Los toros dan y quitan

MARIANO RIVERA (1895 - 1955)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Mariano Rivera fue un conocido banderillero mexicano que falleció en el albero de la Plaza México, en la Colonia Nochebuena,  no de una cogida, sino de un ataque cardiaco en frente de una asustada audiencia que le observó caer desplomado cuando acompañaba al matador de toros Emilio Ortuño Duplaix  “Jumillano”, a dar  una vuelta al ruedo,  muy probablemente en una  corrida celebrada el 6 de marzo de 1955 con Toros de Ernesto Cuevas,  para Gastón Santos (Rejoneador), Luis Briones, Emilio Ortuño “Jumillano” y Juan Posada.


Cortesía de
D. José Antonio Román Romero

El reconocido cronista Leonardo Páez, escribió en el mejicano diario "La Jornada" del 19 de septiembre de 2011, una nota editorial titulada ¿La Fiesta en Paz? , donde refiere que: Otro torero murió en el ruedo de la Plaza México, el subalterno Mariano Rivera, el 30 de enero de 1955, aunque no por cornada, sino de un infarto mientras acompañaba a su matador, el español Emilio Ortuño "Jumillano", a dar la vuelta al ruedo.
Fuente:
http://www.campobravo.org/noticias/noticiasact.php?cat=1&acc=1¬icia_id=3884


Cortesía de
D. José Antonio Román Romero

El historiógrafo taurino Adiel Armando Bolio cita en sus efemérides taurinas del 30 de enero, que en 1955 confirma su alternativa Guillermo Carvajal, en la Monumental Plaza México, llevando como padrino a Alfonso Ramírez "El Calesero" y de testigo al murciano Emilio Ortuño "Jumillano", con el toro de nombre "Conquianero" de la divisa de Jesús Cabrera y en el que escuchó dos avisos. Esa misma tarde, al dar la vuelta al ruedo acompañando a "Jumillano", quien le había cortado una oreja al quinto toro llamado "Jarameño", el banderillero Mariano Rivera sufrió un infarto y murió ahí mismo.


A Mariano Rivera le suministraron Coramina, muerto estaba.
Vanos intentos por salvarlo, así que es el único torero fallecido en la plaza México y no fue de cornada.
Pedro Julio Jiménez Villaseñor

Por su parte, don Rafael Gómez Lozano (Dientefino), docto taurino mexicano, propietario del visitado Blog en la Internet: "Toreros Mexicanos" cita en la primera confirmación de alternativa del matador de toros Guillermo Carvajal Garibay (el Chicharrín), que ésta ocurrió el 30 de enero de 1955 en México D.F., plaza de toros México, siendo su padrino Alfonso Ramírez "El Calesero", en presencia de Emilio Ortuño "Jumillano", al cederle el toro "Conquianero" de don Jesús Cabrera.

Asimismo cita don Rafael Gómez Lozano en su Blog en Internet Toreros Mexicanos: MARIANO RIVERA AGUILAR.- Banderillero de toros. Nació en México, D.F. el 26 de julio de 1892. Viajó a España en 1909 en la cuadrilla juvenil que encabezaban los matadores Carlos Lombardini y Pedro López. Al deshacerse la cuadrilla se queda en España para colocarse con varios toreros, sobre todo con los diestros mexicanos que hacían el viaje a la madre patria. En 1911 hizo el intento de ser matador y al no tener éxito, regresó a su labor como banderillero. Durante un cuarto de siglo estuvo desempeñándose como figura de los peones en España, hasta que en 1936 estalló la Guerra Civil y tuvo que regresar a México. El 30 de enero de 1955, en la Plaza de toros México, al ir dando la vuelta al ruedo acompañando al matador Emilio Ortuño "Jumillano", que le había cortado la oreja al quinto de la tarde, de nombre "Jarameño" de la ganadería de don Jesús Cabrera, un paro cardíaco acabó con su existencia.


Nótese atrás de "Jumillano" a su subalterno Mariano Rivera, al tratar de incorporarse su corazón dejó de latir.
Pedro Julio Jiménez Villaseñor


Cortesía de
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/search/label/Mariano%20Rivera

De Mariano Rivera dijo don José María de Cossío: "Es Mariano Rivera un fino y excelente banderillero y un buen peón de brega. La disciplina y sobriedad en la brega que caracterizó la cuadrilla mejicana con la que vino a España parece que infundió carácter a su toreo. Ha llenado siempre su puesto con eficacia y con honor..." José María de Cossío. Los Toros, tratado técnico e histórico, Vol. III.

Cita D. José Antonio Román Romero en su Blog en Internet: "De Hombres Toros y Caballos", que Mariano Rivera Aguilar nació en México D.F. el 12 de junio de 1895 y empezó a torear siendo chiquillo, apenas abandono el colegio, haciendo su aprendizaje en algunas capeas ; a los doce años de edad, vistió el traje de luces para estoquear dos becerros, uno en Huatusco y otro en San Juan Coscomatepec, y fue porque habiendo quedada disuelta la cuadrilla de muchachos toreros organizada por el veterano Ojitos, alguien aprovecho tal disolución para celebrar algunos espectáculos con elementos que anunciaba como procedentes de aquella. Como tal Paso Mariano en sus primeras actuaciones en 1907, hasta que en el año siguiente ingreso en la cuadrilla que organizaron los ex-toreros españoles Eduardo Margeli y Manuel Martínez Feria y fue capitaneada por Carlos Lombardini y Pedro López. Con ella vino por vez primera a España Mariano Rivera; volvió a México en el invierno de 1909-1910; vino nuevamente en la temporada inmediata; volvió a su patria en el invierno de 1910-1911 y piso otra vez suelo español en dicho año 1911, que ya no abandono hasta diez años después. Toreo suelto algún tiempo y luego ingreso en la cuadrilla del espada Celita, a la que perteneció en 1913 y 1914; en 1915, trabajo a las Ordenes de Malla; fue con Curro Vázquez en 1916 y con su compatriota Luis Freg desde 1917 a 1921. En este lapso de tiempo, logro Rivera un positivo prestigio como rehiletero y mereció y obtuvo calurosos elogios de la alta crítica taurina.

