Los toros dan y quitan

ANTONIO MARÍA BEJARANO Y MILLÁN "PEGOTE " (1863 - 1899)

Antonio Bejarano y Millán (Pegote), falleció en el Hospital Psiquiátrico
del Doctor Esquerdo- la que truncase su brillante carrera, casi toda
ella en las filas de "Guerrita", primo hermano suyo.
(Retrato en el Museo Municipal Taurino de Córdoba.)

Picador de toros que nace en la familia torera de los Bejaranos en Córdoba el 27 de octubre de 1863. Inicia su carrera como varilarguero en la plaza de su ciudad natal, aprendiendo de José Calderón “El Dientes” torero de a caballo perteneciente a la cuadrilla de Rafael Molina “Lagartijo”. Acompaño como piquero a sus paisanos los novilleros “Torerito”y el “Bebe”, y a los matadores “Bocanegra” y “Lagartijo”.


Cortesía de don José Antonio Román Romero
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Su presentación en Madrid fue el 27 de febrero de1887 picando al toro “Saltador” de la ganadería de Antonio Hernández. Llamado por Rafael Guerra Bejarano “Guerrita" formó parte de su cuadrilla hasta su retiró. Participó en la alternativa de su maestro en Madrid el 29 de octubre de 1887 picando el toro “Arresto” de color negro mulato. Estuvo con Rafael en la Habana en el invierno de 1887–1888.


Cortesía de don José Antonio Román Romero
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Cada actuación suya era un triunfo, prueba de ello fue el obtenido al toro “Molinero” de Miura en Madrid el 29 de octubre de 1891, recibiendo la ovación más larga de su profesión, al poner cuatro varas portentosas.

En la temporada 1896 cambia sorpresivamente de carácter, pues era una persona alegre y graciosa; de ser hablador pasa a ser taciturno, este cambio fue el anuncio de una enfermedad mental que le hará retirarse de su labor torera, al tener que ingresar el un manicomio. Algunos cronistas refieren  que su demencia pudo tener basamento en una descomunal caída sufrida en Madrid el día 16 de mayo de 1888 y sobre todo a una conmoción cerebrar sufrida en Valladolid el 17 de septiembre de 1896. Su última actuación en Madrid fue el 27 de junio de 1897 picando al toro “Taurón” de Veragua. Muy castigado en su profesión, tanto por las caídas como por ser corneado. Muere demente a los 36 años el  2 de febrero de 1899. (Fuente: Crónica de la hermosa página web: Cordobapedia)


