Los toros dan y quitan

MANUEL JIMÉNEZ DÍAZ " CHICUELO II " (1929 - 1960)

Foto Cortesía del Sitio Web: Chicuelo II (http://chicueloii.com/)

Manuel Jiménez Díaz “Chicuelo II” nació en Iniesta (Cuenca) España el 16 de junio de 1929, aunque muy pronto se trasladó con su familia a Albacete, de donde es considerado. En la ciudad manchega trabajaba como dependiente de una ferretería cuando surgió la afición que cultivó en las capeas de zona con los otros toreros locales que más tarde también habrían de ser figuras. La fama que se granjeó en la comarca le ayudó a debutar de luces en 1950 en Albacete, la misma plaza donde el 24 de junio del 52 se presentaba con picadores alternando con César Girón y Fernando Jiménez. Un año más tarde, el domingo 12 de julio del 53, hacía su primer paseíllo en Las Ventas, al lado de  “Cagancho hijo” y Carlos Corpas, para estoquear ganado de José Tomás Frías. Logró dar una vuelta al ruedo que le valió su repetición en el mismo coso en la que iba ser la tarde de su meteórico despegue;  fue el jueves siguiente cuando mano a mano con Victoriano Posada le cortaba cuatro orejas a un encierro de Cobaleda y se ganaba definitivamente el cartel de torero valiente así como un gran número de contratos. El 24 de octubre de 1953 tomó la alternativa en la plaza de Valencia, Domingo Ortega, en una de sus últimas actuaciones de luces, le cedía la muerte del toro “Palomito”, también de Sánchez Cobaleda, en presencia de Dámaso Gómez. Tras una extensa campaña americana, que le supuso una cornada grave en su presentación en México, “Chicuelo II” confirmó su alternativa el 17 de mayo del 54, ahora con “Jumillano” y su paisano “Pedrés” en el cartel, y con el toro “Acusón” de Carlos Núñez, Las cuatro orejas que volvió a cortar ese día en Madrid, más las tres de un encierro de Barcial le proyectaron definitivamente a la primera fila, que ocupó durante temporadas consecutivas Su campaña más abultadas fue la del 55, en la que actuó en 67 ocasiones. Y si las demás apenas rebasaron la cuarentena de contratos se debió tanto a una reducción voluntaria en las dos últimas, como a los múltiples percances sufridos. Cosido a cornadas, precisamente a finales de ese año en que volvió a salir a hombros en Madrid, decidió retirarse momentáneamente, para volver con la ilusión y los bríos renovados en 1959;  en su última temporada en España actuó 38 tardes. Muchos intelectuales le abrieron su casa y fueron sus amigos. Picasso, que iba a todas sus corridas en Francia, Jean Cocteau y otros famosos escritores, artistas y políticos. En uno de sus muchos viajes a América, el 20 de enero de 1960 el avión en el que volaba desde Nueva York hasta Bogotá, se estrelló sobre la Isla de Jamaica, en Bahía Montego, muriendo en el acto junto a su hermano Ricardo y su picador José Díaz Gamendi. “Chuicuelo II” tenía 31 años y regresaba de comprar unas piezas para su famoso Cadillac azul, que representaba mejor que nada la fortuna que había logrado arrimándose a los toros.  Afortunadamente dentro de la tragedia, se dio la circunstancia de que Antonio Ordóñez debía haber tomado también ese vuelo, pero lo canceló a última hora. “Chicuelo II” fue, ante todo, un torero de masas, cuya entrega ante los toros le costaba tantas volteretas como beneficios le producía. Su toreo tenía la desmedida emoción del valor desnudo, del que enerva a los públicos, del que lleva la tauromaquia hasta los delicados límites ente la gloria y la tragedia, entre el “ole” y el “ay”. Contemporáneo y continuador de la angustiosa línea marcada por Pedro Martínez “Pedrés” y el “Grupo Albacete” (entre ellos el destacado Juan Montero Navarro), Manuel Jiménez apuró el tremendismo hasta sus últimas consecuencias, pisando terrenos muy comprometidos e indagando también en los nuevos espacios del toreo de espaldas, con el toreo encastado, cuajado y astifino de su década. La sensación de drama que tenía su impasible puesta en escena se acentuaba más por su reducida estatura y por los cientos de percances que se derivaban de su temeraria osadías, tras lo que volvía a ponerse en el mismo lugar aún más enrazado y dispuesto, como sucedió en la histórica tarde de su consagración novilleril en Las Ventas de Madrid. Fue natural de Iniesta, en Cuenca, pero se le consideraba albaceteño por todos, y él mismo, sin renunciar a su origen, así lo proclamaba con cierto orgullo, como un reconocimiento a la ciudad en la que se había hecho hombre y torero. Su estatua frente a la plaza es un testimonio de una recíproca identificación. Está enterrado en Albacete junto a su hermano Ricardo, en el mausoleo familiar. La figura yaciente, del escultor González Moreno, tiene ciertos rasgos renacentistas. Su muerte en Montego fue ocasional, Chicuelo iba a trasladarse desde Madrid a Colombia, pero eligió un vuelo con escala en Nueva York donde quería comprar unas piezas de repuesto para su coche. El aparato de Avianca que le conducía a Bogotá, el 20 de enero de 1960,  se estrelló y ardió como una antorcha. Sólo se salvaron nueve viajeros. Fuentes: Dr. Enrique Vázquez Legarreta/Diario “El Siglo de Torreón”; y el Diario La Verdad.es /Albacete.

