Los toros dan y quitan

JUAN ROMERO FERNÁNDEZ "SALERI " (1861 - 1888)

Juan Romero Fernández "Saleri" Cortesía de don Rafael González Zubieta "El Zubi" http://rafazubi52.blogspot.com/search/label/La%20Muerte%20que%20mitifica%20a%20los%20toreros

Refiere el cronista y Dr. Juan José Zaldívar Ortega  en su obra “Toros Notables” que el banderillero español Juan Romero "Saleri", de la cuadrilla sevillana de Diego Prieto Barrera (Cuatro Dedos), resultó mortalmente  herido en la ingle izquierda cuando realizaba un salto con la garrocha, por lo que falleció a los 27 años de edad  el 15 de enero de 1888 en la Plaza de Toros El Paseo, en la ciudad de  Puebla, México;  la fatal cornada se la infirió el toro “Marinero” de la vacada de San Diego de los Padres propiedad de don Nicolás González Jáuregui, sin embargo, los cronistas taurinos mexicanos AB y ABB refieren que fue muerto por el toro de nombre "Campero" de la dehesa de San Cristóbal La Trampa.

Diego Prieto Barrera (Cuatro Dedos) organizó por su cuenta una corrida en la plaza de Puebla de los Ángeles, México, para matar él y (el Zocato) seis toros de San Cristóbal de La Tampa. Dio comienzo la corrida con mucho interés y entusiasmo porque los tres primeros toros salieron muy bravos. Juan Romero (Saleri) pareó al segundo en unión de “Blanquito”, poniendo dos estupendos pares, uno al cuarteo y otro a toro parado. Apareció el cuarto toro, llamado “Campero”, berrendo en negro, y resultó manso, por lo que el público pidió su vuelta al corral. No accedió el presidente a la petición y sucedió lo siguiente, explicado por “Blanquito” en una carta dirigida a un amigo de Sevilla: "Puebla, 18 de enero de 1888: Apreciable amigo José: El contenido de ésta es para manifestarle la desgracia ocurrida de su compadre; sabrá usted como el día 15 de enero toreamos en este pueblo por primera vez, con un entusiasmo atroz, y sobre todo, con el difunto. Salimos toreando y no hemos oído más palmas nunca. Diego, en la muerte estuvo muy bien, y todos y su compadre; ha sido una de las tardes que hemos gozado más. Al mismo toro de la desgracia dio un cuarteo con la garrocha en la mano, el mejor que ha dado en este mundo; calcúlese lo que se armaría, pero entre Diego y (el Morenito) echaron una riña con él para que no lo saltara. Era un toro que de torearlo estaba manso, y usted sabe lo cansado que él se ponía.  El público, al ver las demostraciones, se echó encima chillando, y le brindó el toro al gobernador de ésta; ya aquí es donde no nos pudimos explicar lo que iría a hacer; no lo sabía más que Dios y él. La cuestión. Citó al toro, se le arrancó, y él, lo mismo, sin saltar y sin hacer nada; se mete en la cara del toro como un tonto, como un muerto, es decir, como una estatua, inmóvil y sin moverse, sin saber lo que pasaba, asustado. En el momento no hizo el toro más que meterle la cabeza, y todo fue un pronto, engancharlo y dejarlo caer en seguida; ni derrotó, ni se movió el toro para nada, ni lo detuvo en la cabeza; pero en ese pronto, cuando cayó para el otro mundo, no hemos tenido el consuelo de oírle hablar nada. Yo me llevé el toro, y cuando lo cogieron muerto, era menester ver el cuadro: todos llorando, y al instante suspendieron la corrida. El público, superior; la cornada parecía la picada de una avispa, en la ingle derecha, en el nacimiento del empeine; no echó ni una gota de sangre. Sobre la cuestión de su entierro mandó el gobernador una razón: que él lo costeaba todo, no dejando pagar nada; y el día del entierro fue el desborde de 7,000 personas. El domingo, o sea el día 22 del mismo mes, es el beneficio para la familia y otro en México. Le mandaré noticias; todo lo suyo lo ha guardado Diego, y se ha hecho inventario. Sin más, su seguro servidor, Blanquito."

“Recortes”, el afamado cronista taurino, describe así la desgracia: "salió el cuarto, “Campero”..., que resultó un completo buey. Se emplazó en los medios sin hacer caso de capotes ni caballos, hasta que pasados unos minutos comenzó a correr por la plaza buscando la salida. El público pidió fuese devuelto al corral, a lo que no accedió el presidente, y entonces Juan Romero Fernández (Saleri,) –nacido en Sevilla en 1861-, que vestía de verde botella y plata, cogió la garrocha para dar el salto, su suerte favorita, en la que tanta seguridad tenía y por la que obtuvo tantos aplausos en cuantas plazas la ejecutó... Dio un recorte a cuerpo limpio y después citó con la garrocha; pero viendo que el toro no acudía disminuyó la distancia avanzando unos pasos. El toro se encampanó, arrancó de pronto y el banderillero clavó en el suelo la garrocha elevándose en el aire: el toro se quedó en la suerte y en el aire enganchó al diestro por la ingle izquierda,  introduciéndole el asta como unos cuatro centímetros. Derrotó de nuevo y lo recogió, causándole una herida en la frente. El torero se levantó con mucho trabajo, se llevó las manos al vientre y cayó al suelo, donde lo recogieron sus compañeros; antes de llegar a la enfermería se puso en pie, dio unos cuantos pasos y cayó de nuevo, exclamando: ¡Dios mío, sálvame! ¡Virgen del Carmen! El parte facultativo decía: "Como el señor juez, que tuvo que intervenir en este asunto, no ordenó que se hiciera la autopsia, necesaria, no se puede decir cual fue la verdadera causa de la muerte de Juan Romero (Saleri). La segunda herida estaba situada en la fosa ilíaca izquierda, a tres centímetros arriba de la parte media del pliegue inguinal correspondiente, de dirección casi paralela a la de dicho pliegue, y de cinco centímetros de longitud. Esta herida penetró en la cavidad abdominal." En plena popularidad, acabó la vida de Juan Romero (Saleri), cuya campaña ante los toros fue breve, pero brillante. Ejecutaba las suertes con arrogancia, bizarría y habilidad, y cayó vencido en la arena cuando su porvenir se le presentaba lleno de promesas gloriosas.

Por su parte, el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << el sevillano,  Juan Romero Fernández (Saleri), que figuró en las cuadrillas de Fernando Gómez (el Gallo) y Diego Prieto (Cuatro dedos), toreó en plazas mexicanas durante la invernada de 1887-88. Lo hizo en Puebla de los Ángeles el 15 de enero de 1888 y al intentar poner en práctica la suerte del salto de la garrocha fue herido en la ingle derecha por un toro de la divisa de San Cristóbal de Trampa, sobreviniendo la muerte en forma instantánea, por lo que se suspendió el festejo."  

