FRANCISCO ARJONA HERRERA "CÚCHARES " (1818 - 1868)

Francisco Arjona Herrera "Cúchares"
Foto de Juan Laurent Minier

Aquí tenemos a una de las figuras más eminentes del toreo en el siglo XIX,  hijo del banderillero Manuel Arjona (Costura) y de María Herrera, hermana de Curro Guillén, nació en Madrid el 19 de mayo de 1818, pero como sevillano se le consideró siempre, por haber residido siempre en la capital de Andalucía. Fue alumno de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, sin duda para poder darnos una prueba de la ineficacia de las enseñanzas que se dan en tales academias, pues hizo chafaldita y burleta de las lecciones de Pedro Romero y Jerónimo José Cándido y creó un arte taurino propio, personal, de orden privativo, con plétora de adornos y ventajas que, aunque no se recomendaban por su pureza, le permitieron competir con José Redondo (el Chiclanero) y sumar muchos partidarios. Poco más de catorce años contaba cuando lo incorporó Juan León a su cuadrilla, y alternó por primera vez como matador de toros en la plaza de Madrid el 27 de abril de 1840, estoqueando reses de Veragua y de doña Manuela de la Dehesa acompañado de Juan Pastor, pero sin que éste le hiciera cesión de trastos, lo cual viene a demostrar que lo de confirmar las alternativas en Madrid no puede aceptarse como costumbre tradicional. No se sabe de ningún toro que le lastimara; a su manera, dominaba al más difícil, y esto le valió ganar fama de maestro insuperable... e invulnerable. Del ejercicio de su profesión dejó como principal recuerdo el toreo de muleta con la mano derecha, que apenas se practicaba antes de generalizarlo él; su rivalidad con (el Chiclanero) fue ruidosa y apasionada, y a la muerte de éste, sin nadie que pudiera disputarle una hegemonía, abrió ancho cauce a la exuberancia ornamental. Fue hombre malicioso y de mucho ingenio, honradísimo, caritativo y muy amante de su familia; su generosidad sin límites mermó su caudal, y para reponerlo aceptó un contrato para La Habana (Cuba)  al terminar la temporada de 1868; pero a poco de llegar a la capital de la Gran Antilla, y sin haber toreado corrida alguna, dejó de existir, victima del vómito negro. Sus restos, traídos a España, recibieron definitiva sepultura en Sevilla.

(Fuente: http://.historiadeltorero.com)

El 4 de diciembre de 1868, Francisco Arjona "Cúchares" fallece en La Habana Cuba el mismo día que tenía que debutar. Impaciente el público que llenaba la plaza por que transcurría el tiempo sin que apareciese "Cúchares" y ocultando la empresa su fallecimiento, se trató de que José Machío estoqueara la corrida, promoviéndose un gran escándalo suspendiendo la autoridad la corrida. Los restos mortales de quien afirmó que "el sonido de los clarines hace olvidar a los toreros donde se atan las fajas" recibieron un tiempo sepultura en la capital cubana antes de ser trasladados de vuelta a España en 1885 hasta la capital hispalense, siendo depositados desde entonces en la parroquia de San Bernardo.
Fuente:
http://www.sabiosdeltoreo.com/Salidas_asp/Efemerides/EfemeridesTaurinas.asp

FRANCISCO CAZALLA MORENO MORENO < <El CAÍTO > > (1841 - 1869)

Solo para efectos ilustrativos
“El torero alucinógeno” (1968-70)
Salvador Dalí (1904-1989)
(Museo Dalí de Portligat)

Picador que fue herido de muerte en la cabeza por el toro “Enamorado”, negro, de la dehesa de Joaquín Castrillón el 30 de mayo de 1869  en la Plaza de Toros de la Hoyanca (Cádiz), cuando actuaba en la cuadrilla de Julián Casas "Salamanquino", le tiró un derrote tal al derribarlo que le arrancó de cuajo el cuero cabelludo de la región occipital. El 14 de junio del citado año expiró en medio de grandes sufrimientos. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega)

El ilustre historiador taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su obra “Víctimas de la Fiesta”, que << Francisco Cazalla Moreno (el Caíto), que fuera protegido en sus comienzos por Antonio Carmona (el Gordito), actuaba en su Cádiz natal el 30 de mayo de 1869, a las órdenes de Julián Casas (el Salamanquino), cuando el toro “Enamorado”, de la divisa de Joaquín Castrillón, le propinó una cornada en la cabeza, de resultas de la cual fallecería el posterior 14 de junio de 1869. "

El historiógrafo y escritor Juan José Zaldívar Ortega consigna en su libro "Víctimas del Toreo"- Apartado de Picadores (Página 80), que Francisco Cazalla y Moreno (el Caíto), picador de toros, nacido en Cádiz el (18-12-1841), falleció en 1869), a la edad de 28 años. El (30-05-1869), el toro de nombre Enamorado, negro, de don Juan Castrillón, picado en la Plaza de Toros de Cádiz el citado día, le tiró un derrote que le arrancó de cuajo el cuero cabelludo de la región occipital. El 14 de junio del citado año expiró en medio de grandes sufrimientos, a consecuencia del derrote sufrido. En la citada corrida se lidiaron en la señalada ciudad andaluza seis toros de don Joaquín Castrillón por las cuadrillas de Julián Casas (el Salamanquino) y Francisco Arjona (Currito), figurando el infortunado Francisco Cazalla en la cuadrilla del primero. Murió el Caíto cuando empezaba a abrirse paso entre los de su profesión y en plena juventud. Su verdadero nombre era Francisco, aunque solía anunciarse con el de José. Protegido por Antonio Carmona (Gordito), trabajó con frecuencia en las corridas que se celebraban por Extremadura y Andalucía y en las que intervenía este diestro y otros paisanos suyos. Picó mucho en la plaza de Cádiz, y en Madrid no llegó a presentarse ni una sola vez.

AGUSTÍN PERERA PÉREZ (1836 - 1870)

Cortesía de don José Antonio Román Romero
http://gestauro.blogspot.mx/

Matador de toros nacido en Sevilla el 16 de agosto de 1836, tomó la alternativa el 24 de octubre de 1869 en Madrid de manos de “Frascuelo” siendo testigo Jacinto Machío con toros de la ganadería de Aleas de Traviel de Andrade.  Fue cogido por "Girón", un toro de la dehesa de  D. Fernando Gutiérrez, en la Plaza de Palencia (para otros, Benavente) el 5 de junio de 1870, murió el día 10 siguiente en el hospital de Palencia.

 

Refieren las crónicas que el 5 de junio de1870 se celebró una corrida en Palencia con seis toros de don Fernando Gutiérrez, de Benavente (Zamora), para Gregorio López Calderón y Agustín Perera. Toros abantos y peligrosos, caracteres propios de la casta castellana antigua. Un testigo presencial lo narró del modo siguiente: "Salió en primer lugar “Peregrino”, negro mulato, que fue picado por Jordán y Torrijos; el primero recibió un fuerte golpe contra la barrera y fue conducido a la enfermería. Banderilleado “Peregrino”  por “Noteveas” y “Vinagre”, le mató con miedo, y, lógicamente mal, Gregorio López.

 

El torilero dio suelta al segundo, llamado “Girón”, negro listón cariavacado, corto y apretado de cuerna. Salió también abanto, y en un momento dejó cinco caballos fuera de combate, pues no daba lugar a Torrijos y Borgue para entrar por derecho poniéndole en suerte. Aunque el toro sólo había recibido dos puyazos en regla, mandó el Presidente poner banderillas, lo que costó no pocos trabajos cumplimentar a “Vinagre” y Ricardo Moreno, que tuvieron que recurrir a la media vuelta, siendo el segundo perseguido por el bicho, que saltó tras él la barrera y le dio un fuerte pisotón en el pie derecho, por lo que no pudo continuar toreando.

 

Agustín Perera, que antes de la lidia había señalado que los toros no tendrían condiciones para la lidia, se dirigió a la res con serenidad pasmosa, pasándola dos veces por alto, para entrar de largo al volapié y dejar media estocada algo atravesada -se dice cuando se da una estocada atravesada: "Eso de atravesar es una cosa muy fea, porque depende de arrancarse de lejos y echarse fuera al herir..." Mariano de Cavia (Sobaquillo). De pitón a pitón-.  Tres pases más, y, al liar la muleta, se le arrancó el toro, por lo que Perera arrojó la muleta y el estoque tomando el olivo. Los pocos de la cuadrilla que estaban aun útiles se encontraban a respetable distancia, por lo cual no tenía el matador quien le ayudase en esos momentos de apuros, y fue necesario que un agente de la autoridad saltase al ruedo para hacer cumplir con su obligación a tan amedrentada gente; no lo consiguió, y Perera, deseando terminar pronto, se fue al toro, que estaba sesgado a las tablas.

 

En aquel momento los de uno de los tendidos comenzaron a gritar increpando a la cuadrilla; el matador quedó un instante mirando a la presidencia; entonces dio “Girón” una arrancada - es la acción de arrancar: "... es de mucho peligro la arrancada que da la fiera cuando la obliga... a dejar el sitio en que está aquerenciada." Manuel Serrano García-Vao (Dulzuras). Catecismo taurino- , y arrollando a Perera lo dejó sentado en el estribo de la barrera; un capote oportuno hubiera evitado la catástrofe; pero no le hubo, y ésta se consumó, metiendo el toro de nuevo la cabeza y volteando al infeliz espada, que se levantó sin notar la herida; unos paisanos que había entre barreras vieron que tenía sangre en el pecho. Le condujeron a la enfermería, donde fue reconocido, resultando con una cornada de unos nueve centímetros de extensión, por cinco de profundidad, encima de la tetilla derecha, la que no calificaron de gravedad, siendo trasladado al hospital... En tanto, Gregorio López Calderón conferenció con la presidencia, negándose a matar a “Girón” en vista de que los peones estaban aterrados y no querían salir a la plaza, por lo cual se mandó matar el bicho a tiros por la Guardia Civil, y los pocos toreros que quedaban útiles fuesen conducidos a la cárcel. Perera estaba  perfectamente asistido, y cuando ya se le pensaba fuera de peligro, se presentó una complicación y murió a las cuatro de la madrugada del día 10 de junio de 1870" (Otros cronistas refieren que su muerte fue el 12 de junio). Este fue el sangriento final del mediano espada sevillano, cuyos principales datos se tomaron de un artículo de Bruno del Amo (Recortes).

 

Por su parte el Maestro Juan José de Bonifaz Ybarra refiere en su libro “Víctimas de la Fiesta”, que << muchos problemas se presentaron en la lidia de “Girón”, de la divisa de Fernando Gutiérrez, salido en segundo lugar en el festejo que hubo el día 5 de junio de 1870 en el coliseo de Palencia. Le había correspondido al espada Agustín Perera Pérez, que resultaría cogido durante su labor muleteril y corneado en la región pectoral derecha de tal consideración que fallecería el siguiente día 10. Es de señalar que el toro homicida fue muerto a tiros por la Guardia Civil al negarse a hacerlo a estoque Gregorio López, por lo que fue detenido. "

JOSÉ SALINAS "EL CATIRE " (1840 - 1870)

Foto de la Iglesia del Rosario en Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela,  cortesía del Blog de PPMT Puerto Cabello en Red

Novillero venezolano, que murió  en Puerto Cabello, al norte  de  Venezuela, en el  Estado Carabobo, cuya capital  es Valencia. Toreó varias temporadas con ganado criollo. Se le ubica entre 1840 y 1870.

Al respecto dice López:

<< La muerte  de “El Catire”, en la Plaza  Leyes Patrias de Puerto Cabello, fue todo un acontecimiento, porque ocurrió durante la lidia  de un toro, hecho que creció en la difusión boca a boca, hasta convertir  al “Catire  Salinas” en la leyenda  de valiente sacrificado en aras de la nobleza del toreo nacional.>>

 

Fuente: Información proporcionada por el notable historiador venezolano Nilson Guerra Zambrano y tomada del libro: "El toreo en Venezuela",  de Víctor José López  "El Vito", Editorial Aequitas C.A., Caracas, diciembre de  2007, 174 páginas.

