Los toros dan y quitan

JUAN MAQUEDA RUIZ (1908 - 1957)

Solo para efectos ilustrativos

Foto de 1905 de la antigua Plaza de Toros El Progreso de Guadalajara Jalisco, México.

Fue demolida en 1979

Cortesía de JCM-Anticuario/ http://.skyscrapercity.com

No tan solo matador de novillos, sino también picador, había sido el mexicano Juan Maqueda Ruiz antes de dedicarse a las funciones propias de los banderilleros. A consecuencia de una cogida que sufriera en la Guadalajara azteca, dejaría de existir en la mencionada ciudad el 28 de abril de 1957. El cornúpeta culpable de la tragedia portaba la divisa de la ganadería de Presillas. (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra, “Víctimas de la Fiesta”).

El docto "José Alameda", lo compendia en su libro "Crónica de Sangre" al referir que " Juan Maqueda fue un banderillero que recibió mortal cogida en abril 28 de 1957, en la plaza de Guadalajara, por un toro homicida de la ganadería de Presillas. "


Foto del banderillero Juan Maqueda Ruiz
Cortesía del historiador Rafael Gómez Lozano

Cita el acreditado historiador taurino mexicano Rafael Gómez Lozano en su Blog en Internet "Toreros Mexicanos", que Juan Maqueda Ruiz, fue un banderillero de toros que también fue picador y antes novillero. Nació el 8 de marzo de 1908 en México, Distrito Federal, o según otros autores, en Guadalajara, Jalisco. El 14 de abril de 1957 actuó en la novillada que se llevó a cabo en la Plaza de toros "El Progreso" de Guadalajara, en la que Rafael Rodríguez Vela "Lagartijillo", Juan Vázquez y Víctor Huerta lidiaron un encierro de la ganadería de San José Buenavista. Se dice que en ese festejo un novillo lo estrelló contra las tablas y le provocó una lesión craneal que le causó la muerte el día 28 de abril. Federico Garibay, en su obra Drama y tragedia de Guadalajara en el toreo, dice que por testimonios por él recogidos, a Juan Maqueda "no lo mató ningún toro", sino que el golpe se lo propinó un militar en una riña.
Fuente:
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/2016/07/juan-maqueda.html

MANUEL SANTOS CABRERA (1926 - 1957)

Fotografía del novillero Manuel Santos (derecha) junto al torero Enrique Molina (izquierda) en la plaza
de Casillas de Flores el día de la fatal cogida.
De la hemeroteca de don Juan Tomás Muñoz Garzón

Matador de novillos, nacido el 8 de agosto de 1926 en Ciudad Rodrigo, Salamanca, falleció en 1957, cuando contaba 31 años de edad. El 25 de julio de 1957, en la placita de toros de Casillas de las Flores, localidad próxima a la frontera portuguesa, fue cogido y volteado por el último novillo, sufriendo la fractura de la base del cráneo, a consecuencia de lo cual falleció a los pocos momentos. Empezó a torear en público en 1944. El 14 de agosto de 1949 se dio a conocer en la Plaza de Toros Monumental de Madrid, alternando con Miguel López (Trujillanito) y Rafael Ortega, en la lidia de novillos de la señora viuda de Arribas y Gabriel González. Estuvo discreto y siguió en la profesión oscuramente, toreando cómo y cuándo podía. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”).

El historiador Juan José de Bonifaz Ybarra nos ilustra sobre este lidiador,  al citar en su afamada obra “Víctimas de la Fiesta”, que << llevaba catorce años en las lides taurinas el salamantino, de Ciudad Rodrigo, Manuel Santos Cabrera e, incluso, había realizado su sueño de presentarse en el coso madrileño de Las Ventas. No le sonríe la fortuna y retorna a intervenir en corridas pueblerinas. El 25 de julio de 1957 lo hace en Casillas de las Flores, en su provincia natal, siendo volteado con tan mala suerte que se fractura la base del cráneo, lesión que le lleva al más allá minutos más tarde. "

El afamado cronista, ya extinto, "José Alameda", lo relaciona en su obra "Crónica de Sangre" al referir que " MANOLO SANTOS, fue un novillero que sufrió mortal cogida el 25 de julio de 1957 en la plaza de Casillas de Flores. "


Manolito Santos y Emilio Martín "El Titi"
De la hemeroteca de don Juan Tomás Muñoz Garzón

RICARDO LÓPEZ GARCÍA (1935 - 1957)

El valeroso novillero Ricardo López García
Cortesía de don Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

Matador de novillos de modestísima categoría, nacido en Albacete el 19 de octubre de 1935. El 3 de septiembre de 1957, cuando actuaba en la localidad de Castellar de Santisteban (Jaén), sufrió una gravísima cornada en un muslo. A la magnitud de la herida vino a unirse la falta de una asistencia inmediata y las molestias de su traslado de Linares para que fuera intervenido, resultaron demasiado tarde, puesto que falleció a las pocas horas, cuando contaba 22 años de edad. La res causante de la tragedia procedía de la vacada sevillana de doña Amalia y don Alberto Márquez. (Fuente: Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”.)

