CÁNDIDO CARMONA MARTÍNEZ "CARTUJANO" (1869 - 1894)

Cortesía de don Juan José Zaldivar Ortega
De su Libro Víctimas del Toreo (Tomo II-página 74)

Banderillero, nacido en Sevilla el 9 de abril de 1869, falleció por asta de toro el 27 de agosto de 1894, a los 27 años de edad. Era trianero y trabajó en la fábrica de loza de La Cartuja, hasta que, muy joven aún, la inquietud taurina le llevó a capeas y a figurar eventualmente a la orden de novilleros en diversas provincias, hasta figurar fijamente en la de Manuel Nieto “Gorete”. El año 1891 ingresó en la cuadrilla de “Gorete” y con ella estuvo hasta su muerte, presentándose en Madrid el 27 de agosto de 1893. Por cierto que el segundo toro que correspondió a su cuadrilla en esa tarde, llamado “Boticario”, negro, de don Eduardo I Miura, le alcanzó al terminar un quite que hizo a su matador, causándole una contusión en la pierna izquierda. En los pocos años que pudo ejercer la profesión sufrió varias cogidas, aunque no de mucha importancia; la primera le ocurrió en Guillena, otra en La Habana y otra en Almería. En la corrida celebrada en Madrid el 29 de julio de 1894 lidiaron toros de Udaeta los espadas Pepe-Hillo, Gorete y El Mancheguito. Del corrido en segundo lugar, de nombre “Piamonte”, berrendo en negro, capirote, se encargaron para banderillearle Cartujano y El Pincho. Salió aquél una vez en falso y hubo de consumar la suerte a la media vuelta. El toro; avisado y sorteando el terreno, obligó al Pincho a pasarse dos veces en falso para un par delantero. Quiso Cartujano aprovechar la salida para clavar al relance, pero bien fuera que resbalase o que por no medir bien el tiempo tratara de remediarse tirándose al suelo a destiempo, es lo cierto que cayó en la cara del de don Faustino Udaeta, que hizo por el bulto, no alcanzándole en el primer hachazo, pero recogiéndolo luego, suspendiéndole y causándole una de las más impresionantes cogidas que se han visto en la plaza de Madrid. Llevaba al entrar en la enfermería una herida de cinco centímetros de profundidad en el hipocondrio izquierdo posterior, a más de otras erosiones. Luchando con la muerte estuvo desde aquel 29 de julio hasta el 27 de agosto de 1894, en que murió a las doce y treinta de la mañana. Fue enterrado en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. En  Sevilla se celebró una corrida a beneficio para su anciana madre. No llegó este diestro a destacar su nombre más que por las trágicas circunstancias de su muerte. En “La Lidia” (XIII, 24, 1894, escribió sentidamente don Mariano del Todo y Herrero: ¿Biografía? ¡Para qué! Basta con la partida de bautismo. Cándido Carmona (El Cartujano). ¿Semblanza? La de uno de tantos. ¿Historia? En los primeros pasos del camino para buscarla. ¿Celebridad? La fatídica de dos días en el transcurso de un mes..." (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)


http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, respecto de esta víctima de la fiesta, que << en la corrida celebrada en Madrid el 29 de julio de 1894 fue cogido aparatosamente por el berrendo en negro “Piamonte”, de la ganadería de Udaeta, Cándido Carmona Martínez (Cartujano), trianero, que actuaba a las órdenes de Manuel Nieto (Gorete). El herido estuvo luchando con la muerte hasta el 27 del siguiente agosto, fecha en que sucumbió. "


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx

Refiere don José Antonio Román Romero, el historiador taurino propietario del Blog en Internet: De Hombres, Toros y Caballos, que la historia de este infortunado diestro se reduce casi a la escena de su trágico fin. El llevó su nombre a las páginas de la historia taurina, escribiendo una de luto. ¡No era ésta, seguramente, la fama a que aspiraba el pobre muchacho! Cándido Carmona nació en Sevilla el 9 de Abril de 1869. Fue operario de la fábrica de loza denominada "La Cartuja", de aquella capital, y como tantos otros, al desarrollarse en él la afición al toreo y estimular sus ambiciones, abandonó el oficio para emprender la accidentada vida que con ligeras variantes han padecido al comenzar la mayoría de los toreros. Perteneció a la cuadrilla del matador de novillos Manuel Nieto "Gorete" y trabajo con otros toreros de más fama, entre ellos con Cara-Ancha. Tenía "cosas" de buen banderillero, y quién sabe si hubiera llegado adonde se proponía. Con el citado Gorete toreaba en Madrid el 29 de Julio de 1894, y le correspondió banderillear un toro de la ganadería de Udaeta, llamado "Piamonte". El Cartujano hizo una salida en falso, y citó nuevamente, logrando poner medio par. Luego, en su turno, intentó poner otro al relance, aprovechando la salida de su compañero; pero el toro se le arranco rápidamente, sin darle tiempo a huir. Creyéndose cogido, Carmona se tiro al suelo con la esperanza de que la res, en virtud del impulso adquirido, pasara por encima de él, pero no calculó ni el tiempo ni la distancia y el toro en vez de rebrincar se fijo en el bulto, hizo por él, lo engancho arrastrándole unos cuantos metros, lo suspendió, lo volteo, lo volvió a recoger y lo dejo por ultimo con una tremenda cornada en el hipocondrio izquierdo y numerosas contusiones en el rostro y en otras partes del cuerpo. El asta había penetrado en la cavidad torácica produciendo grandes destrozos.

El Cartujano fue conducido a su casa en estado gravísimo, y aunque desde el primer instante se encargó de su asistencia con la mayor solicitud el Dr. Castillo, y a pesar de los cuidados de todos, el infeliz torero dejo de existir el domingo 26 de agosto, a los veintinueve días de su cogida. Sus compañeros Parrao, Torerito, Boto y Gallito de Madrid vistieron y velaron el cadáver, acompañados de otros diestros y de varios aficionados, y el jefe de la cuadrilla y otras personas dedicaron al pobre Cartujano coronas mortuorias. Hicieron oportunos y generosos ofrecimientos en favor de la familia los espadas Emilio Torres, Lagartija y Ángel Pastor, y el empresario D. Jacinto Jimeno. El entierro se verificó a las diez de la mañana del martes 28 y fue presenciado por innumerable gentío. Llevaron el cadáver en los hombros picadores Crespo, Cigarrón y Fortuna y el banderillero Fáqueta, y en la comitiva figuraron todos los toreros que se encontraban en Madrid, distinguidos aficionados y numerosos periodistas. Los restos de Cándido Carmona recibieron sepultura en la señalada con el número 110 de la calle de San Mateo, en el Cementerio de la Almudena, que el vulgo denomina Cementerio del Este.

A lo dicho se reduce la biografía del Cartujano. Ni él ni nadie pudieron pensar que terminara tan tempranamente su carrera. Su triste fin fue una lección que debe ser tenida en cuenta por cuantos aspiran a emular la gloria de Frascuelo, Lagartijo, Guerrita y otros pocos diestros que lograron terminar voluntariamente el ejercicio de la profesión taurina La lidia de reses bravas requiere condiciones excepcionales que es muy difícil reunir. Aun teniéndolas, aun sabiendo torear, no hay medio de librarse de los cogidas, que, por regla general, ocurre precisamente cuando menos lo espera la víctima. Así son éstas tan numerosas, y así hay años, como el presente, en que parece que va a acabarse la fiesta nacional por falta de toreros.

ARMANDO DÍAZ JIMÉNEZ (1876 - 1894)

Solo para efectos ilustrativos

“Busto de Picador”

Pablo Picasso

Picador que fue cogido por un novillo el 15 de septiembre de 1894 y que falleció el día 20 del mismo mes de septiembre de 1894, a resultas de las lesiones. Abundando sobre su vida taurina, el maestro Juan José Zaldívar Ortega refiere en su obra “Víctimas del Toreo” que << Armando Díaz Jiménez, picador de novillos, natural de Valencia, donde nació en 1876, falleció el 20 de septiembre de 1894, a los 18 años de edad. El día 15 anterior se verificó en la población toledana de Los Navalmorales una novillada de D. Isidoro Martín de Eugenio, que estoquearon Francisco Parrondo (El Oruga); salió el primer toro, berrendo en negro, y luego de asustar y esconder a la cuadrillita encargada de su lidia, se dirigió Armando Díaz, que cayó derribado estrepitosamente al ponerle una vara. El toro, de forma furiosa, se cebó a cornadas sobre el caballo; el piquero, angustiado al ver que no acudía nadie al quite, pretendió incorporarse, y entonces el astado, desatendiendo a su víctima, empitó por el cuello al picador y le dio una cornada mortal."

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de la trágica singladura taurina de este varilarguero, que : <<el 20 de septiembre de 1894 falleció Armando Díaz Jiménez como resultado de la cornada en el cuello que le infirió un novillo de la divisa de Isidoro Martín, en la plaza de Los Navalmorales (Toledo), el inmediatamente anterior día 15. "

IRINEO GARCÍA (XXXX - 1894)

Solo para efectos ilustrativos
Foto de Sergio Hidalgo

En Los Medios/Revista Taurina

El 20 de mayo de 1894 se inaugura la Plaza de Toros de Mixcoac (México), tras de cuatro años de ausencia taurina en la capital y cinco meses después fue desmantelada. Ese día torearon José Centeno, Juan Moreno “El Americano” y Leopoldo Camaleño que recibió la alternativa. Esa tarde fue trágica ya que “El Americano” fue cornado de gravedad, Camaleño también sufrió una cornada aunque de menor gravedad, el subalterno Sebastián Gil “Pimienta” se fue al hule herido y el picador Irineo García le atravesó un pie el pitón de un toro y le tuvieron que amputar la pierna, muriendo ese año el 17 de septiembre de 1894. Los toros lidiados esa tarde fueron de Atenco.

 

Fuente:

Juan José Zaldívar Ortega

http://www.fiestabrava.es/pdfs/SANP-3.pdf

CARLOS RELVAS (XXXX - 1894)

Ilustración del rejoneador lusitano Carlos
Augusto Mascaenhas Relvas de Campos
Hemeroteca de D. Rafael Gómez Lozano
http://torerosmexicanos.blogspot.mx/

El 25 de septiembre de 2014, recibí una amable carta de D. Rafael Gómez Lozano, el historiador taurino que mantiene en la Red el Blog "Toreros Mexicanos", donde me adjunta un añoso recorte digitalizado de prensa de D. Antonio Martín Maqueda, donde anota: Carlos Relvas "El más famoso caballero portugués": La mayoría de los que ha ejecutado en Portugal proezas con caballos de doma especial, como son los destinados al rejoneo en las plazas de toros, eran lo que aquí se llaman "amadores". Estos es, trabajaban exponiendo la vida del caballo y la suya propia, por el placer de ejecutar el toreo, sin esperar remuneración alguna. El mayor número de ejecutantes de tan peligroso y romántico ejercicio se dio en la época de CARLOS AUGUSTO MASCAENHAS RELVAS DE CAMPOS.

Verdadero "gentleman" este "Carlos Relvas, manejaba el florete y la espada como un maestro de armas. Con las de tiro tampoco desmerecía; era en la caza una de las mejores escopetas de su tiempo. De su bien apuntado objetivo salieron para exposiciones nacionales y extranjeras muchas fotografías que le valieron en España, Italia y Alemania premios y menciones honoríficas. Cultivó la música y la pintura, y llevado de su gran afición al caballo, se presentó y logró destacarse en los hipódromos con sus bien domados y sabiamente conducidos equinos.

Nacido en la hermosa tierra Ribatejana, llamada con razón la Andalucía portuguesa, no es de extrañar en Carlos Relvas aquel ferviente culto, sobre todas sus otras aficiones, a los dos más hermosos animales del Universo: el toro y el caballo. Dicen los cronistas de Carlos Relvas, que reunía unas bellísimas cualidades morales y de carácter, cultivando a los que le trataban, y hasta los que solo conversaban con él, por su delicadeza y sensibilidad extrema, sin que esto quiera decir que en las ocasiones propicias no fuera voluntarioso y temerario "como los caballeros de la Edad Media". Cuéntase varias anécdotas suyas y de su caballo "Pérola", o "Perla". Un día fue a visitar a un amigo enfermo, y como no encontraba sitio donde amarrarlo, optó por dejarlo suelto. Lo acarició y lo puso junto a la pared, y sin más preocupaciones entró a ver al amigo doliente. Como tardara, la gente que pasaba por la calle se paraba para ver el hermoso ejemplar, al mismo tiempo que se extrañaban que estuviera abandonado. Al acercársele cualquier persona, relinchaba, haciendo salir a su dueño a la ventana. Carlos Relvas hablábale y el caballo seguía en su sitio, y quien intentaban acercársele, al ver que tenía dueño, seguía su camino.

Una de tantas veces que principescamente recibía a sus amistades en su palacio de Colegá, ofreció a los invitados, como también era costumbre en él, una corrida de toros (ya que los bailes de salón dejábanse para la noche), en la que el toreaba un par de reses y fueron otras banderilleadas también por los mejores banderilleros portugueses de aquel entonces: Roberto da Fonseca, Vicente Roberto, José Peixinho..., más un toro que un matador español que fue mandado venir para darle muerte a estoque. La corrida resultó buena y sin incidente de especial mención. Pero dos días después Carlos Relvas se vio envuelto en un proceso por infringir las leyes del reino y las de... la Sociedad Protectora de Animales. Por este proceso que se cernía sobre su cabeza le declaró guerra a muerte a la candidatura de Castelo Melhor y trabajó con denuedo por la victoria del candidato contrario, Mariano de Carvalho. Con tanto interés trabajó y puso su capital e influencia, que pagó a la Compañía de Ferrocarriles la dislocación de una máquina que fue desde Entrocamento a Abrantes para buscar a un "votante". Llegó el día de las elecciones, y, contra lo que todo el mundo esperaba, salió triunfante carvalho. El célebre proceso por la muerte de un toro nunca fue discutido ni juzgado.

La última corrida que toreó Carlos Reivas fue el 24 de septiembre de 1893, en la plaza de Campo Pequeño, de Lisboa, organizada por la Comisión de Prensa en beneficio de las víctimas del ciclón que asoló las islas Azores. Falleció el 23 de enero de 1894 (algunos autores dicen que el 22 del mismo mes y año), en su palacio de Colegá, víctima de las heridas que recibió al ser cogido contra la pared por un carro de bueyes, suponiéndose que la gravedad provino de la diabetes que hacía mucho tiempo sufría. (A.M.M.)

TIMOTEO RODRÍGUEZ (1860 - 1895)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Novillero mejicano, de modesta categoría, y de muy escasa notoriedad, que fue corneado y muerto en la ciudad de Durango (Estado de Durango), Méjico, la tarde del 10 de marzo de 1895. Ni en el Cossío ni en la Antología Taurina Mejicana de d. Ángel Villatoro, aparece mencionado. (Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega)

Al respecto de su infortunio,  el erudito Juan José de Bonifaz Ybarra refiere, que << un espada de nacionalidad mexicana, Timoteo Rodríguez, de modesta categoría, dejó de existir como consecuencia de las graves heridas que le infligió un cornúpeta del país en la ciudad azteca de Durango el 10 de marzo de 1895. "

Refieren en la página taurina de la Internet: http://torerosmexicanos.blogspot.com/2010/03/timoteo-rodriguez.html " Que Timoteo Rodríguez, fue un espada mexicano que recibió su alternativa como matador de toros el 3 de junio de 1894 de manos del torero Francisco Villegas "Naranjito", en México. "

A fines del siglo XIX animó las ferias y festejos taurinos de México la presencia de una joven morena, atractiva y resuelta, que muy bien montada a mujeriegas, es decir, sentada de lado sobre la silla enfrentaba ganado criollo y colocaba con prestancia y tino desde el caballo banderillas y otros coloridos abalorios entre el contento de los espectadores. La valerosa mujer no solía viajar con cuadra alguna, simplemente elegía entre los caballos disponibles al arribar a la plaza, los probaba brevemente en el picadero, encabezaba el paseíllo y cumplía eficazmente con su cometido, casi siempre de manera muy lucida. Así, María Aguirre "La Charrita Mexicana" recorrió el país de arriba abajo en los años finales del porfiriato. Tuvo la desgracia de que TIMOTEO RODRÍGUEZ, novillero de la legua con quien contrajo nupcias, falleciera por cornada en Durango el 10 de marzo de 1895. Y no corrió mejor suerte su segundo esposo, el espada cubano José Marrero "Cheché", muerto a su vez en Ciudad Jiménez, Chihuahua, por un astado de Chapadero el 9 de agosto de 1909. Madura ya, y contristada por su sino, la dama optó entonces por el retiro. En lo sucesivo, se ganaría la vida con los productos de un modesto comercio que atendió puntualmente hasta su muerte, ocurrida a muy avanzada edad en el DF. María Aguirre, toreaba a caballo, colocando banderillas a la media vuelta. El 17 de junio de 1884, "La charrita Mexicana", se presento en la Plaza Mixcoac, hizo su presentación, y su caballo salió herido; murió después. Su carrera fue larga, e hizo muchas presentaciones en todo el país, se retiro en 1921 y falleció en 1963 a los 98 años de edad.

