de 1.930, debutando en una novillada con picadores en la plaza choquera el 11 de mayo de 1.952. Carbonell triunfó y salió a hombros con las dos orejas de su enemigo, ganando también una oreja de plata, que más tarde ofreció a la Virgen de la Cinta. Después de varios éxitos, renovó su triunfo en Huelva el 3 de agosto de 1.953, alternando con Chamaco y El Coriano, cortando tres orejas y un rabo. Su presentación en Sevilla la hizo el 13 de septiembre de 1.953, con Zerpa y Andrés Luque Gago, dando la vuelta al ruedo. El 29 de marzo de 1.954 hizo su presentación en Madrid, acompañado de Francisco Ruiz y Raúl Iglesias, con novillos de Molero Hermanos, resultando cogido y pasando a la enfermería. Estos contratiempos no hicieron mella en el ánimo de Carbonell que, nuevamente, se presentó en Huelva el 27 de mayo, triunfando ruidosamente. El 6 de junio actuó en Nerva, mano a mano con Cobo, y salió a hombros de la plaza tras cortar dos orejas y rabo. Carbonell procedía de una familia muy humilde y trabajaba como peón de albañil. Sus padres estaban enfermos y sus siete hermanos pequeños solo contaban con él para resolver la difícil situación económica que les agobiaba. Después de la tragedia que le había costado la vida a Rafael Carbonell, el barrio de Viaplana, donde el novillero vivía en una humilde habitación, se condolió de la desgracia y de la mala suerte que había perseguido al torero que, salvo en dos o tres ocasiones, casi nunca llegó a cobrar honorarios por actuar.

A las seis y media de la tarde de la jornada siguiente se verificó el sepelio del malogrado diestro onubense. Desde muchas horas antes de la anunciada para el acto muchas personas se habían arremolinado en los alrededores del domicilio del torero, donde había sido velado su cadáver. Todas las ventanas y balcones de la Isla Chica, Viaplana, del barrio del Matadero y del de San Sebastián y las calles por donde recorrió el cortejo fúnebre aparecieron cubiertas con crespones negros en señal de dueño así como se produjo el cierre de todos los establecimientos públicos de esas zonas. Más de veinte coronas, enviadas por peñas taurinas, compañeros del infortunado Rafael, Gobierno Civil, Ayuntamiento y otras instituciones fueron portadas por compañeros y amigos del torero. El féretro fue llevado a hombros por los ex toreros Diego Gómez Laínez, Niño de la Isla, El Nene, Joselito Romero, directiva de la Peña Carbonell y numerosas personas. Sobre el ataúd aparecían la montera y el capote de paseo del diestro. Formaron la presidencia del duelo los padres y hermanos de Rafael Carbonell, con representaciones de las peñas taurinas Litri, Chamaco y del propio Rafael así como el primer teniente de alcalde, en representación del Ayuntamiento, y otras autoridades. En el cortejo también formaron parte estandartes de las distintas Hermandades religiosas a las que el torero perteneció, encabezando el cortejo la Banda Municipal de Música que interpretó diversas composiciones fúnebres. Una compacta muchedumbre acompañó al cadáver desde la casa mortuoria hasta el Cementerio, pudiéndose calcular en más de 20.000 personas las que figuraron en el cortejo. Desde la Isla Chica hasta El Punto, la aglomeración fue enorme y se pudieron ver a muchas mujeres conmovidas por el trágico fin del joven torero onubense Rafael Carbonell. Y muy pronto empezaron a llegar las ayudas económicas para la familia. La primera en hacerlo fue la del diestro gaditano Rafael Ortega quien, nada más producirse la tragedia, puso a disposición del Montepío de Toreros, para su entrega la familia de Carbonell, los honorarios devengados por su intervención en la corrida del Corpus de Cádiz.

ARTURO BAÑALES DE LA PAZ (XXXX - 1954)

El charro Arturo Bañales agoniza en la enfermería de la Santamaría bogotana entre su hermano y un
asistente de la plaza.
De la hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano (Dientefino)

Refieren don Juan José de Bonifaz en su libro "Víctimas de la Fiesta", y don Antonio Santainés Cirés en su "Historia del toreo en Colombia, en Venezuela, en el resto de América..." que << el 19 de septiembre de 1954, Arturo Bañales de la Paz, charro mexicano, cuando actuaba en la Plaza de Toros Santa María de Bogotá (Colombia), dejó de existir al ser cogido por un astado. Los Charros de Rancho Grande presentaban el "Jaripeo Mejicano", cuando  el charro Arturo Bañales de la Paz salió al ruedo y montó un toro cebú llanero de bastante poder que con sus brincos lanzó a Bañales hacia delante, y  al derrotar el toro, de cornamenta larga y abierta hacia arriba, lo hizo con tan mala fortuna que uno de sus cuernos penetró en el ojo izquierdo del charro con tal violencia que le atravesó el cráneo hasta la nuca, falleciendo minutos más tarde. "

JUAN MANUEL MORENO "MARCHENITA " (1936 - 1954)

Cortesía del historiador
José Antonio Román Romero

Matador de novillos, nacido en Marchena (Sevilla), en 1936 y de muy modesta categoría, falleció el 21 de septiembre de 1954, cuando contaba 18 años de edad. El día 3 de septiembre de 1954 toreó en la Plaza de Toros de Valderrobles (Teruel), una novillada sin picadores, alternando con Jesús Omedas en la lidia de novillos de don Ramos Matías. Al estoquear a su segundo enemigo resultó enganchado y herido muy gravemente en el vientre, lesiones de las que fallecía en Valencia el día 21 de ese mes. (Fuente: Crónica del historiador d. Juan José Zaldívar Ortega)


En la clínica donde fue ingresado con su Madre, hermana y apoderado.
Cortesía del historiador
José Antonio Román Romero

Refiere José Bonifaz de este lidiador, que << todavía no había participado en corridas con plazas montadas Juan Manuel Moreno (Marchenita), cuyo apodo indica su naturaleza, cuando marcha a torear el 3 de septiembre de 1954 a Valderrobles (Teruel). Al dar muerte a su segundo enemigo, de la vacada de Ramos Matías, es empitonado por el vientre y tras ser conducido a Valencia allí deja de existir al día 21 del mismo mes de septiembre de 1954, en el Sanatorio de la Alameda."