Cortesía de don José Antonio Román Romero
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El diario ABC de Madrid (Blanco y Negro) del 15 de enero de 1911 publicó una editorial del incomparable cronista Manuel Serrano "Dulzuras" (paginas 45 y 46) donde narra la biografía de Antonio Bejarano (Pegote).- Uno de los mejores picadores que han salido en los últimos tiempos, y si bien es verdad que su nombre figura en la historia al lado de los más hábiles y valientes toreros de a caballo, a mucho más habría llegado si no hubiera muerto en la flor de su juventud, cuando aún podía dar muchos buenos ratos a los aficionados por su maestría para regir los más indómitos caballos, el valor y el arte con que castigaba a los toros y el lucimiento que proporcionaba al matador sin descuidar el logro de las palmas que de derecho le correspondían.
Era un buen mozo, fuerte, simpático y con gran afición por el arte a que se dedicaba, con cuyas condiciones se elevó en pocos años y pudo alternar aún con los Calderones, Pepe Trigo, Paco Fuentes, Agujetas, Badila, Chuchi, el Sastre, y otros más o menos buenos, sin dejar un solo día de llenar dignamente su puesto y de ganar aplausos, que siempre se le dieron con justicia. Las primeras veces que le vimos en las novilladas parecía torpe y no sobrado de decisión; pero muy pronto echó fuera aquellas condiciones que no le ofrecían claro porvenir, y aseguró sus éxitos, que de día en día fueron mayores, hasta que llegó a consolidar una fama que nadie podía disputarle. Un defecto tenía, y es que llevaba más porrazos de los debidos. Agarraba a los toros en el sitio del verdadero castigo y les pegaba bien; pero sin duda el poco miedo que tenía le hizo no dar importancia a las caídas, y dolía algunas veces el verle rodar a impulso de las poderosas fieras. ¡Quién sabe si fue esta la causa de que acabara tan joven! Porque el célebre "Pegote" sufrió algunos ataques de enajenación mental; tuvo que ser recluido en un manicomio, y en él murió cuando apenas contaba treinta y cinco años de edad y diez de picador de toros. Perteneció a la familia de los Bejaranos de Córdoba, una de las más dilatadas y quizá la de que más toreros han salido. Su padre fue un modesto banderillero y excelente puntillero, que perteneció a la cuadrilla de Cúchares, que se llamó Rafael Bejarano (el Cano) y que falleció en Jerez el 4 día de julio de 1873 a consecuencia de una cornada que le infirió un toro de Laffite el día 24 de junio del mismo año. Tenía entonces "Pegote" diez años, pues había nacido en Córdoba el 26 de octubre de 1863. No influyó en él la trágica muerte de su progenitor, y en cuanto llegó a la adolescencia pensó en ser torero de a caballo, en la época en que también comenzaban la profesión Guerrita, Manene, Torerito, Mogino y aquella pléyade de buenos toreros en quienes el famoso Caniqui adivinó lo mucho que llegarían a ser. Aúna no tenía diez y ocho años cuando picó por primera vez en la plaza de Linares. Después trabajó a las órdenes de Villarillo y de Manolito (el Lavi), con los que mostró excelentes cualidades, vistas por su paisano, pariente y amigo Guerrita, por lo que éste decidió llevarle con él al hacerse matador de toros. La primera tarde que, en corrida de toros, picó en Madrid, tomando la alternativa de manos de Manuel Calderón, fue el 3 de agosto de 1887, en una corrida extraordinaria de ocho toros del conde de la Patilla, de los que mataron Lagartijo y Frascuelo los seis primeros, y Guerrita los dos últimos. Cuando éste tomó la alternativa, el 29 del mes siguiente, entró a formar parte de su cuadrilla, y en ella estuvo hasta que en el mes de septiembre de 1897 sufrió un fuerte ataque de enajenación mental y tuvo que ser recluido en el manicomio de Carabanchel, donde murió después de algunos meses. DULZURAS.


Manicomio del Dr. José María Esquerdo Zaragoza en Carabanchel Alto ( fundado en 1877)
http://documentacion.aen.es/pdf/frenia/2005/069-las-instituciones-psiquiatricas-madrilenas-en-el-periodo-de-entresiglos-asistencia-publica-frente-a-sanatorios-privados.pdf

Fuente: http://srabsenta.blogspot.com/2012/01/fantasmas-en-la-boqueria.html

JUAN JIMÉNEZ RIPOLL " EL ECIJANO " (1858 - 1899)

Matador nacido en Écija (Sevilla) el 24 de junio de 1858.  Toma su alternativa el 22 de mayo de 1890 en Madrid de manos del Califa “Guerrita” con toros de la dehesa de  Torres Díaz de la Cortina. Haciendo campaña en México, al escasear los contratos en España,  y a manera de presagio,  sufre una fuerte cogida el 16 de octubre de 1898 en la ciudad de Guadalajara Jalisco, que no reposó debidamente, para morir a consecuencia de peritonitis en la Plaza de Toros de Durango (México) el siguiente 5 de febrero de 1899.  Se trataba de un festival para su beneficio, y compartía cartel con el novillero Constantino Quilez "Engullera" y la dehesa  era de Santa Lucía. Precisamente cuando toreaba con la muleta al quinto toro,  inesperadamente le dio un ataque peritoneal por perforación intestinal, y falleció en la misma plaza. El ataque sin dudas fue a resultas de la cogida gravísima que tuvo en el vientre el día 16 de octubre de 1898 en el coso de la Perla Tapatía, y que mal cicatrizada por dentro, por falta de reposo, y al esforzarse en la lidia en Durango, se le perforó, con resultados funestos.

