Los toros dan y quitan

TIMOTEO RODRÍGUEZ (1860 - 1895)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Novillero mejicano, de modesta categoría, y de muy escasa notoriedad, que fue corneado y muerto en la ciudad de Durango (Estado de Durango), Méjico, la tarde del 10 de marzo de 1895. Ni en el Cossío ni en la Antología Taurina Mejicana de d. Ángel Villatoro, aparece mencionado. (Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega)

Al respecto de su infortunio,  el erudito Juan José de Bonifaz Ybarra refiere, que << un espada de nacionalidad mexicana, Timoteo Rodríguez, de modesta categoría, dejó de existir como consecuencia de las graves heridas que le infligió un cornúpeta del país en la ciudad azteca de Durango el 10 de marzo de 1895. "

Refieren en la página taurina de la Internet: http://torerosmexicanos.blogspot.com/2010/03/timoteo-rodriguez.html " Que Timoteo Rodríguez, fue un espada mexicano que recibió su alternativa como matador de toros el 3 de junio de 1894 de manos del torero Francisco Villegas "Naranjito", en México. "

A fines del siglo XIX animó las ferias y festejos taurinos de México la presencia de una joven morena, atractiva y resuelta, que muy bien montada a mujeriegas, es decir, sentada de lado sobre la silla enfrentaba ganado criollo y colocaba con prestancia y tino desde el caballo banderillas y otros coloridos abalorios entre el contento de los espectadores. La valerosa mujer no solía viajar con cuadra alguna, simplemente elegía entre los caballos disponibles al arribar a la plaza, los probaba brevemente en el picadero, encabezaba el paseíllo y cumplía eficazmente con su cometido, casi siempre de manera muy lucida. Así, María Aguirre "La Charrita Mexicana" recorrió el país de arriba abajo en los años finales del porfiriato. Tuvo la desgracia de que TIMOTEO RODRÍGUEZ, novillero de la legua con quien contrajo nupcias, falleciera por cornada en Durango el 10 de marzo de 1895. Y no corrió mejor suerte su segundo esposo, el espada cubano José Marrero "Cheché", muerto a su vez en Ciudad Jiménez, Chihuahua, por un astado de Chapadero el 9 de agosto de 1909. Madura ya, y contristada por su sino, la dama optó entonces por el retiro. En lo sucesivo, se ganaría la vida con los productos de un modesto comercio que atendió puntualmente hasta su muerte, ocurrida a muy avanzada edad en el DF. María Aguirre, toreaba a caballo, colocando banderillas a la media vuelta. El 17 de junio de 1884, "La charrita Mexicana", se presento en la Plaza Mixcoac, hizo su presentación, y su caballo salió herido; murió después. Su carrera fue larga, e hizo muchas presentaciones en todo el país, se retiro en 1921 y falleció en 1963 a los 98 años de edad.

Fuentes:

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/03/09/puebla/tau22.php http://www.vozdemichoacan.com.mx/secciones/deportes/D003074.html

