Los toros dan y quitan

MIGUEL PARRA MEDINA (XXXX - 1978)

Solo para efectos ilustrativos
Catedral de Valencia, cuya torre campanario es conocida como “El Miguelete”
Cortesía del Sitio Web: http://www.canal-valencia.es

El 14 de marzo de 1978 se lanzó al ruedo de la plaza de toros de Valencia el espontáneo Miguel Parra Medina, produciéndose lesiones que le ocasionaron la muerte el día siguiente (15 de marzo de 1978), al haberse estrellado contra la barrera por calcular deficientemente el salto. Por una vez el toro bravo no tuvo participación en el suceso. (Fuente: Crónica  de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su obra, “Víctimas de la Fiesta”, Capítulo 7, Página 202).

El Diario ABC de Madrid del jueves 16 de marzo de 1978, Página 56, informa en sus titulares que << Ha muerto el espontáneo de la primer corrida de Valencia. A las 10 de la mañana de ayer (se refieren al 15 de marzo de 1978) falleció en el Hospital Provincial de Valencia el espontáneo Miguel Parra Medina, que se arrojó anteayer al ruedo en la primera corrida de las Fallas Valencianas. El muchacho provisto de una muletilla, apareció por el tendido ocho. Antes de dar el salto, la autoridad consiguió quitarle los trastos de torear. De todas formas, Miguel Parra puso el pie en la maroma y se lanzó al ruedo precipitadamente, con tan mala fortuna que, al medir mal el salto, se dio de lleno contra las tablas, quedando inconsciente. Las asistencias le recogieron y le llevaron rápidamente a la enfermería, donde entró en estado muy grave. El doctor Felipe de Luz procedió con toda urgencia a trasfundirle 600 centímetros cúbicos de sangre y administrarle sustancias reanimadoras, disponiendo seguidamente su traslado al Hospital Provincial, donde se le intervino de una rotura hepática de 15 a 20 centímetros en la cara posterior superior, con gran hemoperitoneo, requiriendo la transfusión de 3,600 centímetros cúbicos más de sangre. En la operación se le extrajeron del estómago cinco litros de sangre. "

En las efemérides del "Foro Taurino Manchego" refieren que un 14 de marzo de 1978 , en una novillada en la Plaza de Toros de Valencia donde debutaba el torero sevillano de Triana EMILIO MUÑOZ, alternando con José Hernández "El Melenas" y Pepe Luis Vargas, con novillos de la ganadería de Diego Romero, el espontáneo y aspirante a torero MIGUEL PARRA "PICASENT" se lanzo desde el tendido al ruedo, pero al no medir bien el salto se estrello contra la barrera, sufriendo tan graves lesiones que provocaron su muerte.

RAFAEL DOMÍNGUEZ SÁNCHEZ " GAMUZA Ó GAMUCITA" (XXXX - 1978)

Foto cortesía del cronista Rafael Gómez Lozano (Dientefino)
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

Refiere el historiador taurino , Juan José Zaldívar Ortega, en una de sus obras escritas en 2003 y llamada: “4000 Toros Bravos”,  que el día 9 de octubre de 1978, en corrida que se celebraba en la Plaza México, en México D.F., el toro “Minuto , de don Manuel de Haro, saltó al callejón de la manera más inesperada para no estrellarse contra las tablas,  e hirió mortalmente a un monosabio y al torero cómico Rafael Domínguez Sánchez (Gamucita), pintoresco, simpático y querido personaje, y de paso a otro compañero suyo en es aciaga tarde lluviosa.