Fuentes:

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/03/09/puebla/tau22.php http://www.vozdemichoacan.com.mx/secciones/deportes/D003074.html

Siguiendo con la investigación de este espada mexicano, el martes 18 de enero de 2011, recibí una carta del historiógrafo taurino, Rafael Gómez Lozano (Dientefino), quien amablemente refiere que el libro "Novísima grandeza de la tauromaquia mexicana" de José Francisco Coello Ugalde (paginas 143-146), da cuenta de detalles significativos de su vida; entre otras cosas importantes y no referidas por las anteriores fuentes, encontramos que: Al parecer Timoteo Rodríguez había nacido en el estado de Sinaloa hacia 1860, aunque él mismo aseguraba ser natural de León, Guanajuato, México. Se estima que se enteró de niño de la existencia del circo ecuestre, gimnástico, acrobático y aeronauta de los señores Albisu y Buislay, despertando su interés en la práctica de estas artes, tal que entre 1872 y 1880, llega a la capital del país trabajando para el circo Chiarini en actividades muy diversas, tales como payaso, acróbata y consumado trapecista, y tras andar seguramente en otros circos itinerantes, se suma a la cuadrilla del torero Pedro Nolasco Acosta, quien era el mandón de los rumbos de San Luis Potosí. Hacia 1887 decide incorporarse de lleno al toreo de a pie y desde esa fecha hasta 1895 prueba sus hieles y mieles. El control taurino era mantenido en esa época por Ponciano Díaz en el centro, Gerardo Santa Cruz Polanco en el occidente, Valentín Zavala en el bajío, más al norte por Nolasco Acosta; Morelia y Guanajuato por Braulio Díaz. Ello llevó a Timoteo Rodríguez al norte del país que era una veta muy rica. Por aquellos lares y por azares del destino conoce a la que será más tarde su esposa, María Aguirre "La Charrita Mexicana", emula de Ponciano Díaz en eso de poner banderillas a caballo, en la monta característica de las amazonas. Sus únicas participaciones en la capital de la república se dieron el 3 y el 17 de junio de 1894 en la plaza de Mixcoac. Ese 3 de junio, Francisco Villegas "Naranjito", novillero como Timoteo, se dio el lujo de concederle una alternativa sin valor (porque no se estilaba). El 10 de marzo de 1895, en la plaza de Durango, en un festejo a beneficio de su esposa, recibió una herida en la pantorrilla derecha que le causó un toro de Guatimapé que estaba pronto a embestir al picador José María Mota (el hombre que ríe). Por alguna razón, que se llamaría descuido, se declaró la gangrena con tal rapidez que cuatro días después falleció el que fuera acróbata y torero al mismo tiempo.

También me cuenta Don Rafael haber leído textualmente en el libro "Crónicas de la Plaza Vieja" (Los toros en Durango 1897/1917), páginas 36 y 37, del historiógrafo Guillermo Castillo Casas y publicado en 2001, que: de Guatimapé procedía el toro que mató al novillero mexicano Timoteo Rodríguez.

Guatimapé: Hacienda del municipio de Canatlán, propiedad de la familia Lozoya. Fue una de las fincas rústicas más importantes del estado de Durango, pues abarcaba casi todas las tierras planas del llano de su nombre y una porción considerable de los terrenos de las sierras que lo limitan. Estaba dedicada especialmente a la ganadería.

Citan en el libro "América Taurina" de don Leopoldo Vázquez (editado en 1898 en Madrid).- Pedro Cadena, matador de novillos mexicano, de segunda fila, que toreaba en 1887, y que, como banderillero, formaba en 1895 a las órdenes de Timoteo Rodríguez. También citan que Manuel Berriozabal, picador mexicano, muy aceptable, que viene trabajando desde 1890, Formó en la cuadrilla de Timoteo Rodríguez, y tomó parte en la corrida que este sufrió la herida que le ocasionó la muerte, el 10 de marzo de 1895, en la plaza de toros de Durango.

Al respecto de la víctima cita don Leopoldo: RODRÍGUEZ (Timoteo).- Famoso espada mexicano con alternativa en México. Fue en un principio banderillero de las más renombradas cuadrillas que actuaban en el país. Como sobresaliente mató algunos toros con bastante aceptación lo que le determinó á erigirse en jefe de cuadrilla y como tal era solicitado por la mayor parte de los que tomaban algunas plazas en arrendamiento. Gozaba de justo prestigio por sus conocimientos en el arte y su valentía en el momento de estoquear. En combinación con la empresa de Durango marchó á dicha población á principio del año de 1895 á torear una serie de corridas, y en la que se efectuó el 10 de Marzo á beneficio de su mujer María Aguirre Lomeli (Charrita Mexicana), durante el primer tercio de lidia del segundo toro de la fiesta, de la ganadería de Guatimape, al hacer un quite al picador José María Mota fué alcanzado, resultando con una herida de 10 centímetros de longitud en la cara externa del tercio medio de la pierna derecha, de resultas de la cual falleció á las 8 y 30 de la mañana del día 14 del mismo mes. Se cree que el caballo que montaba el picador Mota y que fue muerto por el mismo toro padecía el muermo que inoculó al diestro Timoteo Rodríguez. Solo así se explica que una herida que el médico calificara de medianamente grave tuviera tan funesto desenlace en tan corto espacio de tiempo. En las cuatro corridas que toreó Timoteo Rodríguez en Durango, le produjeron la cantidad de $2,003.42 Pesos.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/bdtau/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10078549

LUIS RAMÍREZ MARCHARIENA "EL GUIPUZCOANO" (1869 - 1895)

Banderillero de mérito heroico, nacido en San Sebastián el 23 de junio de 1869, falleció el 1 de noviembre 1895, a los 26 años de edad, víctima de una herida infectada en la región anal, originada por una cornada, por lo que no fue al hospital y murió. Fue primero pelotari, y se hizo torero, como tanto otros, sin haber nunca llegado a ser nada notable. El 26 de mayo de 1895 trabajó por primera y única vez con Rafael Gómez “El Gallo” en corrida formal. Banderilleó el toro “Grillito, de Ibarra, librándole Luis Mazzantini de una cogida al poner el segundo par. Sin embargo, demostró esa tarde una gran valentía, una mayor rudeza y pocos conocimientos para enfrentarse con toros de poder y sentido. El 21 de julio de 1895 escuchó en el ruedo madrileño la ovación más prolongada, tal vez, de su vida torera, al parear al toro, de nombre “Cimbareto”, de don Juan Vázquez. Esa tarde recibió uno de los pocos premios a su voluntad y valentía. El 8 de septiembre de 1895 se celebró en Madrid una corrida de novillos de la ganadería de Veragua, para Cayetano Leal “El Pepe-Hillo Mexicano” y Nicanor Villalta “Villita”; salió el último toro, llamado “Ciervo, colorado, listón y abierto de pitones, que tomó seis varas de “Riñones”, “El Murciano” y “El Gallego”. Al banderillearlo “El Chatoestuvo a punto de ser cogido, pero intervino “El Guipuzcoanoal quite, y el toro lo persiguió, lo alcanzó junto a las tablas y lo corneó, apreciándosele en la enfermería una herida en la región anal, que se calificó de grave. No quiso ir al hospital y el 1 de noviembre de 1895 falleció en su domicilio víctima de una infección. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

Refiere el historiador taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, de esta heroica víctima de la fiesta, que << al realizar un oportuno quite a Ramón Laborda (Chato), el donostiarra Luis Ramírez Marchariena  (Guipuzcoano) en Madrid, el 8 de septiembre de 1895, fue corneado en la región anal por un novillo de la vacada del duque de Veragua. Curado en la enfermería, impide que se le traslade a un hospital y marcha a su domicilio, en donde expira, víctima de una infección, el siguiente 1 de noviembre de 1895. "


Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Refiere el historiador José Antonio Román Romero en su Blog en la Red: "De hombres, Toros y Caballos" que Luis Ramírez Marchariena "El Guipuzcoano" nació en San Sebastian (Guipuzcoa) el 23 de Julio de 1869, no tuvo cuadrilla fija, toreó bastante con novilleros. En Madrid banderilleó por única vez en corrida formal, el 26 de Mayo de 1895 en la cuadrilla de “El Gallo”. En la novillada de Madrid del 8 de Septiembre de 1895, metió un capotazo a la salida de un par del “Chato de Zaragoza” siendo alcanzado y corneado, al tomar las tablas del 2 por el toro “Ciervo” de Veragua que le causó una cornada en el ano de cuyas resultas falleció en el hospital provincial de la corte el 1 de Noviembre de 1895, vestía traje lila con negro, su cadáver está enterrado en el Cementerio de La Almudena de Madrid.

La crónica del suceso dice lo siguiente: “Cerró plaza “Ciervo” colorado, listón, bragado, ojinegro, abierto y alto de cuerna, salió moviendo con ligereza los pies. “Villita”, se abrió de capa y dio seis verónicas saliendo apurado de la última por haberse enredado en los cuernos la percalina… Después de esto y un buen capotazo de “Chato” se enredaron con él los jinetes, mostrándose tardo el de Veragua. “Murciano” lo vareó tres veces, “El Gallego” metió el puyazo postrero, se apeó de golpe y vio expirar a la cabalgadura. El “Chato” y “Ojitos” se encargan de llegar al segundo tercio, el “Chato” entra por delante y deja un buen par. Mete Luis Ramírez “El Guipuzcoano” el capote, y al tomar las tablas por frente al 2°, por no hacerlo con la ligereza necesaria, es alcanzado y corneado sobre las tablas, no cayendo a la plaza, gracias a echarle mano desde el callejón algunos de los individuos que en él había. Por su pie marcha hasta cerca de la puerta de caballos desde donde, en brazos de unos cuantos dependientes fue conducido a la enfermería. Una vez en ella fue reconocido por el Dr. Juan Bravo, que dio el siguiente parte: Durante la lidia del sexto toro ha sido conducido a la enfermería el diestro apodado “El Guipuzcoano” con una herida en la margen del ano de 3 centímetros de extensión superficial y 5 de profundidad en el espesor de los tejidos de la parte inguino recta, cuya lesión es de pronóstico grave. Una vez terminada la cura fue conducido en un coche a su domicilio….”

Falleció el sábado 2 de Noviembre de 1895 a los 36 años de edad: "En la mañana de ayer Domingo, fue conducido su cadáver al cementerio del este (La Almudena). Presidian el duelo los señores D. José Arana, empresario de la plaza de San Sebastián y D. Gabriel Pedrós. Formaban en el acompañamiento entre otros, los señores Rebollo, Pacheco, Montesinos. Guerrero, López Ramírez. El Anticuario y Urbieta y los diestros: Pepe Hillo, Murcia, Boto, Calesero, Berrinches, Bonifa, Torerito, Moños, Campillo, Cucharero, Pito, Cigarrero, Valencia, Rolo, Dominguín, Armillita, El Moreno, Eduardo Leal, El Salamanquino y otros, a más de alguno del finado. También asistió a la fúnebre ceremonia la dueña de la casa en la que se hospedara hasta ser conducido al hospital."
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2015/11/luis-ramirez-marchariena-el-guipuzcoano.html

ARTURO PARAMIO Y HUERTAS (XXXX - 1895)

Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/2014/09/arturo-paramio.html

Refiere don José Antonio Román Romero, el historiador y cronista taurino contemporáneo que mantiene en la Red el visitado Blog taurino: "De Hombres, Toros y Caballos", que "Arturo Paramio y Huertas era natural de Cádiz. En cuanto tuvo edad para ello le dedicaron sus padres a un oficio, que abandonó más tarde por los toros, a cuya lidia mostró marcada predilección desde que presenció la primera corrida. Pasando mil fatigas hizo su aprendizaje en las capeas que se celebran en muchos de los pueblos de las provincias de Sevilla y Cádiz, demostrando no poca valentía.

En 1893 tuvo los primeros ajustes como matador de novillos, y en el pasado año, después de haber toreado con "Potoco" varias corridas en Tenerife, hizo su debut en la plaza de Sevilla el día 17 de Junio, toreando en unión de Palomar y "Conejito" reses de Adalid, y estando poco afortunado en el cumplimiento de su cometido. Toreó después en Cádiz y otras poblaciones, y al terminar la temporada se embarcó para América, donde toreó con bastante aceptación en Guadalajara (México) y otros puntos, pasando luego a la Habana ajustado para tomar parte en varias corridas en la plaza de Colón, de Santiago de Cuba, y en la segunda de ellas fue donde sufrió la cogida que le ocasionó la muerte.

El empresario de esta plaza, Sr. Beloso, en vista del éxito obtenido en la corrida que hacía pocos días había tenido efecto, y en la que Arturo Paramio por su valentía y serenidad ante los toros se había captado las simpatías del público de esta capital, organizó para el día 10 de marzo de 1895, la segunda fiesta taurina con la cooperación de las cuadrillas de Joaquín Artau (El Catalán) y el referido Arturo Paramio, para estoquear reses de la ganadería de Castellanos. A las cuatro y media, hora anunciada, dio principio el espectáculo bajo la presidencia del Sr. Fernández, llenándose los preliminares propios del caso. Una vez en su puesto la gente de coleta, se dio suelta al primer cornúpeto, que era negro, lucero y cornicorto. Artau le saluda con cuatro capotazos sin parar lo suficiente, que le valieron aplausos. La gente montada se las entendió luego con el bicho, metiendo entre "Curro", Navas y "Brazo de Hierro" seis puyazos, a cambio de dos tumbos. A los quites, los espadas. Paramio en uno, rasca la cara de su adversario, por lo que el público le bate palmas y obsequia con tabacos.

Del segundo tercio se encargaron "Vaquerito" y "el Sastre", dejando el primero dos pares superiores, y el segundo uno, que no desmereció de los de su compañero. Artau, obtenida la venia presidencial, se dirige al bicho, al que después de dos telonazos da pasaporte de dos pinchazos y una estocada baja. Fue aplaudido. El cornúpeto que salió en segundo lugar se llamaba "Cocodrilo", y era berrendo, con armas abundantes, de representación y con las de Caín dentro del pellejo. Paramio, para pararle los pies y fijarle, dio tres buenas verónicas, que le valieron una ovación. Entra en juego la gente de vara larga, y ponen varios puyazos, sufriendo algún tumbo bueno. Paramio hace sólo los quites, terminando algunos arrodillándose ante la cara, lo que le valió palmas y música. Banderilleado con dos pares y medio por los muchachos, se pasó al último tercio, del que estaba encargado Arturo Paramio. Éste, después del brindis correspondiente, salió a entendérselas con "Cocodrilo", que estaba en la querencia de un caballo muerto, y una vez allí, y con el objeto de que abandonara el sitio, le dio varios pases, sin conseguirlo. "El Vaquerito" después tiró varios capotazos con el mismo fin, y sin obtener mejor resultado. En vista de esto, vuelve Paramio a, pasarle de muleta, y en cuanto juzgó al bicho en disposición, entró con mucho coraje a matar, largando una estocada, monumental, que hizo polvo a su enemigo, pero con tan mala suerte, que a la vez era cogido por el toro, volteado y despedido a gran altura. Cae, y en el momento se incorpora, llevándose las manos al pecho. Trata de andar, pero no puede y cae de nuevo, siendo recogido inmediatamente por la cuadrilla y conducido a la enfermería, donde espiró a los pocos momentos, diciendo: ¡Madre mía, este asesino me ha matado! Reconocido, resultó tener una herida profunda en el lado izquierdo del pecho con destrozo del corazón, mortal de necesidad, y por la que arrojaba sangre en abundancia.