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el ilustre historiador español,  deja constancia de su existencia en su libro “Víctimas de la Fiesta” al referir que << en fecha indeterminada de mediados de este siglo resultó mortalmente herido en la plaza de Puerto Cabello (Venezuela) el novillero de tal nacionalidad  José Salinas (el Catire). >>

El historiador Manuel Landaeta Rosales, cuenta que la Caracas de mediados del siglo XIX tuvo varias plazas de toros y fueron muchos los toreros nativos que con sus actuaciones, triunfos y fracasos, sostuvieron la afición por el espectáculo taurino de los caraqueños. Fueron las plazas de La Glorieta y La Candelaria los escenarios donde los nativos Fabiano Martínez, José Flores, Enrique Flores, Prudencio Pino, José Vera (El Ronquito) y José Salinas (El Catire), cubrieron las temporadas desde 1840 a 1870
Fuente:
Don Víctor José López (El Vito) http://www.las-ventas.com/r_taurodelta/11/ocho_naciones.pdf
Como cultura general, en Venezuela se le nombra "Catire" a aquella persona de piel blanca y cabello de color castaño claro a rubio, típico de las personas oriundas del norte de Europa.

JOSÉ SEVILLA (1824 - 1871)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del reputado pintor madrileño Luis Pineda

Famoso picador de toros nacido en Sevilla el año 1824, y que murió el día 24 de enero de 1871. En el ruedo madrileño actuó casi todos los años, desde 1846 hasta 1870. Víctima de una enajenación mental, seguramente a consecuencia de golpes mal atendidos en el cerebro,  puso fin a su vida el citado día, arrojándose al patio de la casa donde vivía en Madrid, en la calle de La Paloma, quedando muerto en al acto.

 

El erudito, J. Sánchez de Neira en su obra "El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico-Tomo II" refiere de este picador, " SEVILLA (José).- Fue hermano del célebre Francisco; pero, aunque valiente, no tenía sus condiciones. Murió desgraciadamente en Madrid en un acceso de enajenación mental en 1871, a la edad de cuarenta y siete años, y ocupan sus restos la sepultura número 122, galería quinta derecha, del cementerio de la Sacramental de San Luis y San Gines de esta corte. " La Sacramental de San Luis y San Ginés se construyó en 1831 en las afueras de la Puerta de Fuencarral, y fue probablemente el más bonito de todos los cementerios, con sus parques y columnas en estilo romántico. Su lugar lo ocupan hoy diversos edificios de viviendas entre las calles de Magallanes, Fernández de los Ríos y Fernando el Católico. El cierre de estos añosos camposantos origino una serie de lúgubres descampados llenos de sepulturas y panteones olvidados en los alrededores de la glorieta de Quevedo. Incluso, en 1994, en las obras de un colector para el aparcamiento de la plaza del Conde del Valle de Suchil, se encontró una galería de ladrillo, piedra y cal (con unas dimensiones de 3,5 metros de alto por 1,20 de ancho y a 12 metros de profundidad) con unos 650 esqueletos humanos. En el primer momento se pensó que era una fosa común de la guerra civil, pero pronto se comprobó que era el osario del desaparecido cementerio de la Sacramental de San Ginés y San Luis. (Fuente: http://www.fortunecity.com/rivendell)

JOSÉ MARÍA PONCE ALMIÑANA (1830 - 1872)

Foto cortesía del Site Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Nació en Cádiz el 31 de marzo de 1830 (otros cronistas refieren que nació en 1836) siendo carpintero antes que torero. Se presenta en Madrid sin mediar alternativa, recibiéndola en Sevilla el 2 de octubre de 1859 de manos de Manuel Domínguez “Desperdicios”, atestiguando José Carmona “El Panadero”, con el toro "Chamuso" de Atanasio Martín. Casó con una hermana de los banderilleros Cuco y Lillo. Siendo un torero modesto en España, para su mala fortuna probó suerte en Sudamérica, donde fue cogido en la región glútea,  por un toro de la dehesa de Bujama en la Plaza de Acho de Lima (Perú) el  2 de junio de 1872, donde compartió cartel con Julián Casas "El Salamanquino" y Pedro Cortijo "Valladolid", dándole posteriormente gangrena, al infectarse,  y muriendo en Lima el 14 de julio de 1872. Era un torero de arrogante presencia y de más valor que arte. Era sereno y reposado.

El afamado cronista taurino peruano, don Dikey Fernández Vásquez,  refiere de este lidiador, que << el torero gaditano José María Ponce Almiñana  debutó en la plaza de toros de Acho el 10 de diciembre de 1871. El matador español falleció en Lima, tras sufrir una cornada en Acho 42 días antes, víctima de las astas de un toro bravo de la Hacienda "Bujama". La corrida celebrada en la Plaza de Toros de Acho fue a beneficio de la Compañía de Bomberos de Lima el 2 de junio de 1872. "

Por su parte el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra,  refiere que << en mala hora marchó a Perú el gaditano José María Ponce Almiñana, ya que al participar en la corrida que tuvo por marco la limeña plaza de Acho, el 2 de junio de 1872, un astado de la ganadería de Bujama le propinó una cornada en la región glútea, herida que, posteriormente gangrenada, provocaría la muerte del espada el 14 de julio siguiente. "


Retrato de José Ponce publicado en la Lidia (1915) por Pedro Tejera
http://larazonincorporea.blogspot.mx/2011_11_01_archive.html

El lunes 28 de noviembre de 2011, se publicó en el Blog Taurino "La Razón Incorpórea", del arquitecto José Morente, una hermosa editorial titulada: "Pobrecito Ponce que en Lima murió llamando a Cristina" y donde cita entre otras cosas interesantes de esta víctima del toreo, que José Sánchez de Neira en su monumental obra "El Toreo" nos dice que José María Ponce y Albiñana, tal era su nombre completo, nació en Cádiz en 1831, en el barrio de los Usías (un barrio de gente acomodada) y tenía por profesión la de calafate (carpintero de ribera). Parece también (aunque esto no nos lo dice Sánchez de Neira sino Aurelio Ramírez Bernal) que no tenía nada que ver con el ambiente taurino, pero que conoció a una guapa gitana de la que se enamoró. Ella se llamaba Cristina Ortega y pertenecía a una familia famosa de toreros gaditanos y entre cuyos descendientes figuran -nada más y nada menos- que Joselito y Rafael el Gallo. Más concretamente, Cristina era hermana de Francisco de Asís (Cuco), de Manuel (El Lillo), de Gabriel (Barrambín) y de Enrique Ortega (padre de Gabriela Ortega, la madre de los Gallo). Todos toreros y el último también flamenco. Lo de ser torero en esa familia era una especie de obligación, tanto que cuando Ponce empezó a salir con Cristina está le exigió para mantener relaciones que abandonara sierra, garlopa y martillo y que lo sustituyese por capa y muleta, lo que nuestro protagonista hizo.

Y no fue mal torero. Al contrario, sin llegar a primera figura, el advenedizo Ponce -según Aurelio Ramírez Bernal- practicaba un toreo parado aunque seco y pausado, grave y valiente. Gustaba de recibir a los toros, suerte que practicaba con preferencia al volapié. La alternativa se la dio el conocido matador Manuel Domínguez en la plaza de Sevilla el 2 de octubre de 1859. Ponce pese a algunas críticas adversas tenía muy buen cartel en Andalucía. Al respecto de su buena aceptación por el público y mala por la crítica (algo que viene siendo recurrente en todas las épocas), es muy curiosa la reseña (que recoge José María de Cossío) de una corrida en Córdoba donde el torero tuvo un gran éxito lo que el revistero de turno (exigente y dogmático como todos los de la cáscara amarga) achacaba a la asistencia a la plaza de numerosos jornaleros, muchachos y (atención que la frase, que se pretende irónica, era y es de juzgado de guardia) "otros seres animados que el vulgo llama mujeres". Curioso personaje tuvo que ser este detestable crítico, elitista y misógino para más inri, del Boletín de Loterías y Toros. Una de las tardes más complicadas de la carrera de este torero, tuvo lugar en la plaza de toros de Cádiz en junio de 1867. El relato de esa corrida (cuya reseña también se puede leer en el Boletín de Loterías y Toros) lo hacía P.P.T. (pseudónimo de Aurelio Ramírez Bernal, crítico taurino malagueño) El segundo de la tarde se llamaba Caramelo, era colorado, ojo de perdiz, bien puesto de cabeza, de unas nueve yerbas (traducción: ocho años) y con mucho sentido. El toro tomó 27 varas de Pinto, Calderón, Gallardo y un reserva, rompió cuatro garrochas, dio siete caídas tremendas a los picadores (dejando a dos de ellos, Gallardo y el reserva, fuera de juego) y mató nueve caballos. Cada vez que salía de una vara perseguía al peón que estaba al quite, al que obligaba a tomar el olivo, donde el toro llegaba siempre antes pues cortaba el viaje escandalosamente. Al acabar, como se pudo, el tercio de banderillas el toro se entableró. El público viendo lo que había pidió que saliesen los mansos pero el Presidente dijo que nones. Por lo que Ponce (de azul y plata) salió muy resuelto con toda la plaza en expectante silencio. El toro se defendía con la cabeza en las nubes. Ponce pinchaba en hueso repetidamente y no conseguía matarlo. El torero en un momento dado, consiguió –embraguetándose mucho- darle una gran estocada en lo alto. El toro, al sentirse herido tiró un derrote y le enganchó por el brazo derecho, dándole un puntazo en la cabeza, un varetazo en el pecho y tirándole al suelo, cayendo el toro mortalmente herido al mismo tiempo. Cuando el torero se levantó, la ovación fue unánime y atronadora. Máxime cuando, pese a la oposición de los médicos y del Tato con el que alternaba, salió a matar a su segundo toro Copa-alta. Durante la lidia del toro sucedió un hecho curioso y es que al Cuco se le ocurrió quitarle la vara a un monosabio y, desde el callejón, descargar con ella un golpetazo sobre el lomo del toro escondiéndose tras la barrera a continuación. Según contaba este torero personalmente a Aurelio Ramírez Bernal, el toro al recibir el fuerte palo se volvió y poniendo las manos en el estribo asomó por el filo de la barrera el hocico para ver quien le había pegado el golpe. ¿Era o no sabio? Preguntaba el famoso banderillero.

Ponce, después de un periplo por Veracruz, la Habana y Matanzas llegó a Perú donde fue muy bien recibido, esta vez tanto por el público como por la prensa. Y en esa ciudad, el día 2 de junio de 1872, el diestro que estaba enfermo en la cama, se levantó para participar gratuitamente en una corrida de 14 toros con el Salamanquino, Gerardo Caballero y Pedro Cortijo (de Valladolid) celebrada a beneficio de la Compañía Nacional de Bomberos. El segundo toro de la tarde de la ganadería regional de Bujama, dio muestras desde el primer momento de estar toreado, lo que causó la natural prevención entre las cuadrillas. Nuestro torero no obstante, le dio varios pases naturales pero al pasarlo con la derecha, el toro alargando la gaita lo alcanzó por la espalda, lo levantó un palmo del suelo y le propinó un leve puntazo en la parte superior del glúteo derecho. El Salamanquino a la media vuelta remató al toro, mientras Ponce se retiraba a la enfermería. La herida que parecía poco importante se le fue complicando por días. Al final se le declaró la gangrena y el 14 de julio de ese año fallecía. La noticia de la muerte de Ponce llegó muy pronto a España, siendo difundida a través de la prensa de la época y causando el consiguiente impacto.

¡La tierra le sea leve! El Boletín de Loterías y Toros daba así (el 9 de septiembre de 1872) la noticia de la muerte de Ponce en Lima. Había muerto –según el periódico- un hombre digno: El desgraciado matador de toros José Ponce, murió en Lima a las nueve de la noche del domingo 14 de julio de 1872, a consecuencia de una cogida leve que tuvo, matando el segundo toro de la corrida celebrada en aquella plaza el domingo 2 de junio, a beneficio de la Compañía Nacional de Bomberos. Ponce trabajaba gratis en dicha tarde, y lo hizo con toda la abnegación de un hombre digno, porque es notorio que estaba enfermo de tercianas, y se levantó de la cama por cumplir su palabra; la mala asistencia que tuvo el paciente desde un principio, y el mal estado de su sangre, hizo que sobreviniese la gangrena, que no pudo dominarse. Ponce tenía grandes simpatías en Lima, y su muerte ha sido muy sentida, habiéndosele costeado lujosos funerales, y sido acompañado el cadáver al cementerio por una gran concurrencia. ¡La tierra le sea leve!
Su amigo Tomás "el Nitri" le hizo una sentida seguiriya cuya letra dice en una de sus versiones (hay varias):
"Pobrecito de Ponce
que en Lima murió
como murió llamando a Cristina
murió y no la vio"

JOSÉ BRUNO AHUJETAS Y QUESADA (1837 - 1872)

José Bruno Ahujetas y Quesada
Tomado del libro Víctimas del Toreo de
Don Juan José Zaldivar Ortega

Varilarguero afamado que fue herido de muerte  el 9 de agosto de 1872 en Valdepeñas (La Mancha, España),  por un toro de la vacada de don Valentín Gómez Navarro (otros cronistas lo refieren como de don Valentín Flores), de  nombre “Rubillo o Lechuzo”, muriendo el  día 14 siguiente. Refiere don Joaquín Monfil en la revista Terralia No 55 que: <<La vida de José Bruno Ahujetas y Quesada, que figuró en los carteles taurinos como "Ramón Agujetas", no fue la de un ciudadano cualquiera. Nació el 6 de octubre de 1837 en Almagro (Ciudad Real), en el seno de una muy modesta familia. Desde muy jovencito estuvo trabajando, primero de zagal, ayudando al mayoral y más tarde como delantero, en las diligencias del señor Pastor, que cubrían la ruta entre Aranjuez y Madrid, hasta que se construyó el ferrocarril y fueron suprimidas. Todo lo anterior, aparte de proporcionarle innumerables aventuras, pues así eran entonces los viajes en carricoches, le dio unos grandes cocimientos sobre caballos y su manejo, ya que a veces incluso tenía que montarlos o domarlos. Con este currículo se presentó en la plaza de toros de Madrid, la de la puerta de Alcalá, donde se emplearía como mozo de cuadras durante un tiempo, lo que le sirvió para descubrir un fantástico mundo, el de los toros, en el que encontraría su verdadera vocación.

