Los toros dan y quitan

FRANCISCO OJEDA "OJEDITA" (18XX - 1910)

Solo para efectos ilustrativos

Nueva Plaza Monumental Lorenzo Garza en Monterrey, Nuevo León, Méjico.

Foto cortesía de Fermín Téllez Rodríguez

Novillero que en enero de 1910 sufrió grave cornada muriendo a los pocos días.

 

El Maestro Juan José Zaldívar Ortega, en su obra “Víctimas del Toreo”, refiere de este lidiador que <<fue un matador de novillos madrileño, que hacia 1888 comenzó a trabajar como tal en Plazas de Toros de tercer orden. Logró hacerlo en la Plaza de Toros de Madrid el 8 de septiembre de 1889, sin que su actuación fuera relevante. Marchó a  México, domiciliándose allí y desarrollando allí su actividad taurina. Toreando en la Monumental Plaza de Toros de Monterrey (en el estado mexicano de Nuevo León*), en enero de 1910, un toro de la ganadería de Tepeyahualco le dio una cornada al entrarle a matar, a resultas de la cual falleció a los pocos días. "

 

(*) Lo refiere Zaldívar Ortega como estado de Coahuila, pero lo correcto es Nuevo León, por ahí encontrarse situada la ciudad de Monterrey.

 

Por su parte,  el afamado cronista taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra cita en su obra “Vícitimas de la Fiesta”,  que << llevaba más de 20 años peleando con los novillos el espada Francisco Ojeda (Ojedita), e, incluso, había realizado su presentación en Madrid, sin que la fortuna le hubiera acompañado en demasía. Marchó a México en busca de ajustes y al intervenir en una corrida celebrada en enero de 1910 en la ciudad de Monterrey, es corneado por un cornúpeta de la ganadería de Tepeyahualco, muriendo pocas fechas más tarde en dicha localidad. "

Refieren en la página de Internet "Monterrey Taurino", que esta plaza de toros Monterrey antigua, donde acaeció la tragedia, fue inaugurada el 16 de febrero de 1908, con una corrida de la ganadería de "Malpaso" para los diestros, Rafael Gómez "El Gallo" y Enrique Vargas "Minuto", y estaba ubicada donde hoy es la calle Porfirio Díaz, casi con calle Ruperto Martínez, habiendo sido construida por el Ing. Alfredo Giles a un costo de $60,000 Pesos, y tenia cupo para siete mil personas. La plaza de toros "Monterrey" fue demolida en 1929, dejando una época gloriosa para la historia de la añosa Sultana del Norte cuya primera fundación se remonta al año de 1592. Ahí por la calle Porfirio Díaz frente al Hospital San Vicente, aun puede notarse lo que serian los medios del ruedo, pues las casa fueron construidas tal vez sin saberlo, respetando la forma de la plaza, ahora formando el patio central de una tranquila y típica vecindad. Fuente: http://monterreytaurino.blogspot.com/

NARCISO TEJEDA "LA BORREGUITA" (18XX - 1910)

Solo para efectos ilustrativos
“Capea”
Eugenio Lucas Velázquez (Madrid ,1817-1870)

Narciso Tejeda, banderillero mexicano que empezó toreando en una cuadrilla de niños toreros, distinguiéndose desde un principio más dando el salto de la garrocha, cosa que hacía con gran limpieza, que poniendo banderillas. En el mes de febrero de 1910, actuando en la Plaza de Toros de Sombrerete (Zacatecas, México), un novillo de la vacada de Guantanamé (Guanitapé) le cogió y volteó aparatosamente, causándole tan graves heridas que falleció a consecuencia de ellas el 14 de marzo siguiente. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el célebre escritor taurino,  refiere de su suerte que << en la mexicana plaza de toros de Sombrerete Zacatecas, sufriría serias lesiones el azteca Narciso Tejeda (la Borreguita), propinadas por un astado de la ganadería de Guatinapé. El suceso ocurrió el 8 de febrero de 1910 y la muerte le llega el 14 del siguiente mes de marzo de 1910. "

El erudito Andrés Villatoro lo señala en su "Antología Mexicana" como: NARCISO TEJADA (La Borreguita) y dice de él: << Banderillero muy hábil en la suerte del salto de la garrocha. Sus comienzos como banderillero fueron en una cuadrilla juvenil. El 8 de febrero de 1910, en la plaza de Sombrerete (Estado de Zacatecas, en México), un toro de Guanitapé lo cogió, produciéndole tan graves lesiones que a consecuencia de ellas falleció el 14 de marzo siguiente.>>

Refieren en las efemérides de la página de Internet: Campo Bravo-México de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia que el 6 de febrero de 1910, el banderillero Narciso Tejeda "La Borreguita" sufre mortal cornada en Sombrerete por un toro de Guatimapé de la que moriría dos meses después. (LRQ)

RAFAEL MOLINA MARTÍNEZ "LAGARTIJO CHICO" (1880 - 1910)

Cortesía del Sitio Web: http://.historiadeltorero.com

Matador de toros, nacido en Córdoba el 16 de julio de 1880, falleció en la misma ciudad el  8 de abril de 1910, a los 30 años de edad, tras torear 296 corridas y estoquear 735 toros. El 30 de agosto de 1908, en la Plaza Real de El Puerto de Santa María, “Lagartijo chico” recibió una cornada al entrar a matar. "Breve fue, pues, la vida de “Lagartijo chico”; brevísima su vida torera. Pese a ello no hubo en su época un diestro más querido." Todavía a finales del siglo XX siguieron las simpatías acompañando su recuerdo.