En el invierno de 1921-1922, tras larga ausencia de su tierra nativa, volvió a ella y desde allí se traslado a Lima, donde toreo con Juan Belmonte, para reintegrarse a España en 1922 y volver a torear suelto. En 1923 fue a Italia con Parejito; en 1924 hizo un segundo viaje al mismo punto y una excursión a Hungría con Pedrucho; con este mismo espada marcho a Venezuela en el invierno de 1925-26; de allí se traslado a Bogotá, donde toreo con el Alcalareño y Morenito de Zaragoza; volvió a Venezuela, donde toreo con Luis Freg; no regreso de esta excursión ultra-marina hasta el año 1928, y desde entonces, domiciliado de nuevo en Barcelona, viene toreando a las Ordenes de los matadores que solicitan sus servicios, que no son pocos, dadas las relevantes aptitudes que le distinguen. Banderillero del lado izquierdo, pronto, hábil y lucido, realiza en la brega una labor acertada, sin bullir inútilmente, como hacen no pocos y sus excelentes disposiciones le permiten torear siempre como adjunto a la cuadrilla de algún espada, pues son muchos los que, en casos de necesidad, solicitan sus servicios. Sufrió tres graves percances en su ya dilatada carrera tauromaca: El 27 de julio de 1912, toreando en Valencia a las órdenes de Isidoro Marti (Flores), un astado de Veragua le infirió una cornada entre ambas vías.

El 17 de agosto de 1916, en Badajoz, siendo banderillero de Francisco Martín Vázquez, le cogió un toro de Palha y le produjo dos cornadas, ambas con de entrada y salida: una, en el muslo izquierdo, y otra, en el vientre. Y el 29 de junio de 1918, en las Arenas de Barcelona, en una novillada, un astado de Urcola le dio una cornada de doce centímetros de profundidad en la región glútea. Estos son los percances de gravedad que sufrió Mariano Rivera y considerando que los recibió de un Veragua, un Palha y un Urcola, tiene motivos sobrados para mirar con recelo las reses de las ganaderías llamadas duras. En 1936 estalló la Guerra Civil y tuvo que regresar a México. El 30 de enero de 1955, en la Plaza de toros México, al ir dando la vuelta al ruedo acompañando al matador Emilio Ortuño "Jumillano", que le había cortado la oreja al quinto de la tarde, de nombre "Jarameño" de la ganadería de don Jesús Cabrera, un paro cardíaco acabó con su existencia.

ROSENDO ÁLVAREZ (1933 - 1955)

Solo para efectos ilustrativos
Cortesía del Sitio Web: El Mirador Calkiniense
http://miradorcalkiniense.wordpress.com/2008/05/28/el-torero-vampiro/
De don Víctor Manuel Arteaga

Matador de novillos, nacido en el Departamento o barrio Mixcoac (Estado de México) en 1933. Sus actuaciones fueron siempre en plazas modestas. En una de ellas, la de Temax, sufrió una gravísima cornada, en mayo de 1955, que le ocasionó la muerte a las pocas horas, cuando contaba 22 años de edad. Curiosamente, este diestro no aparece en la relación de don Ángel Villatoro, del libro “Antología Taurina Mexicana”. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

Por su parte el célebre historiador d. Juan José Bonifaz refiere de este lidiador que << nacido en el barrio de Mixcoac, de la capital mexicana, no alcanzó el espada Rosendo Álvarez, en los veintidós años que vivió, otros logros que intervenir en festejos pueblerinos. En el que tuvo lugar en los comienzos de mayo de 1955 en la localidad azteca de Temak, en el estado de Campeche, fue tan terriblemente corneado que su muerte no tardó en producirse. "

Intentando abundar sobre el infortunado lidiador Rosendo Álvarez, me he topado con un documento en la red de d. Andrés Jesús Gonzáles Kantun, del libro: “Un viaje folclórico por el solar nativo”, que precisa que el lugar exacto de su muerte no es Temak sino Tepakán  y detalla el misterioso acontecer de su tragedia y que a continuación resumo:  Rosendo Álvarez fue cogido en una tarde de mayo de 1954 por el segundo de la suelta, un astado, de nombre “Tinieblas”, de la vacada de León Montero, del poblado de Bécal. El toro pasó limpiamente debajo del capote,  había sido capeado con espléndidas chicuelinas y verónicas. Llovieron aplausos. Rosendo agradeció el gesto, y solicitó el cambio de tercio, y el juez se lo concedió. El matador había mostrado arte y temple, ahora sólo faltaba redondear su faena. Rosendo inclina un segundo la cabeza para acomodar la espada que sostiene la muleta. Ese instante fue suficiente para que el “Negro” en forma relampagueante aprovechara el descuido y encajerado embistiera al diestro, sin darle tiempo de nada. Fue empitonado con una penetración de carne silenciosa, sorda, y levantado en vilo para ser zarandeado, como si fuera un muñeco de trapo, para quedar ensartado grotescamente en una de las gigantescas cornamentas. El público guardó un silencio sepulcral; mientras la cuadrilla de toreros, olvidándose por un instante del temor que los había embargado desde un principio, reaccionó y se lanzaron en defensa del compañero herido.

─ ¡Jei, toro!, ¡jei toro!, ¡Jei toro! ─ le gritaban despavoridos para que éste bajara la cabeza y pudiera desatorarse Rosendo. Pero el “Tinieblas” se paseaba o trotaba en el círculo interno del ruedo muy ufano, luciendo en su cornadura a su primera y última víctima. Quienes fueron testigos de esta escena nunca lo podrán olvidar, era en verdad un espectáculo espeluznante. Finalmente, la fiera aceptó el acoso y bajó la testa, desatorándose el cuerpo de Rosendo,  que cayó pesadamente en el suelo. A toda prisa entraron los vaqueros y lo lazaron llevándolo  a los chiqueros. En el piso desangraba el héroe; tendido cuán largo era, débil, moribundo, pero con los suficientes arrestos, todavía, para levantar un brazo y saludar a ese público desconsiderado, o quizá para despedirse por última vez. Con urgencia fue levantado y llevado al Centro de Salud de Calkiní;  no faltó un buen samaritano que proporcionara esa ayuda, fue “Monino” Fuentes,  quien se ofreció a trasladar al torero caído, pero fue en vano, pues atravesando las vías del tren falleció Rosendo, en brazos de otro amigo, el “Chino Interián”.

