Los toros dan y quitan

RICARDO TORRES (1914 - 1953)

Foto cortesía de don Rafael Gómez (Dientefino)
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Ricardo Torres, matador de toros azteca que murió en accidente carretero el 4 de agosto de 1953 en Méjico. (Fuente: Hemeroteca del Diario ABC de Madrid del 9 de noviembre de 1976).

Refiere el eminente cronista taurino, don Abel Muriño Adame, en su brillante página de Internet, “Historia del Torero”, que el lidiador Ricardo Torres << nació en Jasso, estado de Hidalgo (Méjico), el 14 de agosto de 1914. Vino a España en 1934 y se presentó en Madrid como novillero el día 15 de abril, para matar reses de Clairac, con Miguel Palomino y su compatriota Lorenzo Garza. Hasta que el día 7 de junio siguiente le cogió e hirió gravemente en la misma plaza el toro “Jabato”, de Coquilla, su labor fue muy notable; pero luego, el recuerdo de aquel percance le hizo retroceder. Ya no tenía tanto lucimiento lo que ejecutaba. ¡Se ha repetido tanto el mismo caso!... No obstante, se determinó a tomar la alternativa, la cual le otorgó Marcial Lalanda en Barcelona el 16 de septiembre del mismo año al cederle un toro de don Julián Fernández, en cuya corrida fue Antonio Posada sugundo matador. Después del ascenso, toreó en aquel año tres corridas más. Hizo la siguiente campaña invernal en Méjico; al volver aquí en 1935 no toreó más que siete corridas, una de ellas la del 12 de abril en Madrid para que “Valencia II” le confirmara la alternativa con toros de Pallarés en presencia de José Amorós y Pepe Gallardo; la guerra de España le hizo trasladarse a América; el Perú, Venezuela, Colombia y, finalmente, Méjico le vieron torear de 1936 a 1938; renunció a la alternativa, sin mejorar por eso su fortuna; la volvió a tomar en la metrópoli de su país el 10 de diciembre de 1939 de manos de José Ortiz; pero ya no tenía nada que hacer. En el despeñadero de la adversidad, no paró hasta que encontró la muerte en un accidente de automóvil con fecha 4 de agosto de 1953. "


Cortesía del historiógrafo taurino José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

En las efemérides taurinas del 3 de agosto de la acreditada página de Internet, "Suerte Matador", del distinguido historiador, don Adiel Armando Bolio, refiere que en 1953 muere en México Distrito Federal el matador de toros Ricardo Torres, a consecuencia del accidente automovilístico que sufrió cinco días antes, cuando viajaba de Matamoros a Ciudad Victoria, Tamaulipas, México.

En las efemérides taurinas del afamado historiógrafo y escritor, Luis Ruiz Quiroz, que publican en la página "Campo Bravo-México" de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), refiere que: El 29 de julio de 1953, Ricardo Torres sufre gravísimo accidente de carretera en el estado de Tamaulipas del que moriría días después.

Refiere "don Víctor", el cronista madrileño coetáneo que mantiene en la Red el Blog taurino "A los Toros", que el 4 de agosto de 1953 falleció el diestro mejicano Ricardo Torres a consecuencia del accidente de automóvil que sufrió en la carretera de Matamoros a Ciudad Victoria, Tamaulipas, México. Nació el 14 de agosto de 1914 en Jasso, estado de Hidalgo. Se presentó en Madrid como novillero el día 15 de abril de 1934 junto a Miguel Palomino y Lorenzo Garza. Tomó la alternativa en Barcelona de manos de Marcial Lalanda el 16 de septiembre del mismo año, se lidiaron toros de Julián Fernández y Antonio Posada actuó de testigo. El 12 de abril de 1935 Victoriano Roger (Valencia II) se la confirmó en Madrid con toros de Pallarés, en presencia de José Amorós y Pepe Gallardo. Renunció a la alternativa y viendo lo poco que toreaba en el escalafón inferior la volvió a tomar en México el 10 de diciembre de 1939, José Ortiz le cedió el toro "Relicario" de la ganadería de Lorenzo Garza con Paco Gorráez como testigo.