 

Parecía, según dicen, "que se movía en la plaza con pereza moruna, como si cumpliese un deber penoso, como si, poco asequible a gloria y aplausos y poco sensible a censuras y silbas, esperase calmosamente a que terminara la función para marchar al lado de los suyos, a su vida tranquila y oscura cordobesa, a la morisca vida más de hogar que de calle y más de campo que de ciudad." ¡Vaya usted a saber de qué presentimientos estaban cargadas las baterías anímicas de su cerebro! Sin embargo, cuando el torero se erguía, como en el despertar de un profundo sueño, o como si por súbitos cambios de carácter, los aplausos de otros motivaran en él una emulación dormida; cuando surgía el torero del reposado, elegante, sobrio, y con la tremenda dificultad de la sencillez artística de su capote, sus pases de muleta adornados, sin desplantes de ningún tipo, eficaces en ahormar la cabeza de las reses, quitándoles defectos y resabios, y cuando entraba a herir sin ventajas ni escurrideras, dando aquellas medias estocadas lagartijeras o hundiendo hasta la barra los aceros con la pujanza del matador de toros de verdad, entonces los públicos electrizados –don José María de Cossío-, ante el mérito de lo felizmente realizado, acoplaban las simpatías heredadas del hombre con los méritos del artista, y las ovaciones eran estruendosas, formidables, más grandes que las que recibieron sus colegas contemporáneos. Entonces se dibujaba una ligera sonrisa de satisfacción en el rostro grave y pensador de Rafael Molina Martínez; daba la vuelta al redondel con señorío, lentamente, sin batimanes, ni monterazos, ni combamientos de cuerpo, ni pretenciosas cursiladas de saludos de salón, y al acallarse la ovación, rápida e intensa, tornaba a su seriedad, tal y como en todo lo hizo Manuel Rodríguez (Manolete), y a su habitual indolencia; parecía apoderarse de su cuerpo el desmadejamiento… y solía estar mal en el toro siguiente. En Madrid le dijo uno de sus entusiastas, ganadero de reses bravas, al señor Cossío: “Ha muerto el único que hoy tenía tipo de torero”. Esta opinión escribió de Rafael Molina Martínez “Lagartijo chico”  El bachiller González de Ribera. ¿No respondería aquella indolencia, aquella apatía del torero al tormento de la consuntiva enfermedad que acabó con él? Indudablemente que sí.

 

La página web “Historia del Torero”, nos cuenta una versión distinta al referir que: << Primeramente se apodó Lagartijo-chico, pero en cuanto tomó la alternativa se quitó en Lagartijo solamaente, apodo que hizo célebre su tío carnal Rafael Molina y Sánchez. Vino al mundo en Córdoba el 16 de julio de 1880, y el ambiente familiar hizo que la vocación germinara en él inmediatamente; halló cuantas facilidades pudiera apetecer para no hallar tropiezos en el camino, y empezó la profesión formando con Machaquito la pareja de matadores de una cuadrilla de Jóvenes cordobeses, la cual se presentó en Madrid el 8 de septiembre de 1898, obtuvo un feliz éxito y se puso de moda inmediatamente. Después de realizar brillantes campañas como novilleros en los años 1899 y 1900, se anunció la alternativa de los dos en el coso madrileño para el día 16 de septiembre del segundo de dichos años; hubo sorteo (improcedente) para determinar cuál de los dos habría de ser el primero en recibir los trastos, sin tener en cuenta que “Machaquito” venía actuando delante de “Lagartijo”, y como la suerte favoreció a éste, pasó aquél a ocupar el segundo puesto. La corrida en cuestión fue de ocho toros del duque de Veragua, y si a “Lagartijo” le cedió los trastos Mazzantini, a “Machaquito” se los cedió Emilio “Bombita”. El toro de la alternativa de Lagartijo llamábase “Jardinero” y era negro bragado. Buen torero fue este sobrino de “Lagartijo el Grande; cuando abría el frasco de la solera cordobesa (lo de solera empezó a decirse entonces), se paladeaba el buen arte; pero arraigó en él una negligencia, un abandono tal, que sólo de vez en cuando lucía sus envidiables aptitudes. ¿Falta de valor? ¿Carencia de voluntad? El caso es que fue perdiendo terreno y que a su abulia hubo que agregar su nada envidiable estado de salud, como consecuencia de los fuertes varetazos que de un toro de Miura sufrió en Zaragoza el 14 de mayo de 1908. A causa de aquel percance, se presentó la tuberculosis; el año 1909 lo pasó buscando inútilmente alivio en las aguas medicinales, y el 8 de abril de 1910 dejó de existir en Córdoba. "

JUAN JIMÉNEZ BELMONTE "MORENITO " (1874 - 1910)

Cortesía de
http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Banderillero nacido en Almería el 27 de septiembre de 1874, y que falleció en 1910 a los 36 años de edad. El 10 de abril de 1910 se verificó en la Plaza de Toros de Santa Ana de Livramento (Brasil), una corrida de toros, en la que intervinieron como espadas Julio Martínez (Templaíto) y un diestro apodado “el Príncipe”: El quinto toro, de nombre “Vencedor”, de pelaje negro, de don Anastasio Martín, que había sido lidiado por las huestes de Antonio Fuente en la Plaza de Toros de la Unión, de Montevideo, el 28 de noviembre de 1909, peleó bravamente en el primer tercio, al ponerle Juan Jiménez un par, resbaló al tratar de refugiarse en el burladero y cayó contra la barrera, alcanzándole el toro y le hirió mortalmente, dejando de existir a las pocas horas. Unos días antes de la citada corrida escribió estas líneas tristísimas a un íntimo amigo: "Estoy enfermo y siento la nostalgia de mi tierra; presiento algún accidente funesto, y, antes de que pueda realizarse, quiero volver a Málaga, donde mi anciana madre lleva amargamente mi ya larga ausencia."  Juan Jiménez Belmonte fue uno de tantos humildes rehileteros que vivió malamente y murió como los mejores, con una inmensa dignidad; pero, además y, desgraciadamente, el destino cruel no le permitió regresar a su entrañable Málaga. En 1890 comenzó a torear, y figuró como banderillero en una cuadrilla de niños toreros, tan frecuentes en aquellos tiempos por toda Andalucía. Varios años trabajó sin cuadrilla fija y, por tanto, sin seguridad para su sustento, y se marchó a América, como tantos otros, con la esperanza de más gloria y dinero. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra refiere de este rehiletero, que << en mala hora embarcó para América el almeriense Juan Jiménez Belmonte (Morenito), ya que por aquellas tierras no solo no alcanzaría prestigio y fortuna, sino que le esperaría la muerte. Participa el 10 de abril de 1910 en un festejo que tiene lugar en Santa Ana del Livramento (Brasil) y al parear a “Vencedor”, de la divisa de Anastasio Martín –res que ya había sido toreada tiempo atrás en Montevideo (Uruguay)-,es alcanzado por el cornúpeta , que le produce tan importantes heridas que expira pocas horas más tarde."

