Los toros dan y quitan

VICTORIANO RECATERO Y LÓPEZ "REGATERÍN" (1851 - 1891)

Banderillero que, nacido en Madrid el 7 de febrero de 1851, falleció el 14 de marzo de 1891 en Madrid a los 40 años de edad, en pleno uso de todas sus facultades y en el momento de mayor esplendor de su arte, a consecuencia de la enfermedad que desde hacía años venía minándole su robusta salud de antaño, acelerada sin duda por el accidente sufrido en Orán el 26 de mayo de 1890, toreando a las órdenes de Luis Mazzantini. En la temporada de 1880 estaba a las órdenes de Salvador Sánchez Povedano “Frascuelo”, en cuya cuadrilla permaneció hasta el 11de abril de 1887. El bachiller González de Ribera, dijo aquellos años de él: Fue “Regaterín”, en resumen, una de las personalidades más sobresalientes del toreo madrileño y del español de su época. Banderillero excelente y peón sabio, se iba con valentía serena, elegancia y habilidad a las reses, y su figura adornaba la plaza y hacía amena la lidia. Fue el hermano mayor de los Regaterines. Peón inteligente, si no de extraordinario lucimiento ni dilatado repertorio, llenaba su hueco y cumplía su misión, siendo siempre oportuno y eficaz, que ya es ser. Era, en fin un torero de primera fila, muy hecho, muy aguerrido, muy baqueteado, elemento utilísimo en una cuadrilla de primer orden. En la cuadrilla de “Frascuelo” se encontró Victoriano Recatero con Pablo Herráiz, quien lo había alentado y enseñado en los tiempos en que comenzaba su profesión. Pablo, que tuvo la monomanía de tomar bajo su férula todos los peones que ingresaban en las huestes de “Frascuelo”, formándoles a su imagen y semejanza, y ejerciendo sobre ellos una especie de subinspección, halló de perlas al nuevo educando, y perfeccionó algunos detalles de su toreo. Pero hay que convenir, en aras de la verdad que, con los palos en la mano, el discípulo sobrepujaba al maestro. “Regaterín” era más banderillero que Pablo Herráiz. Más elegante, más fino, más vario, de muchas más facultades y mucho mayor lucimiento. Pablo, que veía largo, lo conoció así y dejó la enseñanza, encaminándose únicamente a mejorar las condiciones del lucido y magistral peón." Por ello, muerto Herráiz, “Regaterín” heredó el primer puesto entre los peones en la cuadrilla de “Frascuelo” en 1885, permaneciendo en ese puesto hasta el 11 de abril de 1887. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega).

Por su parte el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << fundador de una dinastía torera muy popular en su Madrid de aquella época, novillero en agraz y banderillero de categoría, que figuró el las cuadrillas de Salvador Sánchez (Frascuelo), José Lara (Chicorro), Antonio Carmona (Gordito), Francisco Arjona (Currito) y Luis Mazzantini, se consideraba a Victoriano Recatero López (Regaterín) como víctima del toreo por haberse producido su muerte en Madrid, el 14 de marzo de 1891, como resultado de las lesiones recibidas el 26 de mayo de 1890 en Orán. "