La falta de asistencia médica inmediata fue, posiblemente, la causa fundamental de la muerte del Albacetense Ricardo López García, quien fue corneado por una res de la vacada de Amelia y Alberto Márquez, el 3 de septiembre de 1957, en la Villa de Castellar de Santisteban (Jaén). No puede ser intervenido hasta que llega el herido a Linares, donde dejaría de existir el día siguiente. (Fuente: Crónica de d. Juan José Bonifaz Ybarra, de su libro “Víctimas de la Fiesta”.)


Cortesía de don José Antonio Román Romero

Refiere don José Antonio Román Romero en su Blog taurino en la Red "De Hombres, Toros y Caballos" respecto a Ricardo López García.- Matador de novillos nacido en Albacete el 19 de octubre de 1935. El 3 de septiembre de 1957, cuando actuaba en la localidad de Castellar de Santisteban (Jaén), sufrió una gravísima cornada en un muslo. A la magnitud de la herida vino a unirse la falta de una asistencia inmediata y las molestias de su traslado de Linares para que fuera intervenido, resultaron demasiado tarde, puesto que falleció a las pocas horas, cuando contaba 22 años de edad. Actuó brillantemente los dos primeros días de feria -domingo y lunes- con estas dos corridas había terminado prácticamente su actuación, pero, llevado de su enorme afición, pidió a los, diestros que componían el cartel del martes, que le dejaran intervenir en la lidia y vestirse de luces una vez más. La cogida surgió al lancear, de capa al novillo "Palomito", de la ganadería de doña Amelia y don Alberto Márquez; antes Villamarta de Sevilla. El animal lo enganchó en la ingle, lo tuvo colgado de un cuerno y luego lo despidió con violencia. Rápidamente fue llevado a la enfermería, donde le asistió el doctor don Fernando Malo Albacete. Después de la primera cura fue llevado a Linares en una ambulancia, donde falleció.


Solo para efectos ilustrativos
Castellar de Santisteban (Jaén)
Cortesía de Joan Josep Nuet

ANDRÉS MONTESINOS JIMÉNEZ (1935 - 1957)

Andrés Montesinos Jiménez
Foto tomada en 1957
Cortesía de María del Carmen Castilla Ramos (Sobrina-nieta del fallecido).

Matador de novillos, nacido en Utrera en 1935, falleció en 1957. El 7 de septiembre de 1957, cuando contaba 22 años de edad, una vaca, en la Plaza de Toros de Nava del Rey, le infringió una cornada mortal en el pecho, de la que falleció al ser trasladado  urgentemente a un hospital de Valladolid. Pertenecido al grupo de los incontables diestros que luchando oscuramente, pero pletórico de ilusiones, buscaron abrirse camino, hallando la muerte en la dura y difícil lucha por hacerse torero. (Fuente: Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”.)

 

Abundando sobre su vida, el erudito Juan José Bonifaz refiere sobre este lidiador, que << cuando es trasladado a Valladolid muere el novel espada sevillano, de Utrera, Andrés Montesinos Jiménez, herido de consideración en el pecho en el modesto festejo celebrado el 7 de septiembre de 1957 en la ciudad vallisoletana de Nava del Rey. "

LOS SEIS MUERTOS DE ALCALÁ LA REAL (XXXX - 1957)

Foto de la plaza portátil derrumbada (Archivo de don Manuel Aceituno)