Comenzó a asistir a las capeas de los pueblos cercanos, donde iniciaría el meritoriaje como aprendiz de peón y banderillero pero, tras estudiar la actuación de los picadores y su dominio de los caballos y de las puyas para esquivar las acometidas de los toros, descubriría sus propias posibilidades y  comenzaría a picar en novilladas locales, llegando a emplearse con algunos que llegarían a ser matadores importantes, como Julián Casas "El Salamanquino", Gonzalo Mora y Vicente García "Villaverde", y  así, mediante sus contactos en la capital, a partir de los años 60 empezó a aparecer en los carteles madrileños, primero como picador de reserva,  y poco a poco como uno de los asiduos del abono, muy del gusto de los aficionados, reclamado y aclamado por los espectadores. Cuenta su leyenda que, al terminar la temporada de 1868 en Madrid, viajó a La Habana acompañando a "Curro Cúchares", aunque al fallecer éste (víctima del vómito negro) en diciembre de ese mismo año, regresó rápidamente a España y  el 22 de julio de 1869 recibiría la alternativa  de manos del afamado sevillano, de la dinastía de hermanos picadores de Alcalá de Guadaira, José Calderón (éste según algunos autores llevaba el seudónimo de "Recortes" y según otros el de "Dientes",  y así lo hace constar Cossío), para picar su primer toro cinqueño como titular en Madrid, ya que los cuatreños eran entonces considerados novillos. A partir de este momento, se emplearía como fijo en la cuadrilla de Salvador Sánchez "Frascuelo", se haría habitual en las corridas madrileñas y su fama comenzaría a crecer, ayudado por varias publicaciones en diarios como "El Tábano" y "Sol y Sombra", que darían a conocer la vida plena de aventuras de este popular y gran varilarguero manchego, a la altura de los mejores y todo lo que había tenido que pasar hasta alcanzar ese lugar de privilegio. Para que su vida llegase a ser auténticamente de leyenda sólo le faltaba un pequeño episodio: convertirse en una víctima trágica de la tauromaquia. Pues esto también sucedería, como veremos a continuación. El domingo 14 de julio de 1872 asistió el público de Madrid a la que sería su última actuación en la capital, aunque sólo el destino lo podía saber. Era una corrida extraordinaria, con un cartel anunciando seis toros de Manuel Bañuelos Salcedo, de Colmenar, picados por los hermanos Antonio y Francisco Calderón, Juan Antonio Mondéjar "Juaneca" y "Ramón Agujetas". Los espadas eran Cayetano Sanz, Rafael Molina "Lagartijo" y Salvador Sánchez "Frascuelo". La corrida fue muy buena y todos los actuantes, tanto a pie como a caballo, estuvieron a gran altura, pereciendo once equinos. En el último toro sufrió "Agujetas" una caída del jaco, a consecuencia de la cual se lesionó levemente la mano derecha y tuvo que ingresar en la enfermería. Los días 8 y 9 de agosto de ese año acudió con la cuadrilla de Salvador a torear en las fiestas de Valdepeñas. El día 9, al entrar a picar al tercer toro, negro zaino de capa (según unos autores Lechuzo, de Valentín Flores y según otros Rubillo, de Amós Sánchez Flores), fue descabalgado por un derrote del astado, saliendo por los aires y cayendo desgraciadamente sobre la parte delantera de la res, que le enganchó con la punta del pitón por debajo de la tetilla izquierda. En la caída, con su cuerpo resbalando boca abajo, el pitón terminó por engancharse en el cuello, donde produjo tremendos destrozos. El infortunado picador quedó un instante de pie sobre la arena y sus compañeros le llevaron rápidamente a la enfermería y le condujeron a la posada local donde se alojaba. A pesar de todos los cuidados que recibió, eran tan graves las heridas del cuello que el día 14 del mismo mes fallecería, a las ocho y media de la mañana, rodeado de sus muchos amigos y la cuadrilla. Su entierro sería una sentida y multitudinaria manifestación de duelo en todo el orbe taurino. Y así terminó la turbulenta vida de aventuras de uno de los más grandes picadores del siglo XIX, poseedor de grandes conocimientos sobre sus cabalgaduras (llegando a veces a hacer decir a sus seguidores que su cuerpo y su puya eran una prolongación del propio equino) y con una gran técnica para detener a los toros, pararlos y defender su montura. Los muchos triunfos que alcanzó, los afamados diestros que le conocieron y las importantes cuadrillas con las que alternó aumentarían su fama hasta límites impensables. En resumen, una vida de leyenda. "

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su libro “Víctimas de la Fiesta”, relata así, de manera sucinta, el trágico fin de este gran picador de toros: << Manchego, de Almagro, fue José Bruno Ahujetas Quesada, que formó en la cuadrilla de Salvador Sánchez (Frascuelo), a cuyas órdenes participó en la corrida celebrada en Valdepeñas (Ciudad Real) el 9 de agosto de 1872. En tal ocasión el cornúpeta “Rubillo”, de la ganadería de Amós Sánchez Flores, le hirió tan certeramente en el cuello que expiraría el inmediato día 14 de agosto de 1872. " 

MATÍAS SALAZAR " MATIÍTAS " (1828 - 1872)

Cortesía del Sitio Web: http://es.wikipedia.org

Matías Salazar, ilustre venezolano, oriundo de El Pao de San Juan Bautista, Estado Cojedes, fue aparte de torero, un destacado jefe militar y político de su país. Como torero tuvo cierta trascendencia, ya que incluso se le conoció en cosos taurinos fuera de Venezuela, siendo su nombre artístico «Matiítas». Participó en la Guerra Federal que dio inició en 1859,  y en 1862 es ascendido al grado de general;  en 1866 fue diputado en la legislatura de Carabobo,  y en 1868 participa en la Revolución Azul nuevamente apoyando a Antonio Guzmán Blanco con quien finalmente rompe y tras diversos combates es hecho prisionero en las serranías de Nirgua. Posteriormente, se le lleva a Tinaquillo donde se le somete a un Consejo de Guerra formado por generales que como León Colina fueron sus compañeros de armas, y que ahora lo condenan a la degradación y la muerte que, luego de ser ratificada por el propio Guzmán Blanco, se ejecuta mediante su fusilamiento en un sitio aledaño a Tinaquillo, Estado Cojedes, el 17 de mayo de 1872.  (Fuente: http://es.wikipedia.org)

JOSÉ NEGRÓN (1847 - 1872)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros de San Fernando en Cádiz

Inaugurada en 1871 por Gordito, Jaqueta y José Negrón, con  reses de Saltillo y Miura

Cortesía de http://portaltaurino.com/plazas/andalucia/cadiz/san_fernando.htm

Refiere, don Víctor, dedicado historiador coetáneo, propietario del Blog Taurino “A los Toros” en la Internet, que << el 3 de julio de 1872, el banderillero y novillero José Negrón fallecería debido a la imprudencia cometida al aplicarse un remedio empírico que evitaba la sudoración de los pies, a causa del mismo no tardó en contraer una enfermedad al pecho que resultó mortal. Nacido en Tomares (Sevilla) el 12 de marzo de 1847 prestó servicios como banderillero en las cuadrillas de José Machío y “El Gordito”. Actuó igualmente de novillero durante el año 1871 y toreó por última vez con Antonio Carmona en Sevilla, el 31 de marzo de 1872, estoqueando toros de Miura. >>

PATRICIO RUBIO (PEPINO) (XXXX - 1872)

Museo de Colchagua, en Chile Quizá por estas latitudes de Dios, murió en 1872 el diestro Patricio Rubio (Pepino)

Citan en el libro "Necrología Taurina", 2da edición, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889: Patricio Rubio (Pepino).- Murió este diestro en Chile, por haberle inferido un toro de Gala Ortiz, que se nombraba "Barbero" una herida en la ingle, la tarde del 18 de febrero de 1872. http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

En tratando de esclarecer el lugar preciso de la tragedia que omite mencionar don Tomás Orts Ramos en su obra, transcribo una parte de una editorial de nombre: "Las Corridas de Toros en Chile" de la organización "Anima Naturalis", donde explican en que poblaciones chilenas se realizaron corridas de toros hacia el año de 1872:

Aunque las corridas de toros eran muy habituales en el país, recién hacia principios del siglo XVIII se comenzó en Chile el toreo "de a pie" y los intentos por construir una auténtica plaza de toros, con la férrea oposición de la Iglesia. A pesar de la popularidad de las corridas, en 1730 el obispo de Santiago dictó la excomunión de todas las personas que asistieron a una emblemática corrida realizada para reunir fondos tras el terremoto de ese año.

La iniciativa para levantar una plaza tardó años en hacerse realidad, hasta que en 1760 se autorizó la construcción del primero de estos recintos en Chile, que tuvo una dimensión de 217 metros de diámetro y estuvo a cargo del corregidor de Santiago, Manuel Zañartu. Zañartu debió atender a una larga lista de condiciones, entre las que llama la atención:"(…) La plaza debía tener dos piezas o palcos, con la decencia que corresponde; la una para los señores presidente y oidores de la Real Audiencia y la otra para el ilustrísimo Cabildo, Justicia y Regimiento (...). Se establecía, además, una formal división entre la gente ordinaria de ambos sexos y la nobleza que debía ocupar los cuartos bajos o altos" (Pereira Salas, 1974).

A comienzos del siglo XIX (en 1801), se puso en marcha una nueva plaza de toros, ahora mucho más grande y lujosa. El recinto se erigió en el basural de Santo Domingo, con una capacidad para 3.000 personas. Desde el siglo XIX, luego de problemas de incumplimientos de contratos y debido al éxito de las carreras de caballos en Renca, las subastas para adjudicarse la organización de las corridas pasaron a ser costumbre. Sin embargo, el 27 de septiembre de 1822, durante el gobierno de Bernardo O’Higgins, el líder nacional Manuel de Salas, protestó en contra de las corridas de toros y presentó una moción para prohibirlas en Chile, porque el trato dado a los animales en estos espectáculos atentaba contra la ilustración y la cultura, "propias de costumbres civilizadas". El 15 de septiembre de 1823, el director supremo Ramón Freire, firmó la prohibición definitiva de corridas de toros y las peleas de gallos del país, en el mismo decreto por el que se abolió la esclavitud en Chile.