Refiere don José Antonio Román Romero en su visitado Blog en Internet "De Hombres, Toros y Caballos":

ESCENARIO: Valderrobles, pueblecillo perdido en las serranías turolenses, con la nota briosa de su placita de toros, como pincelada luminosa del maestro Zuloaga; estampa que se repite en centenares y centenares de lugares españoles durante el taurino mes de septiembre. En estas plazas pueblerinas es donde vibra, con toda intensidad, el alma española ante la tragedia de la lidia. Los irregulares tablados se hallan ocupados por abigarrado gentío que no da reposo a la «bota», y las gentes gritan y gesticulan, enardecidas, ante la presencia del toro, que, engallada su cabeza, desafía al público cercano, despejando el pueblo de mozos. La figurilla garbosa del torerillo se yergue ante el furioso animal, y una y otra vez burla a la fiera. Sigue toreando con las rodillas en tierra, poniendo el corazón en la muleta. El clamor de los ¡oles! y de la ovaciones colman sus ilusiones, y embriagado por las palmas se olvida del peligro. Está viviendo sus sueños. Se perfila para matar, y al consumar la suerte su cuerpecillo de adolescente es terriblemente corneado. El color bermejo de su sangre pone la nota trágica en la tarde bulliciosa... Allá se llevan, pálidos y sangrantes, a Juan Manuel Moraza, «Marchenita›, que así se llamaba el torerillo, con un terrible cornalón en el vientre; su apoderado, enloquecido, va taponando con la mano la herida, y en tránsito de agonía llegan a la casa del médico. El público, tan alegre unos momentos antes, permanece mudo y apenado, mientras de bellos y femeninos ojos aragoneses caen unas lágrimas piadosas. Los médicos, hermanos Navarro Tafalla, luchan a brazo partido con la Muerte, para ganarle la vida del chavalillo, y uno de los doctores, en, cede en el acto su sangre generosa. No basta; la vida se acaba, pero allí está la bella señorita a la que el diestro brindó el toro, y allí está su sangre para salvar la vida que se va y le cede su sangre para otra transfusión. El vecindario siguió horas y horas ante la clínica, en angustiosa cola, para disputarse la piedad de ofrendar su sangre, efectuándose hasta ocho transfusiones, cedidas por nobles corazones baturros. Esta impresionante página taurina, digna de la musa de un poeta auténtico, se escribió en la villa de Valderrobles (Teruel) el día 3 de septiembre de 1954.

"MARCHENITA" FALLECIO EL DIA 21: A la una de la tarde del martes día 21 de septiembre de 1954 falleció en Valencia el novillero Juan Manuel Moraza, "Marchenita" que fue trasladado el día 18 del mismo mes desde Vaiderrobles a Valencia en gravísimo estado. Se hizo cargo del herido el doctor Serra, que, después de reconocer al herido, manifestó que Marchenita padecía un fuerte ataque de uremia y tenía altísima tensión arterial. El doctor Serra manifestó que era de temer un fatal desenlace. «Marchenita», falleció en el sanatorio de la Alameda. El cadáver del infortunado novillero, muerto a los dieciocho años, recibió cristiana sepultura en el cementerio general de Valencia.

Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2014/04/juan-manuel-moraza-salbochea-marchenita.html

LORENZO ORELLANA TEJERA (XXXX - 1954)

Solo para efectos ilustrativos

Iglesia Parroquial Nuestra Señora de Gracia (XVI) en Fernancaballero (Ciudad Real) España

Cortesía del Sitio Web: http://.ciudad-real.es

 

Durante el mes de octubre de 1954, dejó de existir en Fernancaballero (Ciudad Real) el aficionado Lorenzo Orellana Tejera, al correr en el encierro del ganado que se lidiaría aquella tarde. (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su obra “Víctimas de la Fiesta”, Capitulo 7, Página  198)

MARIANO RIVERA (1895 - 1955)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Mariano Rivera fue un conocido banderillero mexicano que falleció en el albero de la Plaza México, en la Colonia Nochebuena,  no de una cogida, sino de un ataque cardiaco en frente de una asustada audiencia que le observó caer desplomado cuando acompañaba al matador de toros Emilio Ortuño Duplaix  “Jumillano”, a dar  una vuelta al ruedo,  muy probablemente en una  corrida celebrada el 6 de marzo de 1955 con Toros de Ernesto Cuevas,  para Gastón Santos (Rejoneador), Luis Briones, Emilio Ortuño “Jumillano” y Juan Posada.


Cortesía de
D. José Antonio Román Romero

El reconocido cronista Leonardo Páez, escribió en el mejicano diario "La Jornada" del 19 de septiembre de 2011, una nota editorial titulada ¿La Fiesta en Paz? , donde refiere que: Otro torero murió en el ruedo de la Plaza México, el subalterno Mariano Rivera, el 30 de enero de 1955, aunque no por cornada, sino de un infarto mientras acompañaba a su matador, el español Emilio Ortuño "Jumillano", a dar la vuelta al ruedo.
Fuente:
http://www.campobravo.org/noticias/noticiasact.php?cat=1&acc=1¬icia_id=3884


Cortesía de
D. José Antonio Román Romero

El historiógrafo taurino Adiel Armando Bolio cita en sus efemérides taurinas del 30 de enero, que en 1955 confirma su alternativa Guillermo Carvajal, en la Monumental Plaza México, llevando como padrino a Alfonso Ramírez "El Calesero" y de testigo al murciano Emilio Ortuño "Jumillano", con el toro de nombre "Conquianero" de la divisa de Jesús Cabrera y en el que escuchó dos avisos. Esa misma tarde, al dar la vuelta al ruedo acompañando a "Jumillano", quien le había cortado una oreja al quinto toro llamado "Jarameño", el banderillero Mariano Rivera sufrió un infarto y murió ahí mismo.


A Mariano Rivera le suministraron Coramina, muerto estaba.
Vanos intentos por salvarlo, así que es el único torero fallecido en la plaza México y no fue de cornada.
Pedro Julio Jiménez Villaseñor

Por su parte, don Rafael Gómez Lozano (Dientefino), docto taurino mexicano, propietario del visitado Blog en la Internet: "Toreros Mexicanos" cita en la primera confirmación de alternativa del matador de toros Guillermo Carvajal Garibay (el Chicharrín), que ésta ocurrió el 30 de enero de 1955 en México D.F., plaza de toros México, siendo su padrino Alfonso Ramírez "El Calesero", en presencia de Emilio Ortuño "Jumillano", al cederle el toro "Conquianero" de don Jesús Cabrera.

Asimismo cita don Rafael Gómez Lozano en su Blog en Internet Toreros Mexicanos: MARIANO RIVERA AGUILAR.- Banderillero de toros. Nació en México, D.F. el 26 de julio de 1892. Viajó a España en 1909 en la cuadrilla juvenil que encabezaban los matadores Carlos Lombardini y Pedro López. Al deshacerse la cuadrilla se queda en España para colocarse con varios toreros, sobre todo con los diestros mexicanos que hacían el viaje a la madre patria. En 1911 hizo el intento de ser matador y al no tener éxito, regresó a su labor como banderillero. Durante un cuarto de siglo estuvo desempeñándose como figura de los peones en España, hasta que en 1936 estalló la Guerra Civil y tuvo que regresar a México. El 30 de enero de 1955, en la Plaza de toros México, al ir dando la vuelta al ruedo acompañando al matador Emilio Ortuño "Jumillano", que le había cortado la oreja al quinto de la tarde, de nombre "Jarameño" de la ganadería de don Jesús Cabrera, un paro cardíaco acabó con su existencia.


Nótese atrás de "Jumillano" a su subalterno Mariano Rivera, al tratar de incorporarse su corazón dejó de latir.
Pedro Julio Jiménez Villaseñor


Cortesía de
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/search/label/Mariano%20Rivera

De Mariano Rivera dijo don José María de Cossío: "Es Mariano Rivera un fino y excelente banderillero y un buen peón de brega. La disciplina y sobriedad en la brega que caracterizó la cuadrilla mejicana con la que vino a España parece que infundió carácter a su toreo. Ha llenado siempre su puesto con eficacia y con honor..." José María de Cossío. Los Toros, tratado técnico e histórico, Vol. III.