Por su parte el erudito taurino, Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su obra, “Víctimas de la Fiesta”, que << un antiguo novillero, posteriormente monosabio, Rafael Domínguez (Gamuza), el 8 de octubre de 1978 encontraría su fin al ser corneado mortalmente en el ruedo de la monumental plaza México de la capital azteca. El tránsito tuvo lugar el siguiente día (9 de octubre de 1978). "

Refiere el docto cronista de mote "Alcalino" que una las tres víctimas mortales inmoladas en la Plaza México fue el veterano monosabio "Gamusita", Rafael Domínguez, a quien el novillo "Minuto", de Haro, le perforó el pulmón una tarde de octubre de 1978, cuando saltó al callejón de la Monumental. A "Minuto", un cárdeno fuerte y con cara de toro, lo estoqueó el novillero poblano Felipe González, hijo mayor del Talismán.
Fuente:
http://www.campobravo.org/noticias/noticiasact.php?cat=1&acc=1¬icia_id=3918

Don Luis Ruiz Quiroz, el afamado historiógrafo mexicano, refiere en sus leídas efemérides que un día 8 de octubre de 1978, el monosabio Rafael Domínguez "Gamusita" sufre gravísima cornada en la Plaza México por el novillo "Minuto" de Manuel de Haro que brincó al callejón cuando torean José Luis Ortega, César Pastor y Felipe González.

Curiosamente, el 28 de diciembre de 2014, durante la accidentada décima corrida de la temporada taurina 2014-2015 celebrada en la Monumental Plaza de Toros México (donde hubo 8 lesionados), un artero toro de D. Armando Guadiana, de nombre "Gamusino", número 21, cárdeno claro nevado, de 495 kilos de peso, coge y por poco mata al valeroso monosabio Federico Domínguez "Gamucita Chico", hijo de Rafael, aquel valiente monosabio apodado “Gamucita”, al que infiriera mortal cornada en ese mismo lugar el 8 de octubre de 1978, el novillo de De Haro bautizado como “Minuto”. Al día siguiente dejó de existir. Hoy 28 de diciembre de 2014, su valiente heredero pagó con su temerario oficio, su cuota de sangre, al ser prendido con una cornada en el glúteo izquierdo de 25 centímetros hacia adentro y arriba (que fractura el hueso sacro, perfora piso pélvico y diseca espacio retroperitoneal sin lesionar vísceras, por lo que se espera se encuentre restablecido en 3 semanas) cuando intentaban trasladar a Karla de los Ángeles al callejón, después que la cogiera el toro de su alternativa.


Momento en que el toro "Gamucino" cogía a "Gamucita hijo"
Foto de Edmundo Toca

GERMÁN RODRÍGUEZ (XXXX - 1978)

Refiere la Unidad Cívica Navarra por la República, que en 1978 en la celebración de los “Sanfermines” y tras la intervención de las Fuerzas de Orden Público (FOP), 200 personas resultaron heridas, 11 de bala, además de un joven muerto, Germán Rodríguez, militante de la LKI,  sin que "los culpables pagaran por ello".

Estas fuerzas eran comandadas por Rodolfo Martín Villa, entonces jefe de la represión franquista. Sus esbirros entraron en la plaza de toros de Pamplona a tiro limpio y provocaron casi un centenar de heridos. Fuente: Don Javier Ortiz (qepd)/Maldito San Fermín/http://www.javierortiz.net)


La Policía Armada irrumpe en la plaza de toros de Pamplona para dispersar un grupo de manifestantes que reclamaban la libertad de los presos.
http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20130708/54376518855/transicion-politica-sanfermines-1978-navarra-fuerzas-del-orden-policia-victimas-mortales.html

El lunes 8 de julio de 2003, el prestigiado diario "La Vanguardia" en su edición en la Internet, publicó de su hemeroteca una completísima editorial titulada: "Los Sanfermines más tristes", donde refieren que.- El 8 de julio de 1978, los 'grises' irrumpen en la plaza de toros de Pamplona para disolver a unos jóvenes que pedían la libertad de los presos. | En los enfrentamientos posteriores con la Policía Armada, Germán Rodríguez muere por un disparo en la frente. | Los turistas abandonan la ciudad y las fiestas son suspendidas.