Don Fernando García Bravo, en sus "Efemérides de la Semana" que le publica la revista "6TOROS6" (Número 342, del 16 de enero de 2001) refiere que. El 15 de enero de 1888, muere en la plaza de toros de Puebla (México) el banderillero Juan Romero "Saleri". El toro "Pampero" de la ganadería de San Cristóbal de la Trampa, le dio una gravísima cornada al ejecutar el salto de la garrocha. "Saleri" tenía 27 años y actuaba a las órdenes de Diego Prieto "Cuatrodedos".

Por su parte el cronista Rafael González Zubieta "El Zubi", refiere en su Blog Taurino en la Internet "Larga Cordobesa" que: Juan Romero Fernández "Saleri", fue un banderillero nacido en Sevilla el 11 de noviembre de 1861, que murió con 27 años en la plaza de toros de Puebla de los Ángeles (México) a consecuencia de la cornada recibida por el toro "Pampero", de la ganadería de San Cristóbal de Tampa, al hacer el salto con la garrocha, suerte que realizaba magistralmente en la que no tenía rival. El pasado 15 de enero se cumplieron ciento quince años de su muerte, producida en 1888. Tras pasar por las cuadrillas de los novilleros Cacheta, Punteret y Currito Avilés, debuta en Madrid a las órdenes de Fernando Gómez "El Gallo" en 1885, ocupando el lugar dejado precisamente por Rafael Guerra "Guerrita". Ese día deja constancia de su clase torera cobrándose un gran triunfo como banderillero ya que brilló con luz propia. Acompañó a Fernando "El Gallo" hasta 1887, en que se pasa a la cuadrilla de Diego Prieto "Cuatrodedos", con quien viaja a México para hacer la temporada de invierno allí. El 15 de enero de 1888 "Cuatrodedos" y Carlos Borrego "El Zocato" son contratados para matar seis toros de la ganadería de San Cristóbal de Tampa en Puebla de los Angeles en México. La tragedia se produjo en el cuarto toro, un berrendo en negro, manso como un buey de nombre "Pampero", que fue muy protestado por el público al presidente del festejo, que decidió dejarlo en la plaza. Aquel día Juan Romero "Saleri" vestía de verde botella y plata. El torero sevillano no hizo caso de las advertencias de los compañeros y cogiendo la garrocha para dar el salto se dirigió hacia el toro. Dio un recorte a cuerpo limpio y cita al bicho con la garrocha. Viendo que el toro no acude a la cita "Saleri" se acerca cada vez más a él. El toro se encampana y arranca de improviso. El torero clava la garrocha en suelo y salta en el aire en el momento en que el toro se para en la suerte y en el aire lo engancha por la ingle izquierda metiéndole el asta en el abdomen hasta el vientre unos cinco centímetros. Derrota de nuevo y lo recoge causándole una herida en la frente. "Saleri" es conducido a la enfermería donde ya llega sin vida. Su compañero Manuel Blanco "Blanquito", dijo que "la herida no dio ni una gota de sangre y que era tan grande como la picadura de una avispa". Al no haberle sido practicada la autopsia, nunca se supo a ciencia exacta la causa de su muerte. El presidente suspendió el festejo y el Gobernador del Estado costeó el entierro del torero sevillano allí en Puebla, al que acudieron varios miles de personas. Sus compañeros le erigieron un mausoleo en su memoria y le colocaron la siguiente inscripción: "D.E.P. El banderillero español Juan Romero Fernández "Saleri" falleció víctima de su profesión en la Plaza de Toros de Puebla la tarde del domingo 15-1-1888. Sus desconsolados y queridos compañeros no lo olvidan y le dedican este recuerdo. Diego Prieto "Cuatrodedos", Carlos Borrego "Zocato", Manuel Mejías "Bienvenida", Antonio García "Morenito", Manuel Blanco "Blanquito", Luis Peralta, Francisco Guzmán y Rafael Sáez".


Cortesía de
http://www.todocoleccion.net/toros-torero-juan-romero-saleri-muerto-mexico-ano-1888-pieza-excepcional~x26556495

El ilustre historiógrafo Héctor Budar nos explica en una muy documentada editorial de su autoría de nombre: "Casos y Cosas de Toros/ Histórica Plaza El Paseo I", publicada en la acreditada revista taurina "En Los Medios" del cronista Óscar Mejía, del 2 de julio de 2013, que en la ciudad de Puebla de los Ángeles, estado de Puebla, en México, tuvo en los siglos dieciocho y diecinueve varias plazas de toros pero ninguna con la importancia de la "Plaza el Paseo", que permaneció en actividad durante 96 años de 1814 a 1937. Este coso tomó el nombre del lugar donde estaba ubicada, frente al Paseo Nuevo, hoy Paseo Bravo, entre las actuales calles 3, y 5 poniente. Uno de los hechos históricos de la tauromaquia mexicana sucedió aquí, el 13 de abril de 1879, cuando el maestro español Bernardo Gaviño otorgó la primera alternativa que se dio en suelo azteca al diestro atenqueño Ponciano Díaz. Este es uno de los muchos acontecimientos registrados en esta plaza que tenía un aforo de tres mil localidades y estaba construida de concreto con la parte superior de madera.
En este artículo nos vamos a ocupar de un suceso que puso un negro crespón en este coso. Nos referimos a la muerte del bandillero español Juan Romero Fernández, “Saleri”. En el otoño de 1887, su paisano el matador de toros Diego Prieto “Cuatrodedos”, formó una cuadrilla con el también matador de toros Carlos Borrego “Zocato”, los banderilleros “Morenito”, “Bienvenida”, “Blanquito” y Saleri y se embarcaron hacia México. Cuatrodedos fue un torero sin grandes logros artísticos, pero sí hábil en el negocio empresarial taurino. A falta de contratos se convertía en empresario, como lo hizo el 15 de enero de 1888 en Puebla. La publicidad salió a las calles, causando gran interés para ver la anunciada presentación, de Diego Prieto “Cuatrodedos” y Carlos Borrego “Zocato”, con ganado de San Cristóbal La Trampa. Llegó el día indicado y los toreros radicados en la capital del país, viajaron muy temprano a la angelópolis en el tren interoceánico, el mismo día de la corrida, con acepción de Saleri y el picador “Cantares”, los cuales no se habían dejado ver desde la noche anterior, por haberse ido de juerga, teniendo que salir dos horas después en el Mexicano. Cuando estaban colocando sus avíos los descubrió la señora Enedina Reboyo de Márquez, esposa del gobernador de Puebla, los invito a sentarse cerca de ella. Todo el trayecto estuvieron conversando, de toros, naturalmente. Al despedirse la señora le pidió a Saleri, le brindara el salto de la garrocha, a lo que Juan accedió. El picador se fue hacia la plaza y Saleri rumbo al hotel Diligencias, al llegar se encontró a sus compañeros ataviados que ya iban rumbo a la plaza. Saleri se vistió a toda prisa y los alcanzó antes de empezar la corrida. El festejo empezó con éxito. Salió el cuarto toro que se emplazó en los medios dando problemas como si estuviera toreado. Saleri cogió la garrocha fue al palco del gobernador y le brindo a su esposa como le había prometido. Sus compañeros trataron de impedir que consumara la suerte, el no hizo caso y fue al toro, lo citó, el toro no acudió al cite, caminó unos cuantos pasos más, clavo la garrocha, no se pudo elevar por la corta distancia y cayó entre los cuernos, el toro lo enganchó del muslo derecho dándole una cornada en la ingle, al derrotar le pegó en el cuello rompiéndole la aorta causándole una intensa hemorragia interna, se levantó dio unos cuantos pasos cayó y cuando sus compañeros lo levantaron le escucharon decir: Dios mío este toro me ha matado, virgen del Carmen sálvame, fue su ruego antes de expirar. En los tendidos corrió la noticia que el valiente Saleri había muerto y suspendieron la corrida. Sus compañeros inconsolables lo velaron en la iglesia de la Compañía entre gran cantidad de gente, que no daba crédito a lo sucedido, coronas del gobierno de gente de la sociedad y ramos de flores del pueblo, bordeaban el ataúd. A las diez de la noche se presentó el gobernador Rosendo Márquez disculpando a su esposa que estaba inconsolable, haciéndoles saber que él costearía todos los gastos del funeral. A las cuatro de la tarde del día anterior partía plaza, sonriente, veinticuatro horas después con el triste doblar de campanas iba entre miles de personas en una caja mortuoria a recibir cristiana sepultura.