Cortesía de don José Antonio Román Romero

Cita don José Antonio Román Romero, historiógrafo taurino contemporáneo, que nació Victoriano en Madrid, el 7 de Febrero del año 1851, y en cuanto fue mozalbete empezó su afición a los toros del modo que la empezaron todos los de su época. Se abrió paso entre aquellos buenos toreros que se llamaron Joseíto, Mateito, Ostión, Valentín Martín, Galindo, etc., y, sin él darse cuenta, resultó uno de los banderilleros más finos que hemos conocido. Tan bueno fue, que Frascuelo, al morir el célebre Armilla el año 1879, lo eligió para ocupar tan difícil puesto, y hay que reconocer que lo llenó a satisfacción de todos. Formó excelente pareja con Valentín Martín y había que ver a aquellos dos mozos gallardos cómo hacían prorrumpir a los públicos en delirantes aclamaciones cuándo, con toda la finura compatible con la seriedad que había que usar al lado de Salvador, banderilleaban de modo magistral los toros de éste. Antes había probado Victoriano a ser matador, y como vio que no le era posible, Regaterin renunció en absoluto. A los seis años de estar al lado de Salvador, pasó a la cuadrilla de Mazzantini, con quien estuvo hasta que, a consecuencia de una pateadura que le dio, un toro en Orán, contrajo una enfermedad que acabó su existencia a poco de cumplir.los cuarenta años el 14 de Marzo de 1891. Rindió siempre culto al clasicismo, y sus pares de banderillas, con un cuarteo casi imperceptible, fueron modelo que en vano querrán imitar los que lo intenten. Además era peón inteligentísimo y de los que realizan con el capote una labor utilísima para el matador.

FRANCISCO VERDE "TATO DE TOLEDO" (1857 - 1891)

Solo para efectos ilustrativos

“Vista de Toledo”

Obra del célebre pintor mexicano Diego Rivera 

Novillero natural de Toledo España nacido hacia el año de 1857 y fallecido en 1891 a los 34 años de edad. En la Plaza de Toros nueva de Toledo toreó con frecuencia entre los años 1879 a 1883, Su popularidad era grande, aunque meramente local. Refieren las crónicas, que estando el novillero Francisco Verde "El Tato" presenciando una corrida como espectador en el callejón de la Plaza de Toros de Toledo el 28 de mayo de 1891, un toro salto al callejón y lo pilló desprevenido y lo corneó profundamente en el muslo derecho, aparte de causarle una grave conmoción cerebral, falleciendo a los pocos  minutos en la enfermería. Los Verde fue una saga  de tres hermanos  novilleros  de Toledo, llamados: Antonio, Francisco y Luis. (Fuentes: Don Juan José Zaldívar Ortega y  don Juan José de Bonifaz Ybarra.)

MANUEL CALDERÓN DÍAZ (1840 - 1891)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del eximio pintor español Pedro Escacena Barea

Picador de Rafael Molina “Lagartijo”, y hermano de los también picadores Antonio, Francisco y José, que constituyen una de las más ilustres dinastías de varilargueros recordadas en la historia de la Tauromaquia, era oriundo de Alcalá de Guadaira, nació un 2 de octubre de 1840 y fue cogido en la Plaza de Toros de Aranjuez, en los festejos de San Fernando, el 30 de mayo de 1891, por un toro llamado “Lumbrero”, retinto albardao, de mucho peso, pero no muy voluntario, puesto que solamente aguantó cinco puyazos, pero de gran poder. Recargó en uno dellos Manuel Calderón, derribando á éste de latiguillo, y echándole encima todo el peso de la cabalgadura. Conmocionado por el golpe el picador, fue retirado á la enfermería, muriendo al día siguiente, reventado por dentro. (Crónica de don Juan  José Zaldívar Ortega)

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, de esta víctima de la fiesta, que << El Califa del Toreo, Rafael Molina (Lagartijo) se encerró el 30 de mayo de 1891 en Aranjuez con seis poderosos astados de la vacada del duque de Veragua. El que abrió plaza, “Lumbrero” de nombre, derribó, en caída de latiguillo, a Manuel Calderón Díaz, produciéndole tan graves lesiones,  que fallecería al día siguiente (31 de mayo de 1891). En el mismo festejo fueron cogidos y heridos los banderilleros Rafael Martínez (Manene) y Andrés Infiesta, así como el entonces novillero puntero Francisco Bonar (Bonarillo), quien solicitó y obtuvo permiso del espada y de la presidencia para estoquear a la res que cerró el festejo. "