 

Al respecto el erudito don Juan José Zaldívar Ortega refiere su vida comentando que <<Juan Jiménez Ripio (Ecijano), matador de toros, nacido en Ecija el año 1858, falleció el 5 de febrero de 1899, a los 41 años de edad, a consecuencia de una cogida sufrida el año antes. Toreando el 18 de octubre de 1898 en la Plaza de Toros de El Progreso, de la ciudad mexicana de Guadalajara, el toro lidiado en tercer lugar le alcanzó al rematar un pase, infringiéndole una gravísima cornada en el vientre con hernia del epiplón, entre la región umbilical y el flanco izquierdo."

 

Por su parte, el eximio cronista don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta”,  que << Una  grave imprudencia fue la causa de la muerte de Juan Jiménez Ripoll (el Ecijano), ocurrida en la plaza de toros de Durango (México) el 5 de febrero de 1899. El espada había sido herido de consideración cuando actuaba el 16 de octubre del año anterior en la Guadalajara azteca, y no cumpliendo las instrucciones de los médicos que le trataban viajó a Durango. La causa inmediata del óbito fue determinada como producida por una perforación intestinal. El escasearle los contratos en su patria motivó que los buscara en tierras hispanoamericanas. "

Comenta don Rafael Gómez Lozano (Dientefino) que "el Cossío" consigna a Constantino Quiles con el mote de "Enguilero", y no Engullera, y dice de él, que era un matador de novillos de modesta categoría, que se presentó en Madrid el 20 de marzo de 1892 alternando con Cayetano Leal "Pepe Hillo" y José Lara "Jerezano". Alcanzó poco éxito en España y vino a México en busca de mejor suerte. Asimismo refiere, que en el libro "Crónicas de la Plaza Vieja" de don Guillermo Castillo Casas, se anota que el cadáver de Ecijano fue sacado en hombros de la enfermería de la plaza por los miembros de su cuadrilla y trasladado a la habitación del hotel Fontana que ocupaba el diestro, en la 5ª calle de Teresas, hoy de Juárez. Durante toda la noche del 5 velaron el cadáver los miembros de su cuadrilla y varios amigos. A las cuatro de la tarde del día siguiente partió el cortejo fúnebre desde el hotel hasta el panteón, siendo conducido el cadáver del Ecijano en hombros de su cuadrilla hasta la garita de oriente, en donde el cadáver fue colocado en un carro que lo llevó hasta el panteón. El cortejo lo componían cinco carruajes, ocupados por amigos del torero y miembros de la Colonia Española, además de cuatro tranvías ocupados por aficionados. Al ser colocados los restos del desaparecido diestro en la tumba, los jóvenes discípulos del Ecijano se despidieron de su maestro llorando. En la sección antigua del Panteón de Oriente de la ciudad de Durango, se conserva hasta la actualidad en buenas condiciones la tumba de (El Ecijano), con su correspondiente lápida.


Cortesía del historiador
José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Cita el afamado cronista taurino Adiel Armando Bolio en sus efemérides del 16 de octubre de 1898.- Se doctora León Prieto “El Señorito”, en la plaza de Guadalajara, Jalisco, de manos del andaluz Juan Jiménez “El Ecijano”, con toros de la ganadería de Hacienda del Castillo. Misma tarde en la que “El Ecijano” sufre gravísima cornada en el vientre y que le causaría la muerte tres meses después.