Cita D. José Antonio Román Romero en su Blog en Internet: "De Hombres Toros y Caballos", que Mariano Rivera Aguilar nació en México D.F. el 12 de junio de 1895 y empezó a torear siendo chiquillo, apenas abandono el colegio, haciendo su aprendizaje en algunas capeas ; a los doce años de edad, vistió el traje de luces para estoquear dos becerros, uno en Huatusco y otro en San Juan Coscomatepec, y fue porque habiendo quedada disuelta la cuadrilla de muchachos toreros organizada por el veterano Ojitos, alguien aprovecho tal disolución para celebrar algunos espectáculos con elementos que anunciaba como procedentes de aquella. Como tal Paso Mariano en sus primeras actuaciones en 1907, hasta que en el año siguiente ingreso en la cuadrilla que organizaron los ex-toreros españoles Eduardo Margeli y Manuel Martínez Feria y fue capitaneada por Carlos Lombardini y Pedro López. Con ella vino por vez primera a España Mariano Rivera; volvió a México en el invierno de 1909-1910; vino nuevamente en la temporada inmediata; volvió a su patria en el invierno de 1910-1911 y piso otra vez suelo español en dicho año 1911, que ya no abandono hasta diez años después. Toreo suelto algún tiempo y luego ingreso en la cuadrilla del espada Celita, a la que perteneció en 1913 y 1914; en 1915, trabajo a las Ordenes de Malla; fue con Curro Vázquez en 1916 y con su compatriota Luis Freg desde 1917 a 1921. En este lapso de tiempo, logro Rivera un positivo prestigio como rehiletero y mereció y obtuvo calurosos elogios de la alta crítica taurina.

En el invierno de 1921-1922, tras larga ausencia de su tierra nativa, volvió a ella y desde allí se traslado a Lima, donde toreo con Juan Belmonte, para reintegrarse a España en 1922 y volver a torear suelto. En 1923 fue a Italia con Parejito; en 1924 hizo un segundo viaje al mismo punto y una excursión a Hungría con Pedrucho; con este mismo espada marcho a Venezuela en el invierno de 1925-26; de allí se traslado a Bogotá, donde toreo con el Alcalareño y Morenito de Zaragoza; volvió a Venezuela, donde toreo con Luis Freg; no regreso de esta excursión ultra-marina hasta el año 1928, y desde entonces, domiciliado de nuevo en Barcelona, viene toreando a las Ordenes de los matadores que solicitan sus servicios, que no son pocos, dadas las relevantes aptitudes que le distinguen. Banderillero del lado izquierdo, pronto, hábil y lucido, realiza en la brega una labor acertada, sin bullir inútilmente, como hacen no pocos y sus excelentes disposiciones le permiten torear siempre como adjunto a la cuadrilla de algún espada, pues son muchos los que, en casos de necesidad, solicitan sus servicios. Sufrió tres graves percances en su ya dilatada carrera tauromaca: El 27 de julio de 1912, toreando en Valencia a las órdenes de Isidoro Marti (Flores), un astado de Veragua le infirió una cornada entre ambas vías.

El 17 de agosto de 1916, en Badajoz, siendo banderillero de Francisco Martín Vázquez, le cogió un toro de Palha y le produjo dos cornadas, ambas con de entrada y salida: una, en el muslo izquierdo, y otra, en el vientre. Y el 29 de junio de 1918, en las Arenas de Barcelona, en una novillada, un astado de Urcola le dio una cornada de doce centímetros de profundidad en la región glútea. Estos son los percances de gravedad que sufrió Mariano Rivera y considerando que los recibió de un Veragua, un Palha y un Urcola, tiene motivos sobrados para mirar con recelo las reses de las ganaderías llamadas duras. En 1936 estalló la Guerra Civil y tuvo que regresar a México. El 30 de enero de 1955, en la Plaza de toros México, al ir dando la vuelta al ruedo acompañando al matador Emilio Ortuño "Jumillano", que le había cortado la oreja al quinto de la tarde, de nombre "Jarameño" de la ganadería de don Jesús Cabrera, un paro cardíaco acabó con su existencia.

ROSENDO ÁLVAREZ (1933 - 1955)

Solo para efectos ilustrativos
Cortesía del Sitio Web: El Mirador Calkiniense
http://miradorcalkiniense.wordpress.com/2008/05/28/el-torero-vampiro/
De don Víctor Manuel Arteaga

Matador de novillos, nacido en el Departamento o barrio Mixcoac (Estado de México) en 1933. Sus actuaciones fueron siempre en plazas modestas. En una de ellas, la de Temax, sufrió una gravísima cornada, en mayo de 1955, que le ocasionó la muerte a las pocas horas, cuando contaba 22 años de edad. Curiosamente, este diestro no aparece en la relación de don Ángel Villatoro, del libro “Antología Taurina Mexicana”. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

Por su parte el célebre historiador d. Juan José Bonifaz refiere de este lidiador que << nacido en el barrio de Mixcoac, de la capital mexicana, no alcanzó el espada Rosendo Álvarez, en los veintidós años que vivió, otros logros que intervenir en festejos pueblerinos. En el que tuvo lugar en los comienzos de mayo de 1955 en la localidad azteca de Temak, en el estado de Campeche, fue tan terriblemente corneado que su muerte no tardó en producirse. "

Intentando abundar sobre el infortunado lidiador Rosendo Álvarez, me he topado con un documento en la red de d. Andrés Jesús Gonzáles Kantun, del libro: “Un viaje folclórico por el solar nativo”, que precisa que el lugar exacto de su muerte no es Temak sino Tepakán  y detalla el misterioso acontecer de su tragedia y que a continuación resumo:  Rosendo Álvarez fue cogido en una tarde de mayo de 1954 por el segundo de la suelta, un astado, de nombre “Tinieblas”, de la vacada de León Montero, del poblado de Bécal. El toro pasó limpiamente debajo del capote,  había sido capeado con espléndidas chicuelinas y verónicas. Llovieron aplausos. Rosendo agradeció el gesto, y solicitó el cambio de tercio, y el juez se lo concedió. El matador había mostrado arte y temple, ahora sólo faltaba redondear su faena. Rosendo inclina un segundo la cabeza para acomodar la espada que sostiene la muleta. Ese instante fue suficiente para que el “Negro” en forma relampagueante aprovechara el descuido y encajerado embistiera al diestro, sin darle tiempo de nada. Fue empitonado con una penetración de carne silenciosa, sorda, y levantado en vilo para ser zarandeado, como si fuera un muñeco de trapo, para quedar ensartado grotescamente en una de las gigantescas cornamentas. El público guardó un silencio sepulcral; mientras la cuadrilla de toreros, olvidándose por un instante del temor que los había embargado desde un principio, reaccionó y se lanzaron en defensa del compañero herido.