RICARDO JIMÉNEZ DÍAZ (XXXX - 1960)

Foto Cortesía del Sitio Web: Chicuelo II (http://chicueloii.com/)

 

Manuel Jiménez Díaz “Chicuelo II” nació en Iniesta (Cuenca) España el 16 de junio de 1929, aunque muy pronto se trasladó con su familia a Albacete, de donde es considerado. En la ciudad manchega trabajaba como dependiente de una ferretería cuando surgió la afición que cultivó en las capeas de zona con los otros toreros locales que más tarde también habrían de ser figuras. La fama que se granjeó en la comarca le ayudó a debutar de luces en 1950 en Albacete, la misma plaza donde el 24 de junio del 52 se presentaba con picadores alternando con César Girón y Fernando Jiménez. Un año más tarde, el domingo 12 de julio del 53, hacía su primer paseíllo en Las Ventas, al lado de  “Cagancho hijo” y Carlos Corpas, para estoquear ganado de José Tomás Frías. Logró dar una vuelta al ruedo que le valió su repetición en el mismo coso en la que iba ser la tarde de su meteórico despegue;  fue el jueves siguiente cuando mano a mano con Victoriano Posada le cortaba cuatro orejas a un encierro de Cobaleda y se ganaba definitivamente el cartel de torero valiente así como un gran número de contratos. El 24 de octubre de 1953 tomó la alternativa en la plaza de Valencia, Domingo Ortega, en una de sus últimas actuaciones de luces, le cedía la muerte del toro “Palomito”, también de Sánchez Cobaleda, en presencia de Dámaso Gómez. Tras una extensa campaña americana, que le supuso una cornada grave en su presentación en México, “Chicuelo II” confirmó su alternativa el 17 de mayo del 54, ahora con “Jumillano” y su paisano “Pedrés” en el cartel, y con el toro “Acusón” de Carlos Núñez, Las cuatro orejas que volvió a cortar ese día en Madrid, más las tres de un encierro de Barcial le proyectaron definitivamente a la primera fila, que ocupó durante temporadas consecutivas Su campaña más abultadas fue la del 55, en la que actuó en 67 ocasiones. Y si las demás apenas rebasaron la cuarentena de contratos se debió tanto a una reducción voluntaria en las dos últimas, como a los múltiples percances sufridos. Cosido a cornadas, precisamente a finales de ese año en que volvió a salir a hombros en Madrid, decidió retirarse momentáneamente, para volver con la ilusión y los bríos renovados en 1959;  en su última temporada en España actuó 38 tardes. Muchos intelectuales le abrieron su casa y fueron sus amigos. Picasso, que iba a todas sus corridas en Francia, Jean Cocteau y otros famosos escritores, artistas y políticos. En uno de sus muchos viajes a América, el 20 de enero de 1960 el avión en el que volaba desde Nueva York hasta Bogotá, se estrelló sobre la Isla de Jamaica, en Bahía Montego, muriendo en el acto junto a su hermano Ricardo y su picador José Díaz Gamendi. “Chuicuelo II” tenía 31 años y regresaba de comprar unas piezas para su famoso Cadillac azul, que representaba mejor que nada la fortuna que había logrado arrimándose a los toros.  Afortunadamente dentro de la tragedia, se dio la circunstancia de que Antonio Ordóñez debía haber tomado también ese vuelo, pero lo canceló a última hora. “Chicuelo II” fue, ante todo, un torero de masas, cuya entrega ante los toros le costaba tantas volteretas como beneficios le producía. Su toreo tenía la desmedida emoción del valor desnudo, del que enerva a los públicos, del que lleva la tauromaquia hasta los delicados límites ente la gloria y la tragedia, entre el “ole” y el “ay”. Contemporáneo y continuador de la angustiosa línea marcada por Pedro Martínez “Pedrés” y el “Grupo Albacete” (entre ellos el destacado Juan Montero Navarro), Manuel Jiménez apuró el tremendismo hasta sus últimas consecuencias, pisando terrenos muy comprometidos e indagando también en los nuevos espacios del toreo de espaldas, con el toreo encastado, cuajado y astifino de su década. La sensación de drama que tenía su impasible puesta en escena se acentuaba más por su reducida estatura y por los cientos de percances que se derivaban de su temeraria osadías, tras lo que volvía a ponerse en el mismo lugar aún más enrazado y dispuesto, como sucedió en la histórica tarde de su consagración novilleril en Las Ventas de Madrid. Fue natural de Iniesta, en Cuenca, pero se le consideraba albaceteño por todos, y él mismo, sin renunciar a su origen, así lo proclamaba con cierto orgullo, como un reconocimiento a la ciudad en la que se había hecho hombre y torero. Su estatua frente a la plaza es un testimonio de una recíproca identificación. Está enterrado en Albacete junto a su hermano Ricardo, en el mausoleo familiar. La figura yaciente, del escultor González Moreno, tiene ciertos rasgos renacentistas. Su muerte en Montego fue ocasional, Chicuelo iba a trasladarse desde Madrid a Colombia, pero eligió un vuelo con escala en Nueva York donde quería comprar unas piezas de repuesto para su coche. El aparato de Avianca que le conducía a Bogotá, el 20 de enero de 1960,  se estrelló y ardió como una antorcha. Sólo se salvaron nueve viajeros. Fuentes: Dr. Enrique Vázquez Legarreta/Diario “El Siglo de Torreón”; y el Diario La Verdad.es /Albacete.

