Los toros dan y quitan

FRANCISCO PIÑERO GAVIRA (1873 - 1898)

Se le designó y se le anunció siempre con el segundo apellido y nada tuvo que ver con él un matador del siglo actual --víctima del toreo-- que ostentó el Gavira como apodo. El Gavira que ahora recordamos nació en Carmona (Sevilla) el 17 de noviembre de 1873; el 30 de agosto de 1891 se presentó en Madrid como novillero; toreó mucho en los años siguientes, y el 7 de septiembre de 1895 tomó la alternativa en Murcia de manos de Lagartija, con Mazzantini de testigo y toros de Palha. Pero al comenzar la temporada de 1896 volvió a ser novillero, y en esta segunda etapa estuvo reputado como el primero de los de su categoría, hasta tal punto, que muchos le auguraban grandes triunfos en cuanto tomase otra vez la alternativa. Pero su carácter, de condición nada pacífica, le ocasiono la muerte a los veinticuatro años, debido a que en la madrugada del 21 de enero de 1898 cayó en la madrileña calle del Príncipe, víctima de un tiro disparado por un agente de Policía. Fue un suceso que apasionó mucho a la gente --sobre todo a los aficionados-- y se dijo que entre víctima y agresor existían resentimientos personales.

(Fuente: Crónica de Murillo Adame / http://.historiadeltorero.com)

Escribe don Juan Lamarca en su Blog taurino en Internet "Del Toro al Infinito", en una editorial de nombre "La faena de Gavira en la calle del Príncipe", subida a la Red el 9 de octubre de 2013: "...Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro; levantóse inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la pla za de Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que fue a desplomarse en el suelo junto al Teatro de la Comedia. .." Francisco Piñero Gavira nació en Carmona el día 17 de noviembre de 1873. Durante sus primeros años pudo acudir a la escuela, pues su familia gozaba de cierto desahogo como para costear la educación del muchacho, pero determinados quebrantos de fortuna en la economía familiar le llevaron a tener que afincarse en Sevilla y ponerse de aprendiz de fundidor. Allí le sorprendió la muerte de su padre, contando Francisco la edad de 16 años. Ante esa circunstancia, viendo que el oficio que había tomado era de larga preparación y necesitado de ayudar a su madre, Gracia Gavira Cabeza, abandona aquella vocación y principia su iniciación como aprendiz de zapatero. En aquellos momentos comenzaba también a nacer en él la afición a los toros y, por ello, no era infrecuente verle por el matadero, con una manta, sujetando a las reses bravas. Es en esa eminente «Universidad Taurina» del barrio de San Bernardo donde se fija en él su paisano Miguel Almendro, banderillero de Guerrita, un día que el joven Gavira, con gran habilidad y premura, se hizo con un toro de seis ó siete años de la ganadería de Don Valentín Collantes que traía amedrentados a algunos que tenían más costumbre que el mozo de verse ante los cuernos. La protección que, a raíz de aquel incidente, le brindó el banderillero le decidió a empezar a frecuentar con asiduidad capeas y tentaderos, desoyendo los ruegos de su madre, a quien nunca satisfizo que su hijo entrase en las cosas de la tauromaquia. Es en una de aquellas capeas donde le vio torear un aficionado sevillano llamado Federico Escobar, que desde ese mismo día se declaró protector del torero, protección que no cesó hasta conseguir llevar al torero a su presentación en Madrid, que tuvo lugar el día 30 de agosto de 1891, cuando Francisco Piñero se anunció junto a Cándido Martínez Mancheguito y al también sevillano Manuel Pineda Morenito, igualmente nuevo en esta Plaza, para dar cuenta de seis novillos de D. Manuel Montes, de San Sebastián de los Reyes, divisa encarnada, dorada y blanca. La encomiástica reseña de Juan de Invierno en El Toreo resumiendo la labor de Gavira de aquella tarde dice así:
«Gavira fue el héroe. Si no desmaya y ante toros de más respeto de los que ayer toreó, hace faenas como las de la corrida que reseñamos, Sevilla contará otro torero en la lista de los buenos»


Gavira entrando a matar a un Veragua
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