En la feria de 1957 la plaza se instaló en la Magdalena, junto a la Carretera de Granada, y el cartel anunciaba al rejoneador Bernardino Landete y a los novilleros Rafael García y José Urquiza "Pepete", este último ídolo local. Los precios de las entradas anduvieron entre las 35 pesetas en tendido general de sol y las 75 pesetas en barrera numerada de sombra. Con un lleno casi absoluto (más de tres mil personas), a las 5 de la tarde del 22 de septiembre de 1957 dio comienzo el festejo. Landete abrió plaza y toreó a caballo al primer novillo; le siguió el granadino Rafael García y cerró la primera tanda "Pepete" con una faena que encandiló a la afición y que fue premiada con dos orejas, rabo y hasta una de las cuatro patas del toro, junto con una ovación tan generosa que mantuvo en pie a sus paisanos durante varios minutos. En ese momento, cuando "Pepete" recibía el caluroso aplauso del público, se oyó un crujido seco que prevenía del cinturón de acero que afianzaba el armazón de la plaza. Había reventado. Eran las cinco cuarenta y cinco, y en cuestión de segundos la plaza se abrió como un abanico atrapando a cientos de alcalaínos en su interior. En los primeros instantes la confusión se apodera del gentío, pero con las estructuras vencidas y conscientes de lo sucedido, la serenidad fue imponiéndose y rápidamente los ilesos procedieron a sacar de las entrañas de la plaza a los heridos, la mayoría situados en la parte superior de los tendidos. Todos los coches disponibles en la zona comenzaron a trasladarlos al Hospital Civil, que se vio obligado a desalojar gran parte de la casa cuna para dar cabida a la ingente cantidad de afectados que recibía. A pesar del trabajo frenético de médicos, enfermeras y de todo aquel que con conocimientos básicos de medicina se prestó a ayudar, los heridos se amontonaban y la situación empezó a desbordarse. Ante la magnitud de la tragedia, D. José Garnica, alcalde de la ciudad, pidió auxilio a los pueblos mas cercanos y a las autoridades de Granada y de Jaén, que a lo largo de la noche enviaron varios equipos de transfusión de sangre, médicos y ambulancias para recoger a los heridos mas graves y trasladarlos hasta los centros hospitalarios de ambas ciudades. Al mismo tiempo la Iglesia de Consolación abría sus puertas ante la avalancha de devotos en plegaria por la suerte de los heridos y el Altar Mayor se llenaba de velas como nunca después se ha vuelto a ver. El templo permaneció abierto durante toda la noche. Fallecieron en el Hospital Civil de la calle Rosario: D. Pedro Lizana Veja, de sesenta años; D. Juan Antonio Sánchez Salas, de veinte años y natural de Montefrío, y D. Juan Garrido Martín, de veintidós años. Fueron enterrados el día 23 a las doce y media de la mañana en una ceremonia celebrada en la iglesia de Consolación y a la que asistieron las autoridades provinciales. El comercio local cerró y se suspendieron los días que quedaban de fiestas. Días después fallecían en los sanatorios de la Salud y de la Purísima de Granada: D. Marcelo López Castillo y D. José Romero Nieto. Francisco Ramírez Ruíz lo hacía en Jaén. En cuanto a los heridos, las crónicas no llegan a cuantificar el número exacto aunque lo eleva por encima del centenar, ya que muchos, los más leves, fueron atendidos en farmacias y en casas particulares escapando al control médico. Como suele decirse en cada tragedia, la cosa podría haber sido peor y la suerte jugó un papel fundamental. En el momento que cayó la estructura el único toro que había en el ruedo estaba muerto, mientras que los toriles se mantuvieron en pie, lo que evitó que los dos que aguardaban en su interior quedaran libres y la emprendieran a cornadas con los aterrados alcalaínos, que ya tenían bastante con reaccionar a lo sucedido. El día 4 de octubre de 1957 se celebró un funeral por las víctimas y se rezó una salve de acción de gracias. Inmediatamente la justicia abrió diligencias en busca de los responsables del accidente. Puede que la ruptura del cinturón de acero, al margen de la masificación, se debiera a un cúmulo de fatales circunstancias entre las que no cabe desdeñar el posible mal estado del cinturón, la irregularidad del terreno o el montaje defectuoso de la estructura. Según narraron a la prensa algunos testigos, nada más iniciada la corrida, varias puertas quedaron sin vigilancia y un gran número de personas lograron entrar sin localidad, lo que pudo sobrecargar la estructura de la plaza. Por otro lado, el hecho de producirse el derrumbe en el momento exacto en que el público se encontraba en pie y ovacionando al diestro local "Pepete", hace pensar que el movimiento de los espectadores pudo ayudar a desestabilizar la plaza y provocar el derrumbe. (Fuente: Página web: llanillo.com y Página web: Blanco y Oro,  del cronista, don Juan Moreno Castro) 

PABLO PÉREZ GÓMEZ (1892 - 1957)

De la hemeroteca de D. Rafael Gómez Lozano
"El Ruedo" Número 694 /p>

Empleado de la plaza monumental de Las Ventas, de Madrid, muere el 6 de octubre de 1957, al ser corneado por un toro de la divisa de Flores Albarrán. (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra “Victimas de la Fiesta”, Capítulo 7, Página 198).