JUAN ANTONIO GÓMEZ CALVO (1913 - 1953)

"El Ruedo" - Semanario gráfico de los toros, Número 485, del 8 de octubre de 1953
Cortesía del historiador D. Rafael Gómez Lozano
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Banderillero del que sólo contamos con la referencia de su trágica muerte acaecida en la Plaza de Toro de Logroño, en la que un toro de don Arturo Sánchez de Cobaleda le infringió una  mortal cornada en el vientre la tarde del 21 de septiembre de 1953, cuando alternaba con José Ordóñez y contaba 40 años de edad. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega, de su obra “Víctimas del Toreo”).

Para mayor abundamiento sobre el personaje de la Fiesta, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta”, refiere en adición que, " había figurado en cuadrillas tan importantes como la de Francisco Martín Caro (Curro Caro) , Julio Aparicio y Antonio Ordóñez el madrileño Juan Antonio Gómez Calvo, cuando al hacerlo en la de José Ordóñez, el 21 de septiembre de 1953, en el coso de Logroño, es corneado gravemente en el vientre por un astado de la vacada de Arturo Sánchez y Sánchez. Tras una transfusión de sangre se le conduce al Sanatorio de Toreros, en Madrid, donde fallecería el siguiente 4 de octubre de 1953. "

El 4 de septiembre de 2014 recibí una amable carta del historiógrafo taurino Rafael Gómez Lozano, quien mantiene en la Red el Blog taurino "Toreros Mexicanos", donde me allega la digitalización de la revista "El Ruedo" - Semanario gráfico de los toros, Número 485, del 8 de octubre de 1953, donde refiere D. Francisco Narbona que: La capilla del Sanatorio de Toreros se ha convertido en un jardín. Coronas de flores, con lazos negros y sentidas dedicatorias, rodean el féretro donde yace sin vida el infortunado Juan Antonio Gómez. Un sacerdote está rezando cuando e1 periodista se asoma. Parientes y amigos del banderillero muerto hacen su guardia postrera. Apenas suena el leve rumor de la oración, dicha sin voz, del llanto contenido a duras penas...; Al fin, alguien avisa: "Ya es la hora." Sobre el cadáver de Juan Antonio caen las últimas flores. El féretro queda cerrado y, a hombros de varios amigos, sale por la galería hacia el jardín que preside la estatua de Ricardo Torres, "Bombita. Una multitud silenciosa aguarda fuera. . Poco después la comitiva se pone en marcha hacia el cementerio de la Almudena, donde el pobre Juan Antonio va a recibir cristiana sepultura. Entre la muchedumbre van muchos toreros y aficionados. Los "Cagancho", Julio Aparicio, César Girón, "Jumillano", Jaime Malaver, Pepe Dominguín, Dámaso Gómez, Paquito Muñoz, Manolo Cano, Antonio y Curro Caro..., y Manolo Morán, Fernando Gago, Pardal, Escanciano, Juan de Lucas, el crítico de Radio Nacional Antonio García Ramos, Capdevila, " Tilu". Las coronas casi o cultan el coche en que van. Las hay del Sindicato Nacional del Espectáculo, de la Asociación y del Montepío, de los hermanos Ordóñez (íntimos del torero muerto, pero ausentes hoy, por tener que torear en Colmenar), de César Girón, de Gago y de Pardal, de Curro Caro... En la presidencia del duelo van, con los hermanos del finado, Vicente Pastor y el jefe nacional del Sindicato del Espectáculo. La multitud camina por la calle Bocángel, hacia Alcalá. Antes de llegar a la populosa vía se organiza el desfile de cuantos han acudido al entierro ante la familia doliente. Después, el coche funerario, seguido de numerosos vehículos, emprende el camino del cementerio. Queda a la izquierda el redondel de las Ventas, hoy en silencio, sin bulla; con unos carteles medio arrancados....

Al margen de la Fiesta de toros, donde -su pundonor y habilidad se imponían, Juan Antonio Gómez Calvo era un muchacho excelente. De familia acomodada -tienen un comercio en la calle de Torrijos-, comenzó estudios que no terminó. Pudo más su afición. Pero nunca tuvo ambiciones excesivas. No quiso ser matador. Se conformó con el oficio de banderillero. En sus principios fue con Julio Aparicio. Después estuvo con Antonio Ordóñez. Esta temporada, al abandonar Checa la cuadrilla de Pepe Ordóñez, oc upó su puesto. Pero, al margen del riesgo de los toros, Juan Antonio era un muchacho refinado, amable, con extraordinaria afición al dibujo. ("Tilu" me dice, cuando vamos camino del cementerio, que conserva algunos dibujos de Juan Antonio. "Un día -cuenta "Tilu"- me dijo en broma que era capaz de hacerlo mejor que yo,... Y, en efecto, trazó unos diseños con motivos taurinos muy acertados.") Tenía Juan Antonio treinta y nueve años. Y era ésta la primera vez que sufría una cogida de importancia. En tantos años de profesión los toros le habían respetado.