─ ¡Jei, toro!, ¡jei toro!, ¡Jei toro! ─ le gritaban despavoridos para que éste bajara la cabeza y pudiera desatorarse Rosendo. Pero el “Tinieblas” se paseaba o trotaba en el círculo interno del ruedo muy ufano, luciendo en su cornadura a su primera y última víctima. Quienes fueron testigos de esta escena nunca lo podrán olvidar, era en verdad un espectáculo espeluznante. Finalmente, la fiera aceptó el acoso y bajó la testa, desatorándose el cuerpo de Rosendo,  que cayó pesadamente en el suelo. A toda prisa entraron los vaqueros y lo lazaron llevándolo  a los chiqueros. En el piso desangraba el héroe; tendido cuán largo era, débil, moribundo, pero con los suficientes arrestos, todavía, para levantar un brazo y saludar a ese público desconsiderado, o quizá para despedirse por última vez. Con urgencia fue levantado y llevado al Centro de Salud de Calkiní;  no faltó un buen samaritano que proporcionara esa ayuda, fue “Monino” Fuentes,  quien se ofreció a trasladar al torero caído, pero fue en vano, pues atravesando las vías del tren falleció Rosendo, en brazos de otro amigo, el “Chino Interián”.

Así las cosas, ya no hubo necesidad de llevar al torero al Centro de Salud y lo trasladaron al Palacio Municipal, y en uno de sus galerones, que servía de aula de la primera secundaria, fue colocado sobre una banca de varillas de madera. Ahí permaneció esa noche, sin más compañía que la de los infalibles curiosos, y de los borrachines de velorios. De los familiares del difunto no se sabía nada, porque la comunicación en esa época era deficiente.  Pasó cierto tiempo cuando les llegó la información de la tragedia. Durante la noche, Rosendo se desangró gota a gota, hasta formar en el piso un escalofriante charco de sangre. Algunos testigos cuentan que se escuchó a media noche el chillido del Chi´ha´huat (insecto anunciador de acontecimientos funestos) en todo el pueblo, presagiando toda clase de eventualidades funestas a raíz de ese deceso, y así sucedió. A Rosendo lo inhumaron en el Campo Santo de Calkiní y fue acompañado en su última morada, sin más cortejo que sus amigos toreros y ciertos borrachines que lo encontraron en el trayecto. Una vez transcurridos los tres años reglamentarios para la exhumación de un cadáver se presentaron, al fin, los padres de Rosendo para reclamar sus restos y llevárselos a la ciudad de México, de donde era originario.  Los atendió don “Chel” Canul, el sepulturero. El enterrador destapó la bóveda y jaló el ataúd, no con cierta facilidad, hasta depositarlo en el piso de concreto. Con una brocha le quitó todo el polvo y telarañas. Empezó a desclavarlo. La familia observaba con solemnidad el momento que tanto esperaban para volver a ver lo que restaba de su  hijo. De aquel vástago que nunca logró su sueño más deseado: torear en la monumental “Plaza México”. Por fin, se había arrancado el último clavo de la tapa del féretro. Había llegado el momento tan esperado por los padres del muchacho. Solamente había que levantar la cubierta y listo. Pero don “Chel”, un sádico consumado, sin decir nada, desapareció para zamparse un trago de ron. El padre del muchacho, con los nervios crispados, no esperó más y, tomando el sacaclavos, levantó la tapa de la caja mortuoria. ¡Dios Santo! Esto fue lo que la familia vio. Un rostro conservado y fresco, pelo y barba crecidos, uñas puntiagudas, un rostro dibujando una sonrisa, y una boca entreabierta que mostraba unos brillantes y afilados colmillos, que a contraluz semejaban los de un vampiro. Era un cuadro espeluznante, aterrador. No esperaron más, se olvidaron que eran padres de aquel infortunado hijo y sin decir adiós, desaparecieron para siempre, olvidándose de aquel ser querido que quiso convertirse en torero de cartel, pero lo único que obtuvo fue la muerte, y en un lugar lejano al suyo. Mala suerte, Rosendo Álvarez. El terror cundió en el pueblo y lugares circunvecinos y fue tanto el miedo que causó, que durante mucho tiempo no se hablaba de otra cosa que no fuera del torero vampiro. No se veía a persona alguna deambular a altas horas de la noche por el temor de encontrarse con el vampiro humano y ser presa de él. La verdad es que nunca supe de alguna persona que fuera víctima del quiróptero cuadrumano, pero algunos tipos cuentan que sí las hubo y fueron desangradas horriblemente quedando como el papel. Amigo lector, todo relato misterioso debiera tener una explicación lógica, sin embargo, el pueblo prefiere seguir conservando el encanto de lo inexplicable como parte de su idiosincrasia para vivir gozándolo y recreándolo. Son más afectos a lo misterioso que a las historias reales sin ninguna clase de fantasía. Es por eso, que debemos dejarlos seguir viviendo en su mundo de ilusiones fantasmagóricas proporcionándoles más y más relatos enigmáticos, pero de la región nuestra para reforzar nuestro patrimonio cultural.

Contraviniendo las anteriores fuentes, en cuanto a la fecha de su fallecimiento, el afamado historiógrafo taurino, don Luis Ruiz Quiroz, refiere en sus leídas efemérides taurinas que publica en la página en la Internet Campo Bravo-México de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, que: El 22 de abril de 1955, el novillero Rosendo Álvarez muere en Temak, Campeche, víctima de una cornada. Por lo que hay que seguir estudiando la fecha exacta de su fallecimiento.

Posteriormente el viernes 9 de noviembre de 2012, recibí una amable carta de mi colega y amigo, don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, donde me allega una editorial publicada el 5 de noviembre del presente, por SIPSE.COM de la pluma de Julio Amer, donde refiere que: Ya ha transcurrido más de medio siglo de este suceso y aún los viejos calkinenses tiemblan de miedo cuando recuerdan la tenebrosa leyenda del "Torero Vampiro", una trágica historia llena de misterio y terror que ya es parte del folclore de este municipio campechano que colinda con Yucatán.

El lunes pasado publicamos este tétrico episodio en el que narramos que en 1955 un torero oriundo de la Ciudad de México de nombre Rosendo Álvarez, de 22 años de edad, había fallecido tras ser embestido por un burel en la fiesta tradicional de la comisaría calkinense de Tepakán y que tres años después, al ser abierta su tumba en Calkiní, donde fue sepultado, el cuerpo del malogrado matador aún se encontraba incorrupto (en buen estado de conservación) y, por si fuera poco, el cadáver mostraba una siniestra sonrisa, unos filosos e impresionantes colmillos, largas garras y tenía el cabello y barba crecidos, además de que su chaquetilla de torero estaba extendida hacia arriba, simulando unas diabólicas alas.Tras el macabro hallazgo, la gente del pueblo, temerosa por el suceso, empezó a comentar que Rosendo Álvarez se había convertido en un vampiro, en un "muerto viviente" que salía por las noches y atacaba a los noctámbulos.

El equipo de investigación de MILENIO NOVEDADES, con el afán de desentrañar este misterioso suceso del que ya han transcurrido 57 años y sigue causando pavor en los lugareños, sobre todo en gente de la tercera edad, se dirigió al lugar de los hechos para desempolvar la añeja leyenda y autenticar la historia. Así, el pasado viernes 2 de noviembre, día de los "Fieles Difuntos", nos dirigimos a Calkiní para entrevistar a viejos testigos de ese incidente y comenzamos visitando el Palacio Municipal, una bella construcción con amplia escalinata, donde cuenta la historia fue llevado el cuerpo del torero y colocado en una de las sillas de varillas de madera mientras se decidía cuándo darle sepultura, y ahí entrevistamos a un custodio que no quiso identificarse, pero que nos narró brevemente que sí sabía de ese incidente "por oídas", ya que él es de Bécal (poblado cercano a Calkiní), pero que si deseábamos saber más sobre este suceso, habláramos con el enterrador "don Mas", Marcelino Chi.