La noticia circuló rápidamente entre los espectadores, causando un pánico indescriptible. En vista de esto, y a petición del público, el presidente dio orden de que se suspendiera la corrida. Gran número de personas se agolpó a la puerta de la enfermería, donde yacía el cadáver del infortunado muchacho rodeado de toda la cuadrilla, el juez, varias autoridades, el director de un periódico de la localidad. La autoridad dio orden de que se impidiese la entrada del público, y la fuerza armada tuvo que intervenir para que se obedeciese el mandato. El lunes 11 se dispuso que fuese enterrado al día siguiente en un nicho costeado por todo el personal de las cuadrillas, asistió al fúnebre acto numerosa comitiva, pues el finado contaba con muchos amigos y con las simpatías de toda la afición de la ciudad, donde hizo gran impresión el desgraciado accidente. La cabeza del toro causante de la, muerte, fue cortada por orden del empresario con el objeto de disecarla."

JOSÉ SEVILLA Y MAURICIO (XXXX - 1896)

Solo para efectos ilustrativos

Pique entre Picadores

Obra del pintor español Félix de la Vega

Refiere don Antonio Santainés Cirés, en su obra, “Las Víctimas del Toreo en Barcelona” que José Sevilla y Mauricio salió a picar en la novillada del 12 de abril de 1896 en la que “Parrao”, “Dominguín” y “el Nene” estoquearon reses de la marquesa de Fuente el Sol, en la Barceloneta. Al dar un puyazo al primer toro, sufrió tan fuerte golpe en una violenta caída, que los facultativos le diagnosticaron una intensa conmoción de la que falleció el día 14 de abril de 1896.

 

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, comenta de esta víctima de la fiesta, que << de ilustre estirpe de varilargueros, José Sevilla Mauricio, madrileño domiciliado más tarde en Barcelona, fue derribado en el coso de la Ciudad Condal, el 12 de abril de 1896, por un novillo de la vacada de la marquesa viuda de Fuente el Sol, que le produjo tan importantes lesiones cerebrales que fallecería el día 14 del mismo mes. "

PABLO TORO (XXXX - 1896)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros de Valladolid (1889)

Cortesía del  Sitio Web: http://.artetoreo.com

Pablo Toro, monosabio de la plaza de Valladolid, dejaría de existir en dicha capital el 5 de julio de 1896 al ser alcanzado por un novillo de Victoriano Angoso. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra “Víctimas de la Fiesta”.) 

La revista taurina "Pan y Toros" No 17, publicada en Madrid el 27 de julio de 1896, refiere en una editorial llamada "Crónica Triste-Heridos y Contusos" que durante los días que llevamos del corriente mes (se refiere al mes de julio de 1896), han fallecido a consecuencia de las heridas recibidas:
El novillero "Tito" en Perpignan
El monosabio "Moro" en Valladolid.

Sin duda el monosabio "Moro" a que hace alusión la revista taurina "Pan y Toros", es el mismo "Pablo Toro", que cita el maestro Bonifaz en su obra "Víctimas de la Fiesta". Habría que indagar por tanto, si la víctima se llamaba Pablo Toro ó Pablo Moro.

SEVERINO PÉREZ "TITET" (1860 - 1896)

Solo para efectos ilustrativos

“Brindis del torero en Sevilla”

Mariano Fortuny Marsal (1868)

National Gallery (Edimburgo)

Novillero español nacido hacia el año de 1860 en Castellón de la Plana, del que se sabe que toreó casi siempre en el mediodía francés, haciéndolo ya incluso antes de la temporada de 1880. El 12 de julio de 1896, toreando en el coso francés de  Perpignan, fue cogido por una de las reses, que le infirió una cornada en el vientre con perforación de intestinos, a consecuencia de la cual falleció. A su entierro, según don José María de Cossío << asistió inmenso gentío, y ante su tumba se pronunciaron vehemente discursos a favor de las corridas a la española, pues tal desgracia y muchas otras que ocurrían, las atribuían los aficionados franceses al hecho de por no ser los toros lidiados de muerte, se toreaban en muchas corridas, siendo sumamente peligrosos para los diestros al desarrollar mucho sentido. "

Por su parte, don Juan José Zaldívar Ortega comenta que << Severino Pérez (Titet), fue un matador francés de novillos. Apenas toreó en Plazas de Toros españolas, pero, en cambio, fue muy conocido en las del Mediodía de Francia. El 12 de julio de 1896, toreando en la Plaza de Toros de Perpignan, fue cogido por una de las reses, que le infringió una cornada –sin muerte del toro- en el vientre, perforándole los intestinos, a consecuencia de lo cual falleció. A su entierro acudió un inmenso gentío, y ante su tumba se pronunciaron vehemente discursos a favor de las corridas al estilo español, pues tal desgracia, y muchas otras que ocurrían, las atribuían los aficionados franceses al hecho de no ser lo toros lidiados de muerte, se toreaban en muchas corridas, siendo sumamente peligrosos para los diestros. "

El erudito español, don Juan José de Bonifaz Ybarra, compendia en forma por demás sucinta su infausto acontecer, al referir sobre esta víctima que << Severino Pérez (Titet), nacido en Castellón de la Plana, fue más reconocido y apreciado en los cosos del sur de Francia que en los españoles. Torea el 12 de julio de 1896 en el francés de Perpiñan y es corneado en el vientre con graves lesiones en el paquete intestinal, lo que provocó su deceso el día siguiente. "

La fecha cierta de la cogida mortal de Severino Pérez "Titet" ó "Tito", la viene a aclarar la prestigiada revista taurina "Pan y Toros", No 17, publicada en Madrid el 27 de julio de 1896, donde refieren en una editorial llamada "Crónica Triste-Heridos y Contusos" que durante los días que llevamos del corriente mes (se refiere a julio de 1896), han fallecido a consecuencia de las heridas recibidas:
El novillero "Tito" en Perpignan
El monosabio "Moro" en Valladolid.

Sin duda el monosabio "Moro" a que hace alusión la revista taurina "Pan y Toros", es el mismo "Pablo Toro", que cita el maestro Bonifaz en su obra "Víctimas de la Fiesta". Habría que indagar por tanto, si la víctima se llamaba "Pablo Toro" ó "Pablo Moro".

Respecto a la tragedia ocurrida al novillero "Tito" en Perpignan, comentan: De las corridas celebradas en Perpignan los días 11 y 15 del corriente (se refiere al mes de julio de 1896), recibimos las siguientes noticias.- La primera de las corridas tuvo efecto en la noche del indicado día, estando la plaza iluminada con luz eléctrica. Se lidiaron toros franceses, de la ganadería de los Sres. Desfont Hermanos, que llevaron las de Caín en el cuerpo. Las cuadrillas de "Metodo" y "Tito" lidiaron las reses á usanza española, consumando la muerte de los bichos. Los dos espadas fueron alcanzados. "Metodo" resultó con varias heridas de poca consideración. "Tito" sufrió una cornada con perforación completa del intestino recto, mortal de necesidad, y á consecuencia de la que falleció al día siguiente, á pesar de los esfuerzos que los médicos hicieron para salvarle la vida.

MODESTO GARCÍA GARCÍA "SERRANITO " (1870 - 1896)

Solo para efectos ilustrativos

“Pase por Alto”

Obra del incomparable maestro español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Banderillero de toros, nacido hacia el año 1870, que apenas se conocía en los circos españoles. Trabajó en América generalmente, y el 20 de julio de 1896 resultó cogido en la Plaza de Toros de Lima (Perú) al clavar un par de banderillas a un toro de la tierra, llamado “Verdugo”, sufriendo una cornada en la ingle derecha que le ocasionó la  muerte a las pocas horas, cuando contaba 26 años de edad. (Fuente: Don Juan José Zaldívar Ortega)

 

Indagando más sobre la suerte de este infortunado lidiador, el cronista peruano, don Dikey Fernández Vásquez,  refiere que << El 20 de julio de 1896 murió en Lima el banderillero peruano "Serranito". El subalterno fue víctima de una grave cornada que sufrió por un toro cunéro en la Plaza de Toros de Acho. "

 

El cronista taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra,  refiere de esta víctima de la fiesta, que << prácticamente desconocido en ruedos españoles, Modesto García García (Serranito) halló su fin en la limeña plaza de Acho el 20 de julio de 1896, al clavar un par de palitroques al astado “Verdugo”, de una ganadería peruana. La res le empitonó por la ingle derecha y el óbito acaeció pocas horas más tarde. "

FLORENCIO VICENTE CASADO "FRASCUELITO " (1871 - 1896)

Cortesía de D. José Antonio Román Romero

Vio la luz en Zaragoza el año 1871, en su más tierna infancia quedó huérfano de padre, y desamparado, pues su madre, ciega y privada de la razón, tuvo que acogerse en un asilo benéfico de Madrid. A los diez años comenzó el aprendizaje del oficio de hojalatero. Pero después se despertó en él la afición a la lidia de reses bravas y abandonó el oficio para asistir a todas las capeas de que tenía noticia. Harto de fatigas y de cornadas regresó al cabo de algún tiempo a Zaragoza, donde encontró el ansiado ajuste formal y donde empezó a darse a conocer y a conquistar amigos y admiradores.

Florencio, ya torero conocido y ovacionado, soñó con un porvenir brillante y lleno de satisfacciones. Quiso que fuese la primera consagración de su amor y pidió la mano de su amada. Para concedérsela se le puso por condición que renunciara al toreo y volviera a su antiguo oficio, encargándose de regentar el taller de su futuro suegro. Por fin se llegó a una avenencia. Florencio Vicente se retiraría de los toros después de torear las corridas de Bergara que tenía contratadas. Se caso y  fue feliz unos días, muy pocos, los que mediaron entre el de su enlace y la fecha de las corridas de Bergara de 1896, en las cuales tomaba parte como banderillero. El 25 de julio de 1896, el primer astado que salió a la plaza (de la ganadería navarra de Peralta, y “Perdigón”  de mote), cogió a "Frascuelito" cuando este intentaba lancearle de capa y le ocasionó tan gravísimas lesiones, que al día siguiente, a la misma hora de dar principio la segunda corrida, falleció el infeliz Florencio. Tenía veinticinco años Esta es la crónica. Y también es cierto, que el día en que "Frascuelito" muriera, momento antes de que se soltara al primero de los toros, sonó la campana de la parroquia de San Pedro anunciando su muerte. Toreros y público, sobrecogidos, elevaron al Cielo una plegaria.

Don Juan José Zaldívar Ortega, comenta para abundamiento sobre la tragedia, <<que ese día 25 de julio de 1896, Francisco Vicente y Casado (Así lo refiere, como Francisco) se enfrentó al primer novillo, “Perdigón”, de don Pedro Galo Elorza, y al salir de unos capotazos, se resbaló “Frascuelito”  y el animal le produjo unas contusiones en el vientre. Por su pie fue a la enfermería y todos pensaron que la cogida carecía de importancia. Al día siguiente se le presentó la peritonitis, falleciendo a la misma hora en que empezaba la segunda novillada, última que debía haber toreado en su vida. "

En el estudio accidentes oculares en la Tauromaquia de 1801 a 1949 de los doctores  Puertas y Celis lo refieren como el banderillero (Florencio Vicente y Casado “Frascuelito”) cogido por un novillo de nombre “Perdigón”  el 25 de julio de 1896 y fallecido el 26 de julio de 1896.

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << no le acompaño la fortuna en diversos lances de su existencia al zaragozano Florencio Vicente Casado (Frascuelito) y ello culminó en las circunstancias de su muerte, registrada en Vergara (Guipúzcoa) el 26 de julio de 1896 - fecha en que pensaba retirarse del toreo- , al presentarse una peritonitis como consecuencia de un golpe recibido la víspera y propinado por el novillo “Perdigón”, de la divisa de Pedro Galo Elorza. A la cogida no se le concedió importancia alguna, pero su derivación no pudo ser más funesta. "

Refiere el cronista José Antonio Román Romero en su Blog en la Red "De Hombres, Toros y Caballos", que, Florencio Vicente y Casado “Frascuelito” nació en Zaragoza el Año 1871, y fue bautizado en la parroquia de San Pablo. Un muchacho nacido pobre, que queda huérfano en su tierna infancia, puesto que a la muerte del padre la pobre viuda pierde la vista, sus facultades mentales sufren serios trastornos, y la indigencia la obliga a buscar amparo en un asilo benéfico de Madrid. El hijo, protegido por unos parientes, se educa esmeradamente encuentro de enseñanza de Zaragoza, y a los 10 años comienza a aprender el oficio de hojalatero. Pronto se cansa, y en su cabeza bulle la afición por los toros. Sin ropa, sin recursos, sin amigos, va de capea en Capea. Aragón es poco para él. Ve la gloria lejos de su tierra, de su pueblo natal, y allá va, a recorrer España, Portugal y Francia. La muerte de este apreciable torero ocurrió en Vergara, la tarde del 26 de Julio de 1896, toreando de banderillero en la cuadrilla de un matador de novillos. El primer bicho de los que se lidiaron, llamado Perdigón, pertenecía á la ganadería navarra, de Peralta, que legó D.Pedro Galo Elorz, y era un novillote serio, royo, algo flaco y bien puesto de velamen. Salió el cornúpeto muy bravo, y Frascuelito, a quien la sangre le hervía en el cuerpo, se adelantó a torearlo de capa, y sea porque el muchacho perdía terreno a cada lanceó porque fue trompicado, el caso es que al salir resbaló y cayó, y al incorporarse lo hizo tan rápidamente, que no dio lugar a que los capotes acudieran en su auxilio; el novillo hizo por él y lo arrastró hasta la pared, donde le tiró nuevamente varios derrotes, que le ocasionaron dos pequeños puntazos y la lesión mortal.  Por su pie marchó a la enfermería, y nadie creyó que la cogida tuviera importancia alguna. Al día siguiente se presentó la peritonitis y los médicos declararon la gravedad inminente, recomendando le administraran los auxilios de la Religión inmediatamente, como así se hizo. No tardaron en cumplirse las profecías de los Galenos. A las cuatro de la tarde dejó de existir, al mismo tiempo que sus compañeros; iban a dar comienzo a la segunda función.  El certificado que extendió el facultativo forense dice así: Médico auxiliar de la Administración de Justicia y de la Penitenciaria del partido judicial de vergara que suscribe, licenciado en Medicina y Cirugía: Certifico: Que D. Florencio Vicente y Casado, natural y vecino de Zaragoza, de veinticinco años de edad y casado, ha fallecido el día de ayer, a las cuatro de la tarde, a consecuencia de una peritonitis, desarrollada por la contusión que sufrió en el hipogastrio en la lidia del primer toro que se corrió en la Plaza de esta villa el día 25 del corriente mes. Para que conste expido la presente certificación. Vergara 27 Julio de 1896. Félix Zumalabe. A Vergara llegaron al siguiente día, algunos individuos de la familia, y se celebró la conducción del cadáver, que fue una manifestación de sentimiento, en la que tomaron parte el Ayuntamiento, la aristocracia, el pueblo, sus compañeros y la familia. El Ayuntamiento de la villa de Vergara costeó unos funerales, y los aficionados de Zaragoza mandaron celebrar otros, por suscripción, que se celebraron con gran pompa en San Pablo.