La cogida que ocasionó la muerte de Juan Antonio tuvo por escenario la Plaza de Logroño. Fue el 21 de septiembre. Ese día toreaba el desgraciado subalterno a las órdenes de Pepe Ordóñez, benjamín de la dinastía creada por "E1Niño de la Palma". El cartel lo formaban, además del aludido diestro "Chicuelo II" y Antonio León. Los novillos pertenecían a la ganadería salmantina de don Arturo Sánchez y Sánchez, de Pedrecillo de los Aires. Esta ganadería, en la que se mezclan sangre de las vacadas de Trespalacios, de Cunha, de Mihura, de Infante da Cámara..., fue adquirida por D. Mati as Sánchez Cobaleda, que a su vez la cedió a su hijo al morir. El desgraciado percance ocurrió durante la lidia del segundo novillo .Juan Antonio Gómez resultó cogido al banderillear. Aunque el accidente fue muy aparatoso, nadie creyó, al ver que el diestro ganaba la enfermería por su pie, que la herida fuera de tanta gravedad. Sin embargo, dos semanas después moría en e1 Sanatorio de Toreros a consecuencia de la cornada. El parte facultativo dado en la enfermería de la Plaza Logroñesa acusó ya la extrema gravedad del herido. Juan Antonio tenía una herida penetrante en la región lumbar izquierda, con dos trayectorias, una ascendente, hacia la fosa renal, que interesaba masas musculares y aponeuróticas, y otra hacia atrás y adentro, que afectaba planos musculares aponeuróticos, con fractura conminuta del hueso Ilíaco y adherencias de grasa retroperitoneal. En la misma enfermería, y posteriormente en la clínica de "Santa Cruz, de Logroño, le fueron practicadas dos intervenciones quirúrgicas y una transfusión de sangre, y como se viera que el herido, experimentaba cierta mejoría, se dispuso su traslado al Sanatorio de Toreros, de Madrid. El sábado 26 ingresó Juan Antonio en dicha clínica, quedando al cuidado del doctor don Enrique Castillo, segundo médico de la enfermería de la Plaza madrileña, el cual apenas se hizo cargo del herido se vio precisado a practicar con toda urgencia una nueva transfusión de sangre. Durante los días que siguieron, tanto el doctor Giménez Guinea como el doctor Castillo lucharo n denodadamente, con todos los recursos de la ciencia, para salvar la vida del infortunado banderillero. Pero las complicaciones surgían a cada momento y el estado de Juan Antonio se fue agravando por horas. Cada vez más postrado, dándose perfectamente cuenta del triste final que le aguardaba, solicitó Los Santos Sacramentos, que le fueron administrados el miércoles día 30. Pareció entonces más tranquilo y hasta experimentó una ligera mejoría, que hizo concebir a los médicos, cierta esperanza. Sin embargo, un inesperado colapso periférico cortó, al mediodía del domingo, la vida del banderillero.

La suerte de cada uno es cosa que viene de allá arriba. . . Pepe Iglesias, torero un día, banderillero hoy, fue testigo de la mortal cogida de Juan Antonio. Él es quien me cuenta interesantes pormenores de la misma. Y resume así: La suerte de cada uno es cosa que viene de allá arriba.... El pobre Juan Antonio jamás pensó que fuera éste su final. Confiaba en su buen oficio. Más de una vez me dijo: "Los toros no cogen más que a los torpes...," — ¿C ó m o fue el percance? — Fue al banderillear al segundo novillo de la tarde. El bicho era bueno, pero después de picado cambió. Se puso mal. Adelantó por el lado izquierdo. Juan Antonio fue a colocar un par en la misma raya del picador. Quiso pasar en falso, y apuradamente colocó una banderilla. Fue entonces cuando el bicho le prendió. Se vio claro que el cuerno se hundía a la altura del riñón izquierdo. Después el bicho se ensañó con él. Yo creo que la herida grave se la produjo en aquel contundente derrote primero. Juan Antonio, cuando le hicieron el quite, se levantó y, sujetándose el brazo, con frecuencia sufría la luxación del hombro derecho, pasó, ayudado por "Remache", a la enfermería. Nadie podía pensar que iba herido de muerte. Cuando al finalizar la lidia, del cuarto toro fui a verle con "Chicuelo II", le estaban operando. Me extrañó que los médicos anduvieran explorándole, bisturí en mano, el vientre; pero, por lo visto, la herida era tan profunda que hacía necesaria tal intervención, — ¿No le vio más? —Sí. Cuando terminó la corrida me fui a la clínica de Santa Cruz, donde había sido hospitalizado el pobre. Hasta las once de la noche no volvió en sí. Yo estaba a su lado cuando, pasado el efecto de la anestesia, pronunció las primeras palabras. Se le notaba decaidísimo como si temiera el trágico desenlace de quince días después. Al día siguiente, a las seis de la mañana, antes de abandonar Logroño, acudí nuevo a la clínica para interesarme por él. Ya no le vería más.