ELÍAS RODRÍGUEZ (XXXX - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza del Retiro en Buenos Aires Argentina

Cortesía de la Srita. Constanza, Sitio Web: http://cache.virtualtourist.com

En uno de los últimos festejos taurinos celebrados en Buenos Aires (Argentina), el que tuvo lugar en un recinto improvisado en la plaza del Retiro el 26 de febrero de 1899, Elías Rodríguez moriría poco más tarde de que un cornúpeta al derribarle de la montura l e estrellara contra la barrera. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su libro “Víctimas de la Fiesta”) 

JUAN FERNÁNDEZ ALARCÓN "MAZZANTINITO" (1873 - 1899)

Banderillero, nacido en Madrid el 4 de septiembre de 1873, falleció el 12 de mayo de 1899, a los 26 años de edad, víctima de un percance, al romperle un toro la columna vertebral.

El 11 de mayo de 1899, se celebró en la Plaza de El Escorial una corrida con toros de Don Ildefonso Gómez. Los matadores eran Antonio Suárez “Suarito” y Manuel Colino. Alarcón formaba con su hermano Tomás en la cuadrilla del primero. Estado en la plaza el último toro, el público, siguiendo una costumbre bárbara, invadió el ruedo; algunos de los invasores trataron de arrancar las banderillas del animal, que, dolido a los tirones, se levantó y acometió a Juan; éste trató de entrar en un burladero; pero la aglomeración de gente en el mismo se lo impidió, y fue cogido y volteado. Su hermano acudió al quite, y el cornúpeto derribó y atropelló a Juanito, partiéndole la columna vertebral. En la Casa de Socorro del pueblo se le apreció una cornada en el costado izquierdo y una grave congestión pulmonar. Al día siguiente, el 12 de mayo de 1899, expiró el valiente torero, esperanza malograda por culpa de un público inconsciente. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega). Algunos otros prestigiados cronistas como don Luis Iriberri Díaz, refieren que su muerte acaeció en Sevilla el día 9 de mayo de 1899. Con objeto de aclararlo, don Juan José de Bonifaz Ybarra, como tercería,  refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta” que << hermano de Tomás, espada de alternativa, el madrileño Juan Fernández Alarcón (Mazzantinito) fue mortalmente corneado, el 11 de mayo de 1899, en El Escorial (Madrid) por un novillo del hierro de Ildefonso Gómez. El fatal desenlace se produjo el siguiente día, 12 de mayo de 1899. "