JOSÉ DÍAZ GAMENDI (XXXX - 1960)

Foto Cortesía del Sitio Web: Chicuelo II (http://chicueloii.com/)

Manuel Jiménez Díaz “Chicuelo II” nació en Iniesta (Cuenca) España el 16 de junio de 1929, aunque muy pronto se trasladó con su familia a Albacete, de donde es considerado. En la ciudad manchega trabajaba como dependiente de una ferretería cuando surgió la afición que cultivó en las capeas de zona con los otros toreros locales que más tarde también habrían de ser figuras. La fama que se granjeó en la comarca le ayudó a debutar de luces en 1950 en Albacete, la misma plaza donde el 24 de junio del 52 se presentaba con picadores alternando con César Girón y Fernando Jiménez. Un año más tarde, el domingo 12 de julio del 53, hacía su primer paseíllo en Las Ventas, al lado de  “Cagancho hijo” y Carlos Corpas, para estoquear ganado de José Tomás Frías. Logró dar una vuelta al ruedo que le valió su repetición en el mismo coso en la que iba ser la tarde de su meteórico despegue;  fue el jueves siguiente cuando mano a mano con Victoriano Posada le cortaba cuatro orejas a un encierro de Cobaleda y se ganaba definitivamente el cartel de torero valiente así como un gran número de contratos. El 24 de octubre de 1953 tomó la alternativa en la plaza de Valencia, Domingo Ortega, en una de sus últimas actuaciones de luces, le cedía la muerte del toro “Palomito”, también de Sánchez Cobaleda, en presencia de Dámaso Gómez. Tras una extensa campaña americana, que le supuso una cornada grave en su presentación en México, “Chicuelo II” confirmó su alternativa el 17 de mayo del 54, ahora con “Jumillano” y su paisano “Pedrés” en el cartel, y con el toro “Acusón” de Carlos Núñez, Las cuatro orejas que volvió a cortar ese día en Madrid, más las tres de un encierro de Barcial le proyectaron definitivamente a la primera fila, que ocupó durante temporadas consecutivas Su campaña más abultadas fue la del 55, en la que actuó en 67 ocasiones. Y si las demás apenas rebasaron la cuarentena de contratos se debió tanto a una reducción voluntaria en las dos últimas, como a los múltiples percances sufridos. Cosido a cornadas, precisamente a finales de ese año en que volvió a salir a hombros en Madrid, decidió retirarse momentáneamente, para volver con la ilusión y los bríos renovados en 1959;  en su última temporada en España actuó 38 tardes. Muchos intelectuales le abrieron su casa y fueron sus amigos. Picasso, que iba a todas sus corridas en Francia, Jean Cocteau y otros famosos escritores, artistas y políticos. En uno de sus muchos viajes a América, el 20 de enero de 1960 el avión en el que volaba desde Nueva York hasta Bogotá, se estrelló sobre la Isla de Jamaica, en Bahía Montego, muriendo en el acto junto a su hermano Ricardo y su picador José Díaz Gamendi. “Chuicuelo II” tenía 31 años y regresaba de comprar unas piezas para su famoso Cadillac azul, que representaba mejor que nada la fortuna que había logrado arrimándose a los toros.  