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/2013/04/juan-romero-saleri-tiene-esta-foto.html

El cronista José Antonio Román Romero, propietario del Blog en la Internet: "De Hombres, Toros y Caballos" nos comenta, el 29 de abril de 2013, en una muy completa editorial titulada: "Los Saleri", al referirse a Juan Romero Fernández "Saleri": Tiene esta foto (donde aparece con la garrocha) lo menos ciento veintiséis años. Está hecho, como aquel de Canales, en Barcelona, en casa de Torija, y como el original murió hace ciento veinticinco años en América, por eso digo que la fotografía en cuestión data de ciento treinta años, cuando menos. Pertenece la misma al primer diestro que ostentó el apodo de Saleri, el cual le aplicaron porque, siendo vendedor ambulante de sal, pregonaba la mercancía de un modo tan especialísimo que parecía que pronunciaba la palabra que luego le sirvió de sobrenombre.

A Juan Romero Fernández, que así se llamaba el mentado Saleri, le entró la afición de jovenzuelo, y aunque fue en sus primeros años barbero, alfarero, cochero, fundidor y vendedor de sal, acabó por ser lo que había soñado. Después de trabajar como banderillero con algunos matadores de novillos, ingresó en la cuadrilla del señor Fernando el Gallo en compañía de un tal Lobito, pareja que en dicha cuadrilla sustituyó al célebre Guerrita cuando éste dejó de pertenecer a ella para incorporarse a la de Lagartijo. Esto ocurría en septiembre del año 1885. En el invierno de 1887-88 fué Saleri a Méjico con el espada Cuatrodedos, y toreando en Puebla de los Angeles el 15 de enero del segundo de dichos años reses de San Cristóbal y de Tampa perdió la vida el infortunado banderillero.

Recordemos el trágico episodio: Salió el cuarto bicho, "Campero", completamente buey, y el público pidió que fuese devuelto al corral, a lo que no accedió el Presidente. Saleri' sin reparar en que el animalucho, por sus malas condiciones, no permitía que anduvieran con él haciendo dibujos, quiso practicar el salto de la garrocha, su suerte favorita, y aunque sus compañeros trataron de disuadirle, el diestro no hizo caso, y luego de brindar al gobernador de aquel Estado, dio un recorte a cuerpo limpio, citó con el palo, afianzó éste, se elevó y cayó en las astas de la res, pues ésta se quedó en el centro de la suerte, y al recibir con sus armas el cuerpo de Romero, introdujo una de ellas en la ingle izquierda del desventurado lidiador.

Cuando entró en la enfermería estaba muerto. Al fallecer contaba veintiséis años, pues había nacido en Sevilla el 10 de noviembre de 1861. Sus restos fueron exhumados en 1896 por cuenta del espada Quinito y recibieron sepultura definitiva en el cementerio de San Fernando, de Sevilla. Lo que hizo Juan Romero en Puebla más fué temeridad que valentía, y ya sabéis que dijo el príncipe de los ingenios que la valentía que se entra en la temeridad, más tiene de locura que de fortaleza.
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2013/04/juan-romero-saleri-tiene-esta-foto.html

JOAQUÍN SANZ ALMENAR " PUNTERET " (1853 - 1888)

Cogida del Punteret en Montevideo.

Revista taurina La Lidia. Año VII. Madrid, lunes 7 de Mayo de 1888. Núm. 6.

Autor: J. Chaves.

Banderillero y Matador de toros natural de Játiva, provincia de Valencia nacido el 10 de octubre de 1853. El 21de julio de 1878 se celebró en Alicante una corrida de seis toros de Antonio Flores para “Cara-Ancha”  y Fernando “El Gallo”. Al sonar el clarín a banderillas en el quinto toro, Sanz, que asistía de espectador, saltó al ruedo y con el  permiso de la presidencia, le colocó tres buenos pares al de Flores. El 19 de diciembre de 1880 hizo su presentación en la Plaza de Madrid, como banderillero, en una corrida para “El Ostión” y  “Mateíto, banderilleando de primeras con Ramón López el último toro, llamado “Rumbón, de don Recio Ipola, clavando dos soberbios pares al cuarteo, que le valió una ovación y que el público pidiera para él la muerte del toro, cosa que no permitió “Mateíto”. Tomó la alternativa en La Real Maestranza de Caballería de Sevilla el 3 de enero de 1886 de manos de Luis Mazzantini que le cedió un toro de la dehesa de Saltillo de nombre “Bailarín” y,  el 10 de octubre 1886 confirmó el doctorado en la Villa del Oso y el Madroño. Le cedió los trastos nada menos que una figura de prosapia: Salvador Sánchez “Frascuelo”. Probando mejor fortuna en Sudamérica, el diestro setabense fue cogido por "Cocinero", toro de la ganadería de d. Felipe Victoria,  en la Plaza de la Unión de Montevideo Uruguay el 26 de febrero de 1888, durante la colocación de un par de banderillas sentado en una silla; exceso de arrojo que le costó la vida y que fue considerado por muchos como un suicidio. Murió el siguiente 28 de febrero a las 2 de la tarde (el maestro Bonifaz la precisa el día 27 de febrero de 1888),  a resultas de peritonitis o tétano por una cornada en el muslo derecho que interesaba el peritoneo, esa tarde toreaba con “El Ecijano”. El luctuoso suceso ocasionó fuertes debates parlamentarios, que finalmente determinaron la supresión de la fiesta de los toros en la República Oriental del Uruguay,  esto se produjo por la ley 2017 del 12 de Septiembre de 1888, aunque hay constancia de eventuales festejos celebrados con lidia de toros a muerte  hasta los años de 1936 y 37. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega).