Solo para efectos ilustrativos


Punto donde convergen las ciudades de Santa Ana de Livramento (Brasil) con la ciudad de Rivera (Uruguay). Se le conoce como la “Frontera de la Paz”,  porque sus habitantes transitan libremente entre ambos países hermanos.
Cortesía del Sitio Web: http://.yuglo.com

RAFAEL ALONSO BERTOLI "EL CHATO" (1862 - 1910)

Rafael Alonso Bertoli "El Chato"
De la hemeroteca de don José Antonio Román Romero

Picador, nacido en el pueblo de la sierra norte de Cádiz, falleció el 3 de junio de1910, con la luz de la razón extraviada, muy seguramente como consecuencia de los golpes recibidos en la cabeza en el desempeño de esta dura profesión. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega).

De esta inobjetable víctima de los toros cita don José Antonio Román Romero, el historiógrafo taurino español radicado en México en su visitado Blog en Internet "De Hombres Toros y Caballos".- Hijo del teniente de la Guardia Civil don Ramón Alonso Mayoral y de doña Casilda Berta fue el picador Rafael Alonso y Bertoli, "El Chato", nacido en Olvera (Cádiz) el día 11 de septiembre de 1862; cuando tuvo edad para dedicarse a alguna ocupación comenzó a trabajar en el oficio de cerrajero, por el que, desde luego, no manifestó inclinación alguna; pero, en cambio, mostró grandes deseos de ser torero de a caballo, consecuencia, sin duda, del mucho entusiasmo que desde niño sintió por la equitación, tal vez por practicarla desde su más temprana edad en el cuartel donde habla nacido. Residió casi siempre en Sevilla, y la protección recibida del excelente picador Manuel Bastón le facilitó el aprendizaje, pues por recomendación suya empezó a picar en las novilladas en 1881, cuando apenas con-taba diecinueve años. Las primeras corridas serias las toreó a las órdenes de Manuel Fuentes, "Bocanegra"; se presentó en Madrid, agregado a la cuadrilla del "Espartero", en la Segunda Corrida de Beneficencia del año 1886, celebrada el 19 de septiembre ("Frascuelo", Ángel Pastor, Mazzantini y "El Espartero", con cuatro toros de don Antonio Hernández y otros cuatro de don Enrique Salamanca) ; al final de aquel año formó parte de la plantilla de picadores de Fernando Gómez, "El Gallo"; en el invierno de 1887-88 estuvo con "Guerrita" en La Habana, Cuba, y cuando, al terminar la temporada de 1890, separóse "Badila" de la cuadrilla de Mazzantini, le reemplazó éste con Rafael Alonso.

Con figura brava y briosa, valiente y hábil delante del toro, picador bien enterado y dotado de gran voluntad, en el año 1891 se colocó en primera línea, formando con "Agujetas", "Badila" y "Pegote" el más lucido cuarteto de varilargueros que hubo en la última década del pasado siglo. Junto a Mazzantini hizo sus mejores campañas; no le abandonó hasta que tan famoso estoqueador dejó la profesión, y quince años en una cuadrilla tan señalada como la de don Luis representan un ejercicio muy considerable, una actividad fecunda y bien trabada que los aficionados de su tiempo estimaron en cuanto valía. Dicho Mazzantini le profesó siempre gran cariño y llegó a tener con él las mismas consideraciones que si de un individuo de su familia se tratara, a las que correspondió "El Chato" con el cariñoso respeto que se puede guardar a un hermano mayor.

Frecuente era en aquel don Luis Mazzantini y Eguia, tan ampuloso y amigo de todo ripio en la conversación, llamarle con acento entre humorístico y solemne: ¡Señor Alonso...! Al retirarse el repetido matador guipuzcoano ingresó "El Chato" en la cuadrilla de Antonio Montes; a mediados de la temporada de 1906 pasó a la del "Algabeño", en la que también permaneció poco tiempo, y después se esfuma, deja de estar en circulación, como si a un picador de tan aventajadas partes como él le tuvieran reservada los hados una nueva vida, pero es que en la del buen Rafael Alonso coincidió el eclipse con la iniciación de una crisis que habría de tener lamentable solución. Aparte de sus condiciones de artista, tan elogiadas por todos sus contemporáneos, decian cuantos llegaron a cultivar su trato que era muy simpático y uno de los hombres más honrados que podían encontrarse, además de, tener una gracia muy acusada y personalísima que le granjeó el cariño y la amistad de personas de clase elevada, pues hay que advertir que Rafael Alonso fue hombre culto, de una cultura relativa, claro está, pero con rasgos característicos que a veces le hacían filosofar ingeniosamente a su manera.