Afortunadamente dentro de la tragedia, se dio la circunstancia de que Antonio Ordóñez debía haber tomado también ese vuelo, pero lo canceló a última hora. “Chicuelo II” fue, ante todo, un torero de masas, cuya entrega ante los toros le costaba tantas volteretas como beneficios le producía. Su toreo tenía la desmedida emoción del valor desnudo, del que enerva a los públicos, del que lleva la tauromaquia hasta los delicados límites ente la gloria y la tragedia, entre el “ole” y el “ay”. Contemporáneo y continuador de la angustiosa línea marcada por Pedro Martínez “Pedrés” y el “Grupo Albacete” (entre ellos el destacado Juan Montero Navarro), Manuel Jiménez apuró el tremendismo hasta sus últimas consecuencias, pisando terrenos muy comprometidos e indagando también en los nuevos espacios del toreo de espaldas, con el toreo encastado, cuajado y astifino de su década. La sensación de drama que tenía su impasible puesta en escena se acentuaba más por su reducida estatura y por los cientos de percances que se derivaban de su temeraria osadías, tras lo que volvía a ponerse en el mismo lugar aún más enrazado y dispuesto, como sucedió en la histórica tarde de su consagración novilleril en Las Ventas de Madrid. Fue natural de Iniesta, en Cuenca, pero se le consideraba albaceteño por todos, y él mismo, sin renunciar a su origen, así lo proclamaba con cierto orgullo, como un reconocimiento a la ciudad en la que se había hecho hombre y torero. Su estatua frente a la plaza es un testimonio de una recíproca identificación. Está enterrado en Albacete junto a su hermano Ricardo, en el mausoleo familiar. La figura yaciente, del escultor González Moreno, tiene ciertos rasgos renacentistas. Su muerte en Montego fue ocasional, Chicuelo iba a trasladarse desde Madrid a Colombia, pero eligió un vuelo con escala en Nueva York donde quería comprar unas piezas de repuesto para su coche. El aparato de Avianca que le conducía a Bogotá, el 20 de enero de 1960,  se estrelló y ardió como una antorcha. Sólo se salvaron nueve viajeros. Fuentes: Dr. Enrique Vázquez Legarreta/Diario “El Siglo de Torreón”; y el Diario La Verdad.es /Albacete.

El 15 de agosto de 2014, recibí una amable carta del historiógrafo taurino Rafael Gómez Lozano, propietario del Blog enciclopédico en la Red "Toreros Mexicanos", donde me allega un recorte de la revista "El Ruedo", del 4 de febrero de 1960, donde publican fotos acerca del infortunado picador José Díaz Gamendi.