Siguiendo con la investigación de este espada mexicano, el martes 18 de enero de 2011, recibí una carta del historiógrafo taurino, Rafael Gómez Lozano (Dientefino), quien amablemente refiere que el libro "Novísima grandeza de la tauromaquia mexicana" de José Francisco Coello Ugalde (paginas 143-146), da cuenta de detalles significativos de su vida; entre otras cosas importantes y no referidas por las anteriores fuentes, encontramos que: Al parecer Timoteo Rodríguez había nacido en el estado de Sinaloa hacia 1860, aunque él mismo aseguraba ser natural de León, Guanajuato, México. Se estima que se enteró de niño de la existencia del circo ecuestre, gimnástico, acrobático y aeronauta de los señores Albisu y Buislay, despertando su interés en la práctica de estas artes, tal que entre 1872 y 1880, llega a la capital del país trabajando para el circo Chiarini en actividades muy diversas, tales como payaso, acróbata y consumado trapecista, y tras andar seguramente en otros circos itinerantes, se suma a la cuadrilla del torero Pedro Nolasco Acosta, quien era el mandón de los rumbos de San Luis Potosí. Hacia 1887 decide incorporarse de lleno al toreo de a pie y desde esa fecha hasta 1895 prueba sus hieles y mieles. El control taurino era mantenido en esa época por Ponciano Díaz en el centro, Gerardo Santa Cruz Polanco en el occidente, Valentín Zavala en el bajío, más al norte por Nolasco Acosta; Morelia y Guanajuato por Braulio Díaz. Ello llevó a Timoteo Rodríguez al norte del país que era una veta muy rica. Por aquellos lares y por azares del destino conoce a la que será más tarde su esposa, María Aguirre "La Charrita Mexicana", emula de Ponciano Díaz en eso de poner banderillas a caballo, en la monta característica de las amazonas. Sus únicas participaciones en la capital de la república se dieron el 3 y el 17 de junio de 1894 en la plaza de Mixcoac. Ese 3 de junio, Francisco Villegas "Naranjito", novillero como Timoteo, se dio el lujo de concederle una alternativa sin valor (porque no se estilaba). El 10 de marzo de 1895, en la plaza de Durango, en un festejo a beneficio de su esposa, recibió una herida en la pantorrilla derecha que le causó un toro de Guatimapé que estaba pronto a embestir al picador José María Mota (el hombre que ríe). Por alguna razón, que se llamaría descuido, se declaró la gangrena con tal rapidez que cuatro días después falleció el que fuera acróbata y torero al mismo tiempo.

También me cuenta Don Rafael haber leído textualmente en el libro "Crónicas de la Plaza Vieja" (Los toros en Durango 1897/1917), páginas 36 y 37, del historiógrafo Guillermo Castillo Casas y publicado en 2001, que: de Guatimapé procedía el toro que mató al novillero mexicano Timoteo Rodríguez.

Guatimapé: Hacienda del municipio de Canatlán, propiedad de la familia Lozoya. Fue una de las fincas rústicas más importantes del estado de Durango, pues abarcaba casi todas las tierras planas del llano de su nombre y una porción considerable de los terrenos de las sierras que lo limitan. Estaba dedicada especialmente a la ganadería.

Citan en el libro "América Taurina" de don Leopoldo Vázquez (editado en 1898 en Madrid).- Pedro Cadena, matador de novillos mexicano, de segunda fila, que toreaba en 1887, y que, como banderillero, formaba en 1895 a las órdenes de Timoteo Rodríguez. También citan que Manuel Berriozabal, picador mexicano, muy aceptable, que viene trabajando desde 1890, Formó en la cuadrilla de Timoteo Rodríguez, y tomó parte en la corrida que este sufrió la herida que le ocasionó la muerte, el 10 de marzo de 1895, en la plaza de toros de Durango.

Al respecto de la víctima cita don Leopoldo: RODRÍGUEZ (Timoteo).- Famoso espada mexicano con alternativa en México. Fue en un principio banderillero de las más renombradas cuadrillas que actuaban en el país. Como sobresaliente mató algunos toros con bastante aceptación lo que le determinó á erigirse en jefe de cuadrilla y como tal era solicitado por la mayor parte de los que tomaban algunas plazas en arrendamiento. Gozaba de justo prestigio por sus conocimientos en el arte y su valentía en el momento de estoquear. En combinación con la empresa de Durango marchó á dicha población á principio del año de 1895 á torear una serie de corridas, y en la que se efectuó el 10 de Marzo á beneficio de su mujer María Aguirre Lomeli (Charrita Mexicana), durante el primer tercio de lidia del segundo toro de la fiesta, de la ganadería de Guatimape, al hacer un quite al picador José María Mota fué alcanzado, resultando con una herida de 10 centímetros de longitud en la cara externa del tercio medio de la pierna derecha, de resultas de la cual falleció á las 8 y 30 de la mañana del día 14 del mismo mes. Se cree que el caballo que montaba el picador Mota y que fue muerto por el mismo toro padecía el muermo que inoculó al diestro Timoteo Rodríguez. Solo así se explica que una herida que el médico calificara de medianamente grave tuviera tan funesto desenlace en tan corto espacio de tiempo. En las cuatro corridas que toreó Timoteo Rodríguez en Durango, le produjeron la cantidad de $2,003.42 Pesos.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/bdtau/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10078549