El sepulturero
Con esa referencia y preguntando aquí y allá, dimos con "don Mas", quien junto con su esposa doña María Lucía Ac, nos narró que, efectivamente él, junto con el entonces encargado del panteón, Candelario "El Chel" Canul (fallecido hace unos 20 años), sacaron los restos de Rosendo Álvarez, pero afirma que era solamente una osamenta, no como cuenta la leyenda de que el cuerpo estaba incorrupto. Para corroborar la historia pedimos a "don Mas" que nos llevara al cementerio de Calkiní, un camposanto muy limpio, sin hierba, y que por ser día de Fieles Difuntos se hallaba bastante concurrido. Don Marcelino nos enseñó la tumba donde el supuesto vampiro fue sepultado en 1955 (el cronista calkinense Andrés Jesús González Kantún dice en su reseña que fue un año antes), pero nos indicó que ahora ese lote pertenece a una familia. Como se indica en la narración, los restos de Rosendo Álvarez fueron exhumados tres años después, en 1958, pero como los parientes del malogrado espada no se llevaron los huesos, éstos fueron depositados en la fosa común, sitio que también nos señaló el ahora retirado sepulturero que trabajó en el cementerio calkinense durante 45 años. Sin embargo, "don Mas" nos recomendó que si queríamos saber más de esta historia, fuéramos a la comisaría de Tepakán, donde fue la corrida en la que perdió la vida trágicamente el matador capitalino.

Nos enfilamos a Tepakán, que está a unos 5 kilómetros de Calkiní, y ahí entrevistamos a un veterano poblador, don Alfonso Ciab Chi, ex pintor de 73 años, quien nos aseguró que fue testigo del trágico hecho, cuando a Rosendo Álvarez lo corneó el toro, pero señaló que desconocía la historia de que el torero se había convertido en vampiro.

Luego hablamos con Ermilo Moisés Ceh Canul, de 37 años, conocido como "Charlie", quien es taxista foráneo y nos aseguró que sus abuelos le contaron la historia del "chupasangre" calkinense, y dijo que, efectivamente, esa leyenda les ponía "los pelos de punta" cuando se las narraban siendo pequeños él y sus hermanitos.

Después nos entrevistamos con Briceida Cuevas Cob, escritora de poesía y ensayo, que incluso ha recibido algunos premios en la Ciudad de México, en Valencia, España y en París, Francia. Doña Briceida nos dijo que esta historia del vampiro es sólo parte del folclore de Calkiní, pero que ella ni la afirma ni la desmiente. Lo que sí nos aseguró, al igual que los otros pobladores, es que Rosendo Álvarez llegó a Tepakán muy engreído y se expresó del lugar con palabras despectivas, al llamar al poblado como un "rancho polvoriento y pobre", que no era de su categoría, ya que él había actuado en plazas importantes del país y que de saber cómo era el sitio no habría aceptado el contrato.

Mala vibra

Añadió que Rosendo no fue con los demás toreros, Juan Villanueva y "El Ratón", que actuarían ese día, a rezar a la iglesia de San Bartolo, donde se venera la imagen de la Virgen del Pilar, como se acostumbra antes de saltar al ruedo. El foráneo, desde que llegó a la población, destilaba "mala vibra".

Doña Briceida cree que si el cuerpo de Rosendo se encontraba en buen estado de conservación pudo deberse a que algunos toreros, para darse valor, se dopan antes de actuar, y que una de esas drogas pudo provocar efectos en su anatomía y hacer que no se descompusiera después de muerto. También dijo que probablemente lo embalsamaron en Calkiní en espera de que los parientes del malogrado torero arribaran de la capital del país (lo que no ocurrió), por lo que eso pudo momificar el cadáver, y finalmente, que debido al profuso sangrado que sufrió el matador, quizá el cuerpo se "secó" y eso evitó que se corrompiera.

Pero donde sí nos confirmaron la historia del vampiro fue en la casa de don Primitivo Chi Couoh, ex vaquero de 78 años, quien desde su hamaca, donde está postrado por enfermedad, nos contó la tragedia que ocurrió exactamente el viernes 23 de abril (no en mayo) de 1955, a las 5:30 de la tarde. Ese día, nos dijo, él fue el encargado de soltar al toro, que no era negro, sino canelo, de cornamenta muy abierta, de unos 480 kilos, procedente del rancho "Dolores" que está en Bécal y que desde que el animal pisó la arena mostró su agresividad. Fue el segundo de la tarde y mientras se escuchaba la música de la charanga del "Chamaco" Alvarado, Rosendo saltó al coso dispuesto a enfrentar al amenazante toro.

Levantado en vilo

Fue así que después de unos cuantos capotazos, la bestia levantó en vilo al temerario torero, lo zamarreó varias veces y luego lo revolcó en la tierra.

El pobre Rosendo, con las vísceras al aire, sólo pudo levantar la mano, como diciendo adiós, pues ya estaba a punto de expirar. Desesperados, los vaqueros trataron de amarrar al toro para poder sacar al moribundo torero, pero la bestia opuso resistencia, tan es así que don Primitivo, luego de lazarlo casi fue arrastrado por el cornúpeta.

Cuando pudieron sacar de la arena a Rosendo ya había muerto y su cuerpo, como señalamos antes, fue trasladado al Palacio Municipal de Calkiní, donde estuvo tres días en espera de recibir sepultura. Al no llegar ningún pariente a reclamar los despojos de Álvarez, se le inhumó en el cementerio de la población y ahí permaneció tres años, hasta que llegaron sus familiares que reclamaron el cuerpo, pero se dice -comentó don Primitivo- que al abrir la tumba el cadáver estaba bien conservado y fue por eso que empezó a circular la leyenda del vampiro.

El mismo don Primitivo nos indicó que la familia Cahún poseía unas viejas fotografías de aquel incidente, donde aparecían el toro, el torero ya muerto e incluso donde lo estuvieron velando antes de enterrarlo.

Testimonio gráfico perdido

Tras despedirnos de don Primitivo, nos encaminamos a la casa de doña María Silvia Cahum Cob, viuda del finado Aurelio Cahum, quien era el propietario de esas imágenes, las cuales tenía encuadradas y colgadas en un cuarto de su casa y que constantemente la gente del pueblo lo visitaba para verlas, pues el episodio fue un hecho que marcó por muchos años a Calkiní y en particular a la comisaría de Tepakán. Por desgracia, esas fotos ya no existen. Se fueron enmoheciendo y las nueras de doña María Silvia sacaron los cuadros al patio, donde terminaron de destruirse. Un testimonio gráfico que lamentablemente se perdió para siempre. La anciana de 76 años nos narró que esa tarde ella asistió a la trágica corrida. Tenía entonces 18 años y se impresionó muchísimo con ese incidente, el cual, asegura, aún lo tiene muy grabado en la memoria. Indicó que ocurrió durante la Feria de la Virgen del Pilar, patrona del pueblo, y que, como ya nos habían platicado otros viejos tepakenses, Rosendo llegó muy arrogante al poblado, se expresó despectivamente del lugar y se negó a rezar antes de actuar esa tarde. "Dios lo castigó por ateo", dijo doña María Silvia mientras se persignaba. "Por eso cuando destaparon su tumba lo encontraron convertido en vampiro o brujo. Tenía el pelo crecido y los colmillos largos. Todos lo que lo vieron estaban temblado de miedo".