De la hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano

PASCUAL DÍAZ (XXXX - 1960)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros de Alfaro (La Rioja) España (1925)

Cortesía del Sitio Web: http://www.bermemar.com

En el apartado de una corrida, dejaría de existir el empleado de la plaza de toros de Alfaro, Pascual Díaz, en suceso ocurrido el 16 de agosto de 1960, en la mencionada ciudad riojana. (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su obra “Víctimas de la Fiesta”, Capitulo 7, Página  198)

SALVADOR GUARDIOLA (XXXX - 1960)

Foto cortesía del Site Taurino Who´s Who de Dale Pierce

Popular rejoneador español descendiente de una familia de criadores de reses bravas y caballos, que  fue difunto en la Plaza de Toros de Palma de Mallorca el 21 de mayo de 1960 cuando sufrió una caída de su caballo “Calé” en la lidia de un toro, sufriendo mortales daños en su cráneo y en la espina dorsal.

Don Salvador Távora - el ahora famoso Director de Teatro-, iba de auxiliar ese día con el infortunado caballero, y a raíz de la pena por la muerte del amigo, colgó su terno de luces y prefirió honrar la fiesta en muchas de sus obras, sin dejar en el olvido por ello, y como dice “un mucho de muerte que lleva dentro de su memoria”.

Ese día se daba la corrida en Palma con el rejoneador Salvador Guardiola y los matadores Luis Segura, José Julio y Joselito Clavel. El caballero andaluz mientras estaba toreando al novillo "Farruco" de la ganadería de Manuel Muñoz, cayó extrañamente de su cabalgadura, falleciendo después en la clínica Rotger. Nunca se ha llegado a determinar con exactitud si la causa de la muerte fue un infarto que provocara la caída del caballo, o que el caballero se desnucara en la caída.

El ilustre cronista español, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << el sevillano Salvador Guardiola Domínguez, tan conocido como querido por la afición española, moría en Palma de Mallorca el 21de agosto de 1960, como consecuencia de las lesiones que se produjo al ser violentamente descabalgado de su montura por un cornúpeta de la divisa de Muñoz Aguilar. "

"Don Víctor", el cronista taurino propietario del Blog Taurino "A los Toros", consigna que el 21 de Agosto de 1960 fue el primer caso de ésta índole que se producía en ruedos españoles. Percance mortal en Palma de Mallorca del rejoneador y ganadero Salvador Guardiola, al intentar clavar a la res de Muñóz Aguilar el rejón de muerte fue alcanzado el equino que montaba y al salir el jinete despedido bruscamente cayó al suelo de espaldas fracturándose la base del cráneo.

El erudito taurino Juan José Zaldivar Ortega, en su libro "Víctimas del Toreo", Apartado de Picadores, páginas 48 a la 50, refiere que: Salvador Guardiola Domínguez, ganadero de reses bravas y rejoneador, que falleció el (21-08-1960). El citado día 21, en su octava actuación de aquella temporada, hizo el paseíllo en la Plaza de Toros de Palma de Mallorca, en la que rejoneó una res de la ganadería de Muñoz Aguilar, que derriba a la cabalgadura, con tan mala fortuna que esta caería sobre el cuerpo del jinete. A pesar de lo aparatoso de la caída no se piensa que la misma tenga consecuencias graves. Todos se equivocaron porque don Salvador sufrió fracturas completas de los huesos frontal, parietal y temporal del lado izquierdo, con intensa hemorragia cerebral, lesiones que le ocasionaron la muerte, ocurrida sobre la siete de la tarde en la Clínica Roger, a la que fue trasladado. A título póstumo le fue otorgada la Gran Cruz de Beneficencia, como público reconocimiento a su callada labor. En todo el mundillo taurino, la noticia del fallecimiento del caballero -nunca mejor empleada tal palabra- Salvador Guardiola, produjo profundo pesar. Fue un magnífico jinete y al practicar el rejoneo sirvió exclusivamente a una exigencia de su afición. El valor y la preocupación por la corrección de las suertes fueron sus características. Estuvo actuando en los ruedos españoles con finalidades altruistas desde la temporada de 1956. El (12-05-1957) se presentó en la Plaza de Toros Monumental de Madrid. Su actividad fue en constante aumento, toreando cinco corridas en 1956; quince, en 1957, y 17, en 1958. La temporada de 1959 siguió actuando con su habitual éxito en 16 ocasiones, siempre a beneficio de las obras que venían realizando las Hermanas de la Cruz, de Utrera (Sevilla). El (23-03-1960) contrajo matrimonio en la Capilla de Nuestra Señora de los Reyes, de Sevilla, con la señorita Mercedes Conradi Lizaur. No está considerado precisamente El Coliseo Balear como plaza de «mal fario» para los toreros. Pero el espectáculo taurino conlleva sus riesgos y bastantes han sido las graves cogidas que han tenido lugar en Palma. La más grave, que ocasionó su muerte, fue precisamente la del rejoneador Salvador Guardiola. La muerte de Guardiola ocurrió el (21-05-1960), se daba la corrida en Palma con el rejoneador Salvador Guardiola y los matadores Luis Segura, José Julio y Joselito Clavel. El caballero andaluz mientras estaba toreando al novillo Farruco, de la ganadería de Manuel Muñoz, cayó extrañamente de su caballo «Calé», falleciendo después en la clínica Roger.