"El Ruedo" - Semanario gráfico de los toros, Número 485, del 8 de octubre de 1953
Cortesía del historiador D. Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

AURELIO PUCHOL ALDÁS "MORENITO DE VALENCIA" (1914 - 1953)

Foto cortesía del Sitio Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador de toros  nacido en Aldaya (Valencia) el 26 de marzo de 1914,  que se presenta como novillero en Madrid el 27 de agosto de 1939 junto con Cecilio Barral, y Luis Mata, frente a novillos de la ganadería de Mora Figueroa. Toma la alternativa en Valencia (España) el 27 de julio de 1941 de manos de Juan Belmonte Campoy  y atestiguando Manuel Martín Vázquez, frente a los toros de la ganadería José de la Cova. En algún momento de su andadura por los ruedos llegó a  tener cierto cartel en Barcelona. Se considera que era un torero muy valiente y completo, pero que faltó personalidad para llegar a ser figura. Después de la alternativa, la dificultad en la búsqueda de contratos en España le llevó a probar suerte en América Latina, viajando hacia aquellas latitudes,  en varias ocasiones. Torero de mucho oficio y largo repertorio, fue gravemente herido en la Plaza de Guayaquil (Ecuador) el 9 de octubre de 1953 (otros cronistas, como Juan José de Bonifaz y d. Juan José Zaldívar Ortega, refieren que fue el día 11 de octubre),  al recibir una cornada en el estómago de un toro de nombre “Cique” de la ganadería de d. Lorenzo Tous, cuando el diestro de rodillas, toreaba de muleta. Relatan las crónicas de la época que un numeroso grupo de nativos que presenciaba la corrida al enterarse de la gravedad de la cogida (puesto que la profunda cornada en el vientre le produjo la salida del paquete intestinal) irrumpieron en aplausos pues creían que la muerte del espada era señal de buena suerte para los espectadores.  Murió el día 11 de octubre de 1953,  por la gravedad de sus heridas. Los restos del malogrado torero descansan en el cementerio de Montjuïc.

Don Juan José de Bonifaz, el ilustre cronista español, refiere de la trágica singladura taurina de este personaje de la fiesta,  que << Aurelio Puchol Aldás (Morenito de Valencia), valenciano de Aldaya, que en algún momento llegó a tener cierto cartel en Barcelona, ciudad en la que residía, marchó a Hispanoamérica en varias ocasiones en busca de contrato, de difícil logro en su patria. El 11 de octubre de 1953 torea en Guayaquil (Ecuador), donde un astado de la ganadería de Lorenzo Tous le propinó una profunda cornada en el vientre, con salida del paquete intestinal, cuando el diestro, de rodillas, toreaba de muleta. Muy poco más tarde expiraba  el espada en la clínica donde urgentemente fue llevado. "


Aurelio Puchol "Morenito de Valencia"
Cortesía de
don Rafael González Zubieta "El Zubi"