Así las cosas, ya no hubo necesidad de llevar al torero al Centro de Salud y lo trasladaron al Palacio Municipal, y en uno de sus galerones, que servía de aula de la primera secundaria, fue colocado sobre una banca de varillas de madera. Ahí permaneció esa noche, sin más compañía que la de los infalibles curiosos, y de los borrachines de velorios. De los familiares del difunto no se sabía nada, porque la comunicación en esa época era deficiente.  Pasó cierto tiempo cuando les llegó la información de la tragedia. Durante la noche, Rosendo se desangró gota a gota, hasta formar en el piso un escalofriante charco de sangre. Algunos testigos cuentan que se escuchó a media noche el chillido del Chi´ha´huat (insecto anunciador de acontecimientos funestos) en todo el pueblo, presagiando toda clase de eventualidades funestas a raíz de ese deceso, y así sucedió. A Rosendo lo inhumaron en el Campo Santo de Calkiní y fue acompañado en su última morada, sin más cortejo que sus amigos toreros y ciertos borrachines que lo encontraron en el trayecto. Una vez transcurridos los tres años reglamentarios para la exhumación de un cadáver se presentaron, al fin, los padres de Rosendo para reclamar sus restos y llevárselos a la ciudad de México, de donde era originario.  Los atendió don “Chel” Canul, el sepulturero. El enterrador destapó la bóveda y jaló el ataúd, no con cierta facilidad, hasta depositarlo en el piso de concreto. Con una brocha le quitó todo el polvo y telarañas. Empezó a desclavarlo. La familia observaba con solemnidad el momento que tanto esperaban para volver a ver lo que restaba de su  hijo. De aquel vástago que nunca logró su sueño más deseado: torear en la monumental “Plaza México”. Por fin, se había arrancado el último clavo de la tapa del féretro. Había llegado el momento tan esperado por los padres del muchacho. Solamente había que levantar la cubierta y listo. Pero don “Chel”, un sádico consumado, sin decir nada, desapareció para zamparse un trago de ron. El padre del muchacho, con los nervios crispados, no esperó más y, tomando el sacaclavos, levantó la tapa de la caja mortuoria. ¡Dios Santo! Esto fue lo que la familia vio. Un rostro conservado y fresco, pelo y barba crecidos, uñas puntiagudas, un rostro dibujando una sonrisa, y una boca entreabierta que mostraba unos brillantes y afilados colmillos, que a contraluz semejaban los de un vampiro. Era un cuadro espeluznante, aterrador. No esperaron más, se olvidaron que eran padres de aquel infortunado hijo y sin decir adiós, desaparecieron para siempre, olvidándose de aquel ser querido que quiso convertirse en torero de cartel, pero lo único que obtuvo fue la muerte, y en un lugar lejano al suyo. Mala suerte, Rosendo Álvarez. El terror cundió en el pueblo y lugares circunvecinos y fue tanto el miedo que causó, que durante mucho tiempo no se hablaba de otra cosa que no fuera del torero vampiro. No se veía a persona alguna deambular a altas horas de la noche por el temor de encontrarse con el vampiro humano y ser presa de él. La verdad es que nunca supe de alguna persona que fuera víctima del quiróptero cuadrumano, pero algunos tipos cuentan que sí las hubo y fueron desangradas horriblemente quedando como el papel. Amigo lector, todo relato misterioso debiera tener una explicación lógica, sin embargo, el pueblo prefiere seguir conservando el encanto de lo inexplicable como parte de su idiosincrasia para vivir gozándolo y recreándolo. Son más afectos a lo misterioso que a las historias reales sin ninguna clase de fantasía. Es por eso, que debemos dejarlos seguir viviendo en su mundo de ilusiones fantasmagóricas proporcionándoles más y más relatos enigmáticos, pero de la región nuestra para reforzar nuestro patrimonio cultural.

Contraviniendo las anteriores fuentes, en cuanto a la fecha de su fallecimiento, el afamado historiógrafo taurino, don Luis Ruiz Quiroz, refiere en sus leídas efemérides taurinas que publica en la página en la Internet Campo Bravo-México de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, que: El 22 de abril de 1955, el novillero Rosendo Álvarez muere en Temak, Campeche, víctima de una cornada. Por lo que hay que seguir estudiando la fecha exacta de su fallecimiento.

Posteriormente el viernes 9 de noviembre de 2012, recibí una amable carta de mi colega y amigo, don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, donde me allega una editorial publicada el 5 de noviembre del presente, por SIPSE.COM de la pluma de Julio Amer, donde refiere que: Ya ha transcurrido más de medio siglo de este suceso y aún los viejos calkinenses tiemblan de miedo cuando recuerdan la tenebrosa leyenda del "Torero Vampiro", una trágica historia llena de misterio y terror que ya es parte del folclore de este municipio campechano que colinda con Yucatán.

El lunes pasado publicamos este tétrico episodio en el que narramos que en 1955 un torero oriundo de la Ciudad de México de nombre Rosendo Álvarez, de 22 años de edad, había fallecido tras ser embestido por un burel en la fiesta tradicional de la comisaría calkinense de Tepakán y que tres años después, al ser abierta su tumba en Calkiní, donde fue sepultado, el cuerpo del malogrado matador aún se encontraba incorrupto (en buen estado de conservación) y, por si fuera poco, el cadáver mostraba una siniestra sonrisa, unos filosos e impresionantes colmillos, largas garras y tenía el cabello y barba crecidos, además de que su chaquetilla de torero estaba extendida hacia arriba, simulando unas diabólicas alas.Tras el macabro hallazgo, la gente del pueblo, temerosa por el suceso, empezó a comentar que Rosendo Álvarez se había convertido en un vampiro, en un "muerto viviente" que salía por las noches y atacaba a los noctámbulos.