La vida de su hermano Tomás Fernández Alarcón "Mazzantinito" (1879-1916), también fue tan difícil como efímera. Don José María de Cossío consigna en su obra "Los Toros" (Madrid: Espasa Calpe, 1995). 2 vols. (t. II, págs. 434-435) que Tomás Fernández Alarcón "Mazzantinito" fue un matador de toros español, nacido en Madrid el 22 de marzo de 1879 y fallecido en su lugar de origen el 12 de noviembre de 1916. En el planeta de los toros es conocido por su sobrenombre artístico de "Mazzantinito", adoptado en homenaje al genial diestro guipuzcoano Luis Mazzantini y Eguía, cuya peculiar interpretación del toreo había causado honda admiración en Tomás Fernández Alarcón. Nacido en el seno de una familia humilde, desde su temprana juventud se vio obligado a ganarse la vida trabajando de hojalatero, lo que no fue óbice para que, alentado por el ejemplo de su hermano mayor Juan (que había hecho sus pinitos en calidad de novillero) comenzara pronto a curtirse en las asperezas y sinsabores inherentes a los primeros pasos del oficio de torero. Así, tras haber tomado parte en cuantas capeas y funciones menores se celebraban por los alrededores de su Madrid, consiguió destacar entre el tropel de muchachos de su misma edad que, por aquella época, veían en la profesión taurina un cauce digno para huir de la miseria y, al mismo tiempo, la vía más adecuada para dar rienda suelta al arrojo y las ilusiones juveniles. Estos primeros logros del joven Tomás Fernández no pasaron inadvertidos ante los ojos de los taurinos profesionales, que empezaron a reclamar el concurso del futuro "Mazzantinito" como miembro de diferentes cuadrillas de matadores de toros. Así, en efecto, logró pisar por fin el redondel de la plaza de Madrid el día 2 de mayo de 1899, fecha en la actuó, en calidad de banderillero, a las órdenes del espada Félix Robert. A los diez días de esta presentación de Tomás Fernández ante el severo dictamen de sus paisano, su hermano Juan cayó herido de muerte en el coso madrileño de El Escorial, desgracia que, en lugar de hacer desistir a "Mazzantinito" en su empeño por llegar a vestir el terno de seda y oro, espoleó su deseo de convertirse en el matador de toros que no había podido llegar a ser su desventurado hermano. Pero, ya cumplidos los veinte años de edad, un nuevo impedimento vino a paralizar durante un par de temporadas la materialización de estas aspiraciones: la obligación de alistarse en filas respondiendo al llamamiento del servicio militar. Una vez licenciado de sus obligaciones militares, su tesón le permitió reanudar su interrumpida andadura taurina, para acabar presentándose en 1901, ya en condición de novillero, en el pequeño coso madrileño de Tetuán de las Victorias. Inscrito, a partir de entonces, en los circuitos novilleriles de la zona centro de la Península, adquirió pronto un merecido renombre que le condujo, el día 19 de enero de 1902, hasta el ruedo de la plaza de toros de Madrid, donde hizo el paseíllo ante la primera afición del mundo acompañado por el joven novillero "El Segoviano". Esta presentación en las arenas capitalinas no tuvo la repercusión esperada por "Mazzantinito", quien, ante la escasez de ofertas, decidió cruzar el Atlántico y probar suerte en los ruedos hispanoamericanos. La fortuna sí le acompañó, en cambio, en esta aventura transoceánica, hasta el punto de que consiguió tomar la alternativa en la capital mexicana, de manos del coletudo sevillano Joaquín Hernández Castro ("Parrao") -que hizo las veces de padrino- y en presencia del lidiador gaditano Manuel Lara Reyes ("Jerezano") -que compareció en calidad de testigo-. El primer astado que despachó Tomás Fernández de Alarcón en su nueva condición de matador de toros pertenecía a la vacada de Santín. De regreso a la Península Ibérica, el día 23 de abril de 1905 confirmó en la plaza de Madrid la validez de ese título de doctor en Tauromaquia. Fue su padrino en aquella ocasión el diestro cordobés Rafael Molina Martínez ("Lagartijo Chico", sobrino del gran califa del que había tomado el apodo), quien le facultó para que diera lidia y muerte a estoque a una res criada en las dehesas de don Vicente Martínez. A partir de entonces, "Mazzantinito" tuvo unas temporadas de esplendor en el toreo español de los primeros años del siglo XX, tan sólo empañadas por los continuos percances que sufrió ante las astas de los toros. Tuvo ocasión, empero, de demostrar en los diferentes cosos del planeta de los toros sus buenas maneras en el manejo del capote, su eficacia y poderío a la hora de dejar los rehiletes (con singular habilidad en las suertes de clavar al quiebro y de colocar banderillas cortas), su excelente gusto toreando con la muleta (con notoria finura en el remate de las series) y su arrojo y decisión en el momento de lanzarse a ejecutar la suerte suprema. Las numerosas cornadas que recibió a lo largo de su trayectoria profesional le impidieron alcanzar, en el escalafón superior de los matadores de toros, el auténtico lugar que por valentía y méritos artísticos le correspondía ocupar. Además, su frágil salud se fue deteriorando aceleradamente hasta desembocar en un agudo cuadro tuberculoso que acabó de forma fulminante con su vida a mediados del otoño de 1916, cuando apenas contaba treinta y siete años de edad. Las dos últimas tardes en que se vistió de luces el malogrado "Mazzantinito" fueron la del día 8 de julio de aquel año de 1916 (en la que alternó, en la plaza de Madrid, con Punteret y Torquito para enfrentarse con un encierro procedente de la ganadería de don Félix Gómez) y la del 29 de agosto de dicha temporada (en la que hizo el paseíllo en las taurinas arenas de Colmenar Viejo, para despachar un lote criado en las dehesas de don Manuel Aleas).
Fuente:
Texto extraído de www.mcnbiografias.com