Por su parte el historiador taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de este lidiador, que << lejos de su ciudad natal, la valenciana Játiva, habría de encontrar el fin de sus días Joaquín Sanz Almenar (Punteret). Actuando en Montevideo Uruguay el 26 de febrero de 1888, fue corneado en el muslo derecho por un cornúpeta de la ganadería de Felipe  Victoria, lo que motivó su muerte el día siguiente en la capital uruguaya. "

Don José Antonio Román Romero, el laborioso cronista coetáneo, escribió en su visitado Blog en Internet: "De Hombres, Toros y Caballos", una editorial titulada: "La muerte de Joaquín Sanz Almenar (Punteret) acabó con los toros en Uruguay", y que por su preeminencia, copio textualmente junto con sus 2 ilustraciones:


Joaquín Sanz Almenar (Punteret)
http://gestauro.blogspot.mx/2013/09/joaquin-sanz-almenar-punteret.html

De suicidio ha calificado alguien el desgraciado fin del diestro Joaquín Sanz (Punteret), acaecido en Montevideo el día 28 de Febrero de 1888, a consecuencia de la tremenda cogida que sufrió dos días antes en la plaza de toros de la Unión. Aquella cornada tuvo, a más de las tristísimas consecuencias de la muerte de Punteret, la de motivarla prohibición de las corridas de toros en el Uruguay, a petición de los diputados de la capital, a quienes impresionó hondamente la desgracia.

He aquí cómo ocurrió ésta: Se dio suelta al toro tercero de la tarde, que era, como los demás de la corrida, de la ganadería de D. Felipe Victoria y atendía por "Cocinero". Salió del toril con tantos pies que el buen banderillero "Serranito" lo juzgó a propósito para ejecutar el salto de la garrocha y hasta lo intentó dos veces, pero en ambas demostró la res su picardía, porque se arrancaba rápida como una bala en cuanto le citaba el torero, y cuando éste, confiado, armaba la garrocha para dar el salto, se paraba en seco el toro para medir el terreno y asegurar la cogida y se arrancaba otra vez con las de Caín. Entraron en funciones los piqueros, y en este tercio dio nuevas pruebas de mala intención el bicho, que sólo embestía cuando podía colarse sorteando la puya. Consecuencia de esto fue que "Cocinero" pasó a banderillas con todas sus facultades, y conociéndolo "Hierro" y "el Ecijano", quisieron ver si lo aplomaban algo antes toreándolo al alimón. El toro entró bien a los dos primeros capotazos, pero no quiso dejarse engañar por el tercero; miró los bultos, eligió el que mejor le parecía, y en vez de irse hacia el percal, embistió al "Ecijano" con tal ímpetu, que no le cogió y le destrozó por verdadero milagro. La suerte no tuvo el lucido fin acostumbrado; pero como siempre sucede, fue muy aplaudida. Estos aplausos excitaron el amor propio de Punteret, que, por desgracia suya, no había salido a la plaza en perfecto estado de serenidad, y proponiéndose obtener una ovación cogió un par de rehiletes y una silla, para quebrar tan arriesgada suerte. Al coger la silla se dio con ella un tremendo golpe en la cabeza y ya, completamente aturdido, por su anormal estado y por el golpe, colocó el asiento en la jurisdicción del toro, en sitio en que todos los inteligentes vieron que no había escape. No se pudo evitar la desgracia. "Cocinero", que repitió sus faenas de la garrocha y de la suerte de varas, se arrancó al cite de "Punteret", se paró de pronto cuando estuvo más cerca, lo enfiló bien y le embistió sin darle tiempo a separar las piernas que imprudentemente había cruzado para lucirse más.


Cortesía de:
http://gestauro.blogspot.mx/2013/09/joaquin-sanz-almenar-punteret.html

La cornada fue tremenda. "Punteret" quedó tendido, inanimado, en el ruedo y el toro se revolvió para recargar y destrozarle, pero atrajo su atención la silla y la hizo añicos dando lugar a que acudieran los peones, le distrajesen y se llevaran el cuerpo de "Punteret". Cuarenta horas después fallecía éste víctima de una peritonitis según unos, del tétanos en opinión de otros, y del enorme destrozo que el cuerno produjo en sus entrañas según la creencia general. Joaquín Sanz nació en Játiva (Valencia) el 10 de Octubre de 1853. Se presentó en Madrid como matador de novillos en la corrida celebrada el 9 de Enero de 1881, y desde el primer momento logró las simpatías del público, pues era valiente, apuesto y tenía innegables cualidades para la lidia de reses bravas. Con la cuadrilla de Ángel Pastor y en calidad de banderillero volvió á salir en la plaza madrileña el 5 de Junio del mismo año. Deseoso de avanzar y considerándose suficientemente preparado, tomó la alternativa de manos de Luis Mazzantini, en Sevilla, el 3 de Enero de 1886, y le confirió el doctorado en Madrid "el Frascuelo" el 10 de Octubre siguiente. Fue aquella alternativa memorable por lo accidentada y tal vez otro en lugar de Joaquín hubiese renunciado al toreo aquella misma tarde. Era el ganado de la vacada de D. Eduardo Ibarra. El que rompió plaza se llamaba "Coriano", y era negro, bragado, ojalao, de libras y bien puesto de defensas; todo el aspecto de un toro excelente, pero los hechos de un malísimo toro. Pasó a banderillas con el morrillo limpio y se las pusieron de fuego. En el último tercio, "Punteret", ayudado por "Frascuelo", dio a "Coriano" 53 pases y entró a matar pinchando en hueso; el toro le acosó y le cogió sin graves consecuencias; entró por segunda vez, con otro pinchazo delantero, y nuevamente fue derribado; a la tercera fue acosado también y se vio en peligro, y, por último, terminó con una estocada caída, después de la cual se retiró a la enfermería y no volvió a salir en toda la tarde ¡pobre Punteret¡
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2013/09/joaquin-sanz-almenar-punteret.html


Cortesía de
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FRANCISCO TORRES CAMPOS "EL CURRO" (1853 - 1888)

Solo para efectos ilustrativos
“Citando a Banderillas”
Aguafuerte de Pablo Picasso (1957)

Novillero y banderillero de la segunda mitad del siglo XIX, nacido en Sevilla el 27 de noviembre de 1853. Toreó en varias plazas de las repúblicas americanas;  el día 27 de mayo de 1888 sufrió una cogida en la Plaza Colón de la Ciudad de México, a consecuencia de la cual falleció el 30 de mayo de 1888, a los 35 años de edad, tras dolorosa agonía.