FRANCISCO RODRÍGUEZ (1875 - 1896)

Solo para efectos ilustrativos

“Suerte de Matar” (1793)

Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)

Nació en San Lorenzo (Córdoba) hacia el año 1875 y falleció en esta misma ciudad en agosto de 1896. Como empezó a trabajar como tal en 1895,  quiere decir que no trabajó más que 18 meses, cuando comenzaba a sonar su nombre. (Fuente: Don Juan José Zaldívar Ortega)

MANUEL COMECHE ALCÁNTARA"ESPARTERO DE VALENCIA" (1866 - 1896)

Solo para efectos ilustrativos

“Lagartijo en la capilla” 1867

Mariano Fortuny Marsal

Museo Goya (Castres)

Novillero de buenas hechuras que toreo en España (incluida la catedral madrileña), Francia, Portugal e Hispanoamérica y que fue corneado en el bajo vientre en Nimes Francia, en un festejo incruento,  por un toro de la dehesa de Dijo, el 4 de octubre de 1896, y aunque la herida no se presentaba muy aparatosa en su momento, si lo fue, al presentarse la peritonitis y enseguida la muerte el día 7 de octubre de 1896. (Fuente: Don Juan José de Bonifaz Ybarra)

Al respecto de este lidiador, el maestro Juan José Zaldívar Ortega refiere que: << Manuel Comeche Alcántara (Espartero de Valencia), matador de novillos, nacido en Valencia el 10 de abril de 1866, falleció el día 7 de octubre de 1896, a los 30 años de edad,  a resultas de una cornada. El 4 de octubre de 1896 se verificó en la Plaza de Toros-Anfiteatro francés de Nimes, una corrida, en la que se simulaba la muerte de los toros, de la ganadería francesa de Dijon. Al veroniquear Comeche a uno de los bichos fue enganchado por la entrepierna, y llevándose las manos al lugar de la herida las sacó llenas de sangre. Se retiró por su pie a la enfermería serenamente, y el público no se dio cuenta de la importancia de la cornada. En la enfermería se le apreciaron grandes destrozos intestinales. Declarada la peritonitis, falleció a los tres días del percance (esto es, el día 7 de octubre de 1896). Desde niño ya comenzó a actuar en novilladas de su región como banderillero y matador. Su nombre aparece en carteles de la Plaza de Toros de Valencia, correspondientes a 1888, como banderillero de novillos. El  24 de agosto de 1890 se presentó en Madrid, ya como novillero formal, alternando con Cándido Martínez (el Mancheguito) y Francisco Bonar (Bonarillo), teniendo una tarde desafortunada, que originó una dura crítica por parte de algunos escritores, que no se fijaron en su valentía, y, sobre todo, en la mala calidad de los novillos que le tocaron. Entre el Mediodía de Francia, Portugal y América se deslizó desde entonces su vida torera. De sus excursiones al Nuevo Mundo lo más importante fue el haber recibido una cornada en el muslo derecho. "

Banderillero de toros, que nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 21 de abril de 1844. Su primer oficio fue el de bordador de oro y plata. Siendo rehiletero y peón de brega de Ángel Pastor fue atacado de enajenación mental, quizá producto de un golpe mal atendido en la cabeza, por lo que hubo de ser recluido en el “Manicomio de Ciempozuelos”, donde falleció. Era pequeño de cuerpo, pero, pese a ello, con sorprendente habilidad, colocaba buenos pares y cumplía con el capote. Sánchez de Neira, el erudito, que le vio torear en aquellos tiempos, dijo que era un rehiletero “fino y esmerado”, por lo que indubitablemente debió tener maestría en el arte de parear garapullos, pues el bienquisto cronista no era afecto a obsequiar lisonja inmerecida.

El historiador Juan Antonio Román Romero propietario del Blog en la Red "De Hombres, Toros y Caballos" cita de este personaje de la Fiesta que aparece en la ilustración superior: "Manuel Comeche Alcántara (Espartero de Valencia) era natural de Valencia, España, donde había nacido en 1866, hizo su aprendizaje en capeas y novilladas por los pueblos. El 29 de Abril de 1889 estoqueó con Almendro en la plaza de Valencia seis toros sobrantes de las corridas de feria. Toreó en no pocas plazas de Cataluña, Valencia y otros puntos y marchó a Francia donde hizo un buen cartel. En la plaza de Nimes el 4 de Octubre de 1896, fue alcanzado al terminar una verónica por el toro "Perlita" de la ganadería francesa de M. Dijol, que infirió una herida en la región perineal de 15 centímetros de profundidad, que le perforó el intestino recto, y a consecuencia de la cual falleció en la tarde del día 7 del mismo mes, o sea, a los tres días de haber sido herido."
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2015/10/manuel-comeche-alcantara-espartero-de.html

JUAN GÓMEZ DE LESACA GARCÍA (1867 - 1896)


Cortesía de
http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Torero español  de familia acomodada, que nació en Sevilla el 24 de junio de 1867 y que no alcanzaría una posición relevante en el escalafón de espadas de alternativa.  Tomó la alternativa el 21 de abril de 1895 en su natal Sevilla de manos del inmenso “Guerrita”, con reses de Benjumea, el toro se llamó “Belonero”; la  confirma en Madrid el 2 de junio de 1895 de manos de  Fernando “El Gallo” con el  toro: "Mechones" de la dehesa de Veragua.  Fue cogido el 15 de octubre de 1896 en la Plaza de Guadalajara España en tablas durante el tercio de varas por un toro de nombre "Cachurro" de la dehesa de  Ripamilán  al ir  a saltar la barrera; el  vigoroso astado le propino una ruda cornada en el muslo derecho (El erudito Bonifaz la precisa en el izquierdo)  de 15 cm de longitud por 5 cm de profundidad, tuvo que rematar al toro Emilio Torres "Bombita", mientras que en forma por demás imprudente, por la gravedad de la cogida,  Juan Gómez después de haber sido intervenido en la enfermería de la plaza, fue  trasladado de urgencia a Madrid,  donde murió el mismo día a las 11 de la noche. Esa tarde infortunada por azares del destino sustituía a Antonio Moreno "Lagartijillo" por estar lastimado de un ojo, y compartía cartel con Emilio Torres "Bombita". Su padre era General del Ejército y Gobernador Militar de Jaén. Fue un torero muy querido y respetado por la afición por tomar demasiados riesgos en su accionar en los ruedos.

El Dr. Juan José Zaldívar Ortega describe el trágico acontecer de la siguiente manera: Salió el segundo toro de la tarde, “Cachurro”, retinto y albardado, de Ripamilán; tomó tres varas del “Inglés” y “Calesero”, quedándose en los tercios cerca de toriles. Lesaca, que se hallaba muy cerca, volvió la cabeza para advertir al “Inglés” que entrara en suerte; se le arrancó el bicho, y con el terreno ganado le siguió hasta las tablas, donde el matador se había detenido sin querer saltar las tablas, creyéndose que iba a pasar de largo, y lo empitonó por la pierna derecha. Rodó Lesaca por la arena, se incorporó después de hacerle el quite “Bombita” y fue conducido a la enfermería, donde se le reconoció una herida en la parte superior del muslo derecho de 15 centímetros de extensión por  cinco de profundidad. En estado grave fue trasladado a Madrid, donde murió ese día a las once de la noche.

Por su parte el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, relata que << miembro de familia acomodada, el sevillano Juan Gómez de Lesaca García no alcanzaría una posición relevante en el escalafón de espadas de alternativa. Marcha a Guadalajara para sustituir a Antonio Moreno (Lagartijillo) en la corrida a celebrar el 15 de octubre de 1896, siendo herido de gravedad en el muslo izquierdo por “Cachurro” de la divisa de Ripamilán. Curado en la enfermería de la plaza, es, con notoria imprudencia, trasladado a Madrid, donde expiró a las 11 de la noche de la mencionada fecha. "

De él escribe con tino don Salvador Santoro diciendo.- Repasando prensa local antigua, leemos una sentida nota necrológica publicada en Sancho Panza, “Semanario Joco-Serio”, el 22 de octubre de 1896, titulada: Juanito Lesaca. El inicio, es de este tenor: “Así le llamábamos en vida al infortunado amigo que acaba de descender al sepulcro, víctima de sus aficiones taurinas” (sic). Sorprendido, al pronto, por desconocer su filiación exacta y hechas las oportunas averiguaciones, resulta que se trataba del matador de toros nacido en Sevilla, el 24 de junio de 1867, Juan Gómez de Lesaca y García, que de niño marcha a Jaén donde su padre, general del Ejército, era Gobernador Militar. Dedicado, en principio, a los estudios, en su mocedad deja los libros para “echarse a los toros”; iniciándose en becerradas por los pueblos de nuestra provincia. De refinada educación y acomodada y distinguida familia; del corpus del texto, se deduce que debió tener mucha vinculación con Linares – mi torerísima ciudad – y relación de estrecha amistad con linarenses muy principales.
Entresacado del suelto – sin firma – dixit: “torero que había conquistado merecido renombre y justos laureles en el arte del toreo”. Nos aventuramos a declarar, que el periodista que dedicaba tan laudatorias palabras, era el corresponsal en Jaén, Francisco Serrano Esteban; pues añadía – cito textual – que Lesaca: “Era el muchacho que compartió con nosotros los juegos de la niñez, y que luego en otros más cercanos días, fué (sic) el confidente de nuestros primeros sueños y pesares… ¡Pobre Juan! Haciendo una digresión, en lo que sigue, se plasma una breve semblanza de su biografía torera. Gómez de Lesaca, viste de luces por vez primera, como matador de novillos, en Granada, alternando con el espada local Antonio Moreno “Lagartijillo”, un 8 de septiembre de 1888. Al año siguiente, el 23 de junio, se presenta en la Maestranza sevillana, mano a mano, con Miguel Báez “Litri”, para dar cuenta de astados de don José Orozco. Unos días después, el 29 – festividad de San Pedro y San Pablo – lo hace en la Villa y Corte alternando con José Rodríguez Davie “Pepete” (muerto en Fitero en 1899, entre agudos dolores, de una horrible cornada) ante reses de varios hierros, a saber: Pérez de la Concha, Carrasco y Juan Moreno. De aquella tarde, la revista El Toreo, afirmaba con afilada pluma y en descarnada crítica que: “Lesaca demostró un desconocimiento completo del toreo y un valor que raya en la temeridad. Maneja la muleta sin ton ni son, y al herir entra a que los toros le cojan, como sucedió en su presentación, en que sufrió cinco cogidas, y alguna pudo costarle cara. Mucho necesita aprender si ha de continuar ejerciendo una profesión tan arriesgada [...]”. El escritor taurino que firmaba con el seudónimo “Recortes”, pondría una aclaración al margen de este severo comentario: “Duro y por demás injusto estuvo el revistero con el joven matador. Lo equitativo hubiera sido anotar que los dos toros que estoqueó fueron “pájaros de cuenta”, particularmente el primero, Carpintero (castaño), de Pérez de la Concha, al que clavaron Pepe el Chulo y El Rana dos pares de banderillas después de diez salidas en falso, y que llegó a la muerte completamente descompuesto, y que el espada necesitó derrochar habilidad y sangre fría para tumbar al animalito”. Fatigosa y expuesta lidia la de aquellos tiempos, que precisaba de hombres bragados y curtidos en el oficio. Sí, lo mismito que ahora. En fin, ¡lo que va de ayer a hoy, estimado aficionado! Desde entonces, adquirió Lesaca suficientes conocimientos, figurando con gran nombradía entre la baraja de buenos novilleros. Fungiendo de padrino el inmenso Rafael Guerra Bejarano “Guerrita”, toma la alternativa en Sevilla, el 21 de abril de 1895, al cederle a “Belonero”, toro berrendo en negro de la señera vacada de Benjumea. El 2 de junio, Fernando Gómez “El Gallo”, se la confirmaría en Madrid, ante el toro “Mechones” (berrendo en jabonero, curiosa capa dentro de esta estirpe) de la mítica ganadería del Duque de Veragua, al que finiquitó de certero volapié, tras un brillante trasteo de muleta. Aunque – para nada - se explicita en la letra impresa que nos ocupa; Juanito Lesaca, murió a consecuencia de la “ruda” cornada en la parte superior anterior del muslo derecho (el erudito Juan José de Bonifaz, la precisa en el izquierdo) que le infirió el toro “Cachucho” (de pelo retinto albardado) con el pial de Ripamilán, en el coso de Guadalajara. Curado en la enfermería, donde se le aprecia una herida de quince centímetros de extensión por cinco de profundidad, es trasladado – con notoria imprudencia – a Madrid, donde fallece a las once de la noche del mismo día, 15 de octubre de 1896. Hogaño – en plena feria de San Lucas – se han cumplido ciento catorce años de tan funesta efeméride. A mayor abundamiento – caprichos del destino – en aquella infausta corrida, Lesaca, sustituía al granadino Antonio Moreno “Lagartijillo” (con el que había debutado ocho años antes) por tener lastimado un ojo; completando cartel el célebre Emilio Torres “Bombita”. El burel que saltó en segundo lugar, el mentado “Cachurro”, tomó tres varas de los picadores “El Inglés” y “Calesero”, quedándose en los tercios aquerenciado cerca de la puerta de toriles. Juan, que se hallaba próximo, giró la cabeza para advertir al varilarguero que entrara en suerte. En ese instante, se le arrancó el animal y – ganándole terreno – le hizo hilo hasta las tablas, donde el coleta permaneció quieto sin querer saltar la barrera; pensando que pasaría de largo, pero – antes al contrario – hizo por él, empitonándolo en la pierna. El trágico acontecer, que hemos recreado, lo describe con detalle el doctor Juan José Zaldívar Ortega.
El redactado de Sancho Panza, continúa diciendo del malogrado matador: “Aficiones [las taurinas] que en los primeros años de la juventud cultivaba como por lujo y que después, por azares de la vida, ha tenido que explotar para procurarse medios de subsistencia” (sic). También, se indicaba que las revistas taurómacas coetáneas se hicieron eco del suceso, dedicándole extensas columnas. Por ejemplo, La lidia, acreditada cabecera, reproducía la sangrienta escena junto a un orlado retrato, en una magistral litografía de Daniel Perea. Asimismo, la citada publicación linarense, se unía al lógico dolor de los suyos y “muy particularmente á sus desconsolados hermanos don Tomás y don Agapito”. Manuel, hermano menor, se daba a conocer – hacia 1904 – en una cuadrilla de toreros infantiles de Jaén. Al tiempo, el dueño de la imprenta – con domicilio en Corredera, nº 24, de Linares – D. Remigio Ligero (a la sazón director y editor del semanal), ofrecía “sus modestos oficios”, para ayudar a que fuese un hecho la corrida que en beneficio de la viuda y huérfanos se proyectaba celebrar en la capital jienense, dedicando “así” [dice] un recuerdo póstumo al desgraciado amigo. Y prosigue: “Si como esperamos se lleva á la práctica tan humano pensamiento, cuenten desde luego con los trabajos tipográficos necesarios para la debida propaganda”. En este sentido, se proponía igualmente, en nombre de los afamados novilleros Carlos Gasch y Blanch “Finito” y Francisco Pérez “Naverito”, la colaboración desinteresada de éstos y de sus cuadrillas. Concluir que Juan Gómez de Lesaca, ha pasado a la historia de la Tauromaquia como un torero que consiguió sobresalir entre los de segunda fila de su época (los hubo de gran valía en esa etapa), no llegando a más por abandono de sus facultades y, tristemente, por su prematura muerte. Adenda final: ¡Gloria a Juanito Lesaca!, valeroso, querido y respetado diestro – por tomar demasiados riesgos – en su accionar por los ruedos.
Fuente:
http://jaentaurino.com/2010/10/1434/

CARLOS LÓPEZ << EL MANCHADO >> (XXXX - 1896)

Carlos López (El Manchado)
Foto de la Revista "El Castoreño"
proporcionada por don Rafael Gómez Lozano (Dientefino)

Refiere la acreditada página de Internet “Campo Bravo México” propiedad de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, en su apartado de efemérides de agosto, que el día 9 de agosto de 1896, el novillero Carlos López “El Manchado”  sufre en Durango mortal cornada en el pecho.
Fuente:
http://www.campobravo.org/efemerides.php

Me comenta el historiógrafo taurino, don Rafael Gómez Lozano (Dientefino), que hace casi dos décadas, apareció en la revista "El Castoreño" de Guadalajara, Jalisco, México (Ejemplar No. 19 de septiembre de 1992) una editorial de Federico Garibay Anaya sobre este infortunado novillero y que dice: De nuestro álbum de recuerdos, hemos escogido esta fotografía singular para ofrecerla a nuestros taurófilos lectores. Es un retrato de Carlos López (El Manchado), un banderillero del siglo XIX, originario de Orizaba (Veracruz, México), otrora taurinísima ciudad. De 1884 hasta el año de su muerte en 1896, militó en la cuadrilla de Ponciano Díaz. El Manchado gozaba del favor de los públicos por su eficiencia y notables facultades de rehiletero; pero, por desgracia, ni los toreros más hábiles y experimentados se libran de los percances mortales. El 9 de agosto de 1896, al actuar en la plaza de toros de Durango. El Manchado sufrió espeluznante cornada en el pecho, al momento mismo de colocar un par de banderillas a un burel de procedencia incierta y aviesas intenciones. Exactamente durante 2 meses se mantuvo Carlos López entre la vida y la muerte, en una agonía tan prolongada como angustiosa. Finalmente, la Parca lo arrancó del mundo de los vivos el 9 de octubre del referido año de 1896.