LUIS RAMÍREZ MARCHARIENA "EL GUIPUZCOANO" (1869 - 1895)

Banderillero de mérito heroico, nacido en San Sebastián el 23 de junio de 1869, falleció el 1 de noviembre 1895, a los 26 años de edad, víctima de una herida infectada en la región anal, originada por una cornada, por lo que no fue al hospital y murió. Fue primero pelotari, y se hizo torero, como tanto otros, sin haber nunca llegado a ser nada notable. El 26 de mayo de 1895 trabajó por primera y única vez con Rafael Gómez “El Gallo” en corrida formal. Banderilleó el toro “Grillito, de Ibarra, librándole Luis Mazzantini de una cogida al poner el segundo par. Sin embargo, demostró esa tarde una gran valentía, una mayor rudeza y pocos conocimientos para enfrentarse con toros de poder y sentido. El 21 de julio de 1895 escuchó en el ruedo madrileño la ovación más prolongada, tal vez, de su vida torera, al parear al toro, de nombre “Cimbareto”, de don Juan Vázquez. Esa tarde recibió uno de los pocos premios a su voluntad y valentía. El 8 de septiembre de 1895 se celebró en Madrid una corrida de novillos de la ganadería de Veragua, para Cayetano Leal “El Pepe-Hillo Mexicano” y Nicanor Villalta “Villita”; salió el último toro, llamado “Ciervo, colorado, listón y abierto de pitones, que tomó seis varas de “Riñones”, “El Murciano” y “El Gallego”. Al banderillearlo “El Chatoestuvo a punto de ser cogido, pero intervino “El Guipuzcoanoal quite, y el toro lo persiguió, lo alcanzó junto a las tablas y lo corneó, apreciándosele en la enfermería una herida en la región anal, que se calificó de grave. No quiso ir al hospital y el 1 de noviembre de 1895 falleció en su domicilio víctima de una infección. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

Refiere el historiador taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, de esta heroica víctima de la fiesta, que << al realizar un oportuno quite a Ramón Laborda (Chato), el donostiarra Luis Ramírez Marchariena  (Guipuzcoano) en Madrid, el 8 de septiembre de 1895, fue corneado en la región anal por un novillo de la vacada del duque de Veragua. Curado en la enfermería, impide que se le traslade a un hospital y marcha a su domicilio, en donde expira, víctima de una infección, el siguiente 1 de noviembre de 1895. "


Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Refiere el historiador José Antonio Román Romero en su Blog en la Red: "De hombres, Toros y Caballos" que Luis Ramírez Marchariena "El Guipuzcoano" nació en San Sebastian (Guipuzcoa) el 23 de Julio de 1869, no tuvo cuadrilla fija, toreó bastante con novilleros. En Madrid banderilleó por única vez en corrida formal, el 26 de Mayo de 1895 en la cuadrilla de “El Gallo”. En la novillada de Madrid del 8 de Septiembre de 1895, metió un capotazo a la salida de un par del “Chato de Zaragoza” siendo alcanzado y corneado, al tomar las tablas del 2 por el toro “Ciervo” de Veragua que le causó una cornada en el ano de cuyas resultas falleció en el hospital provincial de la corte el 1 de Noviembre de 1895, vestía traje lila con negro, su cadáver está enterrado en el Cementerio de La Almudena de Madrid.