En la hermosa como interesante página taurina en la Internet,  “El Rincón de Ordóñez” (http://elrincondeordonez.blogspot.com),  informa que el 6 de octubre de 1957, el tercer toro de Flores Albarrán hirió al carpintero de la plaza, Pablo Pérez  Gómez, que moriría en la enfermería de la plaza.

El 26 de agosto de 2014 recibí una amable carta del esforzado historiador taurino mexicano, D. Rafael Gómez Lozano, quien mantiene en la Red el Blog enciclopédico "Toreros Mexicanos", donde me allega la digitalización del Semanario Gráfico de los Toros "El Ruedo", número 694, del 10 de octubre de 1957, y donde en una editorial titulada "La trágica muerte de Pablo Pérez Gómez" refieren: Nota tristemente trágica de la corrida fue la muerte impensada del empleado Pablo Pérez Gómez, espantosamente corneado por el toro "Cedacero", lidiado en tercer lugar. El toro tomó unos lances del espada de turno Fermín Murillo, y algo hubo en su pelea que hizo que uno de los carameleros que andaba por el callejón al lado del recibidor Pablo Pérez le advirtiese: —Ten cuidado, que el toro va a saltar. Casi simultáneamente, "Cedacero" salía suelto de los vuelos del capote de Murillo, se acercaba a tablas entre el 6 y el 7 y saltaba al callejón, mientras el infortunado empleado hacía un primer movimiento para entrar en uno de los burladeros interiores destinados a la fuerza pública. Pero como el movimiento de cuantos estaban alrededor fue el mismo, le fue imposible entrar. Rectificó su primer movimiento para saltar del callejón a la plaza, y al cruzar la breve anchura del callejón es cuando el toro le dio alcance. La cogida fue breve, pero a los que la presenciaron de cerca les pareció interminable. Enganchado a placer por el toro, fue campaneado horriblemente sobre el testuz dos o tres veces; el cuerpo del infortunado se veía ascender una y otra vez por encima de las tablas, sin que nunca terminase la presa mortal; al mismo tiempo el toro le corneaba en el suelo y le golpeaba brutalmente contra las tablas. Fueron unos horribles instantes. Todo cuanto se hizo por llamar la atención de "Cedacero" y separarlo de su víctima fue inútil. Otros auxiliares de plaza, el servidor de banderillas y el peón Isidro Ballesteros intentaron todo lo que en aquellos momentos angustiosos se les pudo ocurrir, pero sin resultado. Cuando "Cedacero" salió de nuevo al redondel, Pablo Pérez, horriblemente destrozado, estaba prácticamente muerto. —Ha sido la cogida más dramática que he visto en mi vida —nos relata un viejo aficionado— desde la muerte de Manolo Granero. Es extraño que el toro, que estaba en el principio de su lidia, aún sin picar y huido del capote hiciese una y otra vez por el bulto, cuando lógicamente debía seguir corriendo. Los que intentaron hacer el quite, en el azoramiento del dramático momento, echaban los capotes encima del toro, es decir, encima del infortunado portero, y así el toro se cebó más con él; tal vez si lo hubiesen llamado desde más lejos, por la parte del tendido 7, hubiese seguido su carrera y hubiese dejado antes y con posibilidad de salvación a su víctima... Pero todo esto son reflexiones hechas después, cuando, el trágico Destino se ha cumplido y la mente reposada puede hacer estudió sobre lo pasado. En el momento tan inesperado, los resortes mentales están agarrotados por la sorpresa y las reacciones son primariamente instintivas. Pablo Pérez fue materialmente destrozado por "Cedacero". Cuando f u é llevado al quirófano de la Plaza y los doctores soltaron el pantalón, el paquete intestinal fue proyectado fuera de la cavidad abdominal. Las heridas fueron mortales, y por más que los médicos lucharon largamente con la muerte, ésta se produjo fatalmente. De la tremenda importancia de las heridas recibidas por el infeliz funcionario da cuenta exacta el parte facultativo: El empleado de servicio en el callejón Pablo Pérez Gómez ha sido asistido de varias heridas. Una, en la cara anterior, tercio superior del muslo izquierdo. Otra, que abarca desde la espina iliaca anterosuperior izquierda a la región inguinocrural derecha, con destrozos extensos y salida en masa del paquete intestinal, con roturas múltiples del intestino delgado y desinserción mesentérica, que ha hecho precisa la resección intestinal. Otra, en la cara posteroexterna, del muslo izquierdo, de 30 centímetros, con grandes destrozos en la región antes citada. Otra, en la región perineal, que diseca el recto. Contusión nasal con fractura de los huesos propios de la nariz. Contusiones y erosiones múltiples. Shok y, hemorragia interna, que precisó la aplicación de 2,700 centímetros cúbicos de sangre. Se le administraron los Santos Sacramentos. Pronóstico gravísimo. La hora en que "Cedacero" saltó la barrera fue la de las seis y veinte de la tarde. A las nueve y veinte de la noche, Pablo Pérez Gómez había dejado de existir. La impensada víctima de la corrida del domingo llevaba como empleado en la Plaza de toros treinta y nueve años. El contaba en la actualidad la edad de sesenta y cinco, y sus familiares inmediatos son su esposa y una hija casada que, avisadas del accidente, se personaron en la enfermería, donde tuvo lugar una penosa y emocionante escena. La fatalidad estuvo presente en toda la tragedia. Pablo Pérez había regresado en la noche del sábado anterior con la emoción y la fatiga consiguiente a la asistencia en Cuenca al entierro de su sobrino Eusebio Resino Pérez, oficial de la Guardia Civil muerto en la catástrofe del autobús que cayó con sus ocupantes al río Júcar. Su intención primera fue la de no asistir a la corrida, y hasta expresó su intención de no acudir al habitual trabajo; a la hora de los toros, sin embargo, cambió de opinión, y una vez terminado su trabajo en las puertas, pasó a presenciar la corrida desde el callejón, donde le había dado cita -invisible- la muerte. El capellán de la Plaza le administró los últimos sacramentos, y en la enfermería de la Plaza acompañaron hasta el último momento a la viuda e hija de la víctima los señores Stuyck, Jardón y Melero, de la Empresa de las Ventas. EÍ Juzgado de guardia, número 22, se personó en la enfermería y dispuso el traslado de los restos mortales de Pablo Pérez al Depósito Anatómico, donde el pasado lunes se le practico la autopsia. El martes, a las cinco y cuarto de tarde, se verificó el entierro del finado con representación de la Empresa y de los compañeros que con él trabajaban en la Plaza y en el Tribunal Supremo, de donde era portero de la Abogacía del Estado correspondiente a la Dirección de lo Contencioso; la asistencia de público condolido por la desgracia fue muy numerosa. Descanse en paz el infortunado Pablo Pérez Gómez, por cuya alma solicitamos una oración de nuestros lectores, al tiempo que expresamos a sus familiares -especialmente a su esposa e hija- el testimonió de nuestra profunda y sincera condolencia.