Las fiestas de los Sanfermines se celebran cada año desde el 6 hasta el 14 de julio. Todo comienza en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona a las doce del mediodía del día 6 con el chupinazo. A las ocho de la mañana del día 7 comienza el primero de los ocho encierros de los toros que serán lidiados en la corrida de la tarde.

A lo largo de la historia, los Sanfermines se han suspendido en muy pocas ocasiones, siempre por motivos políticos. En 1937 y 1938 por la Guerra Civil; en 1978, tras la muerte de Germán Rodríguez el 8 de julio, y el posterior fallecimiento de otro joven en una manifestación de solidaridad en San Sebastián. La última interrupción parcial fue en 1997, cuando se suspendió la sexta corrida y el séptimo encierro en señal de duelo y repulsa por el secuestro y posterior asesinato a manos de ETA, del concejal del Partido Popular de Ermua, Miguel Ángel Blanco.

La tensión política previa a los Sanfermines de 1978 era máxima. En plena transición y en pleno debate sobre la Constitución, Navarra, reclamada por los nacionalistas vascos como parte del País Vasco, era uno de los temas críticos. En Pamplona, la semana pro-amnistía de mayo de 1977 había finalizado con dos muertos en las calles. En noviembre de aquel mismo año, ETA había asesinado al comandante Joaquín Imaz, que estaba al mando de la Policía Armada en la ciudad. Fue sustituido por Fernando Ávila García, proveniente de la Legión y al que varias fuentes atribuyeron su solicitud para ocupar la plaza vacante a su deseo de dar un escarmiento a los pamploneses rebeldes. Este clima de violencia durante los primeros meses de 1978 se fue acrecentando por acciones en las calles de la extrema derecha y de los abertzales. En mayo, un grupo de jóvenes asesinó en la calle Chapitela al subteniente de la Guardia Civil Juan Antonio Eseberri. A raíz de aquella acción hubo cinco detenidos que ingresaron en la cárcel de Pamplona. Difícilmente una fiesta como los Sanfermines podía frenar tanta agitación.

Al finalizar la faena del sexto toro del segundo festejo, unas decenas de jóvenes de las peñas saltaron al ruedo con una pancarta reclamando la libertad de los presos. La reclamación levantó aplausos y silbidos. Después hubo un altercado en el tendido entre partidarios y contrarios a la politización de las fiestas. Escasos minutos más tarde, cerca de cuarenta miembros de la Policía Armada, de los 200 que custodiaban la plaza, con material antidisturbios, comandados por el comisario jefe de Pamplona, Miguel Rubio, irrumpieron en la arena para reprimir duramente a los jóvenes de las peñas. Fue la mecha que hizo explotar la tensión contenida en una ciudad vigilada excepcionalmente por las fuerzas del orden. La policía disparó pelotas de gomas, botes de humo y, finalmente, fuego real. Hubo siete heridos de bala en la plaza. El gobernador civil, Ignacio Llano, presente en la tribuna, negó haber dado la orden de actuar a la Policía –otros dijeron, que su orden de no intervenir fue interpretada de forma errónea-. De los casi 20.000 asistentes al festejo, muchos se dispersaron por las calles adyacentes; otros hicieron frente a los antidisturbios arrojando todo tipo de objetos. Los enfrentamientos se extendieron a las calles adyacentes al coso.

En el cruce de la calle Roscenvalles con Carlos III, a las 22.15 h, Germán Rodríguez, un joven pamplonés, recibió un tiro en la frente proveniente, según unos, de una ráfaga de metralleta; según otros, de disparos espaciados. La realidad, es que treinticinco años después se desconoce quién disparó y qué tipo de arma se utilizó. Germán, militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LKI) y miembro de una conocida familia de la ciudad, falleció horas después en el Hospital Provincial de Navarra sin que los médicos pudieran salvarle la vida. Los disturbios se convirtieron en una revuelta. La batalla duró hasta la madrugada. Los manifestantes intentaron asaltar el Gobierno Civil y el palacio de la Diputación Foral. El día 9 por la mañana, el centro de la ciudad presentaba un aspecto dantesco y solitario: oficinas bancarias, tiendas y bares destrozados; decenas de coches, utilizados como barricadas –todavía no había contenedores de basuras en las calles- incendiados. Miles de turistas, aterrorizados, abandonaron la ciudad. El balance final de víctimas, además de Germán, fue de once heridos de bala y otros 150 con diferentes lesiones.