Desde entonces, se frenó el desarrollo de la tauromaquia en el país, con algunas excepciones como la localidad de Colchagua, donde las corridas de toros continuaron ilegalmente hasta, por lo menos, el 1900, convirtiéndose en el principal escenario en Chile para las corridas de toros.
Fuente:
http://www.animanaturalis.org/p/1444

¨Por otra parte, el portal en Internet "Terralia", ilustrándonos sobre las ganaderías procedentes del Tronco Jijón, refiere: Ganadería de Gala Ortiz.- Esta señora heredó en 1857 la piara de su esposo, don Saturnino Ginés, al morir éste, manteniendo la misma divisa y hierro y anunciándose como Gala Ortiz, viuda de Ginés. Su estreno oficial fue el 19 de octubre de 1857, con tres toros, picados por Manuel Martín "Castañita" y Antonio Arce y lidiados y muertos a estoque por "Curro Cúchares" y Cayetano Sanz, actuando de sobresaliente Angel López Regatero. El último de ellos, retinto y de nombre Remendao, entró 21 veces a los montados y fue rematado por Sanz. Un toro retinto de esta señora, de nombre Cochinito, fue lidiado en Madrid el 19 de septiembre de 1858, tomando 16 varas de "Charpa", "El Coriano" y Pinto y lo mató "El Tato". Otro toro, colorado, de nombre Corzo, lidiado en Madrid el lunes 30 de abril de 1860, tomó 21 puyazos de Francisco Calderón y Mariano Cortés y fue rematado por "El Tato". Otro, también de nombre Corzo, retinto, corrido en Madrid el 14 de abril de 1861, recibió 16 varas de Antonio Arce y Francisco Calderón y también lo mató "El Tato". Otro burel, de los tres que se lidiaron de esta casta en Madrid el 3 de junio de 1861, hirió en la mano a Cayetano Sanz. Los otros dos fueron estoqueados por Julián Casas "El Salamanquino" y por Antonio Sánchez "El Tato". Citaremos también a Tostado, toro retinto oscuro lidiado en Madrid el 8 de septiembre de 1861, que tomó 19 varas de José Sevilla y Antonio Arce y al que mató Cayetano Sanz. Otro más de nombre Corzo, jugado en Madrid en primer lugar el 5 de abril de 1863, fue el de la alternativa de Antonio Carmona "El Gordito", cedido por "Curro Cúchares". Otro cornúpeto de esta señora, de nombre Barrigón, fue el primero que mató el maestro cordobés Rafael Molina "Lagartijo" el 15 de octubre de 1865, el día de su alternativa, recibida de manos de Cayetano Sanz. Citaremos también, en esta misma corrida, a Bolero, retinto, ojalado, corniabierto y bizco del derecho, que ya había luchado con el elefante "Pizarro" anteriormente (el 23 de marzo de ese mismo año). Cogió a "Lagartijo", dejándole en el suelo boca arriba pero sin causarle heridas graves. Como se ve, alternativas de diestros muy importantes en la historia de la tauromaquia fueron tomadas con toros de esta criadora. Por todo ello, adquirió buena fama y doña Gala le vendió algunas vacas al marqués viudo de Salas, con las que éste formaría su ganadería, la que luego pasaría al cura Solís. Finalmente, la piara de esta señora terminaría en poder del criador madrileño Pedro Varela. Pero lo más importante de doña Gala fue que esta ilustre ganadera tendría el honor de pasar a la historia de la tauromaquia como la primera que empleó un vagón para transportar hasta Barcelona un toro suyo, en vez de trasladarlo a pie por los caminos y veredas, sistema habitual hasta entonces. La idea fue del conserje de la plaza de Madrid don Pascual Mirete y en 1860 se llevó a cabo por vez primera. A partir de ese momento, comprobadas las ventajas de este nuevo sistema de transporte, terminaría por sustituir y eliminar al anterior, aunque durante varios años después, algunos tratadistas aún seguían renegando del progreso, achacando los malos comportamientos de las reses en el ruedo al hecho de estar inmovilizadas a la fuerza durante el traslado, algo que chocaba contra el sistema de libertad total durante su crianza. Y eso que los cajones iniciales eran más anchos que ahora (donde no se pueden ni mover) y con puertas de bisagras, en vez de las correderas actuales. (Fin de la nota). Todo pareciera indicar, por la época coincidente, que el toro "Barbero" de la mencionada ganadería de "Gala Ortiz" que cita don Tomás Orts , y que mató al diestro Patricio Rubio (Pepino) en Chile, debió de haber sido transportado desde España en barco, porque esta ganadería de "Gala Ortiz", no era chilena sino española, siendo su propietaria precisamente doña Gala Ortiz viuda de Ginés, de Alcobendas (Madrid), muy afamada en aquellos años por la bravura de sus ejemplares que toreaban las primeras figuras de aquella época.
Restaría por indagar la nacionalidad del diestro y su andadura taurina.

RAFAEL BEJARANO VIVAR "EL CANO " (1830 - 1873)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del famoso pintor mexicano Francisco Montes Flores

“Paco Flores” (1919-1984)

Rehiletero que fue cogido el 24 de junio de 1873 por un toro llamado “Renco” y que falleció a resultas de sus heridas el 4 de julio del mismo año.

El prestigiado diario “La Lidia” relata así el trágico acontecer: <<Rafael Bejarano (El Cano) puntillero de la cuadrilla de Rafael Molina, que también banderilleaba, fue herido en la Plaza de Jerez por un toro de Laffite llamado “Renco” el 24 de junio de 1873. La herida que le produjo la res en la pierna izquierda al apoderarse el diestro de un burladero, causóle días después el tétanos, complicación que los facultativos no pudieron dominar. "

El historiador taurino, don Juan José Zaldívar Ortega, de sus indagatorias, describe el trágico acontecer al contar  que << el banderillero Rafael Bejarano y Vivar “El Cano”, que toreaba esa tarde cubriendo el puesto de su compañero Juan Yust, corrió a “Renco” de tercio a tercio, tomó un burladero pero no pudo ocultar todo el cuerpo por haber refugiado en él varias personas; el cornúpeto embistió codicioso al extremo del capote y atravesó la pantorrilla izquierda de “El Cano” con un asta, tan vigorosamente lanzada, que la punta del pitón se clavó en las tablas y sacó astillas. En la enfermería diagnosticaron los médicos una rápida curación de la herida, a pesar de la gravedad que presentaba. Pasado unos días, el herido quiso marcharse a Córdoba en vista de que se hallaba bastante mejorado. La noche del día 2 de julio de 1873, se advirtieron los síntomas de tétanos, y declarada esta espantosa complicación al siguiente día, murió el 4 de dicho mes, a las tres de la tarde, en medio de gran sufrimiento. Rafael Bejarano y Vivar (el Cano) fue hijo de Manuel Bejarano (Pelota), puntillero que casi siempre trabajó en la cuadrilla del diestro Antonio Luque (Camará). Rafael fue banderillero, nacido en Córdoba el 25 de junio de 1830, murió el 4 de julio de 1873, a las tres de la tarde, a los 43 años de edad, víctima del tétano. Perteneció a la cuadrilla de José Rodríguez y Rodríguez (Pepete I), Manuel Fuentes (Bocanegra) y Rafael Molina (Lagartijo). Se dio a conocer el 24 de junio de 1855 y pareó con Manuel Pérez (Zalea) el toro Zalamero, negro, de don Elías Gómez, que luego estoqueó Pepete. El 24 de junio de 1873, el toro de nombre Renco (en otro lugar se dice que fue el toro Valiente, eso sí, de la mismas ganadería) berrendo en negro y alunarado, de don Rafael Laffitte, fue lidiado en segundo lugar y tomó cinco varas de Calderón, José González (Chuchi) y Bartolesi, en una corrida que se celebró ese día en la Plaza de Toros de Jerez de la Frontera (en otro lugar se dice que fue en la Plaza de El Puerto de Santa María), en la que alternaron Frascuelo y Chicorro, que sustituía a Lagartijo. El banderillero Rafael Bejarano y Vivar (el Cano), que toreaba esa tarde cubriendo el puesto de su compañero Juan Yust, corrió a Renco de tercio a tercio, tomó un burladero pero no pudo ocultar todo el cuerpo por haber refugiado en él varias personas; el cornúpeto embistió codicioso al extremo del capote y atravesó la  pantorrilla izquierda de el Cano con un asta, tan vigorosamente lanzada, que la punta del pitón se clavó en las tablas y sacó astillas. En la enfermería diagnosticaron los médicos una rápida curación de la herida, a pesar de la gravedad que presentaba. Pasado unos días, el herido quiso marcharse a Córdoba en vista de que se hallaba bastante mejorado. La noche del día (02-07-1873) se advirtieron los síntomas de tétanos, y declarada esta espantosa complicación al siguiente día, murió el 4 de dicho mes, a las tres de la tarde. "

Por su parte el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de su trágica singladura taurina, que << por sustituir a su compañero Juan Yust en la cuadrilla del espada José Lara (Chicorro) en la corrida que tuvo por marco el coso de Jerez de la Frontera (Cádiz)  el 24 de junio de 1873, fue gravemente herido Rafael Bejarano Vivar (el Cano) por el toro “Renco”, berrendo en negro, del hierro de Rafael Laffite, que le atravesó la pantorrilla izquierda. Parece mejorar el subalterno, quien manifiesta sus deseos de ser trasladado a su natal Córdoba, donde surge una complicación tetánica que le llevaría al sepulcro el posterior 4 de julio de 1873. "

Citan en el libro "Necrología Taurina" de Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, que: Rafael Bejarano (El Cano).- Puntillero que fue de "Curro Cúchares", trabajando en Jerez de la Frontera el 24 de junio de 1873, el segundo toro de la corrida, de don Rafael Laffiite, persiguió al diestro hasta el burladero, donde le dio una cornada en la pierna izquierda. De resultas murió el 4 de julio del mismo año.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

ESTEBAN CASADO (XXXX - 1873)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros Felipe II

La Plaza de toros de la calle Goya se construyó en 1874 y se derribó en 1934.

http://urbancidades.files.wordpress.com/2010/06/plazadetoros_felipeii.jpg

 

Me cuenta el ilustrado taurino, Rafael Gómez Lozano (Dientefino), que textualmente refiere la Revista No 372  (6Toros6), del 14 de agosto de 2001, que el 17 de agosto de 1873, día de la reinauguración de la plaza de Ciudad Real, al ser enchiquerado, el toro “Cerdeño”, del duque de Veragua, cogió al conserje del coso, Esteban Casado, causándole la muerte instantánea de una terrible cornada en el corazón.

JOSÉ PICÓN GARCÍA (1829 - 1873)

Solo para efectos ilustrativos
http://lazarzuela.webcindario.com/RES/r_panytoros.htm

José Picón García nació en Madrid, en 1829 y falleció en Valladolid, en 1873, fue un innovador y excelso libretista de zarzuela, periodista, arquitecto y dramaturgo español, tío del novelista Jacinto Octavio Picón. Estudió Arquitectura y destacó como diestro dibujante y experto historiador del arte. Trabajó como profesor agregado de la Escuela Especial de Arquitectura, pero, atraído por el teatro, estrenó en 1859 una pieza breve, "El Solterón", cuyo éxito le inclinó ya para siempre hacia el teatro; por otra parte, una oposición manipulada le privó de una cátedra de arquitectura, lo que le hizo abandonar el oficio; ese mismo año estrenó "La guerra de los sombreros". Se especializó en libretos de zarzuela, de los que compuso varios para Cristóbal Oudrid y Francisco Asenjo Barbieri, sobre todo. Obtuvo la popularidad con el libreto de "Pan y toros", con música de Asenjo Barbieri y estrenado el 22 de diciembre de 1864, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid; la obra se representó durante tres años sin interrupción y fue prohibida por la reina Isabel II por presuntas alusiones antimonárquicas (la obra se desarrolla en la época de Manuel Godoy); los autores pidieron un peritaje de daños y perjuicios económicos que fue encargado a Luis de Eguílaz y a Luis Mariano de Larra; se asignó a los autores 60,000 reales. Es posible también que la reina se resintiera por su ardiente liberalismo y por otra obra suya anterior, "La corte de los milagros" (estrenada en el teatro de Variedades 1a noche del 24 de diciembre de 1862), donde se zahiere su reinado sin apenas ocultamiento. Esta obra daría título a una de las novelas de Valle-Inclán. Sus últimos años fueron amargados por pleitos sobre heredades de su esposa que le hicieron perder la razón; se le internó en un manicomio de Valladolid a principios de 1873 y falleció en ese mismo sanatorio el 4 de julio de 1873. Ejerció una gran influencia sobre su sobrino, el novelista Jacinto Octavio Picón, que le admiraba. Se especializó en comedia de costumbres y libretos de zarzuela. Entre estas últimas destaca especialmente "Pan y toros", con música de Francisco Asenjo Barbieri. También son libretos de zarzuela "Memorias de un estudiante" (1860), con música de Cristóbal Oudrid, "Anarquía conyugal" (1861), con música de Gaztambide, "Entre la espada y la pared", adaptación de un original francés con música de Mariano Vázquez (1861), "La isla de San Balandrán" (1862) y "El médico de las damas", ambas con música de Oudrid, "La doble vista" (1863) con música de Ignacio Agustín Campos, "El hábito no hace al monje" (1870), divertida versión de una comedia de Eugène Scribe para la que Picón barajó el título alternativo de "El rey marica", y "Los holgazanes" (1871), con música de Francisco Asenjo Barbieri. Suyas son también las piezas breves "La guerra de los sombreros" (1859), "Gibraltar" en 1890 (1866, con música de Barbieri), "Los enemigos domésticos" (1867, arreglado del francés y con música de Emilio Arrieta) y las comedias de costumbres "La corte de los milagros" (1862), "Palco, modista y coche" (1866) y "Los tres amores" (1871), entre muchas otras. Como libretista de zarzuela es uno de los mejores y menos convencionales de la historia del teatro lírico; de ideología liberal, abrió la zarzuela a temas de índole histórica y social.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Pic%C3%B3n

JOSÉ FUENTES RODRÍGUEZ "EL PIPI " (1841 - 1874)

José Fuentes y Rodríguez
(El Pipi)
Cortesía de don Juan José Zaldivar Ortega

Picador que fue cogido el 5 de abril de 1874 por un toro de nombre “Corianito” y que falleció el 10 de abril del mismo año a resultas de sus lesiones. (Fuente: Accidentes oculares en la Tauromaquia I de 1801 a 1941 por los Doctores Puertas y Celis).