El defecto de su apéndice nasal contribuía principalmente a hacerle, físicamente, feo de verdad, y él era el primero en hacer alarde de tal fealdad diciendo que no habla "hombre más feo y de cara más rara en España y América". De modo es que, "a confesión de parte..." Hombre ahorrador y de vida metódica, consiguió reunir, si no una gran fortuna, el capital necesario para poder pasar una vejez serena; pero la fatalidad no le permitió disfrutar lo que con tanto peligro fue acumulando como laboriosa hormiga. Como todos los picadores de su tiempo, sufrió muchas y fuertes caídas, y entre sus percances de mayor importancia, o que mayor resonancia tuvieron, debemos señalar el de su cogida en Madrid el 31 de mayo de 1896. Se celebraba la Undécima Corrida de Abono, con los diestros Mazzantini, Reverte y "Algabeño" y seis toros del duque de Veragua para picar al segundo de éstos, llamado "Sereno", (sardo por la cara, por la capa negro, bien colocadito, con el cuerpo lleno, bonito de estampa y fino de remos), según escribiera un revistero de tal corrida formaron la tanda "Agujetas" y "El Chato": y al poner éste la segunda vara cayó al descubierto.


Rafael Alonso Bertoli "El Chato"
De la hemeroteca de don José Antonio Román Romero

El toro, pegajoso, hizo por el bulto y le corneó varias veces, sin que los matadores pudieran evitarlo, a pesar de acudir solícitos al quite, y recurrir Mazzantini al coleo, y el resultado fue que Rafael Alonso sacó del trance una herida de ocho centímetros, en la región axilar, y otra de tres en la cara interna superior del brazo izquierdo, de cuyo percance se habló mucho por coincidir con el que el mismo toro ocasionó al valiente y popular "Reverte", al recetar éste una gran estocada. El notable picador tuvo muy lamentable fin; los muchos porrazos sufridos desde su juventud le llevaron a un estado de propensión a las alucinaciones, a los estados patológicos del espíritu, hasta hacerle perder la razón y llevarle a un estado que inspiraba verdadera lástima a todos los que le habían conocido siempre de buen humor, siempre con una frase de gracia en los labios, y, completamente loco, dejó de existir, en Sevilla, el día 3 de junio del año 1910.

MANUEL CUADRADO "GORDITO " (XXXX - 1910)

Solo para efectos ilustrativos
“Suertes de Rejoneo” (1945)
Obra del pintor Andrés Martínez de León (Coria del Río, Sevilla, 1895-1978)

Banderillero que el 14 de agosto de 1910, en la plaza de San Luis Potosí (México),  sufrió una cornada de 10 centímetros en la región isquiorectal derecha, de funestas consecuencias, pues falleció tres días después.

El maestro Juan José Zaldívar Ortega refiere de este lidiador, que << Manuel Cuadrado (Gordito), banderillero natural de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), que trabajó en la corrida celebrada en la Plaza de Toros de San Luis Potosí el 14 de agosto de 1910, en la que sufrió una cornada mortal por un toro de Guantanamé, de 10 centímetros de profundidad en la región isquiorectal derecha, de funestas  consecuencias. Su campo de actividad fue México, aunque no se sabe si era español o mexicano. El picador José Cerón (Conejo) trabajó en la citada corrida. En ella alternaron los espadas Diego Rodríguez (Silverio chico) y Eduardo Leal (Llaverito). Hijo de padres labradores, a los 10 años Manuel Cuadrado ya ayudaba a su progenitor en las faenas del campo. A los dieciocho años pasó a trabajar a las salinas de San Carlos, y un día acompañó a unos amigos a un herradero y toreó un becerro magistralmente. Se hizo miembro de una sociedad taurina constituida en Sanlúcar, interviniendo en las novilladas que se celebraban con frecuencia en dicha ciudad y además acudía a las capeas de los pueblos. En la antigua Plaza de Toros de Cádiz vistió por primera vez de luces, hacia el año 1883, tomando parte como banderillero en una vacada, y tan afortunadamente que fue muy aplaudido. Dedicado plenamente al toreo, en 1884 embarcó para La Habana con José Machío, permaneciendo con él hasta 1888, en que ambos regresaron a España y en cuya cuadrilla figuró como uno de los primeros banderilleros; y recorrió en Cuba con su jefe toda la Isla, dejando muy buen cartel en las Plazas de Toros de Matanza, Sagua la Grande y San Antonio de los Baños. En la de esta última mató un toro por primera vez, y del público de La Habana se despidió matando cuatro novillos admirablemente. Pasó a México y en algunas de sus plazas se presentó como matador –tal vez en la Plaza de Toros San Pedro en Zacatecas-, y como banderillero a las órdenes de Vicente Ferrer, en la de Veracruz. Luego se incorporó a la cuadrilla de Cayetano Leal, en la que permaneció dos años. Luego toreó junto a Manuel Caballero y a Vicente Ferrer, y acompañó a éste a Guatemala, donde fue gravemente herido en la sexta corrida de las veinte en que había tomado parte. Restablecido, volvió a España y toreó varias veces en la plaza de toros de El Puerto de Santa María (Cádiz) a las órdenes de Luis Mazzantini. En algunas Plazas de Toros de la Península alternó como matador de toros con Potoco y el Loco. Marchó a La Habana nuevamente con Manuel Hermosilla, y su labor de banderillero produjo grandes entusiasmos. Vuelto a España, toreó dos novilladas, una en Cádiz y otra en Trebujena, alternando con Bombita y (el Pipa). En 1894 visitó por tercera vez La Habana en la cuadrilla de Manuel Hermosilla; trabajó con él algunos meses, y luego con el Ecijano. Con éste espada pasó a México como banderillero, pero mató toros en varias plazas: en las de Puebla de los Ángeles, Toluca y León (Guanajuato). Se desenvolvió, pues, principalmente por las plazas de América. "