Las protestas se extendieron por Navarra y el País Vasco. En San Sebastián, otro joven –Joseba Barandiaran- murió en una manifestación de solidaridad. Después de dos días de luto, el día 11, el alcalde, de acuerdo con las peñas, anunció desde el balcón consistorial que las fiestas quedaban definitivamente suspendidas. Para compensar la anulación, en septiembre, se celebraron los Sanfermines pequeños. Curiosamente, muchos pamplonicas los recuerdan como uno de los mejores, sin foráneos, en un ambiente familiar, recuperaron las sensaciones de una fiesta local que desde la década de los años veinte –en buena parte, gracias al escritor estadounidense Ernest Hemingway- se ha transformado en una fiesta universal.

El ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, reconoció en el Congreso que “la actuación de la Policía Armada en Pamplona fue desproporcionada” aunque defendió que según los informes en poder del Gobierno, la policía no disparó contra Germán Rodríguez. La única responsabilidad política fue la dimisión del gobernador civil, Ignacio Llano. Por su parte, en agosto, la comisión de Peñas presentó el informe San Fermín 78, en la que cifraban los daños económicos -116 millones de pesetas- físicos y morales causados por las fuerzas de orden público. No aportaba ningún dato nuevo pero daba por cierto que el responsable directo de la carga policial en la plaza de toros fue el comisario jefe Miguel Rubio –contra el que se querellarían- y que la bala que causó la muerte a Germán fue disparada por la policía. Asimismo, recordaban que según la misma policía se dispararon más de 150 balas de fuego real, 5.000 pelotas de goma, 1.000 botes de humo y otros 1.000 gases lacrimógenos.

En abril de 1983, la Audiencia de Pamplona dictaminó el sobreseimiento del sumario seguido por la muerte de Germán Rodríguez. El auto consideraba que no había lugar al procesamiento del comandante de la Policía Armada, Ávila García, ni al de los capitanes Giménez Cacho y Lafuente Ramírez, todos ellos acusados por delitos de asesinato y lesiones por encubrimiento del asesino o asesinos de Germán. La razón para cerrar provisionalmente el sumario era la falta de datos, tales como los nombres y destinos de los oficiales y policías que el 8 de julio se hallaban en el lugar y el armamento utilizado. En el año 2005 se presentó en el Festival de Cine Español de Málaga el documental Sanfermines 78, dirigido por Juan Gautier y José Ángel Jiménez, con destacados testimonios, como el de Ignacio Llano o Miguel Rubio, aunque ninguno de los dos aclaró quién o quienes ordenaron la entrada de la policía en la plaza. El documental también proporcionó imágenes inéditas tanto de los enfrentamientos en las calles como de la entrada de la Policía Armada en la plaza. Imágenes, estas últimas, rescatadas en Francia y que TVE después de haberlas emitido una sola vez en los informativos del 9 de julio nunca más volvió a difundir. De hecho, no se localizan en sus archivos. Otro punto oscuro en otro de los episodios negros de la transición.

HENRY HIGGINS " EL INGLÉS, ó ENRIQUE CAÑADAS " (XXXX - 1978)

Foto cortesía del Sitio Web: Who´s Who-Dale Pierce

Henry Higgins nació en Colombia, de padre Inglés, es el tercer torero Inglés, se le conoció en el medio taurino como "El Inglés" y también como "Enrique Cañadas". Solía contar que vino a España porque quería aprender a tocar la guitarra y que debió heredar de los genes maternos -que eran colombianos- su denodada afición por el arte de Cúchares, encontró la muerte hacia 1978 mientras practicaba "hand glider"  (ala delta o vuelo sin motor) en Mojácar.