El equipo de investigación de MILENIO NOVEDADES, con el afán de desentrañar este misterioso suceso del que ya han transcurrido 57 años y sigue causando pavor en los lugareños, sobre todo en gente de la tercera edad, se dirigió al lugar de los hechos para desempolvar la añeja leyenda y autenticar la historia. Así, el pasado viernes 2 de noviembre, día de los "Fieles Difuntos", nos dirigimos a Calkiní para entrevistar a viejos testigos de ese incidente y comenzamos visitando el Palacio Municipal, una bella construcción con amplia escalinata, donde cuenta la historia fue llevado el cuerpo del torero y colocado en una de las sillas de varillas de madera mientras se decidía cuándo darle sepultura, y ahí entrevistamos a un custodio que no quiso identificarse, pero que nos narró brevemente que sí sabía de ese incidente "por oídas", ya que él es de Bécal (poblado cercano a Calkiní), pero que si deseábamos saber más sobre este suceso, habláramos con el enterrador "don Mas", Marcelino Chi.

El sepulturero
Con esa referencia y preguntando aquí y allá, dimos con "don Mas", quien junto con su esposa doña María Lucía Ac, nos narró que, efectivamente él, junto con el entonces encargado del panteón, Candelario "El Chel" Canul (fallecido hace unos 20 años), sacaron los restos de Rosendo Álvarez, pero afirma que era solamente una osamenta, no como cuenta la leyenda de que el cuerpo estaba incorrupto. Para corroborar la historia pedimos a "don Mas" que nos llevara al cementerio de Calkiní, un camposanto muy limpio, sin hierba, y que por ser día de Fieles Difuntos se hallaba bastante concurrido. Don Marcelino nos enseñó la tumba donde el supuesto vampiro fue sepultado en 1955 (el cronista calkinense Andrés Jesús González Kantún dice en su reseña que fue un año antes), pero nos indicó que ahora ese lote pertenece a una familia. Como se indica en la narración, los restos de Rosendo Álvarez fueron exhumados tres años después, en 1958, pero como los parientes del malogrado espada no se llevaron los huesos, éstos fueron depositados en la fosa común, sitio que también nos señaló el ahora retirado sepulturero que trabajó en el cementerio calkinense durante 45 años. Sin embargo, "don Mas" nos recomendó que si queríamos saber más de esta historia, fuéramos a la comisaría de Tepakán, donde fue la corrida en la que perdió la vida trágicamente el matador capitalino.

Nos enfilamos a Tepakán, que está a unos 5 kilómetros de Calkiní, y ahí entrevistamos a un veterano poblador, don Alfonso Ciab Chi, ex pintor de 73 años, quien nos aseguró que fue testigo del trágico hecho, cuando a Rosendo Álvarez lo corneó el toro, pero señaló que desconocía la historia de que el torero se había convertido en vampiro.

Luego hablamos con Ermilo Moisés Ceh Canul, de 37 años, conocido como "Charlie", quien es taxista foráneo y nos aseguró que sus abuelos le contaron la historia del "chupasangre" calkinense, y dijo que, efectivamente, esa leyenda les ponía "los pelos de punta" cuando se las narraban siendo pequeños él y sus hermanitos.

Después nos entrevistamos con Briceida Cuevas Cob, escritora de poesía y ensayo, que incluso ha recibido algunos premios en la Ciudad de México, en Valencia, España y en París, Francia. Doña Briceida nos dijo que esta historia del vampiro es sólo parte del folclore de Calkiní, pero que ella ni la afirma ni la desmiente. Lo que sí nos aseguró, al igual que los otros pobladores, es que Rosendo Álvarez llegó a Tepakán muy engreído y se expresó del lugar con palabras despectivas, al llamar al poblado como un "rancho polvoriento y pobre", que no era de su categoría, ya que él había actuado en plazas importantes del país y que de saber cómo era el sitio no habría aceptado el contrato.

Mala vibra

Añadió que Rosendo no fue con los demás toreros, Juan Villanueva y "El Ratón", que actuarían ese día, a rezar a la iglesia de San Bartolo, donde se venera la imagen de la Virgen del Pilar, como se acostumbra antes de saltar al ruedo. El foráneo, desde que llegó a la población, destilaba "mala vibra".

Doña Briceida cree que si el cuerpo de Rosendo se encontraba en buen estado de conservación pudo deberse a que algunos toreros, para darse valor, se dopan antes de actuar, y que una de esas drogas pudo provocar efectos en su anatomía y hacer que no se descompusiera después de muerto. También dijo que probablemente lo embalsamaron en Calkiní en espera de que los parientes del malogrado torero arribaran de la capital del país (lo que no ocurrió), por lo que eso pudo momificar el cadáver, y finalmente, que debido al profuso sangrado que sufrió el matador, quizá el cuerpo se "secó" y eso evitó que se corrompiera.

Pero donde sí nos confirmaron la historia del vampiro fue en la casa de don Primitivo Chi Couoh, ex vaquero de 78 años, quien desde su hamaca, donde está postrado por enfermedad, nos contó la tragedia que ocurrió exactamente el viernes 23 de abril (no en mayo) de 1955, a las 5:30 de la tarde. Ese día, nos dijo, él fue el encargado de soltar al toro, que no era negro, sino canelo, de cornamenta muy abierta, de unos 480 kilos, procedente del rancho "Dolores" que está en Bécal y que desde que el animal pisó la arena mostró su agresividad. Fue el segundo de la tarde y mientras se escuchaba la música de la charanga del "Chamaco" Alvarado, Rosendo saltó al coso dispuesto a enfrentar al amenazante toro.

Levantado en vilo

Fue así que después de unos cuantos capotazos, la bestia levantó en vilo al temerario torero, lo zamarreó varias veces y luego lo revolcó en la tierra.

El pobre Rosendo, con las vísceras al aire, sólo pudo levantar la mano, como diciendo adiós, pues ya estaba a punto de expirar. Desesperados, los vaqueros trataron de amarrar al toro para poder sacar al moribundo torero, pero la bestia opuso resistencia, tan es así que don Primitivo, luego de lazarlo casi fue arrastrado por el cornúpeta.

Cuando pudieron sacar de la arena a Rosendo ya había muerto y su cuerpo, como señalamos antes, fue trasladado al Palacio Municipal de Calkiní, donde estuvo tres días en espera de recibir sepultura. Al no llegar ningún pariente a reclamar los despojos de Álvarez, se le inhumó en el cementerio de la población y ahí permaneció tres años, hasta que llegaron sus familiares que reclamaron el cuerpo, pero se dice -comentó don Primitivo- que al abrir la tumba el cadáver estaba bien conservado y fue por eso que empezó a circular la leyenda del vampiro.

