Los toros dan y quitan

IGNACIO NUÑEZ (XXXX - 1943)

IGNACIO NUÑEZ

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros en Cadereyta N.L. Méjico

Cortesía del Sitio Web: http://cadereyta.gob.mx

Banderillero de toros mexicano. Era hijo del antiguo diestro del mismo nombre. En la temporada de 1943, en el mes de diciembre, en la plaza de toros mexicana de Caldereyta, un toro le dio un testarazo en el pecho, falleciendo a consecuencia de él. Curiosamente el Cossío no reseña a su padre y en el libro “Antología Taurina Mexicana”, de don Ángel Villatoro, no cita a ninguno de los dos. (Fuente: Crónica del historiador d. Juan José Zaldívar Ortega).

 

Al respecto, el ilustre historiador español d. Juan José de Bonifaz Ybarra refiere que << en día no concretado del mes de diciembre de 1943, el mexicano Ignacio Núñez recibió tan fuerte golpe en el pecho en la población azteca de Caldereyta, que el tan irreversible desenlace no se hizo esperar demasiado. "

 

Como cultura general, hay que aclarar que en México no existe un poblado con el nombre de Caldereyta, sino 2 con el nombre de “Cadereyta”;  uno en el estado de Querétaro (Cadereyta de Montes),  y otro en el estado de Nuevo León (Cadereyta de Jiménez), por lo que resulta  materia de estudio en un futuro,  el investigar a que estado de la república mexicana  se refieren los historiadores, porque el 9 de agosto de 1931 se inauguró la plaza de toros de Cadereyta Jiménez Nuevo León, con el mano a mano entre "El Tato" y  Heriberto García;  luego esto quiere decir, que para la temporada de 1943 ya  había coso taurino en esta población.

 

Por otra parte, Cadereyta de Montes en Querétaro, es una población antiquísima. Se le dio a este poblado la denominación de Cadereyta en memoria del Virrey don Lope Diez de Armendáriz, marqués de Cadereyta en el año de 1642,  y hasta el año de 1904 se le agrega el apellido del ilustre coterráneo Lic. Ezequiel Montes,  y quedó establecido como Cadereyta de Montes, mostrando en su escudo de armas incluso, dos toros pasantes,  esto indica, por lo añoso,  que ahí también pudo haber fallecido. De cualquier manera, en mucho agradecemos,  a estos ilustres eruditos españoles, que nos dejen la tarea de investigar más sobre nuestros difuntos.