Manuel Calderón Díaz.
Del Libro Víctimas del Toreo
MVZ Juan José Zaldivar Ortega

Para mayor detalle de su andadura taurina, el historiador Juan José Zaldívar Ortega refiere en su libro "Víctimas del Toreo"- Apartado de Picadores (Páginas 89 a la 91), que Manuel Calderón Díaz, nacido en Alcalá de Guadaira (Sevilla) el (02-10-1840), falleció el (30-05-1891), a los 51 años de edad, debido a un tremendo golpe en la cabeza. Era el hermano más joven de Antonio, Francisco y José Calderón, los famosos picadores-, hizo su presentación como picador, en la Plaza de Toros de Madrid el (11-09-1870), tomando en ella la alternativa, donde continuó actuando de 1873 a 1891, pero comenzó a trabajar como tal de antes de 1865; y en los años en que interrumpía su labor en Madrid, salía por provincias. Al retirase sus hermanos Antonio y Francisco, José y Manuel Calderón ocuparon las vacantes que aquellos dejaron en la cuadrilla de Rafael Molina (Lagartijo), a quien siempre les unió una profunda amistad. Coincidió su labor en la cuadrilla de Rafael Molina con los mejores tiempos de éste, al que acompañó a París, sufriendo una herida de pulgada y media de extensión en el antebrazo derecho que le produjo el toro, llamado Farolero, del marqués del Saltillo. Por ser el menor de los hermanos, no tuvo que sufrir la ruda experiencia de los primeros años de aprendizaje, la desatención de empresarios y toreros, y al amparo de la fama de los otros comenzó a trabajar en buenas cuadrillas y figuró en las de los principales matadores de su época. Manuel Calderón fue el menos brillante de los hermanos. Reunía muy buenas cualidades, pero en ocasiones le faltaba decisión, y a lo largo de su vida torera resultó muy desigual. No obstante, como en aquellos tiempos comenzaba la decadencia de la suerte de varas, Manuel Calderón, que no pecó de sobresaliente, se mantuvo en un digno plano, si no llegó a la altura de sus hermanos, y lució grandes habilidades. El (11-09-1870) hizo su presentación en la plaza madrileña, tomó en ella la alternativa de picador, donde continuó actuando de 1873 a 1883; y en los años en que interrumpía su labor en Madrid, salía por provincias. Al retirase sus hermanos Antonio y Francisco, José y Manuel Calderón ocuparon las vacantes que aquellos dejaron en la cuadrilla de Rafael Molina (Lagartijo), a quien siempre les unió una profunda amistad. Al retirarse su hermano José, quedó como el picador más antiguo de "Lagartijo", con quien salió a picar el (30-05-1891), abrió plaza en Aranjuez el toro, llamado "Lumbrero", retinto albardao -dijo La Lidia-, de mucho peso, buen mozo y bien colocado; uno de los seis astados del duque de Veragua XIV, que debía lidiar y estoquear en solitario Rafael Molina el Grande (Lagartijo). No fue muy voluntarioso, puesto que solamente aguantó cinco varas, pero de gran poder en uno de Manuel Calderón, derribando a éste de latiguillo, y echándole encima todo el peso de la cabalgadura. Conmocionado por el golpe, el picador fue retirado a la enfermería, continuando la lidia, clavando seguidamente Antolín dos grandes pares al cuarteo y uno bueno Juan Molina al sesgo, y acabando Rafael con el primero de la corrida de una excelente estocada a volapié. Terminada ésta con los incidentes que nadie ignora, al trasladarse los diestros a la fonda, y enterarse del estado de su compañero Calderón, se vino en conocimiento que lo que se creía una indisposición pasajera, como tantas otras del mismo origen, revestía caracteres de más gravedad, hasta el punto de que aumentándose progresivamente, motivaron el fatal desenlace de privar de la vida al desdichado picador en las primeras horas del siguiente día.