El mismo don Primitivo nos indicó que la familia Cahún poseía unas viejas fotografías de aquel incidente, donde aparecían el toro, el torero ya muerto e incluso donde lo estuvieron velando antes de enterrarlo.

Testimonio gráfico perdido

Tras despedirnos de don Primitivo, nos encaminamos a la casa de doña María Silvia Cahum Cob, viuda del finado Aurelio Cahum, quien era el propietario de esas imágenes, las cuales tenía encuadradas y colgadas en un cuarto de su casa y que constantemente la gente del pueblo lo visitaba para verlas, pues el episodio fue un hecho que marcó por muchos años a Calkiní y en particular a la comisaría de Tepakán. Por desgracia, esas fotos ya no existen. Se fueron enmoheciendo y las nueras de doña María Silvia sacaron los cuadros al patio, donde terminaron de destruirse. Un testimonio gráfico que lamentablemente se perdió para siempre. La anciana de 76 años nos narró que esa tarde ella asistió a la trágica corrida. Tenía entonces 18 años y se impresionó muchísimo con ese incidente, el cual, asegura, aún lo tiene muy grabado en la memoria. Indicó que ocurrió durante la Feria de la Virgen del Pilar, patrona del pueblo, y que, como ya nos habían platicado otros viejos tepakenses, Rosendo llegó muy arrogante al poblado, se expresó despectivamente del lugar y se negó a rezar antes de actuar esa tarde. "Dios lo castigó por ateo", dijo doña María Silvia mientras se persignaba. "Por eso cuando destaparon su tumba lo encontraron convertido en vampiro o brujo. Tenía el pelo crecido y los colmillos largos. Todos lo que lo vieron estaban temblado de miedo".

Tras escuchar todas estas historias y testimonios de gente que fue presenció esta antigua tragedia, sólo nos queda como conclusión que la leyenda del "Vampiro torero" ya forma parte del folklore de Calkiní.

DAVID GONZÁLEZ "PININI" (XXXX - 1955)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta - Apartado de Novilleros”, que << un novillero apodado (Pinini) murió en México el 25 de junio de 1955. " Y es toda la información que presenta.

El extinto cronista, José Alameda, refiere en su obra "Crónica de Sangre-400 Cornadas Mortales y algunas más", que " Tres víctimas del toreo se registran en 1955, los novilleros Rosendo Álvarez, "Pinini" y Alejandro Cabrera, y de "Pinini" agrega que falleció el 25 de junio de 1955 en una plaza en México.

El entuerto del desconocimiento de la identidad de este novillero lo resuelve atinadamente el distinguido cronista taurino don Adiel Armando Bolio, quien en la página taurina, "Suerte Matador-Efemérides del 6 de abril", apunta que: " en 1956 fallece el novillero David González "Pinini" debido a una cornada mal atendida y descuidada que recibió en El Toreo de Cuatro Caminos el 25 de junio de 1955. "; De manera que el año correcto de su defunción es el de 1956.

MANUEL VENEGAS (XXXX - 1955)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta”, en el apartado de novilleros, que << el 26 de junio de 1955, en Tezampa (México), fallecería el novillero Manuel Venegas " y es toda la información de la que se dispone.

Por su parte el afamado cronista taurino "José Alameda", cita en su obra "Crónica de Sangre" que " el novillero Manuel Venegas sufre cogida de muerte el 26 de junio de 1955, en la población de Tezampa por un toro homicida de la ganadería de Los Volcanes. "

ALEJANDRO CABRERA (1938 - 1955)

Cortesía del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada

Matador de novillos mexicano, del que sólo se tiene la noticia de su trágica muerte, a los 17 años de edad,  en el matadero de la ciudad de Aguascalientes (Méjico), el 14 de julio de 1955. Solicitó permiso para torear un novillo que estaba en uno de los corrales, y en plena faena de muleta fue alcanzado por la res, recibiendo una cornada en el cuello, que le  seccionó la yugular, produciéndole la muerte en el acto. (Fuente: Crónica del historiador, Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”)


Recorte del Diario ESTO
Cortesía del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, cronista taurino y autor del libro “Víctimas de la Fiesta”, refiere en éste, que << muy joven aún, pues tenía tan solo 17 años de edad, el mexicano Alejandro Cabrera habría de encontrar su final el 14 de julio de 1955 en la ciudad azteca de Aguascalientes, al recibir una herida en el cuello que seccionó la yugular, al pasar de muleta a una de las reses de su lote. "

A finales del mes de abril de 2015, recibí un correo electrónico del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada, hijo del finado novillero Andrés Díaz Herrera "Picorete" (compilado en esta necrología de tragedias taurinas por haber muerto de un infarto en una tienta), donde me cuenta que su padre fue compañero de andanzas de Alejandro Cabrera, y al respecto dice: "Le adjunto una foto y recorte de periódico del día que murió Alejandro Cabrera, que era amigo de mi padre. De vez en vez mi papa viendo los recortes y fotos que guardaba, comentaba de la muerte de su amigo, del cómo se enteraron de ese toro, y de cómo fueron a pegarle las tres; él contaba que fue el primero en salir a ver que tenía el marrajo, pero de plano salió por piernas pues el animal estaba toreado y era muy peligroso; enseguida de esto, Alejandro tomo los avíos y se fue a la cara de la bestia y fue cuando le prendió y lo lanzo al aire, recibiéndole cuando caía, y dándole la cornada fatal. No hablaba mucho del incidente porqué era evidente que después de ya tanto tiempo era algo que no podía olvidar".