La crónica del suceso dice lo siguiente: “Cerró plaza “Ciervo” colorado, listón, bragado, ojinegro, abierto y alto de cuerna, salió moviendo con ligereza los pies. “Villita”, se abrió de capa y dio seis verónicas saliendo apurado de la última por haberse enredado en los cuernos la percalina… Después de esto y un buen capotazo de “Chato” se enredaron con él los jinetes, mostrándose tardo el de Veragua. “Murciano” lo vareó tres veces, “El Gallego” metió el puyazo postrero, se apeó de golpe y vio expirar a la cabalgadura. El “Chato” y “Ojitos” se encargan de llegar al segundo tercio, el “Chato” entra por delante y deja un buen par. Mete Luis Ramírez “El Guipuzcoano” el capote, y al tomar las tablas por frente al 2°, por no hacerlo con la ligereza necesaria, es alcanzado y corneado sobre las tablas, no cayendo a la plaza, gracias a echarle mano desde el callejón algunos de los individuos que en él había. Por su pie marcha hasta cerca de la puerta de caballos desde donde, en brazos de unos cuantos dependientes fue conducido a la enfermería. Una vez en ella fue reconocido por el Dr. Juan Bravo, que dio el siguiente parte: Durante la lidia del sexto toro ha sido conducido a la enfermería el diestro apodado “El Guipuzcoano” con una herida en la margen del ano de 3 centímetros de extensión superficial y 5 de profundidad en el espesor de los tejidos de la parte inguino recta, cuya lesión es de pronóstico grave. Una vez terminada la cura fue conducido en un coche a su domicilio….”

Falleció el sábado 2 de Noviembre de 1895 a los 36 años de edad: "En la mañana de ayer Domingo, fue conducido su cadáver al cementerio del este (La Almudena). Presidian el duelo los señores D. José Arana, empresario de la plaza de San Sebastián y D. Gabriel Pedrós. Formaban en el acompañamiento entre otros, los señores Rebollo, Pacheco, Montesinos. Guerrero, López Ramírez. El Anticuario y Urbieta y los diestros: Pepe Hillo, Murcia, Boto, Calesero, Berrinches, Bonifa, Torerito, Moños, Campillo, Cucharero, Pito, Cigarrero, Valencia, Rolo, Dominguín, Armillita, El Moreno, Eduardo Leal, El Salamanquino y otros, a más de alguno del finado. También asistió a la fúnebre ceremonia la dueña de la casa en la que se hospedara hasta ser conducido al hospital."
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2015/11/luis-ramirez-marchariena-el-guipuzcoano.html

ARTURO PARAMIO Y HUERTAS (XXXX - 1895)

Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/2014/09/arturo-paramio.html

Refiere don José Antonio Román Romero, el historiador y cronista taurino contemporáneo que mantiene en la Red el visitado Blog taurino: "De Hombres, Toros y Caballos", que "Arturo Paramio y Huertas era natural de Cádiz. En cuanto tuvo edad para ello le dedicaron sus padres a un oficio, que abandonó más tarde por los toros, a cuya lidia mostró marcada predilección desde que presenció la primera corrida. Pasando mil fatigas hizo su aprendizaje en las capeas que se celebran en muchos de los pueblos de las provincias de Sevilla y Cádiz, demostrando no poca valentía.

En 1893 tuvo los primeros ajustes como matador de novillos, y en el pasado año, después de haber toreado con "Potoco" varias corridas en Tenerife, hizo su debut en la plaza de Sevilla el día 17 de Junio, toreando en unión de Palomar y "Conejito" reses de Adalid, y estando poco afortunado en el cumplimiento de su cometido. Toreó después en Cádiz y otras poblaciones, y al terminar la temporada se embarcó para América, donde toreó con bastante aceptación en Guadalajara (México) y otros puntos, pasando luego a la Habana ajustado para tomar parte en varias corridas en la plaza de Colón, de Santiago de Cuba, y en la segunda de ellas fue donde sufrió la cogida que le ocasionó la muerte.