ANTONIO AUGUSTO (1848 - 1891)

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“Clavando un par de banderillas”

Aguafuerte de Pablo Picasso 1957

Banderillero portugués, nacido hacia el año 1848, se dio a conocer el año 1868 y toreaba como tal en 1880. Según refiere un crítico carnicero de aquellos tiempos (y del que no menciono su nombre, para no ofender su memoria): “Antonio Augusto hizo bien poca cosa, muriendo a consecuencia de un fuerte bolazo que le propinó un toro embolado en la Plaza de Cintra, el día 29 de junio de 1891”… y es cuanto reseña para compendiar en forma umbría, 43 años de existencia, y el haber perdido la vida en el ruedo, en el riesgoso arte de parear garapullos. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

 

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el afamado historiador, refiere de esta víctima de la fiesta, que << pocos datos existen sobre el fallecimiento del portugués Antonio Augusto, que moriría a consecuencia de un golpe recibido el 29 de junio de 1891 en Cintra (Portugal. "

JUAN GONZÁLEZ (XXXX - 1891)

Solo para efectos ilustrativos

“Clavando un par de banderillas”

Aguafuerte de Pablo Picasso 1957

Banderillero en novilladas que no dejó apenas más recuerdo que el de su desgraciada muerte, acaecida en la Plaza de Toros de Castillejo el 2 de agosto de 1891. Hallándose toreando fue cogido gravísimamente y falleció poco después, sin salir de su modestia. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega en su obra Víctimas del Toreo). Por su parte el erudito taurino español, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en forma sucinta, en su libro "Víctimas de la Fiesta", que "pocos datos existen del modesto Juan González, del que únicamente se conoce que falleció trágicamente en Castillejo el 2 de agosto de 1891.

FRANCISCO ANAYA HINOJOSA "EL CANGAO " (1841 - 1891)

Cortesía de "Los Toros: Tratado Técnico e Histórico"
Don José María de Cossío

Picador de toros de mediana hechura, que fue derribado por un novillo el 16 de agosto de 1891 (La cronología Miureña de 2002, refiera que la fecha infausta  de la tragedia acaeció el 27 de julio de 1884), falleciendo a resultas  de la caída el 3 de septiembre siguiente. La referida fuente bibliográfica detalla que Francisco Anaya  Hinojosa  “El Cangao”, picador de toros, nació en Madrid un 4 de octubre de 1841, y murió el 3 de septiembre de 1891 a los 50 años de edad.  El mencionado  27 de julio de 1884,  picó una corrida de toros de Miura y Murube para “Lagartijo” y Mazzantini, alternando labores de pica con el reconocido  “Badila”; el segundo toro de nombre “Palero”, de Murube, le conmocionó en un tumbo y no logró recuperarse. Fue el típico picador que actúa principalmente de suplente en las grandes plazas, y que viene a ser desgraciado en las mismas; luego ocupan el puesto de un compañero herido y acaban en la oscuridad más completa, como fue el caso de este infortunado varilarguero. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

 

El ilustre historiador, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << el madrileño Francisco Anaya Hinojosa (el Cangao) murió en un hospital de su villa natal, el 3 de septiembre de 1891, como consecuencia de las lesiones internas que le produjo un novillo del hierro de Juan Antonio Carrasco  en la plaza de Madrid el anterior 16 de agosto. " 