A finales del mes de abril de 2015, recibí un correo electrónico del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada, hijo del finado novillero Andrés Díaz Herrera "Picorete" (compilado en esta necrología de tragedias taurinas por haber muerto de un infarto en una tienta), donde me cuenta que su padre fue compañero de andanzas de Alejandro Cabrera, y al respecto dice: "Le adjunto una foto y recorte de periódico del día que murió Alejandro Cabrera, que era amigo de mi padre. De vez en vez mi papa viendo los recortes y fotos que guardaba, comentaba de la muerte de su amigo, del cómo se enteraron de ese toro, y de cómo fueron a pegarle las tres; él contaba que fue el primero en salir a ver que tenía el marrajo, pero de plano salió por piernas pues el animal estaba toreado y era muy peligroso; enseguida de esto, Alejandro tomo los avíos y se fue a la cara de la bestia y fue cuando le prendió y lo lanzo al aire, recibiéndole cuando caía, y dándole la cornada fatal. No hablaba mucho del incidente porqué era evidente que después de ya tanto tiempo era algo que no podía olvidar".


Recorte del Diario ESTO
Cortesía del historiador hidrocálido Andrés Díaz Herrada

Me cuenta don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, un admirado cronista taurino mexicano, respecto de la historia de este infortunado novillero aficionado, que << El centro de la ciudad de Aguascalientes, sobre todo por el lado sur, ha sufrido varios positivos cambios urbanísticos. A escasos 50 metros de las dos principales oficinas gubernamentales había un arroyo, hoy es la avenida Adolfo López Mateos que corre de oriente a poniente y atraviesa la ciudad, a pocos pasos de esa hoy grande vía existió por muchos años el rastro municipal, concretamente en la calle Guerrero y llegaba hasta la de Matamoros, viejo, sucio, con olores muy característicos de esos lugares, corriendo aguas de mil colores por todos lados, la mezcla de las sangres de los animales sacrificados hacia el piso muy resbaloso, poco antes de la puerta trasera de las instalaciones estaba un pequeño cubículo a casi dos metros de la altura del ras del piso y ahí era la parte más visitada de quienes aspirábamos a hacernos toreros, ahí era el lugar a donde se daba la puntilla a las reses que al día siguiente se fileteaban en las carnicerías de los diferentes mercados locales. Junto a esa parte desde luego, y por supuesto, que estaban los corrales de los toros y vacas que alimentaban a un Aguascalientes todavía muy chico, que no contaba con más de ochenta mil habitantes. Hacia el lado norte, también muy cerca del centro, se encontraba el viejo Parían, toda la cuadra aceptaba comercios diferentes, boticas, tiendas de ropa para dama y caballero, neverías, librerías y hasta una radiodifusora se encontraba en ese centro comercial. Lo más clásico de todo era que en cada una de las cuatro esquinas había instaladas dos bolerías donde se aseaban los zapatos todo tipo de personajes y en cada una de ellas los temas eran diferentes, la del lado sur oriente se llamaba “Calesero”, era la más famosa y concurrida, propiedad de Julián Rodríguez, desde luego que ahí se hablaba constantemente de toros. En ese lugar era común encontrar diariamente a toreros como don Fermín Espinosa, “Armilla”, a don Alfonso Ramírez Alonso, a quien se le rendía el homenaje de poner el nombre al lugar, “Calesero”, a Jesús Delgadillo, “El Estudiante”, a Rubén Salazar, a subalternos, apoderados, ganaderos y taurinos que llegaban de paseo, desde luego que a infinidad de novilleros que por aquellos años había bastantes nativos y de otras partes de nuestra republica. Era común que en ese lugar se pusieran de acuerdo para irse a torear a tentaderos o pueblitos, fue ahí donde se le avisó a Alejandro Fullón Cabrera que la empresa de la plaza “El Toreo” de Cuatro Caminos quería conocerlo y de inmediato en la compañía de Fernando Brand, novillero puntero por aquellos años, se trasladaron a las oficinas de conocida línea de camiones foráneos para tramitar un pase a nuestra capital, la economía de Alejandro era nula. Habiendo hablado con la empresa de dicha plaza regresó con la promesa de ser programado en unas semanas más, desde luego que al bajar del autobús al primer lugar a donde se encamino fue a la boleria “Calesero” donde le informó Julián que al rastro acababa de llegar un viejo toro que sería sacrificado y, según la costumbre de aquellos años, se le permitiría torearlo en el empedrado corral. Se hizo acompañar por otro novillero, Andrés Díaz, “El Picorete”. Es bastante descifrable que en un espacio no mayor a 200 metros cuadrados y entre las demás reses que esperaban ser apuntilladas, es incomodo y peligroso torear, Alejandro lo sabia pero había que intentarlo, claro y entendible que nunca jamás podría bordar una faena, pases sobre piernas, algún adorno que se le pudiese robar y sería todo, sin embargo en un descuido no pudo evitar el derrote defensivo del animal y este fue a dar al cuello del prometedor novillero cercenándole por completo la vena yugular que de inmediato le baño con su propia sangre. Con la rapidez y urgencia del caso fue trasladado al hospital civil, que hasta la fecha se encuentra en la acera de enfrente y solo unos pasos de donde fue herido Alejandro, han de imaginar que el novillero llegó sin vida al nosocomio, la cornada era mortal por necesidad y así perdió la existencia una humilde promesa del toreo mexicano que supongo los pocos instantes posteriores al percance que permaneció con vida, habrá pensado en que eso no lo detendría para debutar en El Toreo de Cuatro Caminos. Años después yo comencé a ir al rastro y nunca se va a borrar de mi mente que a un costado del portón, por donde desembarcaban a las reses, había una cruz de aproximadamente 40/50 centímetros, roja, de un púrpura muy desteñido, del decoloro que causa el paso de los años, hacían ya casi seis de la cornada, e indicaba que ahí había muerto, mas no herido, hasta ese lugar alcanzo a llegar por su propio pie y caer sin vida, una de las personas que le auxiliaron al darse cuenta que no había nada que hacer, con la propia sangre derramada por el novillero formo la cruz referida. He dejado al último ciertos datos, el tiempo los va borrando y comienzan mitos, leyendas y cuentos que lo que más hacen es desinformar. La fecha exacta nadie la recuerda, tengo entendido que fue por el año de 1954 ó 55, por el mes de junio o julio, el toro me cuentan era de Luís Solano que quería formar una dehesa aquí cerca de Aguascalientes, que lo mandó al matadero ya que al pelear con uno de sus hermanos se había despitorrado y que nunca se le había toreado. Esto tiene que ser mentira rotunda ya que siendo Solano un matador de toros en activo por aquellas fechas, de tonto no lo aprovecha para entrenar. Otras personas platican el toro era de don Ramiro González y como suele suceder en estos casos todo mundo dice estaba presente, la verdad es que solo Andrés Díaz le acompañaba, los viejos matanceros que a esas horas se preparaban para iniciar sus labores ya fallecieron, testigos fidedignos tampoco quedan y hasta cierto punto esto es lo de menos, lo triste del caso es que ese medio día se perdió una promesa novilleril que se suma a la larga lista de los caídos en busca de la fama, solo nos queda honrar la afición de todos ellos que han muerto tratando de encontrar su destino y creo firmemente que el mejor homenaje que les podemos, y debemos de rendir, es una oración... ¡Señor, hágase tu voluntad!. >>
Fuente: http://www.noticierotaurino.com