Tras escuchar todas estas historias y testimonios de gente que fue presenció esta antigua tragedia, sólo nos queda como conclusión que la leyenda del "Vampiro torero" ya forma parte del folklore de Calkiní.

DAVID GONZÁLEZ "PININI" (XXXX - 1955)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta - Apartado de Novilleros”, que << un novillero apodado (Pinini) murió en México el 25 de junio de 1955. " Y es toda la información que presenta.

El extinto cronista, José Alameda, refiere en su obra "Crónica de Sangre-400 Cornadas Mortales y algunas más", que " Tres víctimas del toreo se registran en 1955, los novilleros Rosendo Álvarez, "Pinini" y Alejandro Cabrera, y de "Pinini" agrega que falleció el 25 de junio de 1955 en una plaza en México.

El entuerto del desconocimiento de la identidad de este novillero lo resuelve atinadamente el distinguido cronista taurino don Adiel Armando Bolio, quien en la página taurina, "Suerte Matador-Efemérides del 6 de abril", apunta que: " en 1956 fallece el novillero David González "Pinini" debido a una cornada mal atendida y descuidada que recibió en El Toreo de Cuatro Caminos el 25 de junio de 1955. "; De manera que el año correcto de su defunción es el de 1956.

MANUEL VENEGAS (XXXX - 1955)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta”, en el apartado de novilleros, que << el 26 de junio de 1955, en Tezampa (México), fallecería el novillero Manuel Venegas " y es toda la información de la que se dispone.

Por su parte el afamado cronista taurino "José Alameda", cita en su obra "Crónica de Sangre" que " el novillero Manuel Venegas sufre cogida de muerte el 26 de junio de 1955, en la población de Tezampa por un toro homicida de la ganadería de Los Volcanes. "

ALEJANDRO CABRERA (1938 - 1955)

Cortesía del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada

Matador de novillos mexicano, del que sólo se tiene la noticia de su trágica muerte, a los 17 años de edad,  en el matadero de la ciudad de Aguascalientes (Méjico), el 14 de julio de 1955. Solicitó permiso para torear un novillo que estaba en uno de los corrales, y en plena faena de muleta fue alcanzado por la res, recibiendo una cornada en el cuello, que le  seccionó la yugular, produciéndole la muerte en el acto. (Fuente: Crónica del historiador, Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”)


Recorte del Diario ESTO
Cortesía del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, cronista taurino y autor del libro “Víctimas de la Fiesta”, refiere en éste, que << muy joven aún, pues tenía tan solo 17 años de edad, el mexicano Alejandro Cabrera habría de encontrar su final el 14 de julio de 1955 en la ciudad azteca de Aguascalientes, al recibir una herida en el cuello que seccionó la yugular, al pasar de muleta a una de las reses de su lote. "

A finales del mes de abril de 2015, recibí un correo electrónico del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada, hijo del finado novillero Andrés Díaz Herrera "Picorete" (compilado en esta necrología de tragedias taurinas por haber muerto de un infarto en una tienta), donde me cuenta que su padre fue compañero de andanzas de Alejandro Cabrera, y al respecto dice: "Le adjunto una foto y recorte de periódico del día que murió Alejandro Cabrera, que era amigo de mi padre. De vez en vez mi papa viendo los recortes y fotos que guardaba, comentaba de la muerte de su amigo, del cómo se enteraron de ese toro, y de cómo fueron a pegarle las tres; él contaba que fue el primero en salir a ver que tenía el marrajo, pero de plano salió por piernas pues el animal estaba toreado y era muy peligroso; enseguida de esto, Alejandro tomo los avíos y se fue a la cara de la bestia y fue cuando le prendió y lo lanzo al aire, recibiéndole cuando caía, y dándole la cornada fatal. No hablaba mucho del incidente porqué era evidente que después de ya tanto tiempo era algo que no podía olvidar".

A finales del mes de abril de 2015, recibí un correo electrónico del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada, hijo del finado novillero Andrés Díaz Herrera "Picorete" (compilado en esta necrología de tragedias taurinas por haber muerto de un infarto en una tienta), donde me cuenta que su padre fue compañero de andanzas de Alejandro Cabrera, y al respecto dice: "Le adjunto una foto y recorte de periódico del día que murió Alejandro Cabrera, que era amigo de mi padre. De vez en vez mi papa viendo los recortes y fotos que guardaba, comentaba de la muerte de su amigo, del cómo se enteraron de ese toro, y de cómo fueron a pegarle las tres; él contaba que fue el primero en salir a ver que tenía el marrajo, pero de plano salió por piernas pues el animal estaba toreado y era muy peligroso; enseguida de esto, Alejandro tomo los avíos y se fue a la cara de la bestia y fue cuando le prendió y lo lanzo al aire, recibiéndole cuando caía, y dándole la cornada fatal. No hablaba mucho del incidente porqué era evidente que después de ya tanto tiempo era algo que no podía olvidar".


Recorte del Diario ESTO
Cortesía del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada

Me cuenta don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, un admirado cronista taurino mexicano, respecto de la historia de este infortunado novillero aficionado, que << El centro de la ciudad de Aguascalientes, sobre todo por el lado sur, ha sufrido varios positivos cambios urbanísticos. A escasos 50 metros de las dos principales oficinas gubernamentales había un arroyo, hoy es la avenida Adolfo López Mateos que corre de oriente a poniente y atraviesa la ciudad, a pocos pasos de esa hoy grande vía existió por muchos años el rastro municipal, concretamente en la calle Guerrero y llegaba hasta la de Matamoros, viejo, sucio, con olores muy característicos de esos lugares, corriendo aguas de mil colores por todos lados, la mezcla de las sangres de los animales sacrificados hacia el piso muy resbaloso, poco antes de la puerta trasera de las instalaciones estaba un pequeño cubículo a casi dos metros de la altura del ras del piso y ahí era la parte más visitada de quienes aspirábamos a hacernos toreros, ahí era el lugar a donde se daba la puntilla a las reses que al día siguiente se fileteaban en las carnicerías de los diferentes mercados locales. Junto a esa parte desde luego, y por supuesto, que estaban los corrales de los toros y vacas que alimentaban a un Aguascalientes todavía muy chico, que no contaba con más de ochenta mil habitantes. Hacia el lado norte, también muy cerca del centro, se encontraba el viejo Parían, toda la cuadra aceptaba comercios diferentes, boticas, tiendas de ropa para dama y caballero, neverías, librerías y hasta una radiodifusora se encontraba en ese centro comercial. Lo más clásico de todo era que en cada una de las cuatro esquinas había instaladas dos bolerías donde se aseaban los zapatos todo tipo de personajes y en cada una de ellas los temas eran diferentes, la del lado sur oriente se llamaba “Calesero”, era la más famosa y concurrida, propiedad de Julián Rodríguez, desde luego que ahí se hablaba constantemente de toros. En ese lugar era común encontrar diariamente a toreros como don Fermín Espinosa, “Armilla”, a don Alfonso Ramírez Alonso, a quien se le rendía el homenaje de poner el nombre al lugar, “Calesero”, a Jesús Delgadillo, “El Estudiante”, a Rubén Salazar, a subalternos, apoderados, ganaderos y taurinos que llegaban de paseo, desde luego que a infinidad de novilleros que por aquellos años había bastantes nativos y de otras partes de nuestra republica. Era común que en ese lugar se pusieran de acuerdo para irse a torear a tentaderos o pueblitos, fue ahí donde se le avisó a Alejandro Fullón Cabrera que la empresa de la plaza “El Toreo” de Cuatro Caminos quería conocerlo y de inmediato en la compañía de Fernando Brand, novillero puntero por aquellos años, se trasladaron a las oficinas de conocida línea de camiones foráneos para tramitar un pase a nuestra capital, la economía de Alejandro era nula. Habiendo hablado con la empresa de dicha plaza regresó con la promesa de ser programado en unas semanas más, desde luego que al bajar del autobús al primer lugar a donde se encamino fue a la boleria “Calesero” donde le informó Julián que al rastro acababa de llegar un viejo toro que sería sacrificado y, según la costumbre de aquellos años, se le permitiría torearlo en el empedrado corral. Se hizo acompañar por otro novillero, Andrés Díaz, “El Picorete”. Es bastante descifrable que en un espacio no mayor a 200 metros cuadrados y entre las demás reses que esperaban ser apuntilladas, es incomodo y peligroso torear, Alejandro lo sabia pero había que intentarlo, claro y entendible que nunca jamás podría bordar una faena, pases sobre piernas, algún adorno que se le pudiese robar y sería todo, sin embargo en un descuido no pudo evitar el derrote defensivo del animal y este fue a dar al cuello del prometedor novillero cercenándole por completo la vena yugular que de inmediato le baño con su propia sangre. Con la rapidez y urgencia del caso fue trasladado al hospital civil, que hasta la fecha se encuentra en la acera de enfrente y solo unos pasos de donde fue herido Alejandro, han de imaginar que el novillero llegó sin vida al nosocomio, la cornada era mortal por necesidad y así perdió la existencia una humilde promesa del toreo mexicano que supongo los pocos instantes posteriores al percance que permaneció con vida, habrá pensado en que eso no lo detendría para debutar en El Toreo de Cuatro Caminos. Años después yo comencé a ir al rastro y nunca se va a borrar de mi mente que a un costado del portón, por donde desembarcaban a las reses, había una cruz de aproximadamente 40/50 centímetros, roja, de un púrpura muy desteñido, del decoloro que causa el paso de los años, hacían ya casi seis de la cornada, e indicaba que ahí había muerto, mas no herido, hasta ese lugar alcanzo a llegar por su propio pie y caer sin vida, una de las personas que le auxiliaron al darse cuenta que no había nada que hacer, con la propia sangre derramada por el novillero formo la cruz referida. He dejado al último ciertos datos, el tiempo los va borrando y comienzan mitos, leyendas y cuentos que lo que más hacen es desinformar. La fecha exacta nadie la recuerda, tengo entendido que fue por el año de 1954 ó 55, por el mes de junio o julio, el toro me cuentan era de Luís Solano que quería formar una dehesa aquí cerca de Aguascalientes, que lo mandó al matadero ya que al pelear con uno de sus hermanos se había despitorrado y que nunca se le había toreado. Esto tiene que ser mentira rotunda ya que siendo Solano un matador de toros en activo por aquellas fechas, de tonto no lo aprovecha para entrenar. Otras personas platican el toro era de don Ramiro González y como suele suceder en estos casos todo mundo dice estaba presente, la verdad es que solo Andrés Díaz le acompañaba, los viejos matanceros que a esas horas se preparaban para iniciar sus labores ya fallecieron, testigos fidedignos tampoco quedan y hasta cierto punto esto es lo de menos, lo triste del caso es que ese medio día se perdió una promesa novilleril que se suma a la larga lista de los caídos en busca de la fama, solo nos queda honrar la afición de todos ellos que han muerto tratando de encontrar su destino y creo firmemente que el mejor homenaje que les podemos, y debemos de rendir, es una oración... ¡Señor, hágase tu voluntad!. >>
Fuente: http://www.noticierotaurino.com

Refiere el prestigiado cronista Adiel Armando Bolio en las efemérides que le publican en el portal taurino en la Internet “Suerte Matador” que el 13 de julio de 1955.- El novillero Alejandro Fullón Cabrera muere en el matadero municipal de Aguascalientes a causa de una cornada en el cuello cuando trataba de torear.

RAFAEL GARCÍA PÉREZ "EL HOMBRE DE PIEDRA" (1911 - 1955)

Plaza de Toros de Aroche  (Huelva)

El 12 de Agosto de 1955 la prensa publicaba la muerte en esta plaza de Rafael García Pérez, "El hombre de Piedra", torero cómico cordobés, que había recorrido los ruedos en distintos grupos cómico-taurino-musicales, como "Carrusel" y  "Los Calderones", coincidiendo en éste último con el inmortal Manolete. Según la información periodística, al matar una becerra y hacer un extraño el animal, saltó el estoque clavándosele en el vientre.  Rafael García Pérez, "El hombre de Piedra"  murió en la clínica del Dr. José María Polo Herrera, médico titular de Aroche, a los pocos minutos de ingresar en dicha clínica.

Fuentes:

http://portaltaurino.com/plazas/andalucia/huelva/aroche.htm  http://es.wikipedia.org/wiki/Efem%C3%A9rides_de_la_Provincia_de_Huelva)

 

El cronista Juan José Zaldívar Ortega refiere de este personaje, que fue un << matador de novillos de modesta categoría, del que sólo se sabe su fatalidad de que cuando actuaba el 20 de agosto de 1955, en la Plaza de Toros de Aroche (Huelva), y al ir a clavar el estoque a una de las reses que le correspondieron, sufrió gravísimas lesiones, de las que falleció, por haber hecho la espada un extraño y al salir rebotada, de le clavó en el vientre del infortunado torero. "

 

En otra crónica se dice: "Hombre de Piedra, cómico que trabajando como tal, formando parte del "Carrusel Andaluz", en la Plaza de Toros de Aroche, la tarde del 20 de agosto de 1955, se clavó el estoque en el vientre, a consecuencia de lo cual murió."