De este personaje de la fiesta me envía el historiógrafo Rafael Gómez Lozano (Dientefino), lo que anotan en la enciclopedia taurina "el Cossío": ANAYA HINOJOSA (Francisco). El Cangao. Picador de toros, nacido en Madrid el 4 de de octubre de 1841.Pertenecía a una familia que trataba en ganado, y después de hacer el servicio militar se dedicó por completo a los toros. Se presenta en Madrid en novilladas en 1869. El 31 de octubre de 1869 figuró como reserva, también en Madrid, en una corrida celebrada a beneficio de Antonio Sánchez (el Tato), y en los carteles apareció con el apodo de (el Cangao). El primer toro que picó se llamaba "Brillante". Domingo Granda (el Francés), de quien era íntimo amigo, había influido mucho en su vocación taurina. Durante el invierno de 1869-1870 picó en las novilladas madrileñas. Como reserva vuelve a actuar en el circo de Madrid el 23 de junio y el 8 de septiembre de 1872. En la corrida de la ultima fecha tomó la alternativa "Paco de Oro" de manos de Cayetano Sanz. Sin hacer ninguna labor sobresaliente, siguió trabajando todo el año 1873, y lo que más hizo sonar su nombre fue salir herido de importancia en un descarrilamiento al volver de torear de Benavente con Ángel Pastor, Cosme González y Manuel Feijóo. Sin interrupción figura en carteles de Madrid, ya como reserva o en novilladas hasta 1876. Castigado con mucha frecuencia por los toros, se anunció su alternativa de picador para el 21 de septiembre de 1879, día en que picó en tanda con el "Chuchi". Aquel año fue en muchas ocasiones a provincias agregado a la cuadrilla de Felipe García, y Ángel Pastor lo llevó también como reserva. Por influencia de Felipe García trabajó "el Cangao" en la plaza madrileña aquella temporada con asiduidad, y el 5 de octubre sufrió tan gran caída del toro "Rumbón", que hubo de ser conducido a la enfermería magullado y sin sentido. Apenas rehecho del accidente, volvió a picar el 12 del mismo mes, y el toro "Primoroso" le causó la luxación de la muñeca derecha. Vuelto a las novilladas humildes, el 20 de mayo de 1881 trabajó con Ángel Pastor, y picó en tanda con "Badila" en una corrida de seis toros defectuosos de Veragua. Por las plazas de los pueblos siguió ejerciendo oscuramente su profesión, y cuando no picaba se dedicaba al chalaneo. A la plaza madrileña siguió concurriendo sin interrupción hasta 1883. El 27 de julio de 1884 picó en una corrida de toros de Miura y Murube para "Lagartijo" y Mazzantini, alternando con "Badila"; el segundo toro, "Palero", de Murube le conmocionó en un tumbo. Siguió su trabajo por provincias, y el 20 de mayo de 1888 sustituyó al "Sastre", herido en el ruedo madrileño, a las órdenes de "Lagartijo". En 1889 picó con frecuencia en novilladas y alguna vez en corridas de toros. El 30 de junio de este año un novillo lo derribó y le produjo la fractura de dos costillas en Madrid. El 16 de agosto de 1891 se celebró en Madrid una novillada con toros de don Juan Antonio Carrasco, de Miraflores de la Sierra, para estoquear José Martínez Galindo, Manuel de Lara (entonces "Chicorro" y después "Jerezano") y un tal Manuel Moreno (Costillares); el segundo toro dio un tumbo al "Cangao", y en la enfermería se le curó una contusión de poca importancia. Pero a consecuencia de destrozos interiores producidos por el golpe, falleció en el hospital el 3 de septiembre de 1891. Francisco Anaya fue un picador de los que vienen a ser desgraciados en la plaza, ocupan el puesto de un compañero herido y acaban en la obscuridad más completa.

JACINTO CABALLERO "EL ALFARERO" (XXXX - 1891)

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“Viejo Matador”

Óleo sobre tela del afamado pintor y escultor colombiano Fernando Botero

 

Novillero español natural de Córdoba, que fue corneado el 15 de septiembre de 1891 y muerto el 17 del mismo mes por el toro “Pajarito”, de la vacada de López Conde, quien le infligió dos mortales cornadas. “El Alfarero”en su oportunidad, realizó su presentación en el coso madrileño cuando ya llevaba varios años en el oficio.

 

 Jacinto Caballero “El Alfarero”, sufrió en el trance de su muerte,  la  doble rotura de la espina dorsal. Ese día asistía como espectador a una corrida celebrada en la Plaza de Alcalá de Guadaira (Sevilla); durante la lidia del sexto toro se echó al redondel para auxiliar al diestro encargado de estoquear al cornúpeto citado; unos instantes después fue cogido y atropellado contra una pilastra de la barrera, resultando con la espina dorsal rota por dos partes. El 17 de septiembre del mismo año, es decir, dos días después de horrible percance, falleció. (Fuentes: Don Juan José de Bonifaz Ybarra y don  Juan José Zaldívar Ortega)