Refiere el prestigiado cronista Adiel Armando Bolio en las efemérides que le publican en el portal taurino en la Internet “Suerte Matador” que el 13 de julio de 1955.- El novillero Alejandro Fullón Cabrera muere en el matadero municipal de Aguascalientes a causa de una cornada en el cuello cuando trataba de torear.

RAFAEL GARCÍA PÉREZ "EL HOMBRE DE PIEDRA" (1911 - 1955)

Plaza de Toros de Aroche  (Huelva)

El 12 de Agosto de 1955 la prensa publicaba la muerte en esta plaza de Rafael García Pérez, "El hombre de Piedra", torero cómico cordobés, que había recorrido los ruedos en distintos grupos cómico-taurino-musicales, como "Carrusel" y  "Los Calderones", coincidiendo en éste último con el inmortal Manolete. Según la información periodística, al matar una becerra y hacer un extraño el animal, saltó el estoque clavándosele en el vientre.  Rafael García Pérez, "El hombre de Piedra"  murió en la clínica del Dr. José María Polo Herrera, médico titular de Aroche, a los pocos minutos de ingresar en dicha clínica.

Fuentes:

http://portaltaurino.com/plazas/andalucia/huelva/aroche.htm  http://es.wikipedia.org/wiki/Efem%C3%A9rides_de_la_Provincia_de_Huelva)

 

El cronista Juan José Zaldívar Ortega refiere de este personaje, que fue un << matador de novillos de modesta categoría, del que sólo se sabe su fatalidad de que cuando actuaba el 20 de agosto de 1955, en la Plaza de Toros de Aroche (Huelva), y al ir a clavar el estoque a una de las reses que le correspondieron, sufrió gravísimas lesiones, de las que falleció, por haber hecho la espada un extraño y al salir rebotada, de le clavó en el vientre del infortunado torero. "

 

En otra crónica se dice: "Hombre de Piedra, cómico que trabajando como tal, formando parte del "Carrusel Andaluz", en la Plaza de Toros de Aroche, la tarde del 20 de agosto de 1955, se clavó el estoque en el vientre, a consecuencia de lo cual murió."

 

El erudito, d. Juan José de Bonifaz coincide con la fecha del fallecimiento que refiere el Dr. Zaldívar,  al comentar en su obra “Víctimas de la Fiesta”, que << el infortunio se cebó con el diestro principiante Rafael García cuando actuaba el 20 de agosto de 1955 en la plaza de Aroche (Huelva), ya que al entrar a matar a un astado salta el estoque y se clava en el vientre de Rafael, produciéndole la muerte. "

De nombre Rafael García Pérez, nace en Córdoba en el año 1911 de profesión torero-cómico, llamado el "Hombre de Piedra" por sobrellevar de una forma estoica las volteretas y testarazos que conseguía con su toreo bufón. La historia taurina de Rafael parte del grupo musical cómico taurino "Los Califas" que provenía de la banda infantil llamada "La Mezquita" que tanto éxito obtuvo y que fue formada por alumnos pertenecientes a las Escuelas del Ave María que fundara del famoso cura de S. Francisco Carlos Romero Berral. Pues bien el promotor del espectáculo Juan J.de Lara en el año 1930 se fija en Rafael, muchacho bajo de estatura, fuerte y decidido que tenía un gran valor al ponerse sin engaño delante de los astados, que después habría de destacar como uno de los "Charlots" de más acusada personalidad en ese ambiente taurino, por su agilidad, sus graciosos trucos y su originalidad y destreza. No se preocupaba de lo que le echaran por lo toriles pues era un arrojado. Tal vez estuviera falto de orientación por una persona que lo aconsejara, pues no hacía caso de nadie, e iba como se dice por libre. Actuó con el toreo bufo de una forma continuada durante veinticinco años, consiguiendo siempre excelentes éxitos artísticos y económicos. Participó varios años en grupo de "Los Califas", con ellos recorrió toda España, Portugal, sur de Francia y algunos lugares del entonces Marruecos francés-español. Que por cierto, en aquellos años treinta iba Manolete acompañándolos como novillero, encargándose de la parte seria del espectáculo al lidiar un novillo en cada actuación. Más tarde estuvo en la valenciana agrupación llamada "El Empastre", la que fuera la primera banda musical de este estilo. Continuó en otras como "Los Calderones" y la sevillana "Carrusel Andaluz". Rafael García era un hombre que ganó bastante dinero, pues hubo "Charlotas" que cobraba hasta mil pesetas de aquellos años, llegando a ganar hasta un millón de pesetas, pero nunca supo lo que era ahorrar una peseta al no administrase, y lo mismo que lo ganaba lo gastaba. De forma que cuando llegaba la invernada se le veía trabajar en oficios peón de albañil o de camarero en un bar, para alimentar a su familia. Él solía decir: -Siempre trabajando, pero siempre sin salir de apuros. Pudo tener Rafael el deseo de ser toreo serio, pues demostró en ocasiones que podía hacerlo, pero su baja estatura y su modestia y su forma de ser desorganizada sólo le permitió ser un modesto pero aclamado "Charlot" del toreo. Murió 19 de agosto de 1955 con las zapatillas puestas, pues actuando en la plaza de Aroche (Huelva) en el espectáculo cómico-musical "Carrusel Andaluz", al entrar a matar un novillo, éste hizo un extraño y salto el estoque, con tan mala fortuna que se le clavo en el vientre del Rafael, falleciendo a los pocos minutos. Dicen que herido de muerte sonreía mirando al tendido como si se tratara de una pirueta. El público en un principio creyó que se trataba de un nuevo truco del genial torero El "Hombre de Piedra" era así. Un gran artista bohemio, que sólo pensaba en ganar dinero para gastarlo con los suyos, y en vivir lo más alegremente que pudo. Con el paso del tiempo este cordobés figura del toreo-cómico, está olvidado, y sería junto que se recordara su nombre con una calle.