De él cita, don Juan José de Bonifaz, el cronista, que fue << más conocido en los coliseos hispanoamericanos que en los españoles, el sanluqueño Manuel Cuadrado (Gordito), que durante años compaginó las funciones de novillero con las de peón y banderillero, caería para siempre al intervenir en el festejo que se celebró en San Luis Potosí (México) el 14 de agosto de 1910. Un astado de la ganadería de Guadané le cogió en tal fecha y como resultado de las lesiones sufridas expiró el día 17 del mencionado mes de agosto de 1910. "

En el apartado de efemérides de la acreditada página de Internet de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia en México (ANCTL), refieren que el 14 de agosto de 1910, <<El banderillero español Manuel Cuadrado "El Gordito" sufre mortal cornada en San Luis Potosí por un toro de Guanamé de la que moriría tres días después en corrida que torean Diego Rodríguez "Silverio Chico" y Eduardo Leal "Llaverito">>, lo que viene a aclarar el nombre correcto de la ganadería del toro asesino.

JOSÉ GALLEGO MATEO " PEPETE III " (1883 - 1910)

Foto cortesía de
http://www.laverdad.es/murcia/v/20100907/sociedad_murcia/cien-anos-muerte-pepete-20100907.html

Su nombre era José Gallego Mateo pero, acaso por capricho, se anunció en los carteles como “José Claró”. Había nacido en Sevilla el 19 de marzo de 1883. Lo cierto es que causó gran revuelo en su presentación de alternativa el 28 de septiembre de 1905 ante sus paisanos, que vieron en él poco menos que una promesa cierta del toreo; tenía el hombre, desde luego, buenas cualidades artísticas y no andaba falto de valor. Pero no le respondían las facultades físicas. No obstante, se presentó en Madrid el 11 de mayo de 1905 para actuar en una novillada de ocho reses --la mitad del hierro de Veragua y la otra mitad de Bañuelos, alternando con “Regaterín”, Bienvenida y “Angelillo”. Y aquel mismo año, el 28 de septiembre, se hizo matador de toros en Sevilla, en una corrida de Murube, apadrinado por “Bonarillo” y como testigo Ricardo “Bombita”, doctorado que confirmó el 27 de mayo de 1906 en una corrida de beneficencia en la que Antonio Moreno “Lagartijillo” le cedió un toro de Veragua, figurando también en el cartel Antonio Fuentes y Antonio Montes.

Fue “Pepete III” muy castigado por los toros, pues durante cinco años que permaneció en la categoría superior sufrió nada menos que siete cornadas graves y, como trágico epílogo, la hórrida cogida postrera que le propinó en la Plaza de la Condomina de Murcia, el 7 de septiembre de 1910, el toro de nombre “Estudiante” y negro de capa, que abrió plaza, de la dehesa de Parladé, durante un quite al salir de la segunda vara, y  que fue causa de su muerte media hora después en la enfermería de la plaza. (Fuente: Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

Otros cronistas refieren el trágico suceso de la siguiente manera: Corneado en el muslo derecho con rotura de la femoral cuando le estaba dando un quite a cuerpo limpio para salvar a dos compañeros en Murcia el 7 de septiembre de 1910 por el toro "Estudiante" de la dehesa de Fernando Parladé. Murió en la enfermería de la plaza  a las cinco y media de la tarde. Ese día compartía cartel con Rafael González “Machaquito” y Ricardo Torres "Bombita".

Por su parte el reputado historiador taurino,  don Juan José Bonifaz Ybarra,  difiere de lo anterior, al comentar en su obra “Víctimas de la Fiesta”, que << el referido primer espada  recibió una tremenda cornada en la ingle izquierda durante el primer tercio de la corrida; su crónica biográfica completa dice << José Gallego Mateo, que en los carteles figuraba como José Claró, por ser éste al apodo que utilizó su padre, encontró el mismo fin que quien fuera su rival, en su época de novilleros, el ya reseñado “Serranito” . La breve historia taurina del sevillano Pepete (III) esta jalonada de cogidas y cornadas, ya que a su reconocido valor se unía una patente escasez de ligereza y habilidad. Sustituye a Ricardo Torres (Bombita) en la corrida contratada por éste el 7 de septiembre de 1910 en Murcia, en la que debía de alternar mano a mano con Rafael González (Machaquito) en la lidia de ganado del hierro de Parlade. El toro que abrió plaza, “Estudiante” de nombre y negro de capa, le infirió durante el primer tercio tan tremenda cornada en la ingle izquierda que la muerte se produjo aquella misma tarde. El apodo de “Pepete” se cobraba así su tercera víctima. "