En la revista ilustrada "Pan y Toros", Número 24, página 9, publicada en Madrid, España, el 14 de septiembre de 1896, refieren que: En la corrida celebrada en Durango (México) el día 9 de Agosto último, y durante la lidia del primer toro, sufrió una cogida el banderillero Carlos López (el Manchado), de la cuadrilla de Ponciano Díaz. El parte facultativo dice así.- La herida está situada en el hipocondrio derecho y su trayecto es oblicuo hacia arriba y adentro. Penetró á la cavidad abdominal por uno de los últimos espacios intercostales, haciendo una gran desgarradura en la pared costo-diafragmática y en el peritoneo; contundió considerablemente el epiplón y rozó la cara inferior del hígado. Para hacer la sutura del peritoneo y la resección del epiplón, hubo que quitar un gran fragmento de costilla. La herida es sumamente grave. (Dr. Herrera)… Y no se equivocó el galeno, el cornalón era de muerte. Dios lo tenga en su Santa Gloria.

El distinguido doctor en historia, D. José Francisco Coello Ugalde, nos obsequió el 3 de julio de 2013, en su sitio en Internet: "Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas, una editorial de su autoría titulada: La desgracia de Carlos López "El Manchado", que por completa me permito agregar para Ustedes.- La desgracia de Carlos López "El Manchado" tuvo lugar en la corrida verificada en la plaza de toros de Durango, el 9 de Agosto de 1896, en el momento de entrar a banderillear un toro de la Labor de Guadalupe, que estaba entablerado y tapándose; la cogida fue tan grave que a los 2 meses o sea el 9 de octubre de 1896, el Manchado falleció en el Hospital Civil de Durango después de muchos sufrimientos, tanto físicos como morales, por la incorrecta conducta que hacia él tuvo el pésimo matador de toros (¡?) Ponciano Díaz; quien no obstante haber sido su compañero durante muchos años, le dejó abandonado sin recursos de ningún género, a tal grado, que si no hubiese sido por el banderillero Braulio Martínez, Moreno, ni para el entierro hubiese habido. El Manchado tenía cerca de 45 años de edad (había nacido más o menos en 1851 o 1852) y como 25 años de torero; entró a la compañía de circo de los hermanos Perea cuando aún no tenía 20 años; los Perea abandonaron los ejercicios ecuestres y se dedicaron a la tauromaquia, haciendo lo mismo Carlos López y figurando después en las cuadrillas de José de la Luz Gavidia, Antonio Díaz Laví, Bernardo Gaviño, Gerardo Santa Cruz Polanco y Ponciano Díaz.


La imagen original recoge a toda la cuadrilla de banderilleros y “topadores” con los que se hizo
acompañar Ponciano Díaz en 1885. A la izquierda aparece Carlos López.
SOL Y SOMBRA. SEMANARIO TAURINO NACIONAL del 19 de abril de 1943.

El Manchado fue muy castigado por los toros, tenía veinticinco cogidas, de las cuales ocho fueron de importancia, en cuanto a apreciación de su trabajo. Dice el redactor que no publicamos su retrato porque el único que pudimos conseguir, había sido hecho hace algunos años y tenía muy poco parecido; para terminar daremos a conocer el parte facultativo de la herida que le causó la muerte.

Una nota más, incluida en El Toreo. Semanario Ilustrado, fuente a la que me remito, dice así:
UNA BAJA.-El banderillero Carlos López (a) el Manchado, amigo del matador de toros Ponciano Díaz, falleció el nueve de este mes en la ciudad de Durango. Hace algún tiempo, poco que la cuadrilla de Díaz de la que era banderillero "el Manchado", fue a lidiar a la plaza de toros de Durango y en una de las primeras corridas, una res alcanzó al banderillero, al Manchado, hiriéndole tan gravemente que se dijo había muerto al siguiente día del percance. No fue así, pero el funesto desenlace se retardó solamente sin evitarse, y la cama que la caridad tiene para el enfermo, en el hospital fue el lecho mortuorio del lesionado torero. El olvido habría entristecido más los últimos instantes del Manchado, si sus compañeros no le hubieran prodigado, generosamente, los consuelos y atenciones de la amistad. La cuadrilla de Camaleño, reemplazó a la ausente familia del herido diestro. La miseria habría también asomado su repugnante cara si el altruismo del valiente torero apodado "El Moreno" no hubiera sufragado los gastos de entierro del finado lidiador. El Moreno le compró un lujoso ataúd y una fosa en el panteón de Durango.


Aquí tienen ustedes a Carlos López, retratado en peculiar tarjeta de visita de la época, y donde el
gabinete fotográfico montó, como telón de fondo algún improvisado telar con el que se completaba el
significado estético de la imagen. (Ca. 1885-1890). Col. del autor.

La humanitaria conducta de "El Moreno", ha demostrado una vez más que el oficio de lidiador de toros no implica la ausencia de elevados sentimientos y que la filantropía, la caridad, son propias de almas bien templadas cualquiera que sea la profesión u oficio que se ejerza. Por el contrario, diremos que el rasgo de "El Moreno" sin dejar de ser meritorio y elogiable, no es raro entre los toreros y si, por fortuna, muy frecuente. Más de una vez y sin cansarse, gastan en auxilio del compañero herido, el dinero que ganaron arriesgando la vida y si hay algunos que no proceden con esa liberalidad son menospreciados. Entre esas excepciones está por desgracia nuestro compatriota Ponciano Díaz. Ni un auxilio, ni un recuerdo prodigó al compañero herido, el torero mexicano; su conducta preñada de incomprensible egoísmo parece aunque no es necesario, que se propuso realzar más la noble y desinteresada de "El Moreno". El jefe de "El Manchado", el que tenía si no estricto deber más lazos de intimidad que le obligaran a socorrer al desgraciado subordinado, no volvió a recordar de él abandonándolo sin recursos pecuniarios. Prescindamos de mezquindades que consternan e indignan y digamos lo que fue en su vida torera el finado diestro. Banderillero basto, sin ningún adorno, tenía seguridad en la suerte cuando entraba al cuarteo y banderilleaba por ambos lados. Conocía la índole de las reses, y no estorbaba en el coso, corriéndolas bien y colocándolas debidamente para que entraran los compañeros. Era de gran vigor en las piernas y bregaba sin demostrar cansancio. No fue un torero de valía pero tampoco, aunque no todos lo conceden, una nulidad y su mediano valer era acrecentado por su modestia, por su cariño a los compañeros y por la humildad con que siempre acató los fallos del público.
Fuente: El Toreo. Semanario Ilustrado. México, lunes 19 de octubre de 1896, N° 3 y también el N° 4 del lunes 26 de octubre de 1896.

José del Rivero “Fierabrás”, Director y Propietario de la publicación que ahora sirve para contar con la mayor cantidad posible de datos al respecto de este desgraciado percance, fue un furibundo antiponcianista, seguramente por el hecho de que la publicación coincide en los momentos de la mayor y más notoria decadencia del diestro de Atenco, quien además venía desarrollando una torpe actividad de empresario por esos años, que junto a su pérdida de popularidad hicieron que la fórmula de desprecio se dejara notar con fuerte carga crítica, al grado de que en todos los números de ese semanario nunca hubo una página dedicada para mostrar alguna efigie de Ponciano. Más bien, sólo se le dedicaron juicios críticos, denuestos, cuestionamientos y hasta una caricatura que daba cuenta de sus empeños que lo llevaron por el camino de la desgracia. La herida y muerte de Carlos López fue el detonante para desatar todos los más conceptos antiponcianistas que fueran posibles, dejando en evidencia su falta de solidaridad, y en el fondo de todo esto, aquello que Pablo Neruda decía en uno de sus célebres poemas, como si quisiera decírselo al propio Ponciano: “…estás como ausente”.
Fuente:
https://ahtm.wordpress.com/2013/07/03/la-desgracia-de-carlos-lopez-el-manchado/

RAFAEL RODRÍGUEZ "MOGINO" (XXXX - 1896)

El 30 de julio de 2014 recibí una amable carta de don Rafael Gómez Lozano, quien mantiene en la Red, para beneplácito de los aficionados a la más bella de las fiestas, el frecuentado Blog Enciclopédico: "Toreros Mexicanos", y quien me hace llegar de su hemeroteca, la digitalización de la revista ilustrada "Pan y Toros", No 21, del 24 de agosto de 1896, publicada en Madrid y preservada por la Biblioteca Nacional de España y donde anotan que Rafael Rodríguez "Mogino" falleció en Córdoba, España, el 17 de agosto de 1896.- A las 10:30 de la mañana falleció en Córdoba el excelente banderillero Rafael Rodríguez "Mogino", de la cuadrilla de "Guerrita", víctima de la grave dolencia que le aquejaba, a consecuencia de haberle pisado horriblemente, al caer saliendo de clavar un par, el toro "Regalado", de la ganadería de Udaeta, jugado en cuarto lugar en la tarde del 31 de mayo de 1891. La vida torera de Rafael Rodríguez "Mogino" es bien conocida de todos los buenos aficionados. Nació en Córdoba, y era hijo del antiguo banderillero Francisco Rodríguez "Caniqui", organizador de la célebre cuadrilla de niños cordobeses, en la que diera un puesto a su citado hijo y a su buen amigo e inseparable compañero en excursiones nocturnas a los corrales del matadero de su ciudad natal, Rafael Guerra "Guerrita". Desde los primeros momentos, tanto el uno como el otro pusieron de relieve las excepcionales cualidades que les adornaban para ocupar un lugar preferente entre los buenos toreros. Los aficionados que vieron trabajar á la citada cuadrilla en la plaza de los Campos Elíseos por los años de 1877 á 78, aún recuerdan con fruición por su elegancia y arte para banderillear al Mogino. Disuelto aquel célebre plantel de notables lidiadores, Rafael Rodríguez toreó como banderillero al lado de diferentes espadas, entre los que recordamos á Bocánegra, el Gallo y Manuel Molina, acabando de consolidar el buen nombre que había adquirido. Sin formar en cuadrilla alguna definitiva siguió hasta el 29 de Septiembre de 1887, en que al tomar la alternativa "Guerrita" entró á formar parte de la que eligiera. Una vez en ella, se distinguió entre sus compañeros en la suerte de banderillas, y con especialidad en la de sesgar, que dominó como pocos, y ejecutó con tal arte y valentía, que hacia levantar á los públicos, alcanzando entusiastas ovaciones. Sus energías las amortiguó la cogida de referencia, minando poco á poco su vida, no obstante en ocasiones, haciendo un supremo esfuerzo, se mostraba el banderillero de la buena escuela, el que practicaba con lucimiento todas las suertes de parear, y que era una especialidad en la difícil y precisa del sesgo, antes citada. A principios de la temporada del corriente año el mal había tomado tal incremento, que le fue preciso abandonar el ejercicio de la profesión, y dedicarse á poner en práctica cuanto la ciencia le aconsejara para ver de atajar los estragos de la enfermedad. Todo fue infructuoso. A los pocos días de haber regresado de los baños, le sorprendió la muerte, acaecida en la fecha indicada. De todas veras sentimos el fallecimiento del notabilísimo banderillero cuyo nombre figurará siempre entre el de los de primera fila, y enviamos á su familia nuestro más sentido pésame. Los funerales y la conducción al cementerio del cadáver del célebre banderillero "Mogino" han tenido lugar el día 18, y han sido una verdadera manifestación de duelo. Los funerales se celebraron en la iglesia parroquial de Santa Marina, presidiendo el duelo en representación de Guerrita un hermano de éste. En la conducción del cadáver llevaban las cintas amigos íntimos del difunto en representación de la familia y del Club Guerrita. Sobre la carroza veíanse gran número de coronas, entre las que llamaban la atención las de la esposa de "Mogino", la de "Guerrita" y la del "Club Guerrita". El cadáver fue inhumado en el panteón de la familia. Descanse en paz el notabilísimo y célebre banderillero Rafael Rodríguez (Mogino).

MANUEL CARDENAL ARRIBAS "VERDURAS " (1873 - 1897)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del pintor Español Baldomero Romero Ressendi (1924-1977)

Rehiletero nacido en 1873,  que fue cogido por un novillo el 15 de agosto de 1896 y,  que falleció a resultas de esa cogida el 10 de marzo de 1897. Al respecto de su vida el maestro Juan José Zaldívar Ortega (quien le refiere como Miguel Cardenal en su obra Víctimas del Toreo) nos ilustra agregando que este personaje fue un << banderillero en novilladas, nacido en 1873, y que falleció el 10 de marzo de 1897, a los 23 años de edad, a consecuencia de dos cornadas recibidas en Madrid siete meses antes, una en el muslo derecho, muy próxima a la ingle, y otra en el vientre,  en los que estuvo luchando con la muerte. "

 

Don José María de Cossío asegura " que no llegó a adquirir un nombre entre los subalternos de su época, si bien estaba dotado de aptitudes excelentes; pero se le conoce en la historia del toreo por su trágico fin. El día 15 de agosto de 1896 toreaba en la Plaza de Toros de Madrid novillos de don Gregorio Medrano; se retrasó en la salida de un par, y el toro, que era muy ligero, lo enganchó, dándole dos graves cornadas, una en el muslo derecho, muy próxima a la ingle, y otra en el vientre. Ingresado en el  hospital, llegaron a conjurarse los riesgos más inmediatos; pero declarada una tuberculosis pulmonar, falleció el 10 de marzo de 1897, sin haber abandonado el hospital. "

 

El erudito taurino, don  Juan José de Bonifaz Ybarra refiere su trágica suerte, en su libro “Víctimas de la Fiesta”, que << un novillo de la ganadería de Gregorio Medrano infirió en la Plaza de Madrid, el 15 de agosto de 1896, dos graves cornadas al soriano Manuel Cardenal Arribas (Verduras), una en la parte superior del muslo derecho y la otra en el vientre. Se le ingresa en un hospital, donde mejora de las heridas, pero se le presenta una tuberculosis pulmonar, dejando de existir el 10 de marzo de 1897 en el mismo centro sanitario donde fue llevado. "

EMILIO CAMPILLO "EL HERRADITO" (1860 - 1897)

Solo para efectos ilustrativos

“El balcón del Príncipe de la Maestranza”

John Frederick Lewis

 

Banderillero sevillano, nacido el 25 de agosto de 1860, falleció el 5 de mayo de 1897, a los 37 años de edad, a consecuencia de un fuerte golpe al caer de cabeza y resentirse de la columna vertebral. De pareja con Diego Prieto “Cuatro-dedos”, banderilleó en Madrid en la novillada del 8 de agosto de 1875, y en la cuadrilla de Manuel Díaz “El Lavi” figuraba en 1877 y toreó en Madrid en 1878. Después se perdió de vista en América hasta el 2 de mayo de 1897, en que fue cogido en la Plaza de Toros de Chihuahua (México), al salir de un par de banderillas, por un toro de Santin, que le volteó, cayendo de cabeza, resintiéndose de la espina dorsal y falleciendo tres días después, el 5 de mayo de 1897. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

 

La crónica sucinta del erudito Juan José de Bonifaz Ybarra respecto de este lidiador, y contenida en su libro “Víctimas de la Fiesta”, refiere que << en el coso mexicano de Chihuahua fue cogido, tras prender un par de banderillas, el sevillano Emilio Campillo (Herradito), el 2 de mayo de 1897, el toro agresor llevaba el hierro de la vacada de Santín y el deceso se produjo el inmediato día 5 de mayo de 1897. "

FELIPE ARAGÓ LOZANO "MINUTO" (1855 - 1897)

Banderillero español nacido en Ruzafa (Valencia) el 1 de mayo de 1855 -fecha precisada por Recortes en la breve biografía que publicó del diestro-, y que falleció el 7 de mayo de 1897 a los 42 años de edad. Desde 1878 comenzó a figurar en corridas de novillos, a las órdenes, la mayoría de las veces, de José Ruiz “Jovito” y Joaquín Sanz “Punteret”. En la temporada de 1882  ingresó en la cuadrilla de Luis Mazzantini, toreando en varias plazas francesas y embarcando para Montevideo con su jefe. Con él hizo su presentación en Madrid el 25 de mayo  de 1884 pareando, en unión de “Galea” y Antonio Chavarri “El Aragonés”, toros de Doña Dolores Monge, viuda de don Joaquín Murube. Tuvo el 27 de julio de 1884 el accidente más aparatoso de su vida taurina. Un toro de Murube, al salir rebotado de una vara, se le arrancó, arrojándose <<Minuto>> al suelo para evitar la cogida y tirándole el astado multitud de derrotes sin más consecuencias que la rotura de la ropa, a más del susto.