Abundando sobre la tragedia, la siguiente crónica de don Juan José Zaldívar Ortega,  refiere los detalles del suceso. << Hallándose Francisco Torres Campos “ el Curro” de espectador en la Plaza de Toros  Colón de la ciudad de México (D. F.), con fecha 27 de mayo de 1888, bajó al ruedo y solicitó permiso para dar muerte a uno de los toros; la  presidencia accedió a su pretensión, y en el momento de arreglar la muleta para iniciar la faena, se le arrancó el astado, porque se había dado cuenta perfectamente de que estaba distraído el diestro, y le enganchó, causándole una cornada de la que murió el día 30 del mismo mes. Toreó como banderillero en cuadrillas de novilleros, y después de algunos años entregado en tal especialidad, marchó a México, donde se dedicó a estoquear, fijando allí su residencia. "

Respecto de la trágica andadura taurina de este banderillero, el cronista don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que <<  también era sevillano Francisco Torres (Curro) e igualmente (se refiere a  “Saleri”) habría de morir violentamente en un coso mexicano. En esta ocasión en el capitalino, donde fue empitonado el 27 de mayo de 1888, lo que ocasionó su muerte el inmediato 30 de mayo de 1888. "

Quizá por residir en México, el docto Villatoro le toma por mexicano al incluirlo en su "Antología Taurina Mexicana", y de quien escribe: << FRANCISCO TORRES (CURRO). Novillero sin pretensiones, que no dejó más recuerdo fulgurante de su vida torera que la trágica muerte que tuvo, acaecida en México el 30 de mayo de 1888, como consecuencia de la gravísima cogida que le infirió en la ingle un astado criollo en la corrida celebrada el 27 del mismo mes.>>

Don Luis Ruiz Quiroz, el afamado cronista, refiere en sus efemérides taurinas que publica la página en la Internet "Campo Bravo-México" de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL),que un 30 de Mayo de 1888 muere el novillero sevillano Francisco Torres "El Curro", victima de una cornada por el toro "Comanche", de la Canaleja, cedido por Gabriel López "Mateito" en la Plaza "El Paseo" de la Ciudad de México.

MATÍAS UCETA "COLITA " (XXXX - 1888)

Solo para efectos ilustrativos

Avenida Felipe II en 1926

Al  fondo la  antigua plaza de toros de Madrid antes de construirse la plaza de toros de Las Ventas

Cortesía del Sitio Web: http://.fuenterrebollo.com

Cierto renombre alcanzó el varilarguero Matías Uceta (Colita), de apellido bien torero, que dejó de existir el 10 de junio de 1888 por las lesiones producidas en la plaza de Madrid por un cornúpeta del hierro del duque de Veragua. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su libro “Víctimas de la Fiesta”.)

RAFAEL SÁNCHEZ "BEBE" (XXXX - 1888)

Rafael Sánchez Fernández (Bebe)
Libro Víctimas del Toreo de
Don Juan José Zaldivar Ortega (Tomo I)

Banderillero que fue herido de muerte por el toro  “Cimbareto” al querer quebrarlo de rodillas; era  un astado de la dehesa del Saltillo que se lidió en Cartagena el 5 de agosto de 1888 y que le produjo una profunda  cornada en el muslo izquierdo que le dejó inútil para la profesión y al poco tiempo falleció  a resultas de sus complicaciones. Cuentan que al cortarle la pierna al sobrevenir un problema de gangrena gaseosa, exclamó, presa de verdadera desesperación: "Ya me sobra la coleta."


Cortesía de
http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Entre sus aciertos profesionales estuvo el haber regentado una excelente cuadrilla de niños toreros cordobeses, entre los cuales destacaron sus afamados tocayos Rafael Molina Martínez “Lagartijo Chico” y Rafael González Madrid “Machaquito” (El Tercer Califa del Toreo) y el haber ocupado puesto destacado en las cuadrillas de “Lagartijo”, “Frascuelo” y “Guerrita”, exigentes matadores todos ellos,  lo que nos habla de la grande calidad y arte que debió tener.


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/2014/04/rafael-sanchez-fernadez-bebe.html

El destacado historiador taurino, don José Antonio Román Romero, a manera de enmienda de lo que narra el doctor Juan José Zaldivar Ortega, me envía la siguiente nota respecto de la suerte final de Rafael Sánchez Fernández "Bebe", tomada de enciclopedia virtual "Cordobapedia".- Torero cordobés que nace el 28 de junio de 1869 en la década de los sesenta del siglo XIX llamado de apodo “Bebe” por tener la cara muy aniñada. Procedía de la familia torera de los "Poleos", siendo su padre primo hermano de "Lagartijo" Comienza ocasionalmente en la cuadrilla de Rafael Molina Sánchez "Lagartijo" pasando a formar parte posteriormente con su paisano Rafael Guerra Bejarano "Guerrita", gracias a éste lo da a conocer como rehilero. Ingresa a las órdenes Salvador Sánchez “Frascuelo”, donde llegó a ser unos de sus peones de confianza. Viendo Salvador sus dotes artísticas puso su empeño en que fuera el continuador de su escuela como matador, ajustando algunas corridas con la condición de que el “Bebe” estoqueara algunos toros. Su presentación como novillero en Madrid la realizó en el 13 de marzo de 1887 lidiando un toro de Veragua llamado "Sombrerero" que no dio mucho juego. Siguió estoqueando, dándose el caso de matar dos toros asignados al diestro Mazzantini por estar ausente. En la tarde del 5 de agosto de 1888 en la plaza de Cartagena su maestro “Frascuelo” convaleciente de una cogida en Barcelona tuvo que abandonar el ruedo, cediéndole al “Bebe” la muerte del toro “Cimbareto” de color negro, bragado que había recibido algún puyazo, al dar el diestro un cambio de rodillas, le infirió una cornada por la parte superior y anterior del muslo izquierdo causándole una herida de bastante profundidad . En la enfermería fue catalogada de extrema gravedad, lográndose contener la hemorragia mediante la compresión de la femoral, siendo trasladado al Hospital de la Caridad, la herida gangrenó y hubo de amputar la pierna. Se cuenta que al cortarle la pierna dijo: -Ya me sobra la coleta. De esta forma se frustró la carrera de un torero que según los comentaristas de la época pudo haber llegado a la altura de sus maestros Lagartijo, El Guerra o Frascuelo, quedando en la historia del toreo como un melancólico símbolo de aquello que pudo ser y no fue. Se dio un festival benéfico el 12 de noviembre de 1888 en Madrid con objeto de proporcionar ayuda económica al infortunado Rafael, en la que participaron gratuitamente "Lagartijo”, “Frascuelo” y “Guerrita”. El “Bebe” recorrió el ruedo acompañado de "Pulguita", "Ostión" y su maestro Salvador, recaudando un beneficio de 44.900 pesetas. No se desesperó Rafael frente a su destino frustrado, pronto siguió con ímpetu sus inquietudes toreras organizando la Cuadrilla de Niños Cordobeses y así se constituyó en mentor y guía de dos chavales que empezaban a despuntar y que tenían ganas de triunfos, uno sobrino de “Lagartijo” llamado Rafael Molina Martínez "Lagartijo Chico" y el otro Rafael González Madrid "Machaquito". Fueron presentados por El Bebe como futuras figuras en las principales plaza de España. Pasado un tiempo tuvo la idea de instaurar una escuela para aspirantes, a la que le puso por nombre Escuela Taurina Cordobesa. Terminó sus días en Córdoba falleciendo el 19 de enero del año 1928.