Desde esa corrida de presentación Gavira cosechó grandes simpatías en Madrid donde se apreciaron su maestría y su conocimiento de las condiciones de las reses, en aquellas épocas en que aquello era importante, así como su dominio con capa y muleta, reseñándose como su principal defecto su falta de eficacia con el estoque. Llegó a tomar la alternativa en Murcia, el día 7 de septiembre de 1895, con toros de Palha, de manos de Juan Ruiz Lagartija, con Mazzantini de testigo, cosechando un gran éxito y saliendo a hombros de la plaza, pero en seguida decidió renunciar a ella. Ese mismo día habían tomado también la alternativa, en otras plazas, Antonio de Dios Conejito y Mancheguito. A raíz de esta coincidencia se creó una polémica sobre la preeminencia de los unos sobre los otros que lleva a Gavira a enviar, el día 15 de diciembre de ese mismo año, una carta al director de El Toreo en la que expresa su determinación a renunciar a su alternativa:

«[...] hasta tanto que se aclare lo que procede en cuanto a validez de alternativas, he resuelto, a pesar de haberme otorgado en Murcia la suprema investidura el matador de toros Juan Ruiz (Lagartija), en la tarde del 7 de Septiembre último, no considerarme como tal matador hasta tanto que reciba la alternativa en Madrid, a cuyo público debo tantas atenciones, y hasta el nombre que he alcanzado lidiando reses bravas [...] Por lo tanto continúo siendo tal matador de novillos [...]» Sin embargo la auténtica faena de Gavira no tuvo lugar en una plaza de toros, sino en plena calle; ocurrió a las 5 de la madrugada del jueves 20 de enero de 1898, en la madrileña calle del Príncipe.

La cosa empezó en un palco del Teatro de la Comedia de donde al terminar la tercera función, en compañía de algunos amigos, partió Gavira en dirección al Teatro de La Zarzuela a la representación de “La Guardia Amarilla”[1]. Finalizada la función partieron en dirección al establecimiento de vinos de Antonio Bolado El Montañés, que se hallaba en la calle de la Visitación nº 4 (actual Manuel Fernández y González), donde llegaron sobre la una. Allí estuvo Gavira cenando y bebiendo en compañía de dos amigos Martín García Martín y Natalio Díaz, y de dos mujeres, Marina y Carmen. Sobre las cinco de la madrugada salieron todos ellos de la casa del Montañés. A esa hora todas las tabernas de la calle del Príncipe aún estaban abiertas. Marchaba Gavira, visiblemente ebrio, por detrás de sus acompañantes, tomando por la calle del Príncipe en dirección hacia la carrera de San Jerónimo. En dirección contraria iba el inspector de policía del distrito de Congreso, Don Salvador Roig, con quien tropezó el torero, encarándose con él. Sostuvieron una disputa, vinieron a las manos, y se golpearon mutuamente hasta que Roig hizo sonar su silbato y al punto acudieron al lugar de la trifulca dos guardias de orden público y el sereno de la calle, que consiguieron separar a los contendientes y detener a Gavira. En ese momento, estando ya detenido el torero y sujeto por uno de los guardias, aparece corriendo el inspector del distrito de Congreso Don Luis Blanco Núñez que, dándose a conocer, ordena al guardia que sujetaba a Gavira que lo suelte y comienza a golpear a Francisco Piñero con su bastón.


"... comenzó a golpear a Gavira con un bastón..."
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

A esas mismas horas, poco después de las cinco de la madrugada, siete jóvenes de la buena sociedad, médicos y abogados, individuos de familias respetables, entre ellos un hijo del General Arsenio Martínez Campos, salían de la chocolatería de la calle de la Visitación donde habían tomado unos vasos de leche después de haber estado jugando al tresillo. Al llegar a la calle del Príncipe, junto a la Platería de Meneses, se encontraron a un amigo que estaba allí parado en compañía de otros sujetos. Este les invitó a tomar alguna cosa, invitación que rechazaron, y cuando estaban despidiéndose vieron, a pocos pasos de ellos, a dos individuos dándose de bofetadas con gran furor. Se acercaron hacia el lugar de la contienda en el momento en que llegaba el sereno y una pareja de orden público. Reconocieron en uno de los contendientes a Gavira. El otro contendiente, un desconocido para los jóvenes testigos, dijo a los agentes que bajo su responsabilidad trasladasen al torero a la prevención. Fue entonces cuando vieron irrumpir en la escena al inspector, D. Luis Blanco, que se acercó a Gavira con palabras insultantes, pegándole algunos golpes con el bastón. No están claros los motivos de la inquina del inspector con el torero, pero en la vista oral el testigo D. Natalio Díaz manifestó que había oído que entre Gavira y Blanco mediaban resentimientos por causa de una mujer, y el testigo D. Ricardo Isla declaró que durante el transcurso de la reyerta Blanco le llamó «mal torero» y «chulo». Ante los golpes recibidos, Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro; levantóse inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la pla zade Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que fue a desplomarse en el suelo junto al Teatro de la Comedia.