El célebre historiador, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de ésta víctima de la fiesta, que << hermano del espada Manuel Fuentes Rodríguez (Bocanegra), en cuya cuadrilla figuró siempre, José Fuentes Rodríguez (el Pipi) hallaría el fin de su vida al ser corneado en el pulmón derecho por “Corianito”, del hierro de Adalid, el 5 de abril de 1874 en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla. El tránsito tuvo lugar el siguiente día 10 de abril de 1874 en la citada capital andaluza. "

Cabe mencionar, como doble tragedia, que 15 años más tarde, su hermano, Manuel Fuentes Rodríguez (Bocanegra), murió también por cogida de toro en 1889.

Nos queda de tarea (respecto a verificar la fecha exacta de su fallecimiento) un comentario que aparece en el tomo 2 de la obra "El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico" de J. Sánchez de Neila, donde apunta. " CORIANITO. Toro de la acreditada ganadería de don Joaquín José Barrero, vecino de Jerez, divisa blanca y encarnada, que en la tarde del 5 de Abril de 1873 hirió mortalmente en la plaza de Sevilla al picador José Fuentes y Rodríguez (el Pipi) hallándose éste á caballo y fuera de suerte. Era de tantos pies, que al dar la cornada rebasó la altura del caballo que aquel infeliz montaba. "

El historiógrafo y escritor Juan José Zaldívar Ortega consigna en su libro "Víctimas del Toreo"- Apartado de Picadores (Página 82), que José Fuentes y Rodríguez (El Pipi), picador de toros al que el astado de la ganadería de Adalid ( antes de don Joaquín José Barrero), que llevó el nombre de "Corianito", lidiado en la Real Maestranza de de Sevilla el (05-04-1873), en la corrida de inauguración de la temporada, arremetió contra él, hiriéndolo de muerte, tras una caída al descubierto, clavándole un asta en el pecho. Por su altura, al toro se le llamaba en la ganadería: Sobretodos.

Citan en el libro "Necrología Taurina", de Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939) publicado en 1889: José Fuentes y Rodríguez (Pípi).- Picador cordobés hermano del espada "Bocanegra". Picando una corrida de toros de Barbera, el 5 de abril de 1873, en la plaza de Sevilla, el toro "Cosionito", le infirió una terrible herida que penetró por las costillas falsas del lado derecho e interesó el pulmón. La herida fue ocasionada a caballo y fuera de suerte. Murió a los cinco días.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529 No 40

Refiere don José Antonio Román Romero en su Blog taurino en Internet "De Hombres, Toros y Caballos" que en la profesión del toreo se le conoció por el apodo de «El Pipi», vio la luz en la ciudad de Córdoba el 23 de mayo de 1841. La voz de la sangre le llamaba a la profesión de la tauromaquia, pues era hijo del antiguo banderillero apodado "Canuto" y hermano del matador de toros Manuel Fuentes, "Bocanegra", y del banderillero Antonio Fuentes, "Hito". Muy joven comenzó el aprendizaje de la profesión, realizándolo como torero de a pie en los pueblos de la región, a los que iba en compañía de los novilleros principiantes de su tiempo. Desistió del toreo de a pie, realizando sus ensayos como picador, en vista de su torpeza de piernas, motivada por una caída que tuvo cuando era muchacho. Recibió oportunas lecciones de los picadores amigos de su hermano Manuel, y cuando éste, en el año 1862, recibió la alternativa, agregó a José a su cuadrilla. Con dicho hermano vino a Madrid en 1868, haciendo su presentación en la decimocuarta corrida (19 de julio), en la que alternó con Domingo Granda, "El Francés", siendo el toro "Ropero" (negro mulato), de Veragua, el primero que picó en la Plaza de la corte. Su trabajo en este día no pasó de frío y vulgar, demostrando a la afición madrileña que el nuevo varilarguero ni poseía grandes facultades, ni fino estilo; sólo se apreció en él un buen deseo y no escasa habilidad en el manejo del caballo. Nuevamente toreó en otras dos corridas en que lo hizo su hermano, las de los días 6 y 27 de septiembre, y en la temporada siguiente, los días 5 y 12 del mismo mes (corridas decimoquinta y decimosexta), a las que vino en sustitución de Antonio Calderón -herido en Zafra-, agregado a la cuadrilla de Rafael Molina, "Lagartijo".

Tampoco su trabajo en estas fiestas alcanzó relieve alguno; se limitó a cumplir y escuchó algunos aplausos, no muy nutridos, ciertamente, y con esta labor terminó su actuación en la Plaza madrileña. Continuó figurando en la cuadrilla de su hermano Manuel, el que le acuciaba para que se aplicase y adelantase en el oficio, ya que para ello no le faltaban valor ni buenos deseos, como lo prueba el hecho que vamos a referir. En la corrida de Córdoba del 31 de mayo de 1868, en la que se lidiaba ganado de la testamentaria de don Juan Miura por las cuadrillas de "Bocanegra" y "Lagartijo", el primer toro le dio una tremenda caída, retirándose a la enfermería, donde le fueron apreciadas fuertes contusiones en la espalda, hombro y brazo derecho, certificando los facultativos que no podía continuar la lidia. José Fuentes creyó que aquello carecía de importancia, y contrariando la opinión de los médicos, volvió a la Plaza y continuó trabajando hasta el final de la corrida. Para inaugurar la temporada sevillana de 1874 -día 5 de abril- se dio una corrida en la que "Bocanegra" y Francisco Arjona, "Currito", actuaron de matadores, los que lidiaron ganado de don José Antonio Adalid. El cuarto toro, "Corianito" (negro) resultó de mucho nervio y poder, y en las primeras varas derribo con estrépito a Enrique Sánchez, "El Albañil", el que pasó a la enfermería. José Fuentes, que por complacer al empresario de caballos aceptó uno de escasa alzada, fuese hacia el toro, y al poner una vara derrotó alto el bicho, alcanzando al piquero en el lado derecho del pecho, dándole una cornada que le fracturó una costilla y le alcanzó el pulmón. Pasó a la enfermería, agravándose días después de practicada la primera cura, dando lugar a que se le declarase una pulmonía traumática, que dio fin de su vida a las doce de la noche del 10 de abril de 1874. José Fuentes, "El Pipi", puede ser clasificado entre los profesionales de la garrocha de segunda categoría, y aun en ésta, no ciertamente en los primeros puestos. Si tomó parte en corridas de gran importancia, lo debió a figurar en la cuadrilla de su hermano Manuel, víctima, como él, de la profesión que abrazara.

MUJER DE LUCENA FALLECIDA EN CÓRDOBA (XXXX - 1874)

Plaza de Los Tejares en Córdoba http://wikanda.cordobapedia.es

Refiere el historiador taurino, don Juan José Zaldívar Ortega, que el toro de la ganadería española de don Vicente Romero y García, de nombre “Algarrobo”, se lidió en Córdoba el 24 de mayo de 1874. Era castaño aldinegro y de armadura veleto. Más que por sus condiciones de lidia (tomó ocho varas y mató tres caballos), merece recordarse por haber de salida saltado al callejón, enganchando a una mujer de Lucena, que trataba de salir de la plaza, y a un cabo de guardias municipales, que se dirigía a ella, matando a la mujer de una tremenda cornada en el abdomen e infiriendo cuatro gravísimas al guardia. El toro salió al redondel con un trozo de la camisa ensangrentada de la mujer en el asta. Lo mató Rafael Molina (Lagartijo).

En la historia de la cordobesa plaza de toros de "Los Tejares", ya desaparecida, y que se ilustra en la página web (http://es.wikipedia.org), refieren que durante la Feria de Mayo del año 1874, una mujer resultó muerta al subir un toro al graderío.

MANUEL SOTELO SÁNCHEZ "COMEDIDO " (1840 - 1874)

Solo para efectos ilustrativos

Obra del excelente pintor español  José Tajada Lucas, natural de Sisante (Cuenca)

 

Banderillero de novillos, que no logró alcanzar gran popularidad. El 13 de septiembre de 1874 sufrió una terrible cornada en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, y como consecuencia de ella falleció el 25 de septiembre de 1874. No tenía apenas conocimientos del arte que pretendía dominar. (Fuente: Juan José Zaldívar Ortega)

 

En otra fuente de información (Accidentes Oculares en la Tauromaquia de 1801-1941,  de los Doctores Puertas y Célis) refieren que falleció el 24 de septiembre de 1874.

 

Por su parte, el erudito taurino español, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << el modesto Manuel Sotelo Sánchez (Comedido) expiró en Sevilla, el 24 de septiembre de 1874, como consecuencia de las heridas que recibió en aquella plaza maestrante el anterior día 13 del reseñado mes. Había nacido en la ciudad de la Giralda del 9 de diciembre de 1840. " 

NICOLÁS BARÓ (1822 - 1874)

Solo para efectos ilustrativos

Chiclana de la Frontera (Cádiz) España

Cortesía del Sitio Web http://.guiadecadiz.com

El banderillero Nicolás Baró, nació en Chiclana de la Frontera (Cádiz) el 22 de agosto de 1822. En 1874, en Sevilla, al arrancarse a clavar un par, cayó, y recibió una cornada en la pantorrilla, de cuya resultas contrajo y padeció el mortal tétanos veintidós días hasta su fallecimiento. (Crónica de d. Juan José Zaldivar Ortega).

Recientemente, el 17 de octubre de 2012, leí la siguiente editorial del "Diario Sur" sobre los barrios de Antequera, donde refiere en una de sus citas: "Varias calles unen el Barrio de San Francisco con el de San Pedro en la ciudad de Antequera (provincia de Málaga, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, en España). La del Toril recuerda la utilización de la explanada que hoy ocupa el mercado de abastos como ocasional coso taurino. En agosto de 1848 la ciudad pudo contar ya con una plaza estable, cerca de los Arcos de la Puerta de Estepa. Los duques de Montpensier, padres de la que sería la reina María de las Mercedes, asistieron a la corrida inaugural, en la que lidiaron Juan Pastor (El Barbero), José Redondo (El Chiclanero) y Nicolás Baró. La corrida empezó a las 4:30 de la tarde, aunque la plaza se abrió al público a las dos."
Fuente:
http://servicios.diariosur.es/barrios/antequera2.htm

La página de Internet del reputado sitio "Portal Taurino", refiere que para la inauguración de la plaza de toros de Antequera el 20 de agosto de 1948, actuaron en "mano a mano" Juan Pastor (El Barbero) y José Redondo (El Chiclanero).


Nicolás Baro (izquierda) y el puntillero Gabriel Caballero
Cortesía de http://gestauro.blogspot.mx/

Don José Antonio Román Romero, el laborioso cronista taurino español, me envío el 28 de abril de 2014, esta añosa biografía del ilustre banderillero Nicolás Baró, de donde se desprende, y así me lo confirma a manera de enmienda fundamentada, que Nicolás Baró no murió de tétanos en 1874 al recibir una cornada en la pantorrilla en una corrida en Sevilla (como lo cuenta d. Juan José Zaldivar Ortega), sino ya de viejo, de muerte natural. Esta semblanza publicada en los primeros años de la segunda mitad del siglo XIX, dice así: «Nicolás Baró. Joven, airoso como el que más, con gran poder y ligero, es el banderillero que más luce en la suerte y a quien se tocan las palmas con más entusiasmo. Sin embargo, no suele conocer que no todos los toros son boyantes, y que con los que no arrancan y se tapan, es mala la salida precipitada, porque aunque sus facultades le salven de una cogida, no podrá ejecutar la suerte. Quisiéramos que con el capote fuese tan lucido como con los palos. La segunda referencia a que aludimos es debida a la bien cortada pluma del que fue nuestro admirado amigo, el maestro en la literatura taurómaca don Aurelio Ramírez Bernal, que hizo popular y respetado el seudónimo de P. P. T., cronista de altos vuelos, que en publicaciones andaluzas y el madrileño semanario "Sol y Sombra" dio patentes muestras de su talento, de su competencia y de su erudición portentosa. Decía así éste gran bibliófilo: «La gloria que alcanzara Nicolás Baró como peón y banderillero inteligente es de aquellas que jamás palidecen. Ni sus cogidas graves ni otros percances le sobrecogieron y amilanaron. Tuvo el don de conocerse, vio que la espada en su mano no le abriría el camino de la inmortalidad, y antes que hacer el ridículo, como otros, prefirió volver a lo suyo, a su, banderillas, donde pisaba terreno firme y abonado para habérselas con un toro como el célebre "Caramelo", de Saltillo, al que Baró puso un par de palos al cuarteo y en los mismos rubios, que hizo época y se celebrará siempre que se hable de aquel fenómeno en picardía.» La referencia es exacta; el toro citado era de los más difíciles lidiados en la Plaza gaditana; el espada José Ponce luchó lo indecible para poder meter el brazo. Sin embargo, Baró había banderilleado con tal habilidad que asombró a los espectadores y a sus mismos compañeros. Vamos ahora a ofrecer unos apuntes biográficos del diestro de referencia. Nicolás había nacido en la famosísima Chiclana de la Frontera (Cádiz), patria chica de los no menos famosos lidiadores Jerónimo Cándido, Francisco Montes, José Redondo y Manuel Jiménez, "el Cano", espadas todos de primer plano.