Refiere don Rafael González Zubieta "El Zubi", en su visitado Blog Taurino en la Internet: Larga Cordobesa, que: Aurelio Puchol "Morenito de Valencia", fue un matador de toros nacido en Aldaya (Valencia) el 26 de marzo de 1914. Murió con 39 años toreando en Guayaquil (Ecuador), cuando un toro de la ganadería de Lorenzo Tous le propinó una fortísima cornada en el vientre un 11 de octubre de 1953. Aurelio Puchol se formó como novillero toreando en las plazas de la zona de Levante y Cataluña en las que tenía cierto prestigio. Se presenta en Madrid como novillero en agosto de 1939 junto a Cecilio Barral y Luis Mata, aunque antes en Marsella el 25 de octubre de 1936, hizo la pantomima de tomar una falsa alternativa de manos de El Estudiante. Su mejor temporada fue sin lugar a dudas la de 1940, lo que le empujo para decidirse a tomar la alternativa en serio pronto, cosa que hizo en Valencia un 21 de julio de 1941, de la mano de Juan Belmonte Campoy, actuando de testigo Manuel Martín Vázquez, con ganado de Vicente Charro. En 1943 participa en 17 corridas de toros, el año que más actuaciones sumó pues desde ahí su carrera fue descendiendo como un rayo, hasta tal punto que tres años más tarde torea sólo en tres ocasiones. Mal viviendo pasa en España cinco años más, entrenándose durante los inviernos en ganaderías salmantinas, en Matilla de los Caños, hasta que decide marcharse a probar suerte en América. En estos años además tuvo graves percances en los pocos espectáculos taurinos en los que tomó parte, como el ocurrido en Vinaroz en 1942 en que un toro le metió el cuerno por la axila derecha o la cornada recibida en Valencia (Venezuela) en 1949 que le atravesó el muslo. En 1948 el infortunado "Morenito de Valencia" decide irse a América a buscar lo que precisamente su patria le niega: contratos para torear, y lo que son las cosas, ya no volvería más a su tierra pues allí se dejó la vida. Pasa unos años en Colombia y Venezuela toreando con cierto éxito. El 11 de octubre de 1953 lo contratan para torear en la Plaza de Toros de Guayaquil (Ecuador) con ganado de don Lorenzo Tous, y en el segundo de su lote, cuando toreaba de muleta, quiso adornarse dando un pase de rodilla, con tan mala fortuna que el toro le dio una cornada seca en el vientre espectacular con salida de los intestinos. Una cornada tan fea que él público de la plaza quedó muy impresionado, y aunque no se suspendió el festejo, los tendidos comenzaron a quedarse vacíos. La cogida fue tan grave que Aurelio Puchol murió a los pocos minutos de llegar a la clínica donde fue conducido a la carrera desde la Plaza de Toros. Aurelio Puchol "Morenito de Valencia" fue lo que se dice un torero del montón, currante y peleón, que tenía oficio y facilidad para torear pero estaba falto de arte y de esa chispa comunicativa que todos los toreros deben de tener para emocionar al público con sus faenas. Además cometió el grave error de no tomar la alternativa en la Plaza de Madrid, cuestión esta que le cerró mucho las puertas del éxito y le perjudicó de manera evidente en su carrera. Para definir en pocas palabras el estilo de este desafortunado torero, se podría decir que su toreo era vulgar aunque ejecutado con conocimientos y buen sentido, lo que hacia que el resultado fuera poco brillante.

CARLOS SEPTIÉN GARCÍA " TÍO CARLOS " (1915 - 1953)

Carlos Septién García “Tío Carlos”

Cortesía de don Xavier Gonzáles Fisher

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El abogado, político y periodista queretano, Carlos Septién García, más conocido por su alias de “El Tío Carlos”, también firmó en lo taurino como “Don Pedro” y “El Quinto”.  Don Carlos, cubre con su narrativa los acontecimientos taurinos de una etapa que resulta importante para la comprensión del devenir actual de la Fiesta en México, pues entre 1941 y el año de su defunción, tuvo la ocasión de presentar a la afición mexicana una visión más o menos ecuánime – su preferencia por Silverio y por Arruza trascienden a su obra – y desinteresada, de lo que sucedía en las plazas de toros de la Ciudad de México, las principales de esta República. Para alguno o algunos “El Tío Carlos” fue el mejor cronista taurino que ha dado México. (Crónica de don Xavier González Fisher)

 

El 19 de octubre de 1953, fallece en accidente aéreo, al ser invitado dentro de la comitiva periodística que cubriría la inauguración de la Presa Falcón, y el encuentro de los presidentes Eisenhower y Ruiz Cortines. El avión de PEMEX en el que viajaba  junto con el reportero Carlos Violante, también del periódico “El Universal”, y miembros de la Orquesta Sinfónica de México, y que había despegado de Monterrey,  se estrelló contra la sierra de Mamulique. Pocos años antes había dirigido la Escuela de Periodismo, entonces iniciativa de la Acción Católica Mexicana, que ahora, laica y abierta, lleva su nombre. (Fuente: Diario REFORMA)