Al entierro de la victima acudieron los matadores que tomaron parte en la corrida del domingo.
En la foto de Torracilla aparecen Marcos de Celis, Fermín Murillo y Juanito Bienvenida

ANACÁRSIS "CARCHO" PERALTA (XXXX - 1957)

Don Anacársis “Carcho” Peralta

Cortesía de

http://memoriaurbana.foroactivo.com/restaurantes-y-lugares-de-interes-f15/hotelesrestaurantescabarets-y-cines-de-mexico-t186.htm

En las efemérides taurinas de la gustada pagina en la Internet, “Suerte Matador”, refieren que el 28 de noviembre de 1957 muere en accidente de aviación el empresario taurino Anacársis “Carcho” Peralta.

Fuente:

Don Adiel Armando Bolio 

http://suertematador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=3963&Itemid=312

 

Tras el cierre de la Plaza de Toros El Toreo de la Condesa  (1907-1946), don Anacársis Peralta y Don Emilio Azcárraga Vidaurreta capitalizan  la edificación de Plaza de Toros el Toreo de 4 Caminos en las cercanías del antiguo San Bartolo, hoy Naucálpan de Juárez, conocido como Cuatro Caminos, justo en el lindero del Distrito Federal con el Estado de México y que fuera inaugurada hacia el 23 de noviembre de 1947. Don Anacársis “Carcho” Peralta falleció el 28 de noviembre de 1957 en un accidente aéreo, cuando venia volando de Cd. de Victoria a México D.F. con propuestas para la remodelación y engrandecimiento de su Hotel Regis, misma que fue realizada por su familia posteriormente,  y  que fue destruido por el temblor de México, D.F. en 1985.