JUAN ROMÁN CARO (1856 - 1888)

Solo para efectos ilustrativos

“El Quite”

Obra del afamado pintor y escultor colombiano  Fernando Botero 

Picador de toros nacido en Dos Hermanas (Sevilla) el 7 de enero de 1856 y que fue cogido en una tienta del ganado del Marqués del Saltillo en Isla Menor (Sevilla)  por un novillo de nombre “Dudoso” entre el 17 y el 20 de noviembre de 1888, y que falleció el día 1 de diciembre de 1888.

Refiere el Dr. Juan José Zaldívar Ortega que,  “Dudoso”, cárdeno oscuro, entrepelado, tomó en esa tienta en toda regla tres puyazos, arremetió al caballo que montaba Caro, a quien hizo caer de espaldas por el lado izquierdo, infiriéndole una terrible cornada en la parte inferior derecha del vientre, con salida de los intestinos. Trasladado de urgencia  a Sevilla, murió a las 5 de la tarde del día 1 de diciembre de 1888. Al tiempo, el novillo causante de la muerte de Juan Román Caro se jugó en la Plaza de  Madrid el 2 de noviembre de 1890, y tomó con mucho poder diez varas de “Trescalés” ,”Cantares” y Crespo; lo banderillearon “Gallo”, “Guerrita” y Luis Mazzantini, quien lo mató de una certera estocada a volapié. En una de las primeras corridas que toreó “El Espartero” en Madrid, al poner Juan Román una vara a un toro de mucho poder,  sufrió una fuerte caída y quedó debajo del caballo, que le dio con una herradura en la frente y le cubrió de sangre el rostro. En vez de retirarse a la enfermería (cosa que otro hubiese hecho como lo más natural), volvió a montar a caballo y siguió picando más crecido de coraje y de serenidad.

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << figuró en la cuadrilla de Manuel García (el Espartero), lo que indica la categoría de este varilarguero, que falleció en Sevilla el 1 de diciembre de 1888,  por la cornada inferida en el vientre por el becerro “Dudoso”, de la ganadería del marqués de Saltillo, cuando era tentado en una finca de Isla menor (Sevilla). "

Para mayor detalle de su singladura taurina, el historiador Juan José Zaldívar Ortega refiere en su libro "Víctimas del Toreo"- Apartado de Picadores (Páginas 88 y 89), que Juan Román Caro, picador de toros, natural de Dos Hermanas (Sevilla), nacido el (07-01-1856), falleció el (01-12-1888), cuando contaba 32 años de edad y a consecuencia de una cornada recibida el (16-11-1888). Fue unos de los varilargueros más bravos y eficaces de la historia de la tauromaquia. El (04-06-1885) hizo su presentación en la Plaza de Toros de Madrid y el primer toro que picó se llamaba "Recajero", de don Manuel García Aleas o de sus señores Herederos, que estoqueó Fernando Gómez (Gallo). Una prueba evidente del gran valor de piquero sevillano es la que sigue: En una de las primeras corridas que toreó Manuel García y Cuesta (el Espartero) en la Plaza de Toros de Madrid, el poner Román una vara a un toro de mucho poder sufrió una fuerte caída, quedando debajo del caballo, que le dio con una herradura en la frente y le cubrió de sangre el rostro. En vez de retirarse a la enfermería, cosa que otro hubiese hecho como lo más natural, volvió a montarse al caballo y siguió picando más crecido de coraje y de serenidad. Invitado tras años más tarde (1888) para encargarse de las operaciones de tienta del ganado del marqués del Saltillo, en la dehesa de Isla Menor (Sevilla), comenzaron los ejercicios el (16-11-1888). Al día siguiente se reanudaron y el primer utrero sacado del rodeo, llamado Dudoso II, de pelaje cárdeno y entrepelado, aguantó en toda regla tres puyazos, arremetiendo seguidamente con tal fuerza hacia el caballo que montaba Caro, a quien del topetazo en seco le hizo caer de espaldas por el lado izquierdo y, ya en suelo, le infringió una terrible cornada en la parte inferior derecha del vientre, con salida de los intestinos. No pudieron evitarlo los vaqueros de a caballo presentes y el propio conocedor de la ganadería, por listos que anduvieron, sólo consiguieron colear a la agresiva res, antes que abandonara a su presa. Trasladado a un hospital de Sevilla, murió a las 5:00 horas de la tarde del día al principio señalado. El utrero causante de la muerte de Juan Román se corrió en la Plaza de Toros de Madrid el (02-10-1890), ya cinqueño, y tomó mucho poder diez varas de Gervasio Ruizpérez Fernández (Trescalés), Cantares y Crespo, banderilleándolo Fernando Gómez (Gallo) Rafael Guerra (Guerrita) y Luis Mazzantini, quien lo pasaportó de una estocada a volapié.

MANUEL MARTÍNEZ DISTERLET (1860 - 1888)

Banderillero, nacido en Córdoba el 11 de agosto de 1860, y que falleció el 28 de diciembre de 1888, a los 28 años de edad, debido a la cogida que sufrió, tres días antes en la Plaza de Toros de “Los Tejares”.  Ese día se organizó en Córdoba una novillada, para estoquear reses de la dehesa de Lagartijo, El picador Pegote, “Torerito”, “Almendro”, “Manene”, “El Mohíno” y “El Melo”. Por suspenderse el día 25 de diciembre de 1888, se celebró el día siguiente,  y el  ganado rápidamente se manifestó malintencionado, y la primera víctima de tal carácter de los bichos fue “Torerito”, que resultó cogido al pasar de muleta al segundo toro; y “El Melo” sufrió un puntazo al hacer un quite en el tercero. “Manene” había banderilleado al segundo con un magnífico par de frente; al hacer un quite al picador en el cuarto, el que le correspondía matar, salió andando, se le arrancó el animal, enganchó al banderillero por la parte superior del muslo izquierdo, y después de suspenderlo y recargar en el cuerpo, lo despidió y volteó entre los pitones, dándole una horrible cornada que, penetrando por el muslo izquierdo, llegó a interesar la vejiga de la orina, que le causó la muerte dos días después. El toro de la desgracia se llamaba “Aguardentero”, negro, mogón y de pocas libras, pero de esas que matan. Con sólo once años de edad “Manene” había ingresado en la cuadrilla de niños cordobeses dirigida por Francisco Rodríguez "Caniqui”. Posteriormente entró como banderillero en la cuadrilla de Manuel Molina, llegando a torear con Bocanegra y sustituyendo a  Mariano Antón en la cuadrilla de Lagartijo. Manuel Martínez figurará siempre entre los más sobresalientes banderilleros y como un peón de brega notable. Tomó la alternativa en Córdoba el 7 de abril de 1885, aunque su trabajo se centró mas como banderillero donde fue brillante.