En 1967 apadrinado en lo económico por Brian Epstein, el famoso apoderado de Los Beatles, debuta en Tenerife y como presentarse en los cosos con nombre británico resultaría extraño, Henry optó por cambiárselo por el de "Enrique Cañadas", mucho más hispano.  Tres años después tomó la alternativa en Fuengirola de manos de Juan Beca Belmonte y donde Pepe Luis Román actuó como testigo. Sus gestas dieron la vuelta al mundo taurino, y si bien no destacó en el escalafón como, sin duda, él hubiera querido,  el maestro Antonio Ordóñez le ofreció un contrato para ocho corridas en la Costa del Sol, pero "El Inglés" fracasó en las dos primeras corridas  y Ordóñez le retiró la oferta. Es co-autor de la biografía: "To be a Matador" (Ser un matador, 1972).  Su cuerpo descansa en el cementerio de los ingleses de Mojácar, una bellísima localidad almeriense. Un enamorado de ese pueblo que se precipita sobre la montaña y en el que encontró la muerte,  no por asta de toro, sino al estrellarse en 1978 mientras practicaba el ala delta.
Fuentes: Web-Blog de Manuel Segura Verdú (Artículo Arde Mojácar; Web-Site de Portal Taurino, Artículo Toros en Inglaterra)

"Don Víctor", el docto cronista madrileño que mantiene en la Internet el Blog Taurino: "A los Toros", cita en sus efemérides del 20 de septiembre, que en 1970 toma la alternativa en Fuengirola el diestro de nacionalidad inglesa Henry Higgins, adoptó el nombre de Enrique Cañadas para anunciarse en los carteles. Se corrieron toros de Carmen Ordóñez que dieron excelente juego, al segundo se le dio la vuelta al ruedo; Juan Carlos Beca Belmonte fue el padrino y Pepe Luis Román actuó de padrino. Resultó cogido sin consecuencias en su primero. Faena vulgar para un pinchazo, estocada y descabello al segundo intento. Escuchó aplausos en su segunda faena que acabó tras una estocada y cinco intentos con el descabello, le concedieron una oreja. Retirado ya de los toros y cuando practicaba el ala delta sufrió un accidente mortal en Mojácar (Almería), sus restos reposan en el cementerio de esa localidad.

FRANCISCO MADRIGAL " EL CHINANAS " (XXXX - 1978)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

El rehiletero Chinanas al centro de la fotografía

Rehiletero visto muchas veces en Ciudad Juárez, fue cogido por un toro en la Plaza Monumental de Tijuana México. Es la única víctima mortal de esta importante arena fronteriza llena de un historial de cogidas. Fue atrapado por el toro en un descuido clavándole el pitón bajo la axila llegándole a interesar hasta el cuello. Aunque no falleció instantáneamente, murió en el término de una semana. (Crónica de Mr.Dale Pierce)

El 27 de agosto de 1979 cayó para siempre el mexicano Francisco Madrigal (el Chinanas), como consecuencia de las heridas que le produjo en un pulmón el astado “Quetzal”, de la ganadería de Riaño. El hecho aconteció en la ciudad de Tijuana (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra “Víctimas de la Fiesta”)

Por su parte el historiador, Juan José Zaldívar Ortega refiere de este garapullero,  que << Francisco Madrigal, banderillero nacido en 1935, del que sólo contamos con la referencia de su trágica muerte, acaecida en la Plaza de Toros mexicana de Tijuana, y provocada la tarde del 27 de agosto de 1979 por una cornada en el pecho que interesó uno de los pulmones, cuando contaba ya 42 años de edad. "