Fuente de la crónica biográfica:
http://wikanda.cordobapedia.es/wiki/El_Hombre_de_Piedra

CARL DOSSEY (1918 - 1955)

Cortesía del Sitio Web

http://www.chandlermuseum.org/SHOF2005.html

Miembro del Salón de la Fama de los Deportes de Chandler  Arizona, USA

Fue un afamado cowboy completo, y juez profesional de rodeos, que empezó sus andanzas en 1935. Se le recuerda con alegría por ser uno de los primeros jinetes en usar llamativos atuendos al montar (como las camisas de satín y seda  que usan actualmente algunos jinetes que gozan del patrocinio de grandes corporaciones). En 1940, a los 22 años de edad, obtuvo el prestigiado título de Campeón del Mundo de monta a pelo la RCA. Compitió durante años en monta a pelo de broncos, toros,  y derribo de becerros,  hasta que una dolorosa lesión le impidió continuar de jinete, dedicándose a ser juez profesional de rodeo durante 12 años. Hacia 1950, Carl Dossey ya contaba con un récord de 7 apariciones seguidas como juez profesional del prestigioso certamen de Rodeo del Madison Square Garden. Se le considera el co-inventor del ojo conducto eléctrico de tiempo de salida del chute que fue aprobado para su uso en muchos de los más grandes rodeos de la RCA. Desafortunadamente hacia 1955, en las festividades del Rodeo Chandler en Arizona, el valeroso Carl Dossey,  murió protegiendo a su hijo Eddie de solo 5 años y a otras personas de la estampida de unos caballos desbocados durante el desfile. El estuvo felizmente casado con la hermosa Berenice Blair Dossey Bolen (1913-1974), una fantástica y reconocida amazona de los rodeos norteamericanos, con quien tuvo dos hijos hasta su muerte.

STEPHEN T. RINGHAUSEN (1894 - 1955)

Solo para efectos ilustrativos

Mr. & Mrs. B.J. Martel, Les Jaonnets Farm, St Saviours, Guernsey.

Stephen T. Ringhausen fue un prominente agricultor y horticultor norteamericano que fue corneado a muerte por un toro Guernsey en su finca ubicada a dos millas al este de Jerseyville, Estado de Illinois en USA, el 15 de marzo de 1955. Su cuerpo fue encontrado por uno de sus hijos, quien relató que su padre salió de la casa cerca de 8 AM del martes,  y cuando él regresó de hacer unos pendientes que le había encomendado su padre,  a eso de las 10:30 AM, lo vio tendido en el suelo  como a 100 yardas de su casa. Llamó rápidamente a su madre para pedir una ambulancia. Al investigar, descubrió que su padre estaba muerto. El toro asesino tenía cuatro años y medio de edad,  y al parecer era muy manso. El forense emitió un veredicto de muerte instantánea como resultado de la herida infligida por el toro. El Sr. Ringhausen había nacido en el Condado de Calhoun, Illinois, USA, el 8 de agosto de 1894 y era un hombre muy trabajador y dedicado a su familia. (q.e.p.d)

MIROSLAVA STERNOVA (1926 - 1955)

Ocho días después de la boda del matador de toros Luis Miguel Dominguín con la actriz italiana Lucía Bosé, aparece muerta por ingesta excesiva de barbitúricos, el 9 de marzo de 1955, la afamada actriz Miroslava Stern y la prensa mexicana señala la relación entre estos hechos como causa aparente del suicidio de la actriz. Luis Miguel, ajeno a ello,  contaba su versión de los hechos en la obra de Andrés Amorós (Luis Miguel Dominguín, el número uno). «Hacía tiempo que habíamos quedado como amigos. Pocos días después de mi boda con Lucía, me envió un pequeño paquete con la mitad de una moneda mexicana de oro que le había regalado y de la que yo guardaba la otra mitad».

 

Ver biografía completa de la artista en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Miroslava_Stern

LAS VÍCTIMAS DE HUNUCMÁ, EN YUCATÁN, MEXICO (XXXX - 1955)

“Descanso de la Cuadrilla”
Obra del pintor Sevillano
José Villegas Cordero (1844-1921)

Refiere el docto cronista taurino (LRQ), en las leídas efemérides taurinas de la página de Internet, Campo Bravo-México, de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL),  que el 13 de febrero de 1955 se derrumba parte de la plaza de toros de Hunucmá, en el estado de Yucatán, en México, durante una novillada que en toreaban Alfredo Sosa y Carlos Hube con resultado de varios muertos y heridos.

PEPÍN JIMÉNEZ (XXXX - 1955)

Pepín Jiménez
(Foto Iglesias) El Ruedo
De la hemeroteca de don Rafael Gómez Lozano

El 4 de diciembre de 2014, recibí una amable carta de don Rafael Gómez Lozano, propietario del Blog enciclopédico en Internet: "Toreros Mexicanos", quien me allega una digitalización del Semanario Gráfico de los Toros "El Ruedo", número 568, del 12 de mayo de 1955, donde refieren en su página 24, que en Chiclana ha fallecido el novillero Pepín Jiménez, que el pasado domingo sufrió un accidente de moto cuando regresaba de realizar faenas de tienta en la finca Jandilla, en Alicante, y que se encontraba hospitalizado en el Provincial de Alicante. Cuando se agravó, el martes por la mañana, fue trasladado a su domicilio en Chiclana, donde falleció poco después, rodeado de sus familiares. El acto del sepelio se efectuó ayer, miércoles, en Chiclana. Descanse en paz el infortunado muchacho, que ha visto cortadas en flor sus ilusiones de gloria por la muerte en edad temprana. Dios tenga piedad de su alma. A sus familiares, amigos y admiradores hacemos patente nuestro sentido pésame.