El 2 de mayo de 1897, en la Plaza de Covilha (Beira Baixa) de vecino reino lusitano, fue alcanzado por un toro al hacer un quite al rejoneador Casimiro d´Almeida teniendo la desgracia de resbalar cayendo delante de la cara del bicho, éste que ya había sido toreado en otras plazas, hizo por él pisoteándole  y quedando casi acostado encima del pecho, causándole varias lesiones y haciéndole perder el conocimiento. Cinco días después, el citado día 7 de mayo de 1897, falleció a consecuencia de aquella cogida. Fue trasladado a Lisboa, en cuyo cementerio Oriental recibió sepultura. Desde 1878 comenzó a figurar en corridas de novillos, a las órdenes, la mayoría de las veces, de José Ruiz (Jovito) y Joaquín Sanz (Punteret). En la temporada de 1882 ingresó en la cuadrilla de Luis Mazzantinni, toreando en varias plazas francesas y embarcando para Montevideo con su jefe. Con él hizo su presentación en Madrid el 25 de mayo de 1884 pareando, en unión de Galea y Antonio Chavarri (el Aragonés), toros de doña Dolores Monge, viuda de don Joaquín Murube. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)".

Respecto de su  infausta suerte,  el erudito Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << residía en Lisboa desde 1885 el valenciano Felipe Arago Lozano (Minuto) y en los ruedos portugueses actuó durante los últimos años de su vida. Al hacerlo en el de Covilha, en la provincia de Beira Baja, el 2 de mayo de 1897, fue pisoteado por una res, que le produjo tan graves lesiones que el fallecimiento tuvo lugar el día 7 del citado mes de mayo de 1897. El cadáver recibió sepultura en el Cementerio Oriental  de Lisboa. "


Cortesía de don José Antonio Román Romero

Refiere el historiador José Antonio Román Romero de este torero valenciano, el mejor mozo indudablemente de todos los Minutos, llamado Felipe Aragó, que nació en Valencia el día 1° de Mayo de 1855. Fue recomendable banderillero y buen peón de brega, que figuro como banderillero de la cuadrilla de Luis Mazzantini. Poco más de un año estuvo con este popular espada, y marchó a Portugal donde fijó su residencia definitivamente. Su práctica en las lides taurinas le dio un buen puesto entre todos los peones del vecino reino, y Minuto era solicitado para ayudar a los caballeros rejoneadores en todas las corridas de algún fuste. Así estuvo doce años, querido y respetado de todos, hasta que el 2 de Mayo de 1897, en la plaza de Covillia (Portugal), estaba a la salida del caballero rejoneador D. Manuel Casimiro d'Almeida, y resbaló; cayó y fue corneado, además de horriblemente magullado. Resultó con tan graves contusiones, que a consecuencia de ellas falleció el 5 de Mayo de 1897, cuando acababa de cumplir cuarenta y dos años.

JOSÉ FERNÁNDEZ SALVADOR "EL VIAJANTE " (XXXX - 1897)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del famoso pintor taurino Carlos Ruano Llopis

1878-1950

Banderillero de escasos méritos, del que sólo tenemos la referencia de su trágica muerte la tarde del 14 de mayo de 1897, en la Plaza de Toros mexicana de Cortázar, sin saber la naturaleza de las lesiones recibidas. Su nombre no aparece ni en “el Cossío” ni en la “Antología Taurina Mexicana”, de don Ángel Villatoro.

De él refiere, con mayor aporte,  el historiador Juan José de Bonifaz Ybarra, lo siguiente << el sevillano José Fernández Salvador (el Viajante) resultó herido cuando intervenía en un festejo celebrado el 14 de mayo de 1897 en la localidad mexicana de Cortázar, de cuyas resultas expiró el día 25 del citado mes mayo de 1897 en la ciudad de Celaya, en la misma república. "

Como cultura general, vale la pena mencionar que Cortázar es uno de los 46 municipios del estado mexicano de Guanajuato (que colinda con el de Celaya); anteriormente el sitio que ocupa la ciudad de Cortazar fue una aldea otomí con nombre “Degnio Amole” y “Jali-Hui”, más tarde el lugar fue dominado por los mexicas, quienes le llamaron “Amilli” que significa “raíz que se talla y hace espuma”. Con la llegada de los españoles se le denominó “Degno-Yahhiu”. El 5 de mayo de 1721, los religiosos franciscanos la fundan legalmente y la llaman “San José de los Amoles”. Para el 21 de octubre de 1857, el Congreso de Guanajuato, decreta que se llame “Villa de Cortazar” en honor a don Luis Cortázar y Rábago quien decretara la independencia por vez primera en la entidad.

El 10 de septiembre de 2016 recibí una amable correo electrónico del historiador taurino mexicano Rafael Gómez Lozano, donde me hace llegar una página del diario "The Mexican Herald", del viernes 12 de mayo de 1899 donde aparece una nota que dice: TRAGICA MUERTE. Clavado por banderillas que intentaba poner a un toro.- El mundo ha recibido una noticia de Silao (Guanajuato, México) anunciando que el matador de novillos, José Fernández, "El Viajante", ha encontrado un trágico fin en la Plaza de ese pueblo. Fernández se encontraba entre los espectadores de una corrida de toros que estaba siendo dada por José Gallardo "Coquinero" y su cuadrilla. De manera improvisada Fernández fue llevado por su entusiasmo y el apoyo de los espectadores al ruedo. Él tomó un par de banderillas y se dirigió al novillo, y cuando estaba a punto de depositarlas en el encuentro, resbaló y cayó enfrente del toro. Pronto recibió asistencia de la cuadrilla quienes lograron hacerle un quite para distraer al animal, pero "El Viajante" no se levantó. Cuando fue recogido del suelo, encontraron que una de las banderillas había traspasado su pecho y la otra había entrado en el cuello, siendo ambas heridas peligrosas. El fue llevado a recibir atención médica, pero se reportó anoche en círculos taurinos, que había expirado. Fue imposible conseguir la confirmación absoluta de la noticia. Fernández había sido tenedor de libros para una gran casa comercial en Cádiz, y había dejado este trabajo debido a su pasión por los toros. Los oponentes de este deporte encontrarán en el referido incidente, materia para numerosas reflexiones. (Fin de la nota)

Al respecto de esta publicación, agradecemos a don Rafael Gómez Lozano que nos haya ilustrado que la tragedia de José Fernández, "El Viajante", acaeció en 1899 en Silao, y no en 1897 en Cortázar como anotan los cronistas Villatoro y Bonifaz.

JULIO APARICI PASCUAL " FABRILO " (1866 - 1897)

Nació en el poblado de Russafa (Valencia) y en el molino de arroz llamado de Fabrilio, el 1 de noviembre de 1866, de ahí su mote. Tomó la alternativa en Valencia el 14 de octubre de 1888 de manos de Antonio Carmona “Gordito”, con toro de la dehesa de González Nandín.


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/

Fue cogido al poner banderillas el 27 de mayo de 1897 en la Plaza de Valencia  por "Lengueto",  toro de la dehesa de D. José Manuel de la Cámara, quien le volteó y corneo gravemente en la ingle izquierda, provocándole una herida contuso-dilacerante de 15 centímetros de extensión interesando casi la totalidad de los tejidos blandos. Murió el 30 de mayo de 1897 a las 4 de la tarde, a consecuencia de una grave infección que quizá le causaron los mismos doctores que le atendieron, al dejarle cosido dentro de la herida, un trozo deshilachado de su traje de luces.


Capilla ardiente de Fabrilo
Cortesía del historiador José Antonio Román Romero

El desgraciado espada tuvo el infortunio de atender a un grupo de aficionados que en forma reiterada pedían siempre que los matadores pusieran banderillas al toro en el quinto de la tarde, por lo que tomó los palos, y luego de ofrecerlos a Reverte, que no los aceptó por las condiciones de la res, fuese hacia ésta, y previa una salida en falso, tocando el testuz de “Lengueto”,  llegó paso a paso hasta la cara, y al meter los palos y clavar el primer par, fue volteado por el toro que reaccionó con violento derrote empitonándolo por la ingle izquierda. La corrida era a beneficio del Hospital de Valencia. (Así lo cuenta el Semanario Taurino Sol y Sombra del 3 de junio de 1897). Esa tarde toreaba con Antonio Reverte, mismo que presagió el grande peligro que encarnaba el astado. Su hermano, el novillero Francisco Aparici Pascual, presenció la trágica cogida, y él fue quien hizo el primer quite al funesto astado, dando lugar a que las asistencias de la plaza se llevaran a la enfermería el cuerpo ensangrentado. Declarada la peritonitis, falleció “Fabrilo”, entre crueles sufrimientos hacia el 30 de mayo de 1897, exactamente a los 8 años de que le confirmara la alternativa en el coso madrileño de la carretera de Aragón, el eximio matador Salvador Sánchez “Frascuelo”.


Paso de la comitiva fúnebre por la calle Bolseria
Cortesía de don José Antonio Román Romero

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << nacido en el valenciano barrio de Ruzafa, Julio Aparici Pascual (Fabrilo) llegó a alcanzar gran popularidad en la luminosa región levantina. Actúa en su patria chica el 27 de mayo de 1897, mano a mano con Antonio Reverte y toros de la divisa de José Manuel de la Cámara. El corrido en quinto lugar, el cárdeno “Lengueto” es banderilleado por “Fabrilo”  ante las reiteradas peticiones del público, pese a no reunir la res las mínimas condiciones para el lucimiento del espada. Al prender el primer par –antes había pasado una vez en falso -, es empitonado por la ingle izquierda, sufriendo grave herida, de la que fallecería en la tarde del inmediato día 30 de mayo de 1897, exactamente a los 8 años que Savador Sánchez (Frascuelo) le confirmara, en el coliseo madrileño de la carretera de Aragón, su alternativa. "

CAYETANO PANERO "PETERETE" (1873 - 1897)

Pintura que ilustra a  Antonio Pérez (El  Ostión) pareando.

 

En la Plaza de Valladolid el 30 de mayo de 1897 muere el banderillero natural de Toro (Zamora) Cayetano Panero “Peterete”, por las cornadas que le infringió un toro de la ganadería de Angoso, llamado “Espartero”. Al dar dos capotazos al cuarto toro, tuvo el infortunio de perder terreno y caer, siendo recogido y volteado por el bicho, que le infirió una extensa herida en los músculos gemelos, varios varetazos en el pecho, conmoción cerebral y colapso, falleciendo a los pocos minutos de ingresar a la enfermería.

 

En otro libro, del mismo autor,  don Juan José Zaldívar Ortega, el afamado escritor taurino, en su obra “Víctimas del Toreo”, complementa el párrafo anterior refiriendo  que fue un << banderillero de toros, natural de Toro (Zamora), donde nació en 1873. Se dio a conocer por su desgraciada muerte acaecida en la Plaza de Toros de de Valladolid, el día 30 de mayo de 1897, a los 24 años de edad. El cuarto toro de la tarde, llamado “Espartero”, de pelaje negro, bragado, de la ganadería de Angoso y que pesó en el desolladero 28 arrobas, le enganchó al darle unos recortes y le infirió tan tremenda cornada que falleció a los diez minutos de entrar en brazos de sus compañeros en la enfermería. Toda la corrida fue muy brava, pero bronca y durísima. Toreó en aquella trágica novillada como sobre-saliente el diestro sevillano Félix Velasco, que no cejaba en el empeño de ser matador, actuando como estoqueadores Centeno y Pepete. Félix Velasco mató dos novillos de Bocas después de lidiarse los toros. Tan satisfecho quedó de esta prueba que en adelante ya no actuaba más que como matador. Y como tal se presentó en Madrid el 20 de agosto de 1897. Fueron los novillos de Ibarra, y alternó con Gavira y Padilla. Quedó bien en su primero y regular en su segundo.

 

El erudito taurino español, don Juan José de Bonifaz Ybarra,  escribe de este lidiador en su obra “Víctimas de la Fiesta”, que << a los pocos minutos de ser ingresado en la enfermería de la plaza de Valladolid dejaba de existir el zamorano Cayetano Panero (Peterete), como consecuencia de la cornada que había recibido de “Espartero”, astado de la divisa de Angoso. La fecha del suceso es la del 30 de mayo de 1897.

FRANCISCO PIÑERO GAVIRA (1873 - 1898)

Se le designó y se le anunció siempre con el segundo apellido y nada tuvo que ver con él un matador del siglo actual --víctima del toreo-- que ostentó el Gavira como apodo. El Gavira que ahora recordamos nació en Carmona (Sevilla) el 17 de noviembre de 1873; el 30 de agosto de 1891 se presentó en Madrid como novillero; toreó mucho en los años siguientes, y el 7 de septiembre de 1895 tomó la alternativa en Murcia de manos de Lagartija, con Mazzantini de testigo y toros de Palha. Pero al comenzar la temporada de 1896 volvió a ser novillero, y en esta segunda etapa estuvo reputado como el primero de los de su categoría, hasta tal punto, que muchos le auguraban grandes triunfos en cuanto tomase otra vez la alternativa. Pero su carácter, de condición nada pacífica, le ocasiono la muerte a los veinticuatro años, debido a que en la madrugada del 21 de enero de 1898 cayó en la madrileña calle del Príncipe, víctima de un tiro disparado por un agente de Policía. Fue un suceso que apasionó mucho a la gente --sobre todo a los aficionados-- y se dijo que entre víctima y agresor existían resentimientos personales.

(Fuente: Crónica de Murillo Adame / http://.historiadeltorero.com)

Escribe don Juan Lamarca en su Blog taurino en Internet "Del Toro al Infinito", en una editorial de nombre "La faena de Gavira en la calle del Príncipe", subida a la Red el 9 de octubre de 2013: "...Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro; levantóse inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la pla za de Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que fue a desplomarse en el suelo junto al Teatro de la Comedia. .." Francisco Piñero Gavira nació en Carmona el día 17 de noviembre de 1873. Durante sus primeros años pudo acudir a la escuela, pues su familia gozaba de cierto desahogo como para costear la educación del muchacho, pero determinados quebrantos de fortuna en la economía familiar le llevaron a tener que afincarse en Sevilla y ponerse de aprendiz de fundidor. Allí le sorprendió la muerte de su padre, contando Francisco la edad de 16 años. Ante esa circunstancia, viendo que el oficio que había tomado era de larga preparación y necesitado de ayudar a su madre, Gracia Gavira Cabeza, abandona aquella vocación y principia su iniciación como aprendiz de zapatero. En aquellos momentos comenzaba también a nacer en él la afición a los toros y, por ello, no era infrecuente verle por el matadero, con una manta, sujetando a las reses bravas. Es en esa eminente «Universidad Taurina» del barrio de San Bernardo donde se fija en él su paisano Miguel Almendro, banderillero de Guerrita, un día que el joven Gavira, con gran habilidad y premura, se hizo con un toro de seis ó siete años de la ganadería de Don Valentín Collantes que traía amedrentados a algunos que tenían más costumbre que el mozo de verse ante los cuernos. La protección que, a raíz de aquel incidente, le brindó el banderillero le decidió a empezar a frecuentar con asiduidad capeas y tentaderos, desoyendo los ruegos de su madre, a quien nunca satisfizo que su hijo entrase en las cosas de la tauromaquia. Es en una de aquellas capeas donde le vio torear un aficionado sevillano llamado Federico Escobar, que desde ese mismo día se declaró protector del torero, protección que no cesó hasta conseguir llevar al torero a su presentación en Madrid, que tuvo lugar el día 30 de agosto de 1891, cuando Francisco Piñero se anunció junto a Cándido Martínez Mancheguito y al también sevillano Manuel Pineda Morenito, igualmente nuevo en esta Plaza, para dar cuenta de seis novillos de D. Manuel Montes, de San Sebastián de los Reyes, divisa encarnada, dorada y blanca. La encomiástica reseña de Juan de Invierno en El Toreo resumiendo la labor de Gavira de aquella tarde dice así:
«Gavira fue el héroe. Si no desmaya y ante toros de más respeto de los que ayer toreó, hace faenas como las de la corrida que reseñamos, Sevilla contará otro torero en la lista de los buenos»


Gavira entrando a matar a un Veragua
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

Desde esa corrida de presentación Gavira cosechó grandes simpatías en Madrid donde se apreciaron su maestría y su conocimiento de las condiciones de las reses, en aquellas épocas en que aquello era importante, así como su dominio con capa y muleta, reseñándose como su principal defecto su falta de eficacia con el estoque. Llegó a tomar la alternativa en Murcia, el día 7 de septiembre de 1895, con toros de Palha, de manos de Juan Ruiz Lagartija, con Mazzantini de testigo, cosechando un gran éxito y saliendo a hombros de la plaza, pero en seguida decidió renunciar a ella. Ese mismo día habían tomado también la alternativa, en otras plazas, Antonio de Dios Conejito y Mancheguito. A raíz de esta coincidencia se creó una polémica sobre la preeminencia de los unos sobre los otros que lleva a Gavira a enviar, el día 15 de diciembre de ese mismo año, una carta al director de El Toreo en la que expresa su determinación a renunciar a su alternativa:

«[...] hasta tanto que se aclare lo que procede en cuanto a validez de alternativas, he resuelto, a pesar de haberme otorgado en Murcia la suprema investidura el matador de toros Juan Ruiz (Lagartija), en la tarde del 7 de Septiembre último, no considerarme como tal matador hasta tanto que reciba la alternativa en Madrid, a cuyo público debo tantas atenciones, y hasta el nombre que he alcanzado lidiando reses bravas [...] Por lo tanto continúo siendo tal matador de novillos [...]» Sin embargo la auténtica faena de Gavira no tuvo lugar en una plaza de toros, sino en plena calle; ocurrió a las 5 de la madrugada del jueves 20 de enero de 1898, en la madrileña calle del Príncipe.