A las seis cuarenta de la tarde del 7 de septiembre de 1910, en la misma enfermería de la plaza de toros de Murcia, perdía la vida "el infortunado y valiente espada José Claro 'Pepete', a consecuencia de la terrible cornada que le infirió el primer astado de la tarde. Ese día no iba a torear, por una pequeña diferencia de dinero con la empresa, pero lo hizo para sustituir a 'Bombita', indispuesto, quien se lo había pedido, y que esa tarde debía de participar en un mano a mano con 'Machaquito'. Antes de comenzar la corrida el diestro había redactado unos telegramas, para enviar a familiares y amigos, en los que podía leerse: "Sin novedad". Aquel toro que acabó con la vida de 'Pepete' llevaba por nombre 'Estudiante': era negro, de la ganadería de Parladé, marcado con el número 15, y se mostró «bien puesto de cuerno y de mucha romana». Salió rebotado de una vara que le había colocado el picador 'Magito'. El diestro fue a recogerlo para que volviese a entrar al caballo. Algo embarullado, «tropieza con el asta de la res, que no tiene la codicia de coger, ni casi se entera del suceso». Así, más o menos, lo contaba 'El Liberal' de hace un siglo. Una cornada mortal que parecía, a los ojos del público y del propio torero, un tropiezo cualquiera, pero que acabó en auténtica tragedia taurina. 'Pepete' cayó, se levantó inmediatamente y dio unos cuantos pases, hasta que percibió el calor de la sangre. Se echó mano al muslo, notó qué le sucedía y sacó la mano, totalmente roja, de la entrepierna, para llevársela a la cabeza. Cayó en los brazos de su mozo de espadas, para no levantarse más. La muerte de 'Pepete' se expandió por la ciudad como la pólvora. La versión oficial fue que hasta seis médicos lo atendieron en la enfermería de la plaza, pero nada pudieron hacer. La cornada «había causado profundos destrozos. Era mortal de necesidad, y solo por habérsele cortado tan pronto la hemorragia y habérsele administrado las inyecciones oportunas pudo vivir poco más de dos horas». De los labios del diestro, todavía consciente, escucharon los médicos su desesperada despedida. 'Pepete' no cesaba de mostrar su dolor. Bañado en sudor decía: «Me muero, madre mía». Dirigiéndose a su mozo de espadas le gritaba: «No me dejes, Manuel que me muera. ¡Qué lástima! ¡Con lo bueno que había venido hoy a la plaza!». Ya antes de alcanzarlo la muerte, cuando lo llevaban a la enfermería, a su mozo también le espetaba:«No duro ni dos minutos. Te quedas sin matador. Toma estos besos para mi mare y mis hermanas». La última frase que se le escuchó fue: «! Ay, mare mía! ¿Qué vas a hacer ahora con esas doce bocas?». Dejaba una madre anciana, tres hermanas y un hermano, y… un «capital de una sesenta mil pesetas entre fincas y alhajas». Su cadáver, amortajado por 'El Chano' y El Arriero', picadores de 'Bombita', fue colocado en el centro de la enfermería, entre cuatro cirios, y sobre un paño negro. 'Machaquito' hubo de lidiar toda la corrida. Tremendamente afectado, no quiso ir a la enfermería. Después, se presentaría ante el cadáver, con los ojos llorosos, y exclamó: «¡Qué triste es la vida!. Ilusiones, valentía, dinero, todo queda aquí. La vida es una mentira. Que no falte nada en estos tristes momentos». A lo largo de la tarde y de la noche, fueron muchos los vecinos de Murcia que se concentraron en torno a la plaza de toros. Abundaban los aficionados que dejaban pasar las horas comentando la desgracia. «La severa mole de la plaza parecía un norme catafalco, dedicado al valeroso 'Pepete'. La Guardia Civil y los municipales ponían orden para que el público entrase a visitar el cadáver por tandas». A las dos de la madrugada, el gentío desfilaba ante el cadáver. Lo velaban las cuadrillas de 'Machaquito' y 'Bombita' y el empresario Jenaro Albaladejo. Al día siguiente se ofició el funeral, en la parroquia de San Juan. El cadáver del torero fue depositado en un lujoso ataúd, y transportado hasta el templo, junto a varias coronas, en un coche tirado por seis caballos. Luego fue trasladado al cementerio de Nuestro Padre Jesús, donde sería embalsamado antes de ser trasladado a Sevilla. Los periódicos siguieron informando de todo sucedido hasta que el cuerpo de 'Pepete' recibió sepultura. Y se contaba que no había sido posible conservar la cabeza del atroz 'Estudiante', porque se avisó de su conservación, cuando ya estaba destrozada. 'El Farol', mozo de espadas del torero, sí se llevó los cuernos del toro mortal. Sucedió algo contradictorio, que levantó ampollas. En Murcia, 'El Farol' había mostrado su agradecimiento al «pueblo murciano, a la empresa, autoridades y otras entidades por las muestras de afecto y simpatía que han dado a su desgraciado matador»; pero cuando el cadáver del 'Pepete' arribó a Córdoba, en el viaje hacia Sevilla, declaró: « ¡Qué infamia! Murió sin curarle y se desangró. Los médicos, en seguida que le vieron se marcharon a continuar viendo la corrida, y me quedé solo en la enfermería». Esta afirmación provocó, por supuesto, tanta consternación como la que se vivía por la muerte del torero. 'El Liberal' hacían frente a estas palabras, y las achacaba al «natural dolor del mozo de estoques, que le hacen incurrir en exageraciones que en honor a la verdad no nos creemos». Había informado el periódico de que, «cuando ingresó 'Pepete' en la enfermería, había seis o siete médicos, entre los que se encontraban distinguidos operadores»; y que, a los dos minutos escasos de la llegada del diestro herido, el médico Emilio Meseguer, que se presentó voluntariamente, pese a que no pertenecía al cuerpo médico del coso, había conseguido contener la hemorragia, cogiéndole con pinzas los vasos más importantes. Si no se le operó en el acto, fue por el gran decaimiento que el torero mostraba por la pérdida de sangre. Se le colocaron inyecciones de suero, cafeína y éter, y se aplicaron cuantos recursos científicos fueron posibles. Pero la herida era mortal, porque el cuerno de 'Estudiante' había cortado la arteria femoral y la vena sáfena, «desangrándose principalmente desde el redondel a la enfermería». Uno de los médicos, Mariano Precioso, envió una carta al periódico en la que decía que, junto a sus compañeros, se creía obligado a «afirmar públicamente, que cumplimos con nuestro deber, como médicos y como hombres, permaneciendo en nuestro puesto hasta que lo juzgamos completamente innecesario». Cuando el periódico volvía a informar de la llegada del cadáver a Sevilla, 'El Farol', dirigiéndose a Antonio Soto, apoderado del fallecido torero, le dijo: «¡Ay, don Antonio, qué infamia! El pobrecito murió sin que lo curasen, se desangraba por momentos y los dos médicos que entraron en la enfermería solo le reconocieron a la ligera la herida, y después de meterle unas pinzas y ponerle una plasta de algodón, se marcharon a ver estoquear al primer toro a 'Machaquito', pretextando que no podían curarle, hasta que no llegase una medicina que habían mandado traer. Allí quedé solo con el pobre José, que se ahogaba y que me pedía que le pusieran inyecciones de morfina, que le calmasen los agudos dolores que sentía. Cuando se lidiaba el cuarto toro llegó la medicina, que eran tubos de suero. Empezaron a inyectárselos, sin verle más la herida; y por torpeza del encargado de la inyección se rompió lo aguja, que quedó dentro del cuerpo. Le pusieron otra y le inyectaron dos o tres tubos; pero ya no había remedio; falto de sangre por la hemorragia, fue apagándose hasta que expiró». Verdad o mentira, 'Pepete' vivía con el presentimiento de que su vida acabarían entre las astas de un toro. En la lista de socios del montepío taurino, llevaba el número 13. No había conseguido que le cambiasen ese número fatídico que le perseguía. Gran parte de Sevilla se vistió de luto en el entierro del diestro. El pueblo, «amante de su ídolo popular, ha dado prueba de indescriptible cariño al infortunado torero. Ni en los entierros de Espartero, Reverte y Montes hubo tanta concurrencia».
Fuente: Don Pedro Soler
http://www.laverdad.es/murcia/v/20100907/sociedad_murcia/cien-anos-muerte-pepete-20100907.html