RAMÓN ARAGÓ MATEU "EL MONA" (1848 - 1891)

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Litografía de John Frederick Lewis (Londres 1805-1876)

Torerillo de capeas aldeanas, aprendiz de novillero, nacido en Valencia el 10 de diciembre de 1848, murió el día 24 de septiembre de 1891, a los 43 años de edad, en la Villa de Alborada (Valencia), fue herido gravemente en el pecho por una vaca toreada. Buen ejemplo del torero de capeas, muerto en luchas sin gloria, pero con riesgo de vilipendio y enterrado de limosna finalmente. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

 

El erudito taurino,  don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << Un torerillo principiante, Ramón Aragó Mateu, que utilizó los apodos de (el Mona y Chiclana), encontraría la muerte el 24 de septiembre de 1891 en Alboraya  (Valencia), al tomar parte en una capea y ser herido por una res de la vacada de Vicente (el del Puig). "

CARLOS VÁZQUEZ DE LA CORTE (XXXX - 1891)

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Plaza de Toros de Huelva, España.
Cortesía del Sitio Web: http://2.bp.blogspot.com

El empresario Carlos Vázquez fue herido mortalmente el 4 de octubre de 1891, en la plaza de Huelva, por un novillo llamado “Golondrino”. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra “Víctimas de la Fiesta”, Capítulo 7, Página 188)

La última plaza de toros de madera que tuvo Huelva, estaba situada en los terrenos donde hoy está la calle Gran Capitán, y en la que un toro, mató a un empresario taurino llamado Carlos Vázquez de la Corte, el día 4 de Octubre de 1891, ya que no se pudo meter en la barrera al estar esta ocupada y ser muy pequeña. (Fuente: http://.terra.es/personal3/castabrava/carpeta_html/huelva.htm)


Vista de la antigua plaza de toros de Huelva
Cortesía de de Don José Antonio Román Romero

Refiere don José Antonio Román Romero en una editorial de nombre "La Antigua Plaza de Toros de Huelva", publicada el 5 de enero de 2017, en el Blog taurino en la Red "De Hombres, Toros y Caballos", que, en Noviembre de 1897 fue derribada esta antigua plaza de toros en Huelva . Fue construida de madera en el año de 1891 por cuenta de una sociedad, compuesta de los Sres. D. Trinidad Gallego, D. Adolfo Blázquez, D. Enrique Corte, D. Carlos Vázquez y otros. Tenía capacidad para 2.800 espectadores, y las localidades se distribuían en palcos, gradas de preferencia, delanteras, tendidos de sol y sombra, y jaulas, nombre con que se designaban las localidades situadas en la parte baja de los tendidos y desde las cuales se podían apreciar muy bien todos los detalles de la corrida, por carecer la plaza de barrera. El redondel tenía un diámetro de 35 metros, formando un polígono de ocho lados, constando de igual número de burladeros. Fue inaugurada en el mes de Mayo de 1891, lidiándose rases de D José Clemente y estaba situada en las laderas del Cabezo del Conquero, a la salida de la ciudad hacia la cercana población de Gibraleón, en el barrio que llamaban de la Vega Larga, por las cuadrillas de Litri y Quinito, toreando el Boto en sustitución del primero, por hallarse éste enfermo. 

Desde dicha fecha hasta el día de su derribo actuaron en esta plaza los matadores de toros Currito, Gallo, Mazzantini, Guerrita, Fabrüo, Lagartijillo, Ecijano, Jarana, Minuto, Bonarillo, Reverte, Fuentes, Quinito, Faico, Bombita, Litri, Algabeño, y los de novillos Colorín, Corete, Jerezano, Costillares, Carrillo, Bebe chico, Barberillo, Palomar, Mazzantinito, Tenreiro, Vaquerito, Potoco, Guerrerito, Aseao, Domínguez, Fraseólo, Azuquita, Lobo, Mirlo y las señoritas toreras. Además se efectuaron corridas en las que tomaron parte aficionados de Sevilla y Huelva, y la rejoneadora Doña Matilde Vargas de Zabaleta y Oliveira. Los toros lidiados pertenecieron a las ganaderías de Adalid, Arribas, Martin. Atanasio), Saltillo, Miura, Pérez de la Concha, Cámara, Muruve, Romero, Concha y Sierra, Fernández Mejías, Gómez Ruil, Arrayas, Ibarra, Vázquez (D. Juan), Clemente, Carvajal, Santamaría, Garrido, Valladares y Saavedra. 