Tomás Alarcón, Mazzantinito
En 1905 vino a México y fue testigo del debut del torero Rodolfo Gaona.
http://www.soumaya.com.mx/navegar/anteriores/anteriores07/Fotoseptiembre/Tomas%20Alarcon%20Mazzantinito.htm

JUAN ORELLANA MEDINA (1869 - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

“El Matador Brinda la Muerte del Toro”

Aguafuerte de Pablo Picasso 1957

Novillero y matador en capeas de mérito heroico,  nacido en Montellano (Sevilla) el día 10 de marzo de 1869. Fue cogido y muerto a los 30 años de edad por un toro el 31 de agosto de 1899 en las Fiestas de San Ramón en Baños de Montemayor (Cáceres) en un acto heroico del novillero para salvar a muchos aficionados entrampados en el callejón.

 

Esta gesta la relata el maestro Bonifaz de la siguiente manera: << Por salvar a un grupo de vecinos de la localidad cacereña de Baños de Montemayor, se sacrificó en forma heroica y ejemplar,  el modestísimo torerillo de capeas y novilladas pueblerinas Juan Orellana Medina. Contratado para estoquear un astado en la citada población el 31 de agosto de 1899, hubo de enfrentarse con el morucho, pasado de edad y romana, en un callejón sin salida, al haberse escapado del improvisado coso. Coleando consiguió retornarle a la plaza, donde, falto ya de fuerzas, fue reiteradamente corneado por el toro, que le produjo tan graves heridas que este pequeño y desconocido héroe, dejaría de existir, a las dos horas de producida su hazaña."

 

Los cronistas, el bachiller González de Ribera y “Recortes”, relatan así el trágico acontecer: "Preparados los lidiadores a la pelea, se dio suelta a un toro de seis años y 30 arrobas de peso. En la plaza no había más toreros de profesión que el matador Juan Orellana y un compañero suyo, que vestía de paisano. Buscando el toro la huída o tomando una querencia, acometió a los maderos cerradores y poco recia las cuerdas, soltaron unas y partiéronse otros, dejando paso franco el cornúpeto, que se halló fuera  de la plaza, enristrando un callejón sin salida donde se encontraban más de 50 personas, que al hallarse con la res encima, sin medios de huída, prorrumpieron en alaridos, apelotonándose y viendo llegar la muerte. Y en aquel instante, Juan Orellana, el humilde, el desconocido torerillo de capea, arrojó el capote, metiéndose en la calleja, asióse del rabo del toro y coleó..., coleó largo rato entre los tablones rotos y las personas derribadas, sin espacio para revolverse ni lugar seguro donde fijar la planta, luchando brazo a brazo, fuerza contra fuerza, de tal suerte, que aquí sí cabe aplicar la enérgica frase echegariana corazón a corazón. Y Juan Orellana sacó al toro y salvó a los aterrorizados, y vuelto a la plaza con el cornúpeto, prenda de triunfo, continuó su coleo; pero exhaustas sus fuerzas o resbalando su pie, cayó al suelo. Y entonces la fiera le acometió y corneó salvajemente repetidas veces, hundiendo los pitones en las carnes del torero, que maceraba al torearle, dándole porrazos contra el suelo. El compañero inepto u horrorizado, no hizo el quite. Los mozos de la plaza distrajeron al fin a la res, a la que enmaromaron y dieron muerte, y la masa de carne moribunda de quien debía estoquearla, fue conducida a la Casa de Caridad, donde a las dos horas expiraba, cumplido su deber, salvador de las vidas de sus semejantes, agigantada por su acción su pobre figura de torerito humilde que libró a Baños de Montemayor de un día de luto. Allí no hubo más víctimas que el salvado de tantas vidas. Los espectadores abandonaron la plaza, las autoridades se olvidaron del muerto, y algo muy grande que se vio también abandonado, por completo, abandonó a su vez aquel día Baños de Montemayor: la hidalguía y la gratitud."