 

Don Juan José Zaldívar Ortega nos refiere de su suerte que <<los deseos de  convertirse algunos banderilleros en novilleros y otros muchos en matadores de toros, aparecen como hecho frecuente en la historia de la Tauromaquia. Uno de los ejemplos más característicos lo encontramos en Manuel Martínez Disterlet (Manene). El hecho lo conocemos gracias a un escrito de El bachiller González de Ribera, quien nos dice del banderillero que nos ocupa: "Éste iba adelante en su camino de glorias como banderillero. Cada vez más fino, más artístico, más inteligente y más lucido. Los públicos cada vez más halagüeños para él y más a su lado, y sien embargo, la obsesión del estoque le embargaba. No podía achacarse a la sombra que en la cuadrilla le  pudiese hacer “Guerrita”, pues era cosa sabida que su alternativa estaba próxima. Había en ello algo de amor propio, quizá de chismorreo de localidad. Es el caso que en la temporada de de 1886 “Manene” solicitó y obtuvo de “Lagartijo” figurar como sobresaliente de espada en cuantas corridas pudiese." El 25 de diciembre de 1888 se organizó en Córdoba una novillada, para estoquear reses de la ganadería de Rafael Molina (Lagartijo), el picador Pegote, el Torerito, Almendro, Manene, el Mojino y el Melo. Por suspenderse aquel día, se celebró al día siguiente... El ganado se manifestó malintencionado, y la primera víctima de sus intenciones fue el Torerito, que resultó cogido al pasar la muleta al segundo novillo; y el Melo sufrió un puntazo al hacer un quite en el tercero: Manene había banderilleado al segundo con un magnífico par de frente; al hacer un quite al picador Formalito en el cuarto, el que le correspondía matar, salió andando, se le arrancó el animal, enganchó a Manene por la parte superior del muslo izquierdo, y después de suspenderlo y recargar en el cuerpo, lo despidió y volteó entre los pitones, dándole una horrible cornada que, penetrando por el muslo, llegó a interesar la vejiga de la orina. El accidente señalado tuvo un fatal desenlace el día 28 de diciembre de 1888. El toro causante de la desgracia se llamaba “Aguardentero”, negro, mogón del derecho y de pocas libras. Manuel Martínez Disterlet fue un banderillero de primera arrebatado en flor a la vida..."

 

El ilustre cronista, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << El banderillero puntero, Manuel Martínez Disterlet (Manene), que comenzara su andadura en el toreo como becerrista primero y novillero más tarde, y que figuró en la cuadrilla de Rafael Molina (Lagartijo), fue víctima de la fiesta brava en condiciones  poco corrientes. El 26 de diciembre de 1888 se organizó en Córdoba, patria chica de “Manene”, un festejo en el que, con novillos de Rafael Molina, actuarían como espadas un picador y varios peones. El corrido en cuarto lugar, “Aguardentero” de nombre, le hirió en el vientre, lo que determinó su fallecimiento el día 28 de diciembre de 1888. "

Citan en el libro "Necrología Taurina", 2da edición, página 63, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889: Joaquín Rubio (El Formalito).- Picador de toros que, el mismo día 26 de diciembre de 1888, en que fue cogido "Manene" (Manuel Martínez Disterlet), sufrió una terrible caída del caballo que montaba, ocasionada por el cuarto toro (de nombre “Aguardentero”), de los seis que se lidiaron en la plaza de Córdoba. Como mis lectores saben, al hacerle "Manene" el quite, en esta caída a Joaquín, sucedió el percance a Manuel. "El Formalito" fue llevado a su casa, y a los pocos días ya se vio la gravedad de su estado; falleciendo (1) el 4 de enero de 1889. El toro de "Lagartijo", que ocasionó las dos desgracias era negro zahino de pocas libras, y duro, de poder y voluntad, en el primer tercio como el resto de sus hermanos. "Lagartijo" (Rafael Molina) estuvo inconsolable.
Notas:
(1) La noticia del fallecimiento de Rubio solo la insertó un periódico andaluz, por lo que damos esta noticia, sin garantizarla.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

Al respecto de esta supuesta tragedia de "El Formalito" que consigna don Tomas Orts, sirva aclarar que el diario "ABC" de Madrid, del 5 de abril de 1931, Sección Espectáculos", publicó una editorial de Rafael Sánchez Guerra donde anota: Un Picador muy viejo.- Vive en Córdoba. Se llama Joaquín Rubio (Formalito). Fue un excelente picador y es un hombre bueno. Ya nadie se acuerda de él. "Es muy viejo", exclaman los espadas, y no le contratan. El otro día me escribió una carta. Más que una carta es un grito de hambre y de angustia."¿No habría medio de hacer algo por mí?", me pregunta. Yo no lo sé y no puedo contestarle. Pero, a mi vez, traslado la pregunta: ¿No se podría organizar algo en beneficio de Formalito? Los empresarios y los toreros deben dar la respuesta. Ser viejo no es bastante para morirse de hambre. El compañerismo es algo muy hermoso y muy grande. Hay un hombre que confía en el compañerismo. Vive en Córdoba. Se llama Joaquín Rubio (Formalito). Rafael Sánchez Guerra.

ZAPATILLA (XXXX - 1888)

Solo para efectos ilustrativos

Ilustración cortesía del Blog Taurino A los Toros 

Refieren en la página web “Tauromaquias” (Primera Bitácora Taurina del Perú), que el historiador, don José Emilio Calmell, en su libro “Historia Taurina del Perú” cita el desdichado caso del puntillero llamado “Zapatilla”. << sucedió en 1888, al asestar el golpe con la puntilla a un toro que ya había doblado, éste lo empitonó mortalmente y le causó la muerte en la misma tarde. "

INÉS HERNÁNDEZ "EL CUATE" (XXXX - 1888)

Primera locomotora que llegó a San Luis Potosí el 23 de Agosto de 1888.
Muestra la fachada original de la Iglesia del Montecillo y a la derecha a lo lejos una antigua plaza de toros
(con las banderitas), donde resultó corneado Inés Hernández.

Refiere el eximio cronista taurino don Salvador Carreño en su obra “Las Tragedias del Toreo”,  que Inés Hernández fue un torero mexicano que inicia sus actuaciones a fines del siglo pasado, muriendo en los ruedos en 1907.

Contraviniendo lo anterior, en las efemérides taurinas de julio de 2010, de la página de Internet, "Campo Bravo México", de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), reseñan que el 15 de julio de 1888 << el banderillero Inés Hernández "El Cuate", de la cuadrilla de Pedro Nolasco Acosta, sufre mortal cornada en la plaza "El Montecillo" en San Luis Potosí por un toro de Santiago, en tarde en que también torea Joaquín Artau. >>

Refiere el cronista taurino Rafael Gómez Lozano (Dientefino) en su página en la Internet "Toreros Mexicanos" que Inés Hernández "El Cuate", banderillero de toros nacido en San Luis Potosí. Casi siempre colocado en la cuadrilla de su paisano, el matador de toros Pedro Nolasco Acosta. El 15 de julio de 1888 se celebró una corrida en la plaza de toros "Del Montecillo" de San Luis Potosí, en donde mano a mano torearon Pedro Nolasco Acosta y Joaquín Artau con toros de la ganadería de Santiago. Al intentar poner un par de banderillas al quiebro, el toro le cogió de tal gravedad que falleció a los tres días.