MANUEL CORZO ANDALUZ "CORCITO" (1890 - 1910)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del excelso pintor español Horacio Lengo Martínez  (Torremolinos, 1838-1890)

Matador de toros de alternativa en Méjico, nacido en octubre de 1890,  originario del barrio de Triana en Sevilla, que debuta en esa plaza toreando ganado de Salas, después lo hace en Madrid sin pasar de la mediocridad en su labor torera. Al término de la temporada de 1899 viaja a México y en su capital,  el 4 de febrero de 1910 recibe la alternativa de su protector el matador Antonio Fuentes y Zurita, en un mano a mano con cuatro toros de la dehesa de “El Cazadero” y dos de la ganadería de Miura. Establece su residencia en México formando hogar, y continuando su labor en tierra azteca, tras torear muy pocas tardes en España después de su alternativa. Actuando en aquel país, concretamente en la ciudad de San Luis Potosí, el 23 de octubre de 1910, recibe una cornada de un toro de la dehesa de Agostadero, que le penetra por la cavidad abdominal, provocándole la muerte el día 27 de octubre de 1910 a resultas de peritonitis. Esa tarde toreaba con Manuel Lavín "Esparterito".

 

Al respecto,  el cronista hispano-zacatecano,  don Juan José Zaldívar Ortega, refiere que << Manuel Corzo Andaluz (Corcito), matador sevillano, nacido hacia el año 1879, y que falleció el 27 de octubre de 1910, a la edad de 31 años, a consecuencia de la cogida sufrida el 23 de octubre de 1910 cuando toreaba en San Luis de Potosí ganado de Agostadero. Al dar un pase con la derecha al tercero, a tiempo que salía del callejón, adonde había saltado, fue enganchado por la pierna derecha, resultando de una gravísima cornada que se adentraba en la cavidad abdominal. "

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de su trágica singladura taurina  que << protegido por Antonio Fuentes, el trianero Manuel Corzo Andaluz (Corcito), no pasó de la mediocridad en su labor torera. Al término de la temporada de 1899, viaja a la república mexicana y en su capital su mecenas le otorga la alternativa el 4 de febrero de 1900, en una vis a vis en el que se lidiaron cuatro reses de la vacada de El Cazadero y dos de la de Miura. No regresa a su patria, allí forma su hogar y prosigue su labor en los ruedos. El 23 de octubre de 1910, actúa en la plaza de San Luis Potosí, siendo herido de gravedad en el vientre por un cornúpeta de la divisa de Agostadero. Presentada la peritonitis, dejaría de existir el inmediato día 27. "

El 23 de octubre de 1910 en la plaza de la ciudad de San Luis Potosí el diestro sevillano Manuel Corzo Andaluz "Corcito" sufre gravísima cornada en el muslo derecho por el toro llamado "Bailador" de la dehesa de El Agostadero y que le provocaría la muerte cuatro días después. Su alternante fue el madrileño Manuel Lavín "Esparterito". (Fuente: Efemérides Taurinas del 23 de octubre/ http://suertematador.com)

ANTONIO "EL LARGO " (XXXX - 1910)

Solo para efectos ilustrativos

Cantillana (Sevilla)

Cortesía del Sitio Web: http://.turismosevilla.org

Un ayudante del conocedor de la famosa vacada de Miura, Antonio (el Largo), fue mortalmente corneado por una becerra de tal divisa el 23 de noviembre de 1910 en una dehesa de Cantillana (Sevilla). Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su obra “Víctimas de la Fiesta”, Capitulo 7, Página 189. 