 

El erudito, d. Juan José de Bonifaz coincide con la fecha del fallecimiento que refiere el Dr. Zaldívar,  al comentar en su obra “Víctimas de la Fiesta”, que << el infortunio se cebó con el diestro principiante Rafael García cuando actuaba el 20 de agosto de 1955 en la plaza de Aroche (Huelva), ya que al entrar a matar a un astado salta el estoque y se clava en el vientre de Rafael, produciéndole la muerte. "

De nombre Rafael García Pérez, nace en Córdoba en el año 1911 de profesión torero-cómico, llamado el "Hombre de Piedra" por sobrellevar de una forma estoica las volteretas y testarazos que conseguía con su toreo bufón. La historia taurina de Rafael parte del grupo musical cómico taurino "Los Califas" que provenía de la banda infantil llamada "La Mezquita" que tanto éxito obtuvo y que fue formada por alumnos pertenecientes a las Escuelas del Ave María que fundara del famoso cura de S. Francisco Carlos Romero Berral. Pues bien el promotor del espectáculo Juan J.de Lara en el año 1930 se fija en Rafael, muchacho bajo de estatura, fuerte y decidido que tenía un gran valor al ponerse sin engaño delante de los astados, que después habría de destacar como uno de los "Charlots" de más acusada personalidad en ese ambiente taurino, por su agilidad, sus graciosos trucos y su originalidad y destreza. No se preocupaba de lo que le echaran por lo toriles pues era un arrojado. Tal vez estuviera falto de orientación por una persona que lo aconsejara, pues no hacía caso de nadie, e iba como se dice por libre. Actuó con el toreo bufo de una forma continuada durante veinticinco años, consiguiendo siempre excelentes éxitos artísticos y económicos. Participó varios años en grupo de "Los Califas", con ellos recorrió toda España, Portugal, sur de Francia y algunos lugares del entonces Marruecos francés-español. Que por cierto, en aquellos años treinta iba Manolete acompañándolos como novillero, encargándose de la parte seria del espectáculo al lidiar un novillo en cada actuación. Más tarde estuvo en la valenciana agrupación llamada "El Empastre", la que fuera la primera banda musical de este estilo. Continuó en otras como "Los Calderones" y la sevillana "Carrusel Andaluz". Rafael García era un hombre que ganó bastante dinero, pues hubo "Charlotas" que cobraba hasta mil pesetas de aquellos años, llegando a ganar hasta un millón de pesetas, pero nunca supo lo que era ahorrar una peseta al no administrase, y lo mismo que lo ganaba lo gastaba. De forma que cuando llegaba la invernada se le veía trabajar en oficios peón de albañil o de camarero en un bar, para alimentar a su familia. Él solía decir: -Siempre trabajando, pero siempre sin salir de apuros. Pudo tener Rafael el deseo de ser toreo serio, pues demostró en ocasiones que podía hacerlo, pero su baja estatura y su modestia y su forma de ser desorganizada sólo le permitió ser un modesto pero aclamado "Charlot" del toreo. Murió 19 de agosto de 1955 con las zapatillas puestas, pues actuando en la plaza de Aroche (Huelva) en el espectáculo cómico-musical "Carrusel Andaluz", al entrar a matar un novillo, éste hizo un extraño y salto el estoque, con tan mala fortuna que se le clavo en el vientre del Rafael, falleciendo a los pocos minutos. Dicen que herido de muerte sonreía mirando al tendido como si se tratara de una pirueta. El público en un principio creyó que se trataba de un nuevo truco del genial torero El "Hombre de Piedra" era así. Un gran artista bohemio, que sólo pensaba en ganar dinero para gastarlo con los suyos, y en vivir lo más alegremente que pudo. Con el paso del tiempo este cordobés figura del toreo-cómico, está olvidado, y sería junto que se recordara su nombre con una calle.

Fuente de la crónica biográfica:
http://wikanda.cordobapedia.es/wiki/El_Hombre_de_Piedra

CARL DOSSEY (1918 - 1955)

Cortesía del Sitio Web

http://www.chandlermuseum.org/SHOF2005.html

Miembro del Salón de la Fama de los Deportes de Chandler  Arizona, USA

Fue un afamado cowboy completo, y juez profesional de rodeos, que empezó sus andanzas en 1935. Se le recuerda con alegría por ser uno de los primeros jinetes en usar llamativos atuendos al montar (como las camisas de satín y seda  que usan actualmente algunos jinetes que gozan del patrocinio de grandes corporaciones). En 1940, a los 22 años de edad, obtuvo el prestigiado título de Campeón del Mundo de monta a pelo la RCA. Compitió durante años en monta a pelo de broncos, toros,  y derribo de becerros,  hasta que una dolorosa lesión le impidió continuar de jinete, dedicándose a ser juez profesional de rodeo durante 12 años. Hacia 1950, Carl Dossey ya contaba con un récord de 7 apariciones seguidas como juez profesional del prestigioso certamen de Rodeo del Madison Square Garden. Se le considera el co-inventor del ojo conducto eléctrico de tiempo de salida del chute que fue aprobado para su uso en muchos de los más grandes rodeos de la RCA. Desafortunadamente hacia 1955, en las festividades del Rodeo Chandler en Arizona, el valeroso Carl Dossey,  murió protegiendo a su hijo Eddie de solo 5 años y a otras personas de la estampida de unos caballos desbocados durante el desfile. El estuvo felizmente casado con la hermosa Berenice Blair Dossey Bolen (1913-1974), una fantástica y reconocida amazona de los rodeos norteamericanos, con quien tuvo dos hijos hasta su muerte.

STEPHEN T. RINGHAUSEN (1894 - 1955)

Solo para efectos ilustrativos

Mr. & Mrs. B.J. Martel, Les Jaonnets Farm, St Saviours, Guernsey.

Stephen T. Ringhausen fue un prominente agricultor y horticultor norteamericano que fue corneado a muerte por un toro Guernsey en su finca ubicada a dos millas al este de Jerseyville, Estado de Illinois en USA, el 15 de marzo de 1955. Su cuerpo fue encontrado por uno de sus hijos, quien relató que su padre salió de la casa cerca de 8 AM del martes,  y cuando él regresó de hacer unos pendientes que le había encomendado su padre,  a eso de las 10:30 AM, lo vio tendido en el suelo  como a 100 yardas de su casa. Llamó rápidamente a su madre para pedir una ambulancia. Al investigar, descubrió que su padre estaba muerto. El toro asesino tenía cuatro años y medio de edad,  y al parecer era muy manso. El forense emitió un veredicto de muerte instantánea como resultado de la herida infligida por el toro. El Sr. Ringhausen había nacido en el Condado de Calhoun, Illinois, USA, el 8 de agosto de 1894 y era un hombre muy trabajador y dedicado a su familia. (q.e.p.d)

MIROSLAVA STERNOVA (1926 - 1955)

Ocho días después de la boda del matador de toros Luis Miguel Dominguín con la actriz italiana Lucía Bosé, aparece muerta por ingesta excesiva de barbitúricos, el 9 de marzo de 1955, la afamada actriz Miroslava Stern y la prensa mexicana señala la relación entre estos hechos como causa aparente del suicidio de la actriz. Luis Miguel, ajeno a ello,  contaba su versión de los hechos en la obra de Andrés Amorós (Luis Miguel Dominguín, el número uno). «Hacía tiempo que habíamos quedado como amigos. Pocos días después de mi boda con Lucía, me envió un pequeño paquete con la mitad de una moneda mexicana de oro que le había regalado y de la que yo guardaba la otra mitad».

 

Ver biografía completa de la artista en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Miroslava_Stern

LAS VÍCTIMAS DE HUNUCMÁ, EN YUCATÁN, MEXICO (XXXX - 1955)

“Descanso de la Cuadrilla”
Obra del pintor Sevillano
José Villegas Cordero (1844-1921)

Refiere el docto cronista taurino (LRQ), en las leídas efemérides taurinas de la página de Internet, Campo Bravo-México, de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL),  que el 13 de febrero de 1955 se derrumba parte de la plaza de toros de Hunucmá, en el estado de Yucatán, en México, durante una novillada que en toreaban Alfredo Sosa y Carlos Hube con resultado de varios muertos y heridos.