Nicolás Baro, de mayor con unos vecinos.
Cortesía de http://gestauro.blogspot.mx/

Nació Baró el 24 de agosto de 1822, y tras los con sabidos ensayos de todo principiante abrazó la profesión en forma oficial, digámoslo así, en el año 1840 protegido por el gran "Paquiro", figuró algún tiempo a sus órdenes, hasta que recibida la alternativa por su cuñado, "el Chiclanero", éste le incorporó a su gente, con el buen deseo de ayudarle con sus consejos y elevarle de categoría, haciéndole matador de toros. Por no disgustar al jefe y pariente, aceptó los trastos más de una vez, estoqueando toros como media espada y aun alternando con espadas en corridas de provincias; pero, convencido que no servía para el caso, terminó por limitarse a las banderillas, que dominaba. En Madrid había figurado como media espada en algunas corridas de los años 1850 y 1851. Muerto su cuñado José Redondo, continuó la temporada de 1853 a las órdenes de Julián Casas, "el Salamanquino", que se había hecho cargo de la cuadrilla de "el Chiclanero" para con ella cumplir los compromisos contraídos por el malogrado diestro de Chiclana. Después, en temporadas sucesivas, trabajó a las órdenes de muchos matadores, generalmente como eventual, pero sin faltarle corridas, pues todos conocían sus buenas condiciones artísticas. Aun cuando en su época los subalternos tenían señalados modestos honorarios, como toreó mucho y los gastos corrían a cargo de los espadas, pudo haber ahorrado algún dinero con miras a la vejez; pero su carácter alegre y dadivoso, su afición a las juergas y francachelas, que en más de una ocasión se pasaron de la raya, hicieron que se esfumaran los caudales con tanto riesgo ganados, llegando a la madurez de la vida apurado...«, de recursos. Y como las desgracias no llegan solas, en el año 1875, cuando cumplía los cincuenta y tres de edad y treinta y cinco de profesión, se fracturó el brazo izquierdo al caer de un carruaje, quedando inútil para su oficio. Gastó en la curación los escasos recursos de que disponía, y viéndose en extrema necesidad, acudió a sus compañeros, rogándoles que por caridad le ayudasen. Respondieron éstos —como en auxilio de sus compañeros respondían los diestros de antaño—, y el jueves 12 de agosto de dicho año se organizó una corrida, en cuyo cartel se leía: «A beneficio del antiguo y simpático banderillero Nicolás Baró, de Chiclana, inutilizado para seguir toreando a consecuencia de una desgracia el cual ha acudido a algunos ganaderos y a los reconocidos sentimientos de varios lidiadores, los que no han vacilado en facilitarle los medios de organizar esta corrida en la esperanza de que secundara el público sus buenos deseos y contribuirá a remediar la situación del beneficiado.» Se efectuó la corrida, lidiándose tres toros del duque de Veragua y tres de don Antonio Hernández —parte regalados—, y el cartel de lidiadores se compuso de los picadores Juanesa, Antonio y Francisco Calderón, "el Chuchi" y Antonio Benítez, "el Grapo". Los espadas fueron "Lagartijo", "Frascuelo" y el media espada Cosme González. No figuraban en el cartel los nombres de los banderilleros, costumbre antigua, pero fueron los de plantilla de los espadas, esto es: Juan Molina, Mariano Antón y José Gómez, de la de "Lagartijo", y Pablo Herráiz, "El Armilla" y Ángel Pastor, de la de "Frascuelo", el beneficiado vistió por última vez el traje de torear, uno encarnado y plata, y con sólo el brazo derecho banderilleó el toro de Veragua Tortolito (berrendo en negro), lidiado en quinto lugar.


Ilustración de "La Lidia" representando a Baro.
Cortesía de http://gestauro.blogspot.mx/

Por verificarse un día laborable no hubo lleno en la Plaza, y aunque los precios de las localidades eran bien reducidos —cuatro reales tendido de sol y ocho de sombra—, el rendimiento fue saneado, pues los lidiadores no sólo trabajaron gratuitamente, sino que aun ayudaron con donativos al pobre inválido. ¡Así se hacían las cosas en aquel tiempo!... Retirado en su pueblo natal, vivió algún tiempo del producto de la corrida, pero terminado éste le fue facilitado un modesto empleo por el Ayuntamiento, con el que pudo atender a sus necesidades hasta la fecha de su muerte ocurrida el 16 de febrero de 1905. Esta fue la vida profesional del notable banderillero gaditano.

MARIANO CANET LOZANO "LLUSÍO o YUSÍO" (1844 - 1875)

Cogida mortal de Mariano Canet, Llusío. Ilustración del incomparable  José Chávez.

"La Lidia" (13 de junio de 1887).

 

Refiere El Dr. Juan José Zaldivar Ortega con relación a este banderillero valenciano nacido el 1 de septiembre de de 1843, << que El 23 de mayo de 1875 falleció en la Plaza de toros de Madrid el banderillero Mariano Canet “Llusío” y le fue confirmada la alternativa al diestro José Sánchez del Campo “Cara-Ancha”, de manos de Rafael Molina “Lagartijo”, que alternó esa tarde con Francisco Arjona “Currito”, hijo de Cúchares. Se corrieron 3 toros del Duque de Veragua XIV, 3 del Marqués del Saltillo y 2 de don Antonio I Miura. Rafael Molina le cedió los trastos, y José Sánchez del Campo, quien dio cuenta del primero, de nombre “Apreturas”, negro y abierto de cuernas, del Duque de Veragua, de dos estocadas cortas, siendo muy aplaudido. Sacó “Cara-Ancha” en aquella corrida a los banderilleros que le había puesto la empresa y que fueron Cosme Gómez, Remigio Frutos “Ojito”, y Mariano Canet Lozano  “Llusío”, un valenciano desconocido y nuevo en la plaza madrileña.

Salió el sexto toro, llamado "Chocero", de Miura, castaño, ojo de perdiz, meleno y astillado del derecho -cuando se hace astillas uno de sus cuernos: "Primero salió un toro miope con un cuerno astillado." Ramón Gómez de la Serna. El torero Caracho-; tomó siete varas de Manuel Calderón y Manuel Gutiérrez “Melones”; tocaron a banderillas, y “Llusío” resultó con la yugular seccionada al intentar parear al miureño -dícese del toro perteneciente a la ganadería andaluza de Miura: "Siempre que le era dable, recomendaba a las empresas los toros miureños." (Antonio Fernández Heredia, Hache. El Nacional. "Doctrinal taurómaco.") Trágica fue la tarde de la confirmación de la alternativa de José Sánchez."

Don Joaquín Monfil para mayor abundamiento del trágico acontecer refiere que: << saltó al albero el sexto de la tarde, castaño y ojo de perdiz de capa, meleno y algo astillado del izquierdo, “Chocero” de nombre, de don Antonio Miura, cuya lidia y muerte correspondía a “Cara-Ancha”. Se comportó con bravura en el primer tercio, entrando 7  veces a los montados y destripó 3 jacos, cuyos restos quedaron sobre el albero. Al pasar al segundo tercio, tenían que parear Cosme González y Remigio Frutos “Ojitos chico”. Pero uno de los banderilleros que iban ese día de meritorios con “Cara- Ancha”, el valenciano Mariano Canet Lozano “Llusío”, de 31 años de edad, que se presentaba en Madrid y tenía las máximas ilusiones en quedar bien, pidió permiso para banderillear. Sus propios compañeros sólo le conocían por su apodo e intentaron convencerle de no hacerlo, pues ya se imaginaban que su pericia era escasa, pero Mariano no hizo caso y se fue hacia el toro, que estaba encampanado esperándole en el tercio. Le alegró en corto, arrancó en derechura y le colocó un par por el pitón derecho que quedó un poco bajo, quedándose parado en el embroque. El toro alargó la gaita y le enganchó, volviendo a alcanzarle en el aire antes de que cayese al suelo y cuando intentó incorporarse fue buscado de nuevo con saña y pisoteado, antes de que alguien se acercase a hacer el quite. Harto ya de cornear al infeliz, el toro se separó y éste, al intentar levantarse, arrojó gran cantidad de sangre por el cuello. El miura le había partido la yugular izquierda. Retirado por las asistencias, cada vez que respiraba le salía sangre por el cuello. Las últimas palabras que, al parecer, dijo fueron: “Agua, que me ahogo, madre de mi alma, no te volveré a ver”. A los quince minutos de su ingreso en la enfermería dejaba de existir, siendo la primera víctima mortal de la nueva plaza de la carretera de Aragón, en el barrio de Salamanca. Acabó con el toro “Cara Ancha”. Como final, diremos que el público increpó tremendamente a todos los toreros de a pie, pues ni un solo capote estuvo presto a hacer el quite, lo que fue larga y severamente criticado los días posteriores al luctuoso suceso. El infortunado “Llusío” recibiría sepultura el 25 de mayo. Aporta el mencionar que el desamado “Chocero” dio muerte  en la lidia también a un infortunado mozo de caballos. "

Peña y Goñi, el afamado cronista y testigo presencial de la tragedia escribió en su crónica "llamábase el sexto toro “Chocero”, perteneciente a la ganadería de Miura –de don Antonio I-, y era castaño, ojo de perdiz, meleno y astillado del izquierdo. Fue bravo en el primer tercio; tomó siete varas y mató tres caballos. Tocaron a banderillas, y salió a parear en el lugar primero un  banderillero completamente desconocido en Madrid, y cuyo nombre y apellido ignoraban hasta sus mismos compañeros. Lo único que uno de éstos, Cosme, que salió a parear con él, pudo decirnos es que se llamaba Llusío y era valenciano. Su nombre era Mariano Canet. Correspondía banderillear el toro al dicho Cosme y a Remigio Frutos (Ojitos); ambos, según parece hicieron esfuerzos para no permitir que parease Llusío; pero a las reiteradas instancias de éste tuvo que ceder Frutos, y salió, en efecto, a banderillear el infortunado diestro. El toro no presentaba el menor recelo, y se hallaba en los tercios de la plaza encampanado y perfectamente igualado. Canet lo alegró sobre corto y se fue a la res por derecho; llegó al centro, clavó un par un poco bajo y al lado derecho, y se quedó parado en el embroque. El toro humilló naturalmente, y al dar el hachazo alcanzó al diestro. El desgraciado banderillero fue volteado en ese momento, pero con tal rapidez por parte del toro, que éste tuvo tiempo para secundar el derrote antes que Llusío llegara al suelo. Una vez en la arena el diestro, trató de incorporarse, pero la res acometió otra vez con gran ímpetu, y volvió a cornear y a pisotear con rabia al infeliz banderillero, hasta que, dejándolo en la arena, tomó el toro viaje natural. Canet se levantó, llevándose inmediatamente la mano izquierda al cuello, de de donde la sangre salía incontenible..."