El espada Litri sufrió diferentes cogidas, la mayoría graves. Gavira un puntazo leve en el muslo derecho al estoquear el cuarto toro, de Carvajal, lidiado el 4 de Junio de 1893. El día 4 de Octubre de 1891, el toro Golondrino, de Ibarra, causó la muerte al distinguido aficionado Don Carlos Vázquez de la Corte, uno de los dueños y empresarios de la corrida. La última vez que vistió el traje de luces el notable torero Francisco Arjona Reyes (Currito), fue para trabajar en Huelva el 10 de Septiembre de 1892.

JOSÉ CINTABELDE PUJANZÓN << CINTAS VERDES >> (1863 - 1891)

Puerta de la plaza de toros de Los Tejares, donde fue detenido José Cintabelde tras ver torear a Lagartijo, a Guerrita y al Espartero, con toros de José Orozco  en mayo de 1890.

El almeriense de cuna José Cintabelde Pujanzón “Cintas Verdes”, un terrible aficionado a los toros, que fue tenebrosamente famoso en Córdoba durante finales del siglo XIX, por haber cometido en esa ciudad, uno de los asesinatos más crueles de su historia. El 27 de mayo de 1890 cuando contaba con 28 años de edad, asesina a dos hombres, una mujer y dos niños cerca del Puentecillo en “El Jardinito” (esta finca es una preciosa propiedad que está situada en la carretera de Obejo), cuando masacró sin piedad a sus ocupantes para conseguir dinero para una corrida de toros que se celebraba ese mismo día en la Plaza de Toros de los Tejares, dejando para su desgracia a uno de ellos malherido, siendo su testimonio el medio para que fuese arrestado por las autoridades justo a la salida de la plaza. Unos meses después, hacia el 15 de noviembre de 1890,  la Audiencia de Córdoba lo condenó a la pena capital, por lo que  fue ejecutado mediante garrote vil el 6 de junio de 1891. Era hijo de Juan Cintabelde y de María Pujazón, ambos almerienses. Ella aquejada de una enfermedad nerviosa, y dedicado el padre a la profesión de albañil, condiciones de fragilidad nerviosa y de ignorancia, que seguramente heredó retorcidamente José, magnificándolo en una bestia asesina.

Fuentes:

http://www.callejadelasflores.org/?p=4880

http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/669032/asesino/recreo/su/suerte/los/tejares.html

"El Jardinito"
Sitio de la triste matanza
http://farm4.static.flickr.com/3297/3668963850_b8647eb0a2_o.jpg

JUAN AGUIRRE ROMERO (EL COMPADRITO) (XXXX - 1891)

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“El pase matemático”
Obra del ilustre artista español
Lorenzo Goñi

Refiere el erudito taurino (LRQ) en las efemérides de la página de Internet Campo Bravo-México de la Asociación de Criadores de Toros de Lidia, que el 15 de febrero de 1891 muere en San Luis Potosí por cornada de un Guanamé el novillero Juan Aguirre “El Compadrito”.