VALENTÍN CONDE (1871 - 1899)

Cortesía del historiador Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx

Novillero natural de Quintanilla del Olmo (Zamora) y nacido el 14 de febrero de 1871. Vivió después con su familia en Madrid, donde su padre abrió un taller de carpintería, comenzó a estudiar, y hubo de abandonar los estudios para ayudar a su padre.  Comenzó su carrera taurina toreando por plazas menores estoqueando lo que se le presentaba, debutando en la capital  el 25 de marzo de 1895, donde volvió en contadas ocasiones por su deficiente labor. Pronto se convirtió en prometedora figura, de cierta fama en la provincia de Madrid, toreando en la placita de toros de Villa del Prado en varias ocasiones, donde la gente del pueblo comenzó a cogerle afecto y simpatía; el era conocido también por sus escritos en varios diarios sobre temas taurinos.  El 9 de septiembre de 1899, a los 28 años de edad,  en la Plaza de Toros de Villa del Prado, al dar un lance de capa a uno de los astados lidiados, el matador de novillos fue cogido, clavándose el asta seriamente en el cuello con rotura de la yugular quedando suspendido unos segundos. Cuando cayó después sobre la arena, se incorporó, echóse las manos sobre la herida, de la que manaba la sangre a borbotones, y cayó en brazos de sus compañeros; por lo que fue recogido de inmediato y metido en la casa más cercana, aunque nada se pudo hacer por él, falleciendo a los pocos minutos al vaciarse por completo. (Fuentes: Don Juan José Zaldívar Ortega y otros cronistas.)

El erudito Juan José de Bonifaz  Ybarra comenta de este personaje de la Fiesta, que <<en Villa del Prado (Madrid), donde tenía muy buen cartel Valentín Conde Quesada, hallaría su fin este diestro el 9 de septiembre de 1899. Al torear de capa a uno de los astados lidiados, fue empitonado por el cuello, con rotura de la yugular, con lo que el deceso se produjo prácticamente de forma instantánea. "


Solo para efectos ilustrativos
Foto de la Iglesia de Santiago Apóstol en Villa del Prado Madrid
Cortesía de Carlos González G./ http://www.panoramio.com/photo/1301285

JOSÉ RODRÍGUEZ DAVIE " PEPETE II " (1867 - 1899)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Matador de toros nacido en San Fernando (Cádiz), el 14 de mayo de 1867, y era su nombre José Rodríguez Davie. La verdad es que, como novillero, hizo abrigar a la afición halagüeñas esperanzas, que más tarde no tuvieron confirmación alguna. Pero su presentación en Madrid, el 5 de agosto de 1888, le ilusionó de tal manera que no dudó un solo momento en escalar el peldaño superior con la adquisición de la alternativa, que en la plaza del Puerto de Santa María le otorgó don Luis Manzzantini el 30 de agosto de 1891, con Antonio Arana “Jarana” y toros de Benjumea, confirmándola en Madrid el 30 de agosto del mismo año, de manos de “Guerrita”, con quien alternó mano a mano en la lidia de una corrida de toros de Bañuelos. De momento, Pepete II mantuvo su cartel en un tono discreto, pero en 1893 dio el batacazo definitivo. A duras penas se mantuvo en determinados carteles, hasta que sobrevino lo irremediable, el 12 de septiembre de 1899, cuando actuaba en el coso de Fitero (Navarra)  en compañía de "Calerito" que actuaba de sobresaliente. Un toro de la ganadería de Zalduendo, corrido en tercer lugar y de nombre “Cantinero”, le cogió al saltar la barrera tras el diestro, infiriéndole un cornalón en el muslo izquierdo destrozándole la femoral y regresándolo al ruedo tras la cogida, a resultas de la cual falleció entre grandes dolores al día siguiente, en la vivienda donde se alojaba; relatan quienes la vieron, que la hórrida cornada tenía 18 cm de profundidad por 6 cm de anchura. (Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega)