En las efemérides del 27 de agosto de 1978 (un año antes de lo que refieren los doctos Bonifaz y Zaldívar), publicadas en la página de Internet de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, de México, (ANCTL) refieren que: << El banderillero Francisco Madrigal "Chinanas" recibe mortal cornada en Tijuana por un toro de la ganadería "Boquilla del Carmen" al actuar en la cuadrilla de Marcos Ortega quién alterna con John Fulton y Carlos Serrano "El Voluntario". >>

De la hemeroteca del prestigiado diario ABC de Sevilla me envía don Rafael Gómez Lozano (Dientefino), una publicación del 7 de septiembre de 1978, donde refieren: Muere un banderillero a causa de una cornada.- Falleció el pasado domingo 3 de septiembre, en una clínica de la ciudad de Tijuana (México), el banderillero Francisco Madrigal "Chinanas", a consecuencia de la gravísima cornada que sufrió el 27 de agosto. Fue sepultado el martes, según informa Efe, en el Cementerio Civil de Guadalajara Jalisco (México). Asistieron al sepelio numerosos toreros mexicanos.


Banderillero de toros. Nació en Guadalajara, Jalisco. Falleció en Tijuana, Baja California, México, el 3 de septiembre de 1978, a causa de la cornada que recibió del toro "Quetzal" de la ganadería de Riaño, el 27 de agosto en la Plaza de toros Monumental. La tercia de esa corrida la formaron los matadores de toros John Fulton, Carlos Serrano "El Voluntario" y Marcos Ortega.
Fuente:
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/search/label/Francisco%20Madrigal%20%28El%20Chinanas%29

JUAN PÉREZ NAVARRO - ALIRIO VILLALBA (XXXX - 1978)

Solo para efectos ilustrativos

Corraleja en Sincelejo Colombia

Cortesía del Sitio Web: http://api.ning.com

Juan Pérez Navarro, "Juancito", como le decían los amigos. Septiembre 23 de 1978 fue la fecha de la única presentación del ganadero Pedro Galé. El templado garrochero Juan Pérez, después de haber tenido una tarde gloriosa en las corralejas de Sincé, finalizando la corrida pica a uno de los más soberbios toros, éste en estampida se abalanza sobre la multitud y sucede que se cae del caballo y con el fuerte golpe de inmediato es llevado a la ciudad de Cartagena Colombia, donde después de una larga agonía de 5 días, el 28 de Septiembre de 1978, muere.


En el momento del percance muere de manera inmediata un aficionado de nombre Alirio Villalba, oriundo de Caucasia, Antioquia, quien se desempeñaba como cantinero en un bar llamado "La Ceiba", quien finalmente es sepultado en su tierra natal.


(Fuente: Diario el Meridiano de Sucre, Colombia)

FÉLIX OCHOA VÁZQUEZ "EL CAMINANTE" (1932 - 1978)

Félix con la manta doblada bajo el brazo y Carmelo, a su derecha, fueron despedidos por un par de amigos en la Basílica de Guadalupe en México D.F.

El 7 de enero de 2012 recibí una amable carta de don Rafael Gómez Lozano (Dientefino), donde me envía, de su hemeroteca, una hermosa editorial de don Miguel Ángel García, publicada en el mexicano diario ESTO del 10 de febrero de 2004 y que lleva por título: "Félix Ochoa Vázquez – Caminante no hay camino".- De una y mil historias esta tejida nuestra fiesta de toros. Algunas son de éxitos, pero otras conllevan lo agridulce de la vida, sinsabores que no nos abandonan. Atrás del cortijo "El Caminante" hay una historia llena de dramatismo. Se trata de un novillero que dejaba a su familia para ir en busca de una quimera en el toreo y convertirse en figura, pero sólo encontró maltrato, cansancios, hambres y al final un trágico desenlace.