Mariano Canet, Llusío
Cortesía del historiador Rafael Gómez Lozano

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que" el primer torero que encontraría su fin en la enfermería de la anterior plaza de Madrid, la llamada de la carretera de Aragón, fue el valenciano Mariano Canet Lozano (Yusío), que aquella tarde actuaba a las órdenes de José Sánchez del Campo (Cara Ancha), quien confirmó la alternativa. El astado que cerró plaza en tan destacado festejo –Se trataba de la corrida de Beneficencia-, llamado “Chocero”, de pelo castaño, ojo de perdiz, de la ganadería de Miura, fue el causante de la tragedia al herir en el cuello al peón, a quien seccionó la yugular. Ello ocurría el 23 de mayo de 1875. "

RICARDO LÓPEZ " FIERABRÁS " (1847 - 1875)

Del Archivo de don Enrique Ramos Sánchez-Palencia

Sitio Web/ http://www.sanlucar-debate.com

Refiere don J.Sánchez de Neira en su obra “El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico- Tomo II”, que << LÓPEZ Fierabrás (Ricardo).- Uno de tantos toreros que se llaman espadas porque matan toros. Era natural y vecino de Sevilla, donde nació en 1847, y apareció muerto de una estocada en el pulmón izquierdo, en Madrid, calle de Alcalá, junto al Prado, en la madrugada del 1 de septiembre del año de 1875. >> 

JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ << LA MONITA >> (XXXX - 1875)

Solo para efectos ilustrativos
Antigua foto de Plaza de Toros de San Luis Potosí (México)
http://3.bp.blogspot.com/_7nafttVOioU/SuB6f5EdCEI/AAAAAAAAAfc/eZgXuREgAsM/s1600-h/Plaza+de+Toros+1950-707036

Reseñan en la página de Internet “Campo Bravo México”, de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, apartado de efemérides,del afamado cronista Luis Ruiz Quiroz, que << el 15 de septiembre de 1875 muere en San Luis Potosí al ser derribado de un caballo el picador José María Hernández “La Monita”.>>

 

Fuente:

http://www.campobravo.org/efemerides.php

 

EMPLEADA MUERE DEL SUSTO EN MADRID (XXXX - 1875)

Solo para efectos ilustrativos
Impresión glicée sobre papel
Obra del pintor español coetáneo Pablo Pámpano

En las efemérides taurinas del prestigiado historiógrafo, don Adiel Armando Bolio, que difunde gratuitamente en la página en la Internet, “Suerte Matador”, refiere que: el 29 de marzo de 1875, el  toro de nombre “Ojinegro”,  de la ganadería de Vicente Martínez,  salta la barrera y llega al patio de caballos de la plaza de Madrid y un empleado muere del susto.

El sábado 8 de octubre de 2016 recibí una amable carta del periodista y escritor Rui Araujo enviándome el libro digital de 1883, "Historia de la Plaza de Toros de Madrid", escrito por "Un Aficionado", donde en sus páginas 12 y 13 comenta, que, en la primera corrida de abono, celebrada el 30 de Marzo de 1875, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Gobernador civil, un toro del Sr. D. Félix Gómez saltó la barrera y entró en las caballerizas, bebiendo agua en la pila de la fuente. Allí había un caballo que, por recomendación de Frascuelo había traído á vender al contratista un vecino de Chinchón, y que no habiendo convenido su compra se había dejado sujeto á un atadero sin que el toro hiciera por él. No obstante, ocasionó un gran susto á una aguadora que murió á los pocos días. El bicho era colorado, ojinegro y bizco del izquierdo, y se llamaba "Ojinegro".

LAS VÍCTIMAS DEL "TOTOBÍO" (XXXX - 1876)

Solo para efectos ilustrativos

¿Qué no gritaban que era un eral?

Cortesía del sitio web: http://elpendulo.yuku.com

Refiere el erudito taurino, don J.Sánchez de Neira en el tomo II de su obra “El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico”, que << TOTOBÍO.- Toro de la ganadería de don José Gines, vecino de Santa Elena, provincia de Jaén, que fue corrido en la plaza de Valdepeñas el día 15 de junio de 1876. Era retinto, aldinegro, bien armado y muy ligero;  tanto, que saltó al tendido de sombra, donde causó mil destrozos; volvió a la plaza, y segunda vez saltó al tendido, y de allí pasó a los palcos, rompiendo barandillas y asientos, y causando la alarma y pánico que pueden presumirse. Dicen que mató a un niño, hirió a dos dependientes de la autoridad, rompió muchos brazos y piernas, y causó muchas descalabraduras, habiendo sido sangradas más de doscientas personas. >>   

Refieren en el portal taurino en Internet: "Mediaveronica.com", sección "Efemérides", que un 15 de junio de 1876, un toro salta al tendido en la plaza de Valdepeñas y tras matar a un niñito y herir a otras dos personas, es abatido a tiros por la Guardia Civil.

FRANCISCO OLIVER (XXXX - 1876)

Solo para efectos ilustrativos

Foto de un puente sobre el Río Jalón (1863-64)

Cortesía de "J. Laurent, un fotógrafo francés en la España del siglo XIX"

http://bridgepcs.iespana.es

OLIVER (Francisco).- Picador que quería cumplir, y aunque sus facultades no eran muy aventajadas, procuraba no quedar desairado. El infeliz murió en julio de 1876 viniendo a Madrid desde Zaragoza, por haberse salido de uno de los coches del ferrocarril, y al colocarse sobre el estribo, chocó su cuerpo con las barandas del puente sobre el Jalon, adonde fue arrojado casi cadáver, falleciendo a las pocas horas. (Fuente: Crónica don J.Sánchez de Neira, en su obra “El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico- Tomo II”)

FRANCISCO CIRONI (XXXX - 1877)

Solo para efectos ilustrativos

“Suertes de Rejoneo” (1945)

Obra del pintor Andrés Martínez de León (Coria del Río, Sevilla, 1895-1978)

Muere asesinado el picador Francisco Cironi  en Sevilla en mayo 15 de 1877.

Fuente: Don Luis Iriberri Díaz/ Mayo un mes de Tristezas/ /El Diario de Nuevo Laredo/ Mayo 16 de 2006

 

En la obra “El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico de J. Sánchez de Neira”  editada en 1870 refiere: << CIRONI (Francisco). — En estos últimos años ha figurado en la cuadrilla de Antonio Carmena (el Gordito) este picador  de toros, cuya habilidad no hemos presenciado. Fué también  picador con el espada Lara (Chicorro), y murió asesinado en  Sevilla en Mayo de 1877. >>  Sin duda, la fuente informática de la nota editorial de  don Luis Iriberri Díaz.

MANUEL RENDÓN (XXXX - 1877)

Solo para efectos ilustrativos

Obra de Juan Botas (Ilustrador y Pintor Español)

 (1958-1992)

Refiere el ilustre cronista taurino español “José Alameda”, en su libro “Crónica de Sangre-400 Cornadas Mortales y algunas más”, de Editorial Grijalbo-1981;  que << en junio 16 de 1877 falleció en la plaza de toros de Madrid el picador Manuel Rendón. >>

 

Nos queda como materia de estudio, el verificar si acaso no se trata de un error de tan distinguido cronista, o de la existencia de otro picador de igual nombre, que falleciera el mismo día y mes en la misma plaza, 100 años después, suceso bastante improbable,  toda vez que con fecha 16 de junio de 1777, el erudito taurino español, don Juan José de Bonifaz, contempla la muerte de un varilarguero del mismo nombre, también en la plaza de Madrid, al decir que << Las dudas que ciertamente existieron sobre el fallecimiento de Manuel Rendón, inmortalizado por Goya en uno de los aguafuertes de su Tauromaquia, quedaron disipadas por Luis del Campo al concretar que se produjo como consecuencia de una caída del caballo ocurrida en el coso de Madrid el 16 de junio de 1777, que le produjo la fractura de la base del cráneo. Este varilarguero actuó repetidas veces a las órdenes del famoso espada Joaquín Rodríguez (Costillares). >>  (Fuente: Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra de su libro Víctimas de la Fiesta.)

Citan en el libro "Necrología Taurina", 2da edición, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889: Manuel Redondo.- Picador que iba con "Costillares" y murió de una cogida. Por más investigaciones hechas, ignoramos fecha y lugar del caso. http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

MANUEL LAGARES (1850 - 1878)

Manuel Lagares, banderillero sevillano, nacido hacia el año 1850. Intentó al principio, como tantos otros, ser matador de toros; pero fracasado en esta especialidad, cogió definitivamente los palos y se dedicó a rehiletear. Apareció en los carteles de Madrid los años 1876 y 1877. Por plazas de España había actuado ya en varias ocasiones, pues figuró en buenas cuadrillas, entre ellas la de Manuel Domínguez, con quien estuvo de 1873 a 1875. Un toro del duque de Veragua XIV le cogió al intentar dar el salto de la garrocha en la Plaza de Toros de Madrid. Aquella tarde alternaron los diestros Francisco Arjona Reyes (Currito), Manuel Hermosilla y José Sánchez del Campo (Cara-Ancha), fue el domingo 10 de mayo de 1877, en la 3ª corrida de abono en la Plaza de la Corte. Se lidiaron astados de la ganadería del duque de Veragua XIV. En esta función,  nuestro paisano Hermosilla asestó dos formidables estocadas, y el toro, de nombre “Miserable”, corrido en quinto lugar, hirió gravemente al banderillero Manuel Lagares, al intentar éste dar el salto de la garrocha, poniéndolo al borde de la muerte y el año siguiente, para olvidarse de su fracaso, se quitó la vida. El incidente sucedió así: Lagares tomó la garrocha de manos del picador Bartolesis para efectuar la suerte; se fue al toro y se encontraron ambos en el centro del coso, clavó el palo en tierra y se elevó, pero medidos mal los tiempos, cayó al lado derecho de la res, volviéndose ésta y dándole por tres veces varios derrotes. Al ocuparse de este hecho (El Enano), dijo lo siguiente: "Ningún capote acudió oportunamente, ningún capote estaba en su puesto; ningún torero se había preocupado con la posible cogida de un compañero en suerte tan arriesgada y difícil; nadie tiene la culpa del fracaso; todos pudieron evitarlo;  algunos debieron precaverlo; no queremos decir más." Lagares se restableció al cabo de algún tiempo y nuevamente intentó volver a ser matador de novillos. La suerte le fue poco sumisa, y acometido de hipocondría, según se dijo, se suicidó en Sevilla, degollándose con una navaja de afeitar el 20 de julio de 1878. (Crónica e ilustración de d. Juan José Zaldívar Ortega)

Citan en el libro "Necrología Taurina", segunda edición, de Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939) y publicado en 1889: Manuel Lagares.- Este infeliz torero no debía citarse en esta necrología puesto que, su muerte fue debida a haberse suicidado el 20 de junio de 1878, en un rapto de locura. Trece meses antes, había sufrido una atroz cogida en la plaza de Madrid al saltar la garrocha. Retiróse a Sevilla después del desgraciado incidente, y hay quien asegura que, atentó a su vida porque le pareció imposible recobrar su salud.
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529


Cortesía de don José Antonio Román Romero
"De Hombres, Toros y Caballos"
http://gestauro.blogspot.mx/

Refiere el historiador contemporáneo don José Antonio Román Romero, que en todo tiempo pisaron los ruedos directores de lidia celosos del cumplimiento de su deber y atentos a la gran responsabilidad de su cargo. En todo tiempo hubo jefes de cuadrilla que se hicieron respetar, evitando el desorden y cuidando de que cada subalterno ocupase su lugar en todos los momentos de la lidia, alejando, con plausibles y acertadas medidas, el riesgo inherente de la fiesta de toros. Famosos, famosísimos fueron antaño, en el siglo XVIII, los oportunos quites del gran Pedro Romero. A la energía y celo desplegados por José Romero, se debió que no ocurriesen nuevas tragedias en la plaza madrileña la infausta tarde del 11 de mayo de 1801. Las acertadas disposiciones de Antonio Ruiz, "el Sombrerero"; de Francisco Montes, "Paquiro", y las de Luis Mazzantini, muy posteriormente, evitaron infinidad de seguros percances, y por último, la estupenda colocación en el ruedo, la gran atención prestada a todos los momentos de la lidia por el simpático espada toledano Ángel Pastor fue el origen de aquellos oportunísimos y admirables quites, salvadores de compañeros en peligro, quites presentados como modelo por los escritores de su tiempo y que le dieron tanta o mayor fama que la alcanzada como matador de toros.