"...hizo un disparo de arma corta sobre Gavira..."
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

Tan pronto como sonó la detonación y Gavira cayó al suelo desaparecen de la escena los diversos agentes de la autoridad involucrados en el suceso. El torero herido es conducido a la casa de socorro del distrito de Congreso entre el banderillero Francisco Ballesteros El Brea, un dependiente de una taberna de la calle del Príncipe y los antedichos jóvenes. Según declaración de D. Arsenio Martínez Campos, Gavira en la casa de socorro, visiblemente embriagado no cesaba de repetir: -Es más bonita que una onza de oro. Ignorando el testigo a quién se refería concretamente el torero. Tras practicar al herido una primera cura, este fue enviado al hospital provincial. El estado del torero es gravísimo. El sábado día 22 se le hace una radiografía que revela que el proyectil se encuentra alojado en el vientre y que confirma el riesgo que entraña el intentar extraerlo. Contra la opinión de los médicos del hospital provincial, el torero decide que le trasladen al instituto del Dr. Federico Rubio y Gali en La Moncloa para intentar allí la delicada intervención; antes contrae matrimonio con Aurora Iniesta, con la que convivía y con quien tenía un hijo.


Francisco Piñero Gavira
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

A las 7 de la mañana del lunes día 24 se presentan en el hospital los banderilleros de la cuadrilla de Gavira Emilio Rodríguez, Guitarra, y Antonio Álvarez Ariza, El Comerciante, el picador Rafael Aguilar y el apoderado del torero, D. Eustasio Vázquez. Disponen al herido en una camilla cubierta, en el mismo colchón que tenía en la cama del hospital para evitar peligrosos movimientos y, a las ocho de la mañana se pone en marcha la comitiva que sube por la calle de Santa Isabel, Atocha y Carretas, llegando a la Puerta del Sol, donde Gavira dice: - ¡Comerciante, qué fatiga, yo me ahogo! Luego siguen por la calle de Preciados y la Plaza de Santo Domingo, y al llegar a la calle de Leganitos, sobre las nueve menos cuarto, al hacer un alto y reconocer cómo se encontraba el torero, los acompañantes observaron que el desgraciado Gavira era ya cadáver. Entonces tomaron la determinación de trasladar el cuerpo hasta su casa, en la calle del Prado, número 14 piso tercero. En beneficio de la familia de Gavira se dieron dos corridas. La de Madrid, con Valenciano, Félix Velasco y Eduardo Albasanz, Bonifa, y toros de Palha y la de Barcelona con Costillares, Francisco Cayuela, el Rolo, y Pulguita y toros de D. Máximo Hernán. De la primera no tenemos el dato. De la segunda, descontados los gastos, con un ingreso en taquilla de 10.653,50 pesetas, se obtuvo el magro beneficio de 222,19 pesetas, que allí pasó gastos hasta el apuntador, como sigue siendo habitual en nuestros días. Tras celebrarse el juicio, el día 7 de abril de 1899, un jurado dictó sentencia condenatoria contra D. Luis Blanco en la que se apreciaron las circunstancias atenuantes de arrebato y obcecación y la de no haber tenido la intención de provocar un mal tan grande, imponiéndole la Sala al procesado la pena de ocho años y un día de reclusión mayor con las accesorias de las costas e indemnización de 5.000 pesetas a la familia del infortunado Gavira.


Calle del Prado número 14 en la actualidad
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

JUAN RIPOLL OROZCO "JUANERILLO" (1875 - 1898)

Novillero nacido en Altea (Alicante) el 27 de junio de 1875, que falleció de una profunda cornada en el vientre el día 27 de marzo 1898, a los 23 años de edad y apenas tres años de profesión. Trabajó el año 1894 en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. A los tres meses de regresar a España (tras participar en la guerra  de Filipinas)  fue contratado para una corrida en la desaparecida Plaza de la Barceloneta de la capital catalana, en la que el toro, negro zaino y algo bizco del izquierdo, llamado “Fierabrás”, del ganado de Arribas Hermanos, lidiado en quinto lugar, el 27 de marzo de 1898, fue el causante de la muerte de “Guanerillo”.