Corría el año de 1932, el 22 de noviembre en Coatzacoalcos, Veracruz (México), llegaba a este mundo Félix Ochoa Vázquez, personaje principal de esta historia. A la edad de tres años, huérfano de padre y madre, en los brazos de un tío, por cierto de oficio peluquero, Félix tendría que abandonar su lugar de origen y así llega a la capital. El chaval pasaría sus años de infancia aprendiendo la alta peluquería, oficio que años más tarde le daría también para comer. Una ocasión cuando niño, terminando de barrer los cabellos de la clientela, su tío lo lleva a una corrida de toros donde actuaba José Laurentino "Joselillo" y ahí Félix quedó inoculado por la pasión de la torería, su sueño y su cruz.

Por los años anduvo recorriendo la legua, aunque por desgracia el muchacho fue etiquetado como torero humilde de la fiesta brava; entre tantos caminos, uno lo llevó con la mujer que sería su compañera de toda la vida, se casó a los 20 años con la señora Isabel Gallardo, con la que procrearía 5 varones y 4 mujeres. Al igual que el matador Amado Ramírez "El Loco", Félix tuvo la escuela del desaparecido Alberto Cosío "El Patatero", banderillero de la gran figura mundial, Rodolfo Gaona; no obstante sus ganas de sobresalir en la torería, ésta era dura y en ocasiones peor, nunca bajó la guardia y anduvo toreando en ferias y novenarios por diferentes partes de la República, sin importar el tipo de ganado que le echaran.

Así, con ambos oficios, peluquero y torero, se olvidó del primero y con ello hizo sufrir a su familia, puesto que del segundo no salía ni para que él comiera. Dejando pues, a su familia en ocasiones sin el pan de cada día y empeñado cada día más en su sueño taurino, Félix se dedica a tocar puertas de las empresas pidiendo oportunidad de torear, pero sólo encuentra negativas. Es entonces cuando decide realizar una caminata a pie de México a Monterrey en compañía de un amigo, Carmelo Linares, con el fin de llamar la atención del empresario César Garza, quien iniciaba una temporada de novilladas en la ciudad regia y pidiéndole a través de este esfuerzo una oportunidad para torear. La Basílica de Guadalupe fue el punto de partida. Escuchan misa y al final, a caminar. Y así comienza su peregrinar hacia el norte, con avíos al hombro y una manta alusiva que decía, "Félix y Carmelo, a pie 1000 kms México-Monterrey". Para eso, un joven estudiante de periodismo, Fernando Zaragoza, se adelantaba al poblado siguiente con el fin de que las autoridades les expidieran una constancia de su paso por esos lugares, escrito y firmado por la autoridad, la que a su vez pedía a los cuerpos policíacos y militares, así como a toda la población en general, les prestaran toda clase de facilidades y apoyo para que los toreros pudieran llegar a su destino.

En una de tantas anécdotas, una vez que no les firmaron el dichoso documento a punto estuvieron de perder la vida; esto sucedió en el tramo de San Juan del Río, en el poblado de Cañadas. Fueron aprehendidos por un grupo de campesinos que los confundieron con abigeos, gracias a la pronta intervención de la policía los campesinos los dejaron libres, pero bien asustados.

La segunda semana de caminata, cuando cruzaban la tierra del maestro Fermín Rivera, en San Luis Potosí, la prensa local se ocupa de ellos dando constancia que la caminata era de verdad y que la afición de estos andarines toreros se vería recompensada con la oportunidad de torear que según les daría el empresario de Monterrey. Por ahí en un tramo de Matehuala ambos desfallecen de agotamiento, la Cruz Roja y varios pobladores los auxilian; ese día recibieron alojamiento y alimentos para luego retomar el camino. La parte más crítica, según cuentan, fue cuando cruzaron Saltillo, ya que el clima de ese lugar es demasiado caluroso, afortunadamente reciben muestras de apoyo en ese lugar de la gente y taurinos, manifestándoles sus buenos deseos. La temporada en Monterrey avanzaba y la preocupación crecía. Un jueves por la mañana ven asomar el cerro de la Silla, por la tarde hacen su arribo, llegan al palacio municipal para que les acrediten su llegada y luego con los diversos medios de comunicación, quienes los acogen. El domingo siguiente se presentan temprano a las afueras de la plaza con su inseparable manta, la afición les brindó un caluroso recibimiento y les aseguró que el empresario los pondrá a torear, ese día también observan el festejo desde las tribunas; al término el empresario los cita al día siguiente en sus oficinas y les da la fecha de su presentación: "En quince días torean, mientras se reponen físicamente", les dice el Señor Garza.