Por desgracia, no siempre hubo en la plaza diestros que supieran prever contingencias desagradables, y el resultado fue, en verdad, bien funesto, ya que dieron ocasión a muertes, posiblemente evitables, cual las de Manuel Parra y Roque Miranda, y a cogidas de fatales desenlaces a no larga fecha, como ocurrió con la del banderillero sevillano Manuel Lagares, de quien hoy vamos a ocuparnos. Nació el infortunado lidiador, en la ciudad de la Giralda, el año de 1846. Desde que cumplió los diecisiete de su edad abandonó el oficio en que venía trabajando desde los doce que terminó la primera enseñanza, y con el hondo pesar de su pobre madre, recién enviudada, se aplicó a la actividad taurina con todo el ardor y entusiasmo de la juventud ilusionada. Con José Manzano, "el Nili"; Gerardo Caballero, José Machio y otros novilleros y aficionados hizo sus primeras campañas en las provincias de la baja Andalucía, distinguiéndose por su valentía y la habilidad con que manejaba el capote y los palos. No se curaban en esto solo sus anhelos, ensayó sus aptitudes como matador, y unos éxitos logrados en las plazas de El Ronquillo y Constantina le facilitaron la entrada en la de Sevilla, en cuyos carteles vio su nombre, con la alegría que es de suponer, para la novillada del 18 de junio de 1871, en la que tuvo por compañeros a Fernando Gómez, apodado entonces "Gallito Chico", y a un tal don José Bermejo -aficionado más que profesional-, los que habían de estoquear reses del novel ganadero Latfitte, que aun no había lidiado su ganado en Madrid.

Regular fue el trasteo que el novel lidiador empleó con su primer novillo, al que dejó para el arrastre con dos estocadas cortas y otros tantos pinchazos, faena de mejor voluntad que lucimiento, y por la que escuchó a la vez aplausos y muestras de desagrado. Espero con impaciencia la salida de su segundo, en el que se propuso estrecharse y arrancar unánimes palmadas, pero la fatalidad, la triste fatalidad, inseparable de la vida profesional de este torero, hizo que en segundo lugar le correspondiese un bueyancón resabiado, con la edad pasada, y de tanto sentido, que resultó punto menos que ilidiable, sobre todo por gente joven y de escasos recursos profesionales La faena realizada con la muleta y el estoque fue un verdadero desastre, y para que nada faltase, al saltar el toro la barrera despidió el estoque, el que cayó en el tendido y se le clavó en una pierna a un espectador, hiriéndole gravemente. En vista de tal resultado, Manuel Lagares desistió de continuar como matador, y de banderillero trabajó, sin cuadrilla fija, con novilleros y matadores de cartel, haciéndolo con alguna frecuencia con el señor Manuel Domínguez. Vino a Madrid como subordinado de Manuel Carmona, "el Panadero", haciendo su primera salida el 4 de junio de 1876, y en turno con "Manolín" y el "Ciudadano" pareó los toros "Corredor", negro, y "Ceacero", jardinero, de Laffitte, que estrenaba sus reses en la Corte. Valiente, pero poco lucido en estos toros, logró un éxito al parear con uno de frente, a toro parado, al morucho de gracia, el que le persiguió hasta las tablas.

En las cuatro corridas que Lagares toreó aquí dicho año no hizo faenas de mérito extraordinario, pero logró captarse las simpatías por su modestia y voluntad. Con el espada sanluqueño Manuel Hermosilla volvió a Madrid en la temporada siguiente, la de 1877, que le había de ser bien infortunada. Había pareado, regularmente, en la tercera corrida, 10 de mayo, al toro segundo, "Guerrero" cárdeno, de Veragua, como todos los de la tarde, y estimulado por los aplausos que el público tributó a los hermanos Del Campo (José y Manuel), que habían practicado, respectivamente, las suertes de salto al trasouerno y quiebro de rodillas, pretendió demostrar que también él sabía ejecutar toreo de adorno, por lo que a la salida del toro quinto, "'Miserable", negro bragado, chorreado, se dispuso a dar el salto de garrocha, muchas veces ejecutado con éxito en corridas de provincias. Tomó la vara del picador Emilio Bartolesi, fuese solo y despacio hacia el animal, verificóse el encuentro en el centro del anillo, clavó en el suelo la puya y dio el salto; no midió con precisión el terreno, cayendo al lado derecho del animal que se revolvió y cogió al diestro. Lo más probable es que hallándose un peón estratégicamente colocado, hubiese evitado la cogida avisando al toro con el capote; pero ni el director de lidia, ni diestro alguno, se había preocupado de que podía ser cogido el compañero en suerte tan expuesta, y el resultado no pudo ser más lamentable, ya que el pobre Lagares sufrió los derrotes del enfurecido animal, sin tener a su lado inmediatamente un solo capote que le hiciese el quite. Es cierto que nadie tuvo la culpa de la cogida; pero no lo es menos que los matadores pudieron preverla y hasta evitarla.


Cogida de Lagares al saltar con la garrocha.

El pobre banderillero soportó en la enfermería y hospital dolorosas operaciones quirúrgicas, pasó una semana entre la vida y la muerte, y durante el mes y medio que duró su estancia en el benéfico establecimiento, los diestros y pueblo madrileños le dieron inequívocas pruebas de su interés y condolencia. En el mes de agosto siguiente reanudó sus actividades profesionales, inaugurándolas, como novillero, en Sevilla, el día 12, donde estoqueó reses de Laffitte con "el Cirineo", y Julián Sánchez; fue luego a Ríotinto, donde estoqueó moruchos el 14 y 15; banderilleó toros en Cáceres, el 19 y 20, y el 21 mató novillos en la misma plaza en unión de "el Barbi". Volvió a Madrid el 27 para alternar con Francisco Sánchez en la muerte de unas reses de Joaquín Rodríguez, de Sevilla, escuchando palmas al matar el toro "Cabrero", negro, único que pudo estoquear, pues los dos restantes volvieron al corral por su mansedumbre, y no fueron sustituidos. Este día tuvo un rasgo simpático, cedió Íntegros sus honorarios a beneficio del hospital, donde tan perfectamente había sido atendido cuando su cogida. Siguió la racha de percances, aunque leves, por fortuna, en Murcia el 8 de septiembre y en Alcázar el 15 siguiente, terminando la temporada con una gran debilidad que perturbó un poco sus facultades mentales. A principios de 1878 entró en la cuadrilla de "El Gordito"; se disgustó con éste por motivos particulares, y fue despedido de la cuadrilla, lo que exacerbó su enfermedad mental. Debía trabajar con "Frascuelo" en Sevilla el 20 de junio de este año 1878, pero reconocido por el médico de la Empresa le fue negado el permiso. En la tarde de este día. Lagares, que era soltero y vivía con una hermana, mandó a ésta a un recado; en cuanto se vio sólo cogió una navaja barbera y se dio un tajo en el cuello, hallándole la hermana, a su regreso, muerto sobre un gran charco de sangre. Esta fue la infortunada vida profesional y muerte del simpático banderillero sevillano Manuel Lagares.

JOSÉ PÉREZ MORENO "BIGORNIA " (1855 - 1878)

Solo para efectos ilustrativos
“Pase de Pecho”
Del pintor español José Puente (1928-2002)

El 6 de agosto de 1878 se celebró una corrida para pegadores portugueses en la Plaza de Málaga. La mañana de ese día los pegadores realizaron la operación de enfundar las astas de los toros. El picador malagueño, José Pérez Moreno, se hallaba allí de espectador, en un corralillo próximo, cuando inesperadamente se salió un cabestro, llamado  “Boticario”, que actuó exactamente igual que un toro bravo, ya que estaría iracundo por el mal trato que le dieron en los jaulones, y atacó al indefenso picador, lo arroyó, lo tiró al suelo, lo corneó y le dio varios derrotes... enganchándolo y volteándole mortalmente, falleciendo a las 22:00 horas de dicho día. (Fuente: Don Juan José Zaldívar Ortega, de su obra: Los Poderosos Toros de Ayer…)

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra,  refiere de esta víctima de los toros, que << no fue cogido en el ruedo de una plaza de toros, sino en un corral de la de Málaga, el picador en activo José Pérez Moreno (Bigornia), al irrumpir un cabestro llamado “Boticario”. Tan extraño suceso tuvo lugar un 6 de agosto de 1878, mientras presenciaba las labores de enfundado de astas que realizaban unos pegadores portugueses que allí iban a intervenir en un festejo taurino. La muerte del desventurado “Bigornia” se produjo aquella misma noche. "

El historiógrafo y escritor Juan José Zaldívar Ortega consigna en otra de sus obras taurinas: "Víctimas del Toreo"- Apartado de Picadores (Página 83 y 84), que José Pérez Moreno (Bigornia), picador de novillos, nacido en Antequera (Málaga) el (23-07-1855), falleció el (06-08-1878), a los 23 años de edad. Desde 1876 figuró en diversas cuadrillas de su especialidad, y picó algunas veces en corridas formales, a las órdenes de Manuel Carmona y José Lara (Chicorro). Su jefe más frecuente fue el matador de novillos Francisco Carvajal (el Pollo) de Málaga). No llegó a presentarse en la Plaza de Madrid. El citado día 6 se celebró una corrida para pegadores portugueses en la Plaza de Toros de Málaga. La mañana de ese día los pegadores realizaron la operación de enfundar las astas de los toros. El picador malagueño, "Bigornia", se hallaba allí de espectador, en un corralillo próximo cuando inesperadamente se salió un cabestro, de nombre "Boticario" -que por ello no merecería ocupar aquí un sitio-, que actuó exactamente igual que un toro bravo, ya que estaría iracundo por el mal trato que le dieron en los jaulones, y atacó al indefenso picador, lo arroyó, lo tiró al suelo, corneó y le dio varios derrotes... enganchándolo y volteándole mortalmente, falleciendo a las 22:00 horas de dicho día. Al respecto de la tragedia don Juan José refiere que las reacciones de los cabestros resultan a veces contradictorias, ya que su permanente contacto en su peculiar trabajo con los vaqueros para manejar los toros, hace que algunos estén muy humanizados y no acepten que se les trate mal, respondiendo con inesperada agresividad.

MATEO LÓPEZ "MATEÍTO " (1852 - 1878)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros de Vitoria, España

Cortesía del Sitio Web: http://.lanik.com

 

Banderillero muerto por un toro, en la Plaza de Toros de Vitoria (Las Vascongadas), al igual que su padre en la misma Plaza. Fue el hijo de Mateo López (Mateíto), nacido el 21 de septiembre de 1852, falleció en 1878, a los 26 años de edad en Madrid; hijo del que fuera banderillero de la cuadrilla de Julián Casas (El Salamanquino). Aficionado a los toros desde la infancia y animado por su padre, a los diez años ya figuraba en la cuadrilla de niños madrileños, dirigida por Gonzalo Mora y Vicente Ortega. Catorce años contaba cuando ocurrió la muerte de su padre, en 1866, ocasionada por el toro llamado Carcelero, en la plaza de Vitoria. Accediendo a las súplicas de su madre, dejó de torear y entró en el oficio de impresor, que cultivó durante algunos años. Le abandonó definitivamente, volviendo a su vieja afición y marchó a América, donde ganó nombradía y dinero. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega) 

FEDERICO GONZÁLEZ (XXXX - 1878)

Solo para efectos ilustrativos

Palacio Real (Madrid, España)

Cortesía del Sitio Web: http://www.ayuntamiento.es

GONZÁLEZ (D. Federico). — Apadrinado por el excelentísimo Ayuntamiento de Madrid, fué caballero en plaza en la función real de toros de 26 de Enero de 1878. Demostró valor hasta la temeridad, remató un toro de un rejonazo, si bien degollándole, y fué gran lástima que por su impetuosidad fuese derribado del caballo en una ocasión, teniendo que tomar el olivo. Salvador Sánchez [Frascuelo) fué su padrino de campo. Traje morado y oro á la chamberga, época de Felipe IV. Falleció en Madrid á los diez meses de verificadas las corridas, sin haber obtenido del Gobierno la más pequeña recompensa. Su entierro fué presidido por el concejal D. Ramón López Quiroga, que fué su padrino en aquellas fiestas, y el Ayuntamiento costeó los gastos de enfermedad y sepelio. (Fuente: Crónica de J. Sánchez de Neira/ El Toreo: Gran Diccionario Tauromáquico) 

ZENÓN SÁNCHEZ (XXXX - 1878)

Solo para efectos ilustrativos
“Entrando en la plaza“
Obra del excelso acuarelista español A. Sanchis Cortés

Citan en el libro "La Catedral y los Toros", página 7, de don Ramón Macías Mora, que en el año de 1878, durante el mes de junio, un toro dio muerte en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, al banderillero Zenón Sánchez.

Es muy probable que dicha tragedia haya ocurrido en la Plaza de Toros del Porvenir, inaugurada por ahí de 1856, y que durante casi 100 años permaneció en pié conservando su nombre primero, y cambiándolo en dos ocasiones, primero a Plaza Jalisco a principios del siglo XIX y posteriormente, al ser reconstruida en la década de los años 20, en el siglo XX, a plaza de La Lidia, terminando su existencia como arena de Box y Lucha Libre "Canada Dry", y se encontraba en la manzana que actualmente delimitan las calles de Pedro Loza, Arista, Jesús García y Alcalde.