La cosa empezó en un palco del Teatro de la Comedia de donde al terminar la tercera función, en compañía de algunos amigos, partió Gavira en dirección al Teatro de La Zarzuela a la representación de “La Guardia Amarilla”[1]. Finalizada la función partieron en dirección al establecimiento de vinos de Antonio Bolado El Montañés, que se hallaba en la calle de la Visitación nº 4 (actual Manuel Fernández y González), donde llegaron sobre la una. Allí estuvo Gavira cenando y bebiendo en compañía de dos amigos Martín García Martín y Natalio Díaz, y de dos mujeres, Marina y Carmen. Sobre las cinco de la madrugada salieron todos ellos de la casa del Montañés. A esa hora todas las tabernas de la calle del Príncipe aún estaban abiertas. Marchaba Gavira, visiblemente ebrio, por detrás de sus acompañantes, tomando por la calle del Príncipe en dirección hacia la carrera de San Jerónimo. En dirección contraria iba el inspector de policía del distrito de Congreso, Don Salvador Roig, con quien tropezó el torero, encarándose con él. Sostuvieron una disputa, vinieron a las manos, y se golpearon mutuamente hasta que Roig hizo sonar su silbato y al punto acudieron al lugar de la trifulca dos guardias de orden público y el sereno de la calle, que consiguieron separar a los contendientes y detener a Gavira. En ese momento, estando ya detenido el torero y sujeto por uno de los guardias, aparece corriendo el inspector del distrito de Congreso Don Luis Blanco Núñez que, dándose a conocer, ordena al guardia que sujetaba a Gavira que lo suelte y comienza a golpear a Francisco Piñero con su bastón.


"... comenzó a golpear a Gavira con un bastón..."
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

A esas mismas horas, poco después de las cinco de la madrugada, siete jóvenes de la buena sociedad, médicos y abogados, individuos de familias respetables, entre ellos un hijo del General Arsenio Martínez Campos, salían de la chocolatería de la calle de la Visitación donde habían tomado unos vasos de leche después de haber estado jugando al tresillo. Al llegar a la calle del Príncipe, junto a la Platería de Meneses, se encontraron a un amigo que estaba allí parado en compañía de otros sujetos. Este les invitó a tomar alguna cosa, invitación que rechazaron, y cuando estaban despidiéndose vieron, a pocos pasos de ellos, a dos individuos dándose de bofetadas con gran furor. Se acercaron hacia el lugar de la contienda en el momento en que llegaba el sereno y una pareja de orden público. Reconocieron en uno de los contendientes a Gavira. El otro contendiente, un desconocido para los jóvenes testigos, dijo a los agentes que bajo su responsabilidad trasladasen al torero a la prevención. Fue entonces cuando vieron irrumpir en la escena al inspector, D. Luis Blanco, que se acercó a Gavira con palabras insultantes, pegándole algunos golpes con el bastón. No están claros los motivos de la inquina del inspector con el torero, pero en la vista oral el testigo D. Natalio Díaz manifestó que había oído que entre Gavira y Blanco mediaban resentimientos por causa de una mujer, y el testigo D. Ricardo Isla declaró que durante el transcurso de la reyerta Blanco le llamó «mal torero» y «chulo». Ante los golpes recibidos, Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro; levantóse inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la pla zade Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que fue a desplomarse en el suelo junto al Teatro de la Comedia.


"...hizo un disparo de arma corta sobre Gavira..."
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

Tan pronto como sonó la detonación y Gavira cayó al suelo desaparecen de la escena los diversos agentes de la autoridad involucrados en el suceso. El torero herido es conducido a la casa de socorro del distrito de Congreso entre el banderillero Francisco Ballesteros El Brea, un dependiente de una taberna de la calle del Príncipe y los antedichos jóvenes. Según declaración de D. Arsenio Martínez Campos, Gavira en la casa de socorro, visiblemente embriagado no cesaba de repetir: -Es más bonita que una onza de oro. Ignorando el testigo a quién se refería concretamente el torero. Tras practicar al herido una primera cura, este fue enviado al hospital provincial. El estado del torero es gravísimo. El sábado día 22 se le hace una radiografía que revela que el proyectil se encuentra alojado en el vientre y que confirma el riesgo que entraña el intentar extraerlo. Contra la opinión de los médicos del hospital provincial, el torero decide que le trasladen al instituto del Dr. Federico Rubio y Gali en La Moncloa para intentar allí la delicada intervención; antes contrae matrimonio con Aurora Iniesta, con la que convivía y con quien tenía un hijo.


Francisco Piñero Gavira
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

A las 7 de la mañana del lunes día 24 se presentan en el hospital los banderilleros de la cuadrilla de Gavira Emilio Rodríguez, Guitarra, y Antonio Álvarez Ariza, El Comerciante, el picador Rafael Aguilar y el apoderado del torero, D. Eustasio Vázquez. Disponen al herido en una camilla cubierta, en el mismo colchón que tenía en la cama del hospital para evitar peligrosos movimientos y, a las ocho de la mañana se pone en marcha la comitiva que sube por la calle de Santa Isabel, Atocha y Carretas, llegando a la Puerta del Sol, donde Gavira dice: - ¡Comerciante, qué fatiga, yo me ahogo! Luego siguen por la calle de Preciados y la Plaza de Santo Domingo, y al llegar a la calle de Leganitos, sobre las nueve menos cuarto, al hacer un alto y reconocer cómo se encontraba el torero, los acompañantes observaron que el desgraciado Gavira era ya cadáver. Entonces tomaron la determinación de trasladar el cuerpo hasta su casa, en la calle del Prado, número 14 piso tercero. En beneficio de la familia de Gavira se dieron dos corridas. La de Madrid, con Valenciano, Félix Velasco y Eduardo Albasanz, Bonifa, y toros de Palha y la de Barcelona con Costillares, Francisco Cayuela, el Rolo, y Pulguita y toros de D. Máximo Hernán. De la primera no tenemos el dato. De la segunda, descontados los gastos, con un ingreso en taquilla de 10.653,50 pesetas, se obtuvo el magro beneficio de 222,19 pesetas, que allí pasó gastos hasta el apuntador, como sigue siendo habitual en nuestros días. Tras celebrarse el juicio, el día 7 de abril de 1899, un jurado dictó sentencia condenatoria contra D. Luis Blanco en la que se apreciaron las circunstancias atenuantes de arrebato y obcecación y la de no haber tenido la intención de provocar un mal tan grande, imponiéndole la Sala al procesado la pena de ocho años y un día de reclusión mayor con las accesorias de las costas e indemnización de 5.000 pesetas a la familia del infortunado Gavira.


Calle del Prado número 14 en la actualidad
Cortesía de
http://deltoroalinfinito.blogspot.mx/2013/10/la-faena-de-gavira-en-la-calle-del.html

JUAN RIPOLL OROZCO "JUANERILLO" (1875 - 1898)

Novillero nacido en Altea (Alicante) el 27 de junio de 1875, que falleció de una profunda cornada en el vientre el día 27 de marzo 1898, a los 23 años de edad y apenas tres años de profesión. Trabajó el año 1894 en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. A los tres meses de regresar a España (tras participar en la guerra  de Filipinas)  fue contratado para una corrida en la desaparecida Plaza de la Barceloneta de la capital catalana, en la que el toro, negro zaino y algo bizco del izquierdo, llamado “Fierabrás”, del ganado de Arribas Hermanos, lidiado en quinto lugar, el 27 de marzo de 1898, fue el causante de la muerte de “Guanerillo”.

 

“Fierabrás”, llegó muy poco castigado al último tercio y con más nervio y peligro de los convenientes para torero tan desentrenado. Tras una faena embarullada, un poco más afuera de los tercios de la puerta de arrastre y estando el toro algo adelantado, al entrar a matar agarró una estocada delantera y contraria casi a un tiempo, quedando el diestro en la cara por no marcar la salida con la muleta. Fue cogido por la entrepierna con el pitón derecho, penetrándole la cornada en el abdomen, con destrozos en las vísceras. Intentó “Guanerillo”.levantarse, llevándose las manos a la herida y cubriéndosela con el capote para frenar la salida de la sangre, cayendo entonces en brazos de su compañero, falleciendo a los treinta minutos de ingresar a la enfermería del coso. No accedió el presidente a la petición del público a que se suspendiese la novillada al circular la noticia del fallecimiento. En el Imparcial Taurino, se lamentaba Segundo Toque de la actitud del despiadado “presidente” y escribía "...si es cosa de poca monta digamos como en la popular zarzuela "Pan y Toros": "No es nada; un soldado muerto, puede el baile continuar". Tan excesiva temeridad, sumada a su desproporcionado y ciego valor, frente a una falta total de destreza, fueron las causas principales de su muerte, dándose con él el primer caso en la historia del toreo de que tras su desgraciada muerte se practicaran diligencias judiciales en averiguación de la responsabilidad que podía caber a la empresa por haber contratado a un torero falto de los más  indispensables conocimientos para la profesión y totalmente desentrenado en su práctica. Fuente: Zaldívar Ortega Juan José/ Víctimas del Toreo.

 

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que << el alicantino Juan Ripio Orozco (Guanerillo) tomó parte en la corrida celebrada el 27 de marzo de 1898 en la desaparecida plaza de la Barceloneta, de la capital catalana, a poco de ser repatriado tras su participación en la guerra de Filipinas. Al entrar a matar al novillo “Fierabrás”, de la divisa de Arribas, es empitonado por el vientre de tal consideración que el óbito se produciría a la media hora de haber entrado a la enfermería del coso. "

ANTONIO CABEZAS "PAJARERO" (1860 - 1898)

Refiere el esforzado historiador José Antonio Román Romero en su Blog en la Red: "De Hombres, Toros y Caballos", que Antonio Cabezas "Pajarero" nació en Madrid en 1860, comienza "Pajarero" su vida artística picando novilladas en 1884, desde entonces su labor es constante en la plaza de Madrid hasta que toma la alternativa, picando en tanda con “Agujetas”, en la corrida extraordinaria del 22 de Junio de 1887, en la que Mazzantini, repuesto de sus heridas de Sevilla se presentó al público de Madrid. De allí en adelante, "Pajarero" trabaja mucho en corridas de toros como reserva, suplente o agregado. En la corrida del 12 de Mayo de 1889, el quinto toro ("Tostonero" de Gallardo, retinto) se le coló suelto recién salido del toril y en un derrote lo sacó de la silla, volteándolo y dándole un puntazo de seis centímetros de extensión en la mandíbula izquierda. De plantilla solo figuro en la de Valentín Martin en las temporadas de 1888 a 1893, pero su principal labor aun hallándose en la cuadrilla fueron las novilladas y el puesto de agregado en las corridas de Madrid y de provincias. Desde 1893 su labor fue menos frecuente. Fue un picador muy aficionado a la zarzuela, tenía tan mala memoria para recordar los títulos de las obras que veía representar que las bautizaba a capricho si bien en forma que se hacía entender por los que lo escuchaban, por ejemplo a “La Mascota” la llamaba la de los pavos, a la “Guerra Santa” batalla de rusos. Cierta noche en el desaparecido y Madrileño “Café de España” interpretaba el pianista una fantasía de “El anillo de Hierro” la zarzuela del mallorquín Maestro Marques, y al llegar al motivo de la popular frase que dice: “Ven Rodolfo, ven por Dios” exclamó el Pajarero: “¡Eso lo canta una gachí que está mochales por un tío con pasta y la función se llama…Don Rodolfo el pecador!” En la noche del 10 de Junio de 1898, en Las Acacias, en la puerta de la taberna de Pedro Blanco, Ramón de la Calle Castillo, como resultas de una riña no se sabe por qué ni quien la empezó, le disparó en el pecho con un revolver causándole una herida que le interesó el pulmón izquierdo y la pleura, produciéndole la muerte a las 9 horas del suceso. El agresor pasó 12 años en la cárcel y pagó 2000 pesetas de la época de indemnización, tenía 38 años cuando murió.
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2015/11/antonio-cabezas-pajarero.html

ANTONIO MARÍA BEJARANO Y MILLÁN "PEGOTE " (1863 - 1899)

Antonio Bejarano y Millán (Pegote), falleció en el Hospital Psiquiátrico
del Doctor Esquerdo- la que truncase su brillante carrera, casi toda
ella en las filas de "Guerrita", primo hermano suyo.
(Retrato en el Museo Municipal Taurino de Córdoba.)

Picador de toros que nace en la familia torera de los Bejaranos en Córdoba el 27 de octubre de 1863. Inicia su carrera como varilarguero en la plaza de su ciudad natal, aprendiendo de José Calderón “El Dientes” torero de a caballo perteneciente a la cuadrilla de Rafael Molina “Lagartijo”. Acompaño como piquero a sus paisanos los novilleros “Torerito”y el “Bebe”, y a los matadores “Bocanegra” y “Lagartijo”.


Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Su presentación en Madrid fue el 27 de febrero de1887 picando al toro “Saltador” de la ganadería de Antonio Hernández. Llamado por Rafael Guerra Bejarano “Guerrita" formó parte de su cuadrilla hasta su retiró. Participó en la alternativa de su maestro en Madrid el 29 de octubre de 1887 picando el toro “Arresto” de color negro mulato. Estuvo con Rafael en la Habana en el invierno de 1887–1888.


Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Cada actuación suya era un triunfo, prueba de ello fue el obtenido al toro “Molinero” de Miura en Madrid el 29 de octubre de 1891, recibiendo la ovación más larga de su profesión, al poner cuatro varas portentosas.