El empresario de esta plaza, Sr. Beloso, en vista del éxito obtenido en la corrida que hacía pocos días había tenido efecto, y en la que Arturo Paramio por su valentía y serenidad ante los toros se había captado las simpatías del público de esta capital, organizó para el día 10 de marzo de 1895, la segunda fiesta taurina con la cooperación de las cuadrillas de Joaquín Artau (El Catalán) y el referido Arturo Paramio, para estoquear reses de la ganadería de Castellanos. A las cuatro y media, hora anunciada, dio principio el espectáculo bajo la presidencia del Sr. Fernández, llenándose los preliminares propios del caso. Una vez en su puesto la gente de coleta, se dio suelta al primer cornúpeto, que era negro, lucero y cornicorto. Artau le saluda con cuatro capotazos sin parar lo suficiente, que le valieron aplausos. La gente montada se las entendió luego con el bicho, metiendo entre "Curro", Navas y "Brazo de Hierro" seis puyazos, a cambio de dos tumbos. A los quites, los espadas. Paramio en uno, rasca la cara de su adversario, por lo que el público le bate palmas y obsequia con tabacos.

Del segundo tercio se encargaron "Vaquerito" y "el Sastre", dejando el primero dos pares superiores, y el segundo uno, que no desmereció de los de su compañero. Artau, obtenida la venia presidencial, se dirige al bicho, al que después de dos telonazos da pasaporte de dos pinchazos y una estocada baja. Fue aplaudido. El cornúpeto que salió en segundo lugar se llamaba "Cocodrilo", y era berrendo, con armas abundantes, de representación y con las de Caín dentro del pellejo. Paramio, para pararle los pies y fijarle, dio tres buenas verónicas, que le valieron una ovación. Entra en juego la gente de vara larga, y ponen varios puyazos, sufriendo algún tumbo bueno. Paramio hace sólo los quites, terminando algunos arrodillándose ante la cara, lo que le valió palmas y música. Banderilleado con dos pares y medio por los muchachos, se pasó al último tercio, del que estaba encargado Arturo Paramio. Éste, después del brindis correspondiente, salió a entendérselas con "Cocodrilo", que estaba en la querencia de un caballo muerto, y una vez allí, y con el objeto de que abandonara el sitio, le dio varios pases, sin conseguirlo. "El Vaquerito" después tiró varios capotazos con el mismo fin, y sin obtener mejor resultado. En vista de esto, vuelve Paramio a, pasarle de muleta, y en cuanto juzgó al bicho en disposición, entró con mucho coraje a matar, largando una estocada, monumental, que hizo polvo a su enemigo, pero con tan mala suerte, que a la vez era cogido por el toro, volteado y despedido a gran altura. Cae, y en el momento se incorpora, llevándose las manos al pecho. Trata de andar, pero no puede y cae de nuevo, siendo recogido inmediatamente por la cuadrilla y conducido a la enfermería, donde espiró a los pocos momentos, diciendo: ¡Madre mía, este asesino me ha matado! Reconocido, resultó tener una herida profunda en el lado izquierdo del pecho con destrozo del corazón, mortal de necesidad, y por la que arrojaba sangre en abundancia.

La noticia circuló rápidamente entre los espectadores, causando un pánico indescriptible. En vista de esto, y a petición del público, el presidente dio orden de que se suspendiera la corrida. Gran número de personas se agolpó a la puerta de la enfermería, donde yacía el cadáver del infortunado muchacho rodeado de toda la cuadrilla, el juez, varias autoridades, el director de un periódico de la localidad. La autoridad dio orden de que se impidiese la entrada del público, y la fuerza armada tuvo que intervenir para que se obedeciese el mandato. El lunes 11 se dispuso que fuese enterrado al día siguiente en un nicho costeado por todo el personal de las cuadrillas, asistió al fúnebre acto numerosa comitiva, pues el finado contaba con muchos amigos y con las simpatías de toda la afición de la ciudad, donde hizo gran impresión el desgraciado accidente. La cabeza del toro causante de la, muerte, fue cortada por orden del empresario con el objeto de disecarla."