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, páginas 69-70, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, que el diestro "El Cuate" ha muerto de resultas de la cornada que en la plaza de San Luis Potosí (Méjico) recibió. He aquí como la describió un periódico de la localidad: "El Cuate" citó corto, se arrancó de frente y prendió un magnífico par; siguió "el Trallero" con otro al cuarteo, previos dos salidas. Volvió Inés, se arrancó al cuarteo por el lado contrario, y como la fiera se quedó, al llegar el diestro al centro de la suerte, no tuvo más recurso para salvarse que saltar sobre el testuz. De nuevo el banderillero se arrancó de igual modo y el bicho se quedó otra vez; entonces Inés se fue de bruces al intentar salvarse, y el toro le alcanzó y enganchó peligrosamente, casi en el mismo sitio que a "Gaviño", recibiendo una herida como de cuatro centímetros de profundidad; volvió el toro, con la frente a levantar al infortunado Inés y al caer lo pisoteó mucho, le tiró tres cornadas, de las que solamente una le asestó en la espinilla izquierda, rematándola en la garganta del pié. Este trágico suceso pasó tan instantáneo, que el quite fue tarde. Julio de 1888.

Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

El viernes 1 de abril de 2016, recibí un amable correo electrónico del Dr. Fernando Aguayo Hernández, historiador mexicano que realiza por estas fechas una investigación sobre las fotografías del ferrocarril en la ciudad de San Luis Potosí, México, entre 1888 y 1891, donde me allega un recorte digital del periódico "El Correo de San Luis", del martes 17 de julio de 1888, Página 3, donde relatan:
TORERO MUERTO.- El domingo último (15 de julio de 1888) tuvo lugar una corrida de toros en la plaza del Montecillo, dedicando sus productos al socorro de los inundados de León. Era la última corrida que se daba en esa plaza, porque va a ser destruida para el paso de la vía férrea y la cuadrilla trabaja sin estipendio, contribuyendo así para la obra de caridad. Los toros eran de Santiago y estaban despuntados. Al tocar a banderillas en el cuarto toro, quiso Inés Hernández (a) El Cuate, poner un par al quiebro, pero el bicho no hizo por él. Fuese a la res, tampoco embistió y hubo un momento en que el diestro quedó a un metro de distancia; arrancóse el toro, el hombre no pudo salirse y fue enganchado por la cintura durando algunos segundos colgado de las astas, lo arrojó al suelo, volvió a cogerlo y repitió esto dos o tres veces, hasta que llegaron los demás toreros. Aunque las embestidas habían sido tremendas se levantó Inés y fue por su pié hasta la barrera, razón porque el público creyó que la cogida había sido sin consecuencias. Conducido a la enfermería se vio que estaba herido de gravedad pues el cuerno había sido introducido por el recto, a bastante profundidad. El pronóstico de los médicos era de muerte y en efecto hoy falleció el simpático diestro a las seis de la tarde. Era Inés un torero antiguo, valiente, sereno y humilde. Por más de veinte años toreó en San Luis ganado de Guanamé y de las mejores Haciendas saliendo ileso siempre para morir en las astas de un toro de pocas condiciones, despuntado y en la última corrida verificada en la plaza donde oyó tantos aplausos. Deja una familia hundida en la pobreza y como todo el mundo ha sentido su muerte creemos que nadie negara un auxilio para esa familia, si alguien abriese una suscripción en su favor.

Lo anterior echa por tierra lo mencionado al principio por el cronista Salvador Carreño, que lo hace muerto hasta 1907.
Fuentes:
Dr. Fernando Aguayo Hernández
Profesor-investigador
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora

PASCUAL (XXXX - 1888)

Solo para efectos ilustrativos
Nicolas Vergonzeanne de Dax (Francia)
8 veces campeón de Francia en saltos de toros

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, página 69, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, la muerte de un "écarteur" (recortador ó espaciador) landés llamado Pascual en agosto de 1888. Pascual, ha recibido, en una corrida que se celebró en Aire, una tremenda cornada de una vaca navarra, que le ocasionó la muerte.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

LOS DOS MUERTOS EN CÓRDOBA, ESPAÑA, EN 1888

Solo para efectos ilustrativos
"Banderillas cortas en la Colonia"
Antonio Navarrete Tejero

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, página 71, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, que "con una triple desgracia terminó el miércoles en Córdoba una corrida de reses bravas. Después que terminó la lidia de las cuatro reses anunciadas se soltó al público una vaca, que llevaba colocada en la frente una bolsa con algunas monedas para el atrevido que lograra quitársela. Con este motivo bajo a la arena un gran número de personas, especialmente muchachos, que se lanzaron sobre la res para apoderarse de la bolsa teniendo tres de éstos la desgracia de ser heridos, con tan mala suerte que dos han fallecido ya, y el tercero se encuentra de sumo peligro. Septiembre de 1888"

Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

ANTONIO MARÍA MONTEIRO (1850 - 1888)

El 15 de septiembre de 2016, recibí una amable carta del inquieto y muy honesto periodista y escritor de Lisboa, Portugal, Don Rui Araujo, donde me cuenta haber leído en la revista Serões - nº 53, de 1909, una editorial de D. Carlos Abreu donde narra, que, Antonio María Monteiro fue un caballero que tuvo algún renombre, pero que nunca llegó a alcanzar el nivel artístico que en el arte de Vimioso consiguió su hermano Casimiro Monteiro. Muy valiente, llegando a extremos de derrochar su valor, Antonio Monteiro fue de los artistas que anualmente toreaba más corridas. En sus fiestas artísticas siempre conseguía hacer una revolución en el medio, Tales eran las ideas fantasiosas que ofrecía en sus carteles para interesar a la concurrencia, que por lo general eran causa de gran éxito. Antonio Monteiro nació en Lisboa el 13 de junio de 1850, fue fallecer de una enfermedad mental, en el manicomio de Rilhafolles en Lisboa el 5 de diciembre de1888. (Fin de la nota). Queda pendiente de investigar si la causa de la enfermedad mental que le segó la vida a los 38 años de edad, fue a resulta un golpe mal atendido en su cabeza, que se haya dado en alguna caída de su caballo, como sucedía en aquellos años muy frecuentemente con los picadores, también por el escaso conocimiento médico existente del cerebro humano en aquellos tiempos y la carencia de aparatos médicos para analizar su correcto funcionamiento.
Fuente:
https://corridasbullfights.blogspot.pt/
https://corridasbullfights.blogspot.mx/