Cortesía de
http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Por su parte, el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de su trágica singladura taurina, que << otro matador apodado “Pepete”, el gaditano de San Fernando José Rodríguez Davie, ha de figurar en la presente relación (Se refiere a las Víctimas de la Fiesta). Es contratado para actuar, como único espada, el 12 de septiembre de 1899 en la localidad navarra de Fitero, y en el último de los tres toros del hierro de Zalduendo que ha de estoquear, el retinto “Cantinero”, hizo hilo con el diestro saltando al callejón tras él, y corneándole allí en la parte superior del muslo izquierdo. La importancia de la herida provocó su deceso, ocurrido el día siguiente en la vivienda donde se alojaba el desventurado torero. "


José Rodríguez Davie
(Pepete II)
Del Libro Víctimas del Toreo (Tomo I-Pag 78) Don Juan José Zaldivar Ortega

FRANCISCO MORA FALCÉS (XXXX - 1899)

“Toros en el corral”

Obra del distinguido pintor

y Matador de Toros peruano, Humberto Parra

Me cuenta el docto taurino Rafael Gómez Lozano (Dientefino), que en el ejemplar No. 374  de la revista (6TOROS6), del 28 de agosto de 2001, anotan que << un toro de nombre “Gallardo” de  Juan J. González Nandín, mató, el 27 de agosto de 1899, en el cerrado de la ganadería, al vaquero Francisco Mora Falcés. Al día siguiente del accidente, y en el mismo lugar donde este ocurrió, apareció muerto “Gallardo”, víctima de una enfermedad que padecía. >>

 

Esta desgracia debió ocurrir en una dehesa, de nombre “Abajo”, en la provincia de Sevilla, término de Castillo de las Guardas, registrada a nombre de don Juan José González Nandín Agreda desde el año de 1873.

Fuente:

http://books.google.com.mx/books?id=F7WIPYnzHP4C&pg=PA375&lpg=PA375&dq=Ganader%C3%ADa+de+Juan+J.+Gonz%C3%A1lez+Nand%C3%ADn&source=bl&ots=sF6loa0tmN&sig=yLaMfGpY3hRleVTWpBcMAEjfHKw&hl=es&ei=B8kwTciWJYSdlgfyi_m4Cg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CCEQ6AEwAg#v=onepage&q&f=false

THOMAS ROBERTSON (XXXX - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

Reno County Courthouse in Hutchinson

http://en.wikipedia.org/wiki/Hutchinson,_Kansas

El periódico “Kansas City Star” del 15 de mayo 1899 informó desde Hutchinson, Condado de Reno, en el estado de Kansas, en los EE.UU., que Thomas Robertson, un agricultor y criador de ganado con asiento cerca de este lugar, fue pisoteado hasta la muerte por un toro la noche anterior. El animal había sido descornado hace algún tiempo a causa de su viveza. El Sr. Robertson se fue a pie a donde se encontraban las reses, llevando un tridente con que protegerse del toro. El animal hizo una carga súbita. Robertson perdió el equilibrio cayó,  siendo entonces que el toro saltó sobre él repetidas veces. Su cuerpo fue recuperado sólo después de que el toro había sido muerto a tiros.

Fuente:

http://genealogytrails.com/kan/reno/newspaperstories.html