 

Entre los amigos y beneficiarios del general Maximino Ávila Camacho estuvieron don Rómulo O”Farrill y don Anacársis “Carcho” Peralta, a cuyos nombres se encontraban algunos de los negocios del malogrado revolucionario poblano, quien al fallecer antes de tiempo dejó su legado y fortuna a esos fieles contertulios.

Fuente:

http://www.ciudadanosenred.com.mx/node/15995

Solo para efectos ilustrativos Plaza de Toros el Toreo de 4 Caminos http://laaldeadetauro.blogspot.com/2010/11/23-de-noviembre-de-1947-se-inaugura-el.html

DESIDERIO TORRES (EL CHURI) (XXXX - 1957)

Antiquísima Plaza de toros Rodolfo Gaona en Cañadas de Obregón, Jalisco, México
Con capacidad para 5,000 aficionados, data de 1680
http://mexico.postecode.com/municipio.php?estado=Jalisco&municipio=Ca%C3%B1adas+de+Obreg%C3%B3n

Refiere don Luis Ruiz Quiroz, el afamado escritor e historiógrafo taurino, que un 17 de febrero de 1957 muere por cornada, en Cañadas Obregón (en el estado de Jalisco, en México) el torero bufo Desiderio Torres "El Churi".
Fuente:
http://www.torosdelidia.org.mx/efemerides.php

GUILLERMO GUTIÉRREZ "ARRUCITA" (XXXX - 1957)

La trágica muerte, en accidente, del banderillero Guillermo Gutiérrez "Arrucita"
Editorial del Semanario Gráfico de Los Toros "El Ruedo", No 692, del 26 de septiembre de 1957.
De la hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

Cabezuela, noble pueblo castellano de Segovia, coronaba gozosa el final de sus tradicionales festejos. Como todos los años no habían faltado sus dos espectáculos taurinos, y este año habían resultado magníficos; los novillos, de acreditada divisa, habían respondido en bravura y nobleza. Los novilleros Curro Lara, Juan Coello y Ramón Abascal habían triunfado... Pero la tragedia acechaba a dos kilómetros de carretera. En el cruce llamado (El Empalme). Allí, en aquel cruce mal trazado, y sin ninguna señal preventiva, acabaría toda la euforia de una íntima satisfacción de triunfo y, con ella, la vida del desventurado banderillero Guillermo Gutiérrez, "Arrucita". Cuando el taxi, que conducía a una parte de los toreros actuantes, salía de Cabezuela, la despedida que le prodigaron sus habitantes fue unánime y espontánea. Aún se repitieron los cálidos aplausos que horas antes se habían prodigado en la Plaza de toros... Diez minutos después cundió la voz: "El coche de los toreros se ha estrellado." Inmediatamente se movilizan todos los habitantes de Cabezuela, y su alcalde da órdenes concretas. Y todos colaboran: médicos, practicantes, sacerdotes, coches, camionetas. Médicos, más médicos de Cantalejo, de donde sea preciso. Y quien nada puede hacer, el pueblo en masa, se agrupa en una compacta manifestación de dolor. Han quedado suprimidos, sin necesidad de orden, todos los festejos porque ya sa sabe que "Arrucita" ha muerto.. Y Cabezuela está de luto. Y aquella enfermería que no fue preciso hacer uso de ella durante los festejos taurinos fue convertida en capilla ardiente y en hospital de sangre donde se asistía a los demás heridos. Todo Cabezuela asistió al cortejo fúnebre. Y allí, en Palencia, donde reside su anciana madre, han sido trasladados los restos mortales que la tragedia ha hecho presa en ese rejuego de sol y sombra, de brillo y mate, de caireles y luto que constituye la vida del torero, Pobre "Arrucita" J. B

Tristemente había muerto en este fatal accidente ese extraordinario banderillero palentino, que un 8 de octubre de 1954, había sido ensalzado en el diario "La Vanguardia Española", por su diestra y artística participación en una novillada en la Monumental toreada por José María Recondo, el palentino Marcos de Celis, y "El Greco", donde abrió rejoneando don Ángel Peralta y donde destacaron: "No quiero dejar de consignar que en el segundo novillo de la tarde, un subalterno llamado Guillermo Gutiérrez "Arrucita" clavó dos pares de banderillas con tanta arrogancia y valor, que levantaron una de las mayores ovaciones de la novillada." E.P.