 

“Fierabrás”, llegó muy poco castigado al último tercio y con más nervio y peligro de los convenientes para torero tan desentrenado. Tras una faena embarullada, un poco más afuera de los tercios de la puerta de arrastre y estando el toro algo adelantado, al entrar a matar agarró una estocada delantera y contraria casi a un tiempo, quedando el diestro en la cara por no marcar la salida con la muleta. Fue cogido por la entrepierna con el pitón derecho, penetrándole la cornada en el abdomen, con destrozos en las vísceras. Intentó “Guanerillo”.levantarse, llevándose las manos a la herida y cubriéndosela con el capote para frenar la salida de la sangre, cayendo entonces en brazos de su compañero, falleciendo a los treinta minutos de ingresar a la enfermería del coso. No accedió el presidente a la petición del público a que se suspendiese la novillada al circular la noticia del fallecimiento. En el Imparcial Taurino, se lamentaba Segundo Toque de la actitud del despiadado “presidente” y escribía "...si es cosa de poca monta digamos como en la popular zarzuela "Pan y Toros": "No es nada; un soldado muerto, puede el baile continuar". Tan excesiva temeridad, sumada a su desproporcionado y ciego valor, frente a una falta total de destreza, fueron las causas principales de su muerte, dándose con él el primer caso en la historia del toreo de que tras su desgraciada muerte se practicaran diligencias judiciales en averiguación de la responsabilidad que podía caber a la empresa por haber contratado a un torero falto de los más  indispensables conocimientos para la profesión y totalmente desentrenado en su práctica. Fuente: Zaldívar Ortega Juan José/ Víctimas del Toreo.

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << el alicantino Juan Ripio Orozco (Guanerillo) tomó parte en la corrida celebrada el 27 de marzo de 1898 en la desaparecida plaza de la Barceloneta, de la capital catalana, a poco de ser repatriado tras su participación en la guerra de Filipinas. Al entrar a matar al novillo “Fierabrás”, de la divisa de Arribas, es empitonado por el vientre de tal consideración que el óbito se produciría a la media hora de haber entrado a la enfermería del coso. "

ANTONIO CABEZAS "PAJARERO" (1860 - 1898)

Refiere el esforzado historiador José Antonio Román Romero en su Blog en la Red: "De Hombres, Toros y Caballos", que Antonio Cabezas "Pajarero" nació en Madrid en 1860, comienza "Pajarero" su vida artística picando novilladas en 1884, desde entonces su labor es constante en la plaza de Madrid hasta que toma la alternativa, picando en tanda con “Agujetas”, en la corrida extraordinaria del 22 de Junio de 1887, en la que Mazzantini, repuesto de sus heridas de Sevilla se presentó al público de Madrid. De allí en adelante, "Pajarero" trabaja mucho en corridas de toros como reserva, suplente o agregado. En la corrida del 12 de Mayo de 1889, el quinto toro ("Tostonero" de Gallardo, retinto) se le coló suelto recién salido del toril y en un derrote lo sacó de la silla, volteándolo y dándole un puntazo de seis centímetros de extensión en la mandíbula izquierda. De plantilla solo figuro en la de Valentín Martin en las temporadas de 1888 a 1893, pero su principal labor aun hallándose en la cuadrilla fueron las novilladas y el puesto de agregado en las corridas de Madrid y de provincias. Desde 1893 su labor fue menos frecuente. Fue un picador muy aficionado a la zarzuela, tenía tan mala memoria para recordar los títulos de las obras que veía representar que las bautizaba a capricho si bien en forma que se hacía entender por los que lo escuchaban, por ejemplo a “La Mascota” la llamaba la de los pavos, a la “Guerra Santa” batalla de rusos. Cierta noche en el desaparecido y Madrileño “Café de España” interpretaba el pianista una fantasía de “El anillo de Hierro” la zarzuela del mallorquín Maestro Marques, y al llegar al motivo de la popular frase que dice: “Ven Rodolfo, ven por Dios” exclamó el Pajarero: “¡Eso lo canta una gachí que está mochales por un tío con pasta y la función se llama…Don Rodolfo el pecador!” En la noche del 10 de Junio de 1898, en Las Acacias, en la puerta de la taberna de Pedro Blanco, Ramón de la Calle Castillo, como resultas de una riña no se sabe por qué ni quien la empezó, le disparó en el pecho con un revolver causándole una herida que le interesó el pulmón izquierdo y la pleura, produciéndole la muerte a las 9 horas del suceso. El agresor pasó 12 años en la cárcel y pagó 2000 pesetas de la época de indemnización, tenía 38 años cuando murió.
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2015/11/antonio-cabezas-pajarero.html