En la temporada 1896 cambia sorpresivamente de carácter, pues era una persona alegre y graciosa; de ser hablador pasa a ser taciturno, este cambio fue el anuncio de una enfermedad mental que le hará retirarse de su labor torera, al tener que ingresar el un manicomio. Algunos cronistas refieren  que su demencia pudo tener basamento en una descomunal caída sufrida en Madrid el día 16 de mayo de 1888 y sobre todo a una conmoción cerebrar sufrida en Valladolid el 17 de septiembre de 1896. Su última actuación en Madrid fue el 27 de junio de 1897 picando al toro “Taurón” de Veragua. Muy castigado en su profesión, tanto por las caídas como por ser corneado. Muere demente a los 36 años el  2 de febrero de 1899. (Fuente: Crónica de la hermosa página web: Cordobapedia)


Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

El diario ABC de Madrid (Blanco y Negro) del 15 de enero de 1911 publicó una editorial del incomparable cronista Manuel Serrano "Dulzuras" (paginas 45 y 46) donde narra la biografía de Antonio Bejarano (Pegote).- Uno de los mejores picadores que han salido en los últimos tiempos, y si bien es verdad que su nombre figura en la historia al lado de los más hábiles y valientes toreros de a caballo, a mucho más habría llegado si no hubiera muerto en la flor de su juventud, cuando aún podía dar muchos buenos ratos a los aficionados por su maestría para regir los más indómitos caballos, el valor y el arte con que castigaba a los toros y el lucimiento que proporcionaba al matador sin descuidar el logro de las palmas que de derecho le correspondían.
Era un buen mozo, fuerte, simpático y con gran afición por el arte a que se dedicaba, con cuyas condiciones se elevó en pocos años y pudo alternar aún con los Calderones, Pepe Trigo, Paco Fuentes, Agujetas, Badila, Chuchi, el Sastre, y otros más o menos buenos, sin dejar un solo día de llenar dignamente su puesto y de ganar aplausos, que siempre se le dieron con justicia. Las primeras veces que le vimos en las novilladas parecía torpe y no sobrado de decisión; pero muy pronto echó fuera aquellas condiciones que no le ofrecían claro porvenir, y aseguró sus éxitos, que de día en día fueron mayores, hasta que llegó a consolidar una fama que nadie podía disputarle. Un defecto tenía, y es que llevaba más porrazos de los debidos. Agarraba a los toros en el sitio del verdadero castigo y les pegaba bien; pero sin duda el poco miedo que tenía le hizo no dar importancia a las caídas, y dolía algunas veces el verle rodar a impulso de las poderosas fieras. ¡Quién sabe si fue esta la causa de que acabara tan joven! Porque el célebre "Pegote" sufrió algunos ataques de enajenación mental; tuvo que ser recluido en un manicomio, y en él murió cuando apenas contaba treinta y cinco años de edad y diez de picador de toros. Perteneció a la familia de los Bejaranos de Córdoba, una de las más dilatadas y quizá la de que más toreros han salido. Su padre fue un modesto banderillero y excelente puntillero, que perteneció a la cuadrilla de Cúchares, que se llamó Rafael Bejarano (el Cano) y que falleció en Jerez el 4 día de julio de 1873 a consecuencia de una cornada que le infirió un toro de Laffite el día 24 de junio del mismo año. Tenía entonces "Pegote" diez años, pues había nacido en Córdoba el 26 de octubre de 1863. No influyó en él la trágica muerte de su progenitor, y en cuanto llegó a la adolescencia pensó en ser torero de a caballo, en la época en que también comenzaban la profesión Guerrita, Manene, Torerito, Mogino y aquella pléyade de buenos toreros en quienes el famoso Caniqui adivinó lo mucho que llegarían a ser. Aúna no tenía diez y ocho años cuando picó por primera vez en la plaza de Linares. Después trabajó a las órdenes de Villarillo y de Manolito (el Lavi), con los que mostró excelentes cualidades, vistas por su paisano, pariente y amigo Guerrita, por lo que éste decidió llevarle con él al hacerse matador de toros. La primera tarde que, en corrida de toros, picó en Madrid, tomando la alternativa de manos de Manuel Calderón, fue el 3 de agosto de 1887, en una corrida extraordinaria de ocho toros del conde de la Patilla, de los que mataron Lagartijo y Frascuelo los seis primeros, y Guerrita los dos últimos. Cuando éste tomó la alternativa, el 29 del mes siguiente, entró a formar parte de su cuadrilla, y en ella estuvo hasta que en el mes de septiembre de 1897 sufrió un fuerte ataque de enajenación mental y tuvo que ser recluido en el manicomio de Carabanchel, donde murió después de algunos meses. DULZURAS.


Manicomio del Dr. José María Esquerdo Zaragoza en Carabanchel Alto ( fundado en 1877)
http://documentacion.aen.es/pdf/frenia/2005/069-las-instituciones-psiquiatricas-madrilenas-en-el-periodo-de-entresiglos-asistencia-publica-frente-a-sanatorios-privados.pdf

Fuente: http://srabsenta.blogspot.com/2012/01/fantasmas-en-la-boqueria.html

JUAN JIMÉNEZ RIPOLL " EL ECIJANO " (1858 - 1899)

Matador nacido en Écija (Sevilla) el 24 de junio de 1858.  Toma su alternativa el 22 de mayo de 1890 en Madrid de manos del Califa “Guerrita” con toros de la dehesa de  Torres Díaz de la Cortina. Haciendo campaña en México, al escasear los contratos en España,  y a manera de presagio,  sufre una fuerte cogida el 16 de octubre de 1898 en la ciudad de Guadalajara Jalisco, que no reposó debidamente, para morir a consecuencia de peritonitis en la Plaza de Toros de Durango (México) el siguiente 5 de febrero de 1899.  Se trataba de un festival para su beneficio, y compartía cartel con el novillero Constantino Quilez "Engullera" y la dehesa  era de Santa Lucía. Precisamente cuando toreaba con la muleta al quinto toro,  inesperadamente le dio un ataque peritoneal por perforación intestinal, y falleció en la misma plaza. El ataque sin dudas fue a resultas de la cogida gravísima que tuvo en el vientre el día 16 de octubre de 1898 en el coso de la Perla Tapatía, y que mal cicatrizada por dentro, por falta de reposo, y al esforzarse en la lidia en Durango, se le perforó, con resultados funestos.

 

Al respecto el erudito don Juan José Zaldívar Ortega refiere su vida comentando que <<Juan Jiménez Ripio (Ecijano), matador de toros, nacido en Ecija el año 1858, falleció el 5 de febrero de 1899, a los 41 años de edad, a consecuencia de una cogida sufrida el año antes. Toreando el 18 de octubre de 1898 en la Plaza de Toros de El Progreso, de la ciudad mexicana de Guadalajara, el toro lidiado en tercer lugar le alcanzó al rematar un pase, infringiéndole una gravísima cornada en el vientre con hernia del epiplón, entre la región umbilical y el flanco izquierdo."

 

Por su parte, el eximio cronista don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta”,  que << Una  grave imprudencia fue la causa de la muerte de Juan Jiménez Ripoll (el Ecijano), ocurrida en la plaza de toros de Durango (México) el 5 de febrero de 1899. El espada había sido herido de consideración cuando actuaba el 16 de octubre del año anterior en la Guadalajara azteca, y no cumpliendo las instrucciones de los médicos que le trataban viajó a Durango. La causa inmediata del óbito fue determinada como producida por una perforación intestinal. El escasearle los contratos en su patria motivó que los buscara en tierras hispanoamericanas. "

Comenta don Rafael Gómez Lozano (Dientefino) que "el Cossío" consigna a Constantino Quiles con el mote de "Enguilero", y no Engullera, y dice de él, que era un matador de novillos de modesta categoría, que se presentó en Madrid el 20 de marzo de 1892 alternando con Cayetano Leal "Pepe Hillo" y José Lara "Jerezano". Alcanzó poco éxito en España y vino a México en busca de mejor suerte. Asimismo refiere, que en el libro "Crónicas de la Plaza Vieja" de don Guillermo Castillo Casas, se anota que el cadáver de Ecijano fue sacado en hombros de la enfermería de la plaza por los miembros de su cuadrilla y trasladado a la habitación del hotel Fontana que ocupaba el diestro, en la 5ª calle de Teresas, hoy de Juárez. Durante toda la noche del 5 velaron el cadáver los miembros de su cuadrilla y varios amigos. A las cuatro de la tarde del día siguiente partió el cortejo fúnebre desde el hotel hasta el panteón, siendo conducido el cadáver del Ecijano en hombros de su cuadrilla hasta la garita de oriente, en donde el cadáver fue colocado en un carro que lo llevó hasta el panteón. El cortejo lo componían cinco carruajes, ocupados por amigos del torero y miembros de la Colonia Española, además de cuatro tranvías ocupados por aficionados. Al ser colocados los restos del desaparecido diestro en la tumba, los jóvenes discípulos del Ecijano se despidieron de su maestro llorando. En la sección antigua del Panteón de Oriente de la ciudad de Durango, se conserva hasta la actualidad en buenas condiciones la tumba de (El Ecijano), con su correspondiente lápida.


Cortesía del historiador
José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Cita el afamado cronista taurino Adiel Armando Bolio en sus efemérides del 16 de octubre de 1898.- Se doctora León Prieto “El Señorito”, en la plaza de Guadalajara, Jalisco, de manos del andaluz Juan Jiménez “El Ecijano”, con toros de la ganadería de Hacienda del Castillo. Misma tarde en la que “El Ecijano” sufre gravísima cornada en el vientre y que le causaría la muerte tres meses después.

ELÍAS RODRÍGUEZ (XXXX - 1899)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza del Retiro en Buenos Aires Argentina

Cortesía de la Srita. Constanza, Sitio Web: http://cache.virtualtourist.com

En uno de los últimos festejos taurinos celebrados en Buenos Aires (Argentina), el que tuvo lugar en un recinto improvisado en la plaza del Retiro el 26 de febrero de 1899, Elías Rodríguez moriría poco más tarde de que un cornúpeta al derribarle de la montura l e estrellara contra la barrera. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su libro “Víctimas de la Fiesta”) 

JUAN FERNÁNDEZ ALARCÓN "MAZZANTINITO" (1873 - 1899)

Banderillero, nacido en Madrid el 4 de septiembre de 1873, falleció el 12 de mayo de 1899, a los 26 años de edad, víctima de un percance, al romperle un toro la columna vertebral.

El 11 de mayo de 1899, se celebró en la Plaza de El Escorial una corrida con toros de Don Ildefonso Gómez. Los matadores eran Antonio Suárez “Suarito” y Manuel Colino. Alarcón formaba con su hermano Tomás en la cuadrilla del primero. Estado en la plaza el último toro, el público, siguiendo una costumbre bárbara, invadió el ruedo; algunos de los invasores trataron de arrancar las banderillas del animal, que, dolido a los tirones, se levantó y acometió a Juan; éste trató de entrar en un burladero; pero la aglomeración de gente en el mismo se lo impidió, y fue cogido y volteado. Su hermano acudió al quite, y el cornúpeto derribó y atropelló a Juanito, partiéndole la columna vertebral. En la Casa de Socorro del pueblo se le apreció una cornada en el costado izquierdo y una grave congestión pulmonar. Al día siguiente, el 12 de mayo de 1899, expiró el valiente torero, esperanza malograda por culpa de un público inconsciente. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega). Algunos otros prestigiados cronistas como don Luis Iriberri Díaz, refieren que su muerte acaeció en Sevilla el día 9 de mayo de 1899. Con objeto de aclararlo, don Juan José de Bonifaz Ybarra, como tercería,  refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta” que << hermano de Tomás, espada de alternativa, el madrileño Juan Fernández Alarcón (Mazzantinito) fue mortalmente corneado, el 11 de mayo de 1899, en El Escorial (Madrid) por un novillo del hierro de Ildefonso Gómez. El fatal desenlace se produjo el siguiente día, 12 de mayo de 1899. "

La vida de su hermano Tomás Fernández Alarcón "Mazzantinito" (1879-1916), también fue tan difícil como efímera. Don José María de Cossío consigna en su obra "Los Toros" (Madrid: Espasa Calpe, 1995). 2 vols. (t. II, págs. 434-435) que Tomás Fernández Alarcón "Mazzantinito" fue un matador de toros español, nacido en Madrid el 22 de marzo de 1879 y fallecido en su lugar de origen el 12 de noviembre de 1916. En el planeta de los toros es conocido por su sobrenombre artístico de "Mazzantinito", adoptado en homenaje al genial diestro guipuzcoano Luis Mazzantini y Eguía, cuya peculiar interpretación del toreo había causado honda admiración en Tomás Fernández Alarcón. Nacido en el seno de una familia humilde, desde su temprana juventud se vio obligado a ganarse la vida trabajando de hojalatero, lo que no fue óbice para que, alentado por el ejemplo de su hermano mayor Juan (que había hecho sus pinitos en calidad de novillero) comenzara pronto a curtirse en las asperezas y sinsabores inherentes a los primeros pasos del oficio de torero. Así, tras haber tomado parte en cuantas capeas y funciones menores se celebraban por los alrededores de su Madrid, consiguió destacar entre el tropel de muchachos de su misma edad que, por aquella época, veían en la profesión taurina un cauce digno para huir de la miseria y, al mismo tiempo, la vía más adecuada para dar rienda suelta al arrojo y las ilusiones juveniles. Estos primeros logros del joven Tomás Fernández no pasaron inadvertidos ante los ojos de los taurinos profesionales, que empezaron a reclamar el concurso del futuro "Mazzantinito" como miembro de diferentes cuadrillas de matadores de toros. Así, en efecto, logró pisar por fin el redondel de la plaza de Madrid el día 2 de mayo de 1899, fecha en la actuó, en calidad de banderillero, a las órdenes del espada Félix Robert. A los diez días de esta presentación de Tomás Fernández ante el severo dictamen de sus paisano, su hermano Juan cayó herido de muerte en el coso madrileño de El Escorial, desgracia que, en lugar de hacer desistir a "Mazzantinito" en su empeño por llegar a vestir el terno de seda y oro, espoleó su deseo de convertirse en el matador de toros que no había podido llegar a ser su desventurado hermano. Pero, ya cumplidos los veinte años de edad, un nuevo impedimento vino a paralizar durante un par de temporadas la materialización de estas aspiraciones: la obligación de alistarse en filas respondiendo al llamamiento del servicio militar. Una vez licenciado de sus obligaciones militares, su tesón le permitió reanudar su interrumpida andadura taurina, para acabar presentándose en 1901, ya en condición de novillero, en el pequeño coso madrileño de Tetuán de las Victorias. Inscrito, a partir de entonces, en los circuitos novilleriles de la zona centro de la Península, adquirió pronto un merecido renombre que le condujo, el día 19 de enero de 1902, hasta el ruedo de la plaza de toros de Madrid, donde hizo el paseíllo ante la primera afición del mundo acompañado por el joven novillero "El Segoviano". Esta presentación en las arenas capitalinas no tuvo la repercusión esperada por "Mazzantinito", quien, ante la escasez de ofertas, decidió cruzar el Atlántico y probar suerte en los ruedos hispanoamericanos. La fortuna sí le acompañó, en cambio, en esta aventura transoceánica, hasta el punto de que consiguió tomar la alternativa en la capital mexicana, de manos del coletudo sevillano Joaquín Hernández Castro ("Parrao") -que hizo las veces de padrino- y en presencia del lidiador gaditano Manuel Lara Reyes ("Jerezano") -que compareció en calidad de testigo-. El primer astado que despachó Tomás Fernández de Alarcón en su nueva condición de matador de toros pertenecía a la vacada de Santín. De regreso a la Península Ibérica, el día 23 de abril de 1905 confirmó en la plaza de Madrid la validez de ese título de doctor en Tauromaquia. Fue su padrino en aquella ocasión el diestro cordobés Rafael Molina Martínez ("Lagartijo Chico", sobrino del gran califa del que había tomado el apodo), quien le facultó para que diera lidia y muerte a estoque a una res criada en las dehesas de don Vicente Martínez. A partir de entonces, "Mazzantinito" tuvo unas temporadas de esplendor en el toreo español de los primeros años del siglo XX, tan sólo empañadas por los continuos percances que sufrió ante las astas de los toros. Tuvo ocasión, empero, de demostrar en los diferentes cosos del planeta de los toros sus buenas maneras en el manejo del capote, su eficacia y poderío a la hora de dejar los rehiletes (con singular habilidad en las suertes de clavar al quiebro y de colocar banderillas cortas), su excelente gusto toreando con la muleta (con notoria finura en el remate de las series) y su arrojo y decisión en el momento de lanzarse a ejecutar la suerte suprema. Las numerosas cornadas que recibió a lo largo de su trayectoria profesional le impidieron alcanzar, en el escalafón superior de los matadores de toros, el auténtico lugar que por valentía y méritos artísticos le correspondía ocupar. Además, su frágil salud se fue deteriorando aceleradamente hasta desembocar en un agudo cuadro tuberculoso que acabó de forma fulminante con su vida a mediados del otoño de 1916, cuando apenas contaba treinta y siete años de edad. Las dos últimas tardes en que se vistió de luces el malogrado "Mazzantinito" fueron la del día 8 de julio de aquel año de 1916 (en la que alternó, en la plaza de Madrid, con Punteret y Torquito para enfrentarse con un encierro procedente de la ganadería de don Félix Gómez) y la del 29 de agosto de dicha temporada (en la que hizo el paseíllo en las taurinas arenas de Colmenar Viejo, para despachar un lote criado en las dehesas de don Manuel Aleas).
Fuente:
Texto extraído de www.mcnbiografias.com


Tomás Alarcón, Mazzantinito
En 1905 vino a México y fue testigo del debut del torero Rodolfo Gaona.
http://www.soumaya.com.mx/navegar/anteriores/anteriores07/Fotoseptiembre/Tomas%20Alarcon%20Mazzantinito.htm