El 20 de agosto de 2012, recibí una amable carta de mi buen amigo y cronista taurino, don Rafael Gómez Lozano (Dientefino) desde la hermosa ciudad de Tijuana, donde me allega una brillante editorial del erudito taurino don David Lomelí, publicada en el diario "El Sol de San Luis Potosí", el 15 de febrero de 2012, y que a bien titula: " Lamentable Tragedia en El Paseo (de San Luis Potosí, México) el 15 de febrero de 1891".- En un día como el de hoy, pero del año 1891, la centenaria plaza potosina "El Paseo" fue escenario de una tragedia como fue la muerte del joven Juan Aguirre y Romero, apodado por sus compañeros estudiantes del Instituto Científico y Literario con el mote "El Compadrito". Había llegado por los años ochenta (o setentas) con intenciones de estudiar en dicho Instituto, pero habiendo sido contagiado por el mal de montera en la fragua de don Juan B. Torres, "El Herrero", un cubano nacionalizado mexicano, apasionadísimo aficionado y escritor, optó por abandonar las aulas y hacerse torero.

En el taller de don Juan, que se ubicaba en la calle Los Bravo, a un costado de la Catedral, el joven Aguirre trabó amistad con gente del toro, matadores españoles inclusive, que habían convertido la fragua en un centro de reunión y mentidero taurino. Logró que Fernando Gutiérrez, "El Niño", diestro español, lo incorporara a su cuadrilla en calidad de banderillero -"torero de paja", o sea el que vestido de luces permanecía en el burladero del que salía de vez en cuando a dar un capotazo-, después de mucho necearle. En tal calidad llegó a actuar algunas ocasiones en Saltillo y Monterrey; disgustado, Aguirre regresó a San Luis.

Por aquellos días toreaba en El Paseo Manuel Nieto, "Gorete", a cuya cuadrilla fue incorporado como banderillero participando en dos o tres ocasiones. Y llegó la tarde trágica del domingo 15 de febrero de 1891. Copio al escritor "Don Chaquetas" lo que escribe al respecto: "Había corrida en la Plaza de Toros "El Paseo". La cuadrilla de "Gorete" había sido sustituida por otra en que actuaba como primer espada Manuel Aguilar (alias) " El Macareno", diestro ya viejo en edad y en el oficio. Se lidiaban toros de "Guanamé". Con el carácter de banderillero continuaba Juan Aguirre. Transcurrió sin incidentes sangrientos la lidia de los cuatro primeros toros, pero la brega fue pesada porque los " guanamés" imponían respeto (...).

"Ya entrando la noche salió el quinto toro, negro zaino, grande, bien armado (corni-veleto y astifino). Nervioso, ligero, acometió a los picadores (...). Tocaron a matar. Algunos espectadores de sombra comenzaron a pedir a gritos que el tórtolo estoqueara Juan Aguirre...". Como el cuarto lo había matado el banderillero Antonio Durán, hermano de Juan José Durán", El Pipa", la petición fue atendida. "Concedido el permiso de la autoridad que presidía, que era el Gral. Antonio Jáuregui. Aguirre fue sonriente y decidido hacia el Guanamé...".

La faena fue una exhibición de impericia, y al intentar el neófito dar un pase de pecho fue enganchado con el pitón derecho y horriblemente zarandeado, cayo exánime a la arena. Al quite estuvo únicamente Pedro Nolasco Acosta, el viejo torero potosino que asistía a la corrida como espectador, quien saltó al ruedo al ver lo que acontecía. Juan Aguirre -por cierto, homónimo del piquero mexicano" Conejo Chico"- fue conducido al Hospital Civil donde se le apreció una cornada tremenda en el vientre, en la región hipo gástrica, el pitón rompió el diafragma y había penetrado en la cavidad torácica. Herida mortal por necesidad.

Culpables de la tragedia, señala "Don Chaquetas", al Jefe Político don Antonio Montero, a quien Juan V. Torres había enviado una carta solicitándole impedir que toreara Aguirre, y no le hizo caso, al matador "El Macareno" y al Presidente de la corrida, el ya citado Gral. Jáuregui.

"El Herrero", don Juan V. Torres, que muy bien conocía la insuficiente preparación de "El Compadrito", veía su inmadurez para lanzarse al ruedo antes de tiempo y sólo a impulsos de su afición. No oyó consejo, desgraciadamente.