MUERTE DE "DIOS Y SU CUÑADO" EN FERMOSELLE (XXXX - 1960)

Solo para efectos ilustrativos

Encierros en Fermoselle, Zamora, España

Cortesía de Javier de la Fuente

Muerte de 2 personas en Fermoselle (Zamora, Comarca de Sayago) España, que eran conocidas como “Dios y su cuñado”.  Dios, afirman, era el apellido y encontró la muerte junto a su cuñado. Ocurrió, según los vecinos, en el año 1960. La tragedia acaeció  cuando se hallaban sentados en una de las pilastras utilizadas como asiento. (Fuente: Diario La Opinión de Zamora-Publicación en la Web del domingo 26 de agosto de 2007) 

JOSÉ ALEMÁO (XXXX - 1960)

Fue un afamado forcado originario de la villa portuguesa de Alcochete (perteneciente al distrito de Setúbal, en la región de Lisboa) poseedor de un portentoso físico de atleta. José, que alineó con varios grupos de forcados en esta tierra de famosos pegadores, en el ejercicio de tan riesgosa profesión llegó, por su gran calidad y valor, a pegar toros en Madrid y en Tánger; empero la muerte asechaba a este famoso alcochetano afuera de los redondeles. La tragedia surgió a bordo de un barco anclado en el río Tejo donde trabajaba con dos coterráneos, los cuales no pudieron hacer nada para librarlo de su espantosa muerte.
Fuente:
Hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano (Dientefino)
Revista O Século ilustrado, No: 1162 de 9 de abril de 1960, pag. 31.
Toros por Pepe Luís
http://revistaantigaportuguesa.blogspot.com/search/label/tauromaquia

AGUSTÍN LÓPEZ LEÓN (1935 - 1960)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del pintor mexicano
Francisco Montes Flores (1919-1984)
(Pancho Flores)

El 15 de agosto de 2014, recibí una amable carta del historiógrafo taurino, D. Rafael Gómez Lozano, propietario del Blog en Internet: "Toreros Mexicanos", donde me allega un recorte de la revista "El ruedo", No. 856, del 17 de noviembre de 1960, donde dan la triste noticia del fallecimiento del novillero Agustín López León.- "En la Isla de San Fernando, y en accidente de circulación, ha muerto el novillero Agustín López León. El infortunado muchacho viajaba en una moto de la Empresa Nacional Bazán por la carretera, cuando fue atropellado por un camión."

Por su parte el afamado diario ABC No 17849, del sábado 12 de noviembre de 1960, Edición de Andalucía, página 24, anota: "Trágico accidente de carretera/ Perdió la vida el novillero de Chiclana Agustín López León"/ Cádiz, 11 de noviembre.- " En la carretera de La Carraca a San Fernando ha ocurrido esta tarde un lamentable suceso que ha costado la vida al novillero de Chiclana de la Frontera Agustín López León, que trabajaba en el taller de calderería de hierro de la Empresa Nacional Bazán. Sobre las seis y media de la tarde salió de la factoría en una motocicleta, y al tratar de pasar a un ómnibus de dicha empresa, tuvo la desgracia de tropezar con el manillar de una bicicleta y caer a la calzada, en el preciso momento en que el camión pasaba, y con las ruedas traseras le aplastó la cabeza, muriendo en el acto. El finado contaba veinticinco años de edad y era muy apreciado en Chiclana y en San Fernando, habiendo toreado en esta última localidad durante tres tardes de la pasada temporada.- Corresponsal"