ANTONIO SORIANO " MAERA CHICO " (XXXX - 1910)

Cortesía
De la hemeroteca de don José Antonio Román Romero

El 30 de diciembre de 1910, muere en la Ciudad de México el banderillero madrileño Antonio Soriano “Maera Chico” a consecuencia de un balazo que, accidentalmente, le disparó el picador Antonio Viñó “Inglés Chico”, también de la capital española. (Fuente: Efemérides taurinas del 30 de diciembre/ http://suertematador.com)

La versión anterior queda empañada si se lee la nota del periódico mexicano “El Imparcial” publicada en la capital mexicana el 31 de diciembre de 1910 y reproducida en Madrid por el Diario ABC, donde refiere que << en un cafetín de la sexta demarcación en México D.F., departían amigablemente el Maera y el Inglés, acompañados de los diestros Antonio Vargas (Negrito) y Manuel Dionisio Fernández. Cenaban y bebían relatando entre copa y copa las azarosas anécdotas de sus correrías taurómacas, cuando entre el Inglés y el Maera surgió una disputa, sin fundamento grave, que, a no haber estado los cerebros tan caldeados, no hubiera tenido tan fatales consecuencias. Cruzáronse mutuas frases malsonantes, y el Inglés se levantó de su asiento, sacó una pistola, sonó un disparo y el proyectil hirió en la frente al Maera, cayendo este por tierra, gravemente herido y bañado en sangre. Aterrados quedaron los acompañantes, y lo mismo “Negrito” que Manuel Dionisio exclamó. ¿Qué has hecho, inglés? El gendarme que estaba más cerca del lugar del suceso avisó a la sexta demarcación de policía, y seguidamente ocurrió el comisario al teatro de la tragedia. En una camilla fue trasladado Maera a la comisaría, y más tarde a la inspección médica, donde no había un solo facultativo que curase al infortunado torero, que llegaba agonizante. Fue llamado el doctor Cuesta, quien atendió al herido de una manera provisional, puesto que a él no le correspondía intervenir, limitándose sólo a poner un vendeje para cortar la hemorragia. Al declarar los testigos de la tragedia, dijeron que el inglés sacó la pistola sin el ánimo de herir a su compañero. >>

 

A las cuatro de la tarde del día 2 de enero recibió sepultura en el panteón español de la Ciudad de México. Al acto asistieron los matadores de toros, Jerezano, Moreno de Algeciras, Cocherito de Bilbao, El Boto, Lagartijillo Chico, Félix Velasco, Manuel Dionisio y varios banderilleros, novilleros y picadores. El picador que ha tenido la desgracia de matar a su compañero ha sido Antonio Viñó “Inglés Chico”, hermano de Manuel Viñó (ó Vigneau), como se le anunció en algunos carteles, que perteneció con Cigarrón a la cuadrilla de Emilio Torres, y hoy se dedica a explotar una acreditada marca de vino amontillado. (Fuente. Diario ABC de Madrid del 23 de enero de 1911)

 

Hacia el 24 de febrero de 1911, el madrileño diario ABC informa que << en los periódicos de Méjico leemos detalles relativos a la libertad del picador Antonio Viño (Inglés Chico), quien, como saben los lectores, tuvo la desgracia de herir de muerte a su compañero Maera Chico al disparársele una pistola. Salió de la prisión el día 3 del corriente, mediante el depósito de 500 pesos, como fianza. >>

Refiere el cronista Rafael Gómez Lozano (Dientefino) haber leído en "el Cossío", Tomo 3, Página 998, que << VIÑO (ANTONIO) Inglés Chico. Picador de toros. Había nacido en Sevilla y era hermano de Manuel, el picador de Emilio Bomba. Actuó la primera década de este siglo, y figuró alguna vez en la cuadrilla de Rafael "El Gallo". En 1910, estando en Méjico examinando una pistola, causó la muerte involuntariamente al disparársele a su compañero de cuadrilla Antonio Soriano (Maera Chico). Nada más sé de él después. >>

Del Diario ABC de Madrid del 8 de septiembre de 1912, colijo que Antonio Viño García "Inglés Chico" (nacido en Camas Sevilla el 10 de marzo de 1862), ya estaba muerto para esta fecha, ya que informan que la Asociación de Toreros, le dio una ayuda en el mes de agosto de 1912, de 1,000 pesetas, por fallecimiento del socio, a su madre Manuela García, lo que indica que no pasaron siquiera dos años entre la muerte de Antonio Soriano "Maera Chico" y la de su agresor. ¿Castigo divino?

Don José Antonio Román Romero, el historiógrafo taurino, refiere una historia diferente respecto a cómo se dio la tragedia al contarnos que: En suceso en el que la fatalidad ha actuado como principal factor, es el motivo que ha privado de la vida al conocido banderillero sevillano Antonio Soriano, apodado "Maera chico".Y es tanto más de lamentar el incidente desgraciado, cuanto que el causante lo ha sido involuntariamente.

El suceso ocurrió en México, el 30 de Diciembre de 1910 "Maera chico" y el picador Antonio Viñó (Inglés), eran dos amigos, cuya intimidad llegaba hasta el extremo de residir en la misma casa. El día del hecho, salieron juntos, como de costumbre, y al regresar a su domicilio para cenar entraron en un establecimiento de bebidas para tomar unas copas. En ese intermedio, y discutiendo sobre la campaña que haría en la actual temporada el diestro Antonio Fuentes, marchó al retrete "el Inglés". Hay que indicar que el pobre "Maera chico" sentía un temor irresistible a las armas de fuego, lo cual servía para que los amigos bromearan con él respecto a ese miedo, y esto le indujo al "Inglés" a chancear una vez más al "Maera", presentándose ante él con una pistola en la mano.

El "Maera", al verle entrar con el arma, le indicó que apuntara a otro sitio, por lo peligrosos que resultan esos aparatos, y cuando decía esto, se le escapó el tiro al "Inglés", dándole un balazo a su amigo en la cabeza que cayó al suelo exánime. Inmediatamente fue trasladado el herido a su domicilio y llamado en su auxilio el doctor Cuesta, practicó éste la primera cura, pero no pudo hacerla todo lo detenida que las circunstancias exigían, pues esto compete en estos casos al forense; avisada la comisaría, el médico de la misma no se encontraba en el cumplimiento del deber, y ello hizo precisos muchos trámites, hasta que se autorizó al doctor Cuesta a llevar a efecto la cura. Cuando ésta se hizo ya era tarde, y solo pudo apreciarse que la bala estaba alojada cerca del cerebro. El infeliz murió a las once de la mañana.