Así pues, con mil ilusiones los novilleros comienzan a prepararse taurina y físicamente entrenando todos los días, desgraciadamente a la siguiente semana se enteran por los periódicos que el empresario da por terminada la temporada de novilladas sin ninguna explicación para estos humildes de la fiesta, cortando de tajo con sus sueños, ilusiones, esfuerzo y afición, pero no con la vergüenza torera que dejaron día a día en la carretera.

Finalmente el 24 de julio de 1978 a la edad de 49 años, Félix sufre un trágico accidente automovilístico. Fue de regreso a esta capital en el tramo Jilotepec-Estado de México, lugar que años antes lo vio pasar rumbo a un sueño que nunca consiguió, ahora lo despedía de esta vida. Viajaba en un camión de pasajeros cuando en el carril contrario explotó una pipa de gas, el fuego alcanzó al autobús y quemó a todos los pasajeros. Félix, tras cinco días de luchar por su vida, murió un 29 de julio de 1978 a los 49 años, en la Cruz Verde del Distrito Federal, a causa de las quemaduras. Del otro caminante ya jamás se supo nada.

En memoria de Félix Ochoa Vázquez sus hijos construyeron un cortijo en Apan, estado de Hidalgo, que lleva por nombre "El Caminante".

JOSÉ IGNACIO DEL RÍO (1958 - 1978)

Solo para efectos ilustrativos
Paseo del Arenal, a la derecha de la imagen, visto desde el puente del Arenal
Cortesía de Don José Luis Filpo Cabana

El acreditado diario español "El País, del jueves 24 de agosto de 1978, informó de la pluma de su corresponsal en Bilbao, Jesús Ceberio, que un joven murió ayer (23) en Bilbao, Vizcaya, a las ocho de la mañana, aplastado por una marquesina que se derrumbó en el Paseo del Arenal bajo el peso de varias decenas de personas que se habían encaramado para presenciar el encierro del toro ensogado (Sokamuturra).

Tres jóvenes resultaron también heridos de gravedad -uno de ellos con amputación traumática de un pie- y otros ocho fueron atendidos de lesiones de pronóstico leve. Desde el mismo día en que comenzaron las fiestas de Bilbao, que han estrenado este año un marcado acento popular, los miembros de la comisión destacaron a través de los altavoces el peligro que entrañaba la utilización de las marquesinas y lo reiteraron el pasado martes en una rueda de prensa. Incluso unas horas antes de que ocurriera el accidente fueron recibidos con el grito de ¡que se vayan!, cuando trataron de desalojar a un grupo que se había subido a una de estas marquesinas.

El accidente se produjo apenas unos segundos después de que fuera soltado el toro. La víctima, José Ignacio del Río, de veinte años de edad, que corría delante del toro, quedó aprisionado materialmente bajo los escombros. La marquesina que sirve para proteger de la lluvia en la parada del autobús y que está construida para soportar pesos de unos mil kilos, sostenía en ese momento a unas 45 personas. Fue necesaria la presencia de los bomberos para extraer a las doce personas que habían quedado enterradas. En el hospital nada pudieron hacer por el joven Del Río, que llegó sin vida. Reunida la comisión de fiestas después del accidente, acordó que todos los actos festivos programados para ayer dieran comienzo con un minuto de silencio. Las comparsas tampoco hicieron uso de sus instrumentos musicales en la plaza de toros ni durante el desfile posterior que finalizó con la lectura de un comunicado en el mismo escenario en el que ocurrió la muerte de José Ignacio del Río.
Fuente:
http://elpais.com/diario/1978/08/24/espana/272757620_850215.html