Los toros dan y quitan

ALBERTO BALDERAS REYES (1910 - 1940)

ALBERTO BALDERAS REYES

Matador mejicano, que fue figura del toreo en sus tiempos. Nació en el Distrito Federal, Méjico,  el 8 de abril de 1910, en el seno de una familia acomodada. Su padre, conocido director de orquesta, se opuso a que Alberto se dedicara a la profesión de torero, pero poco pudo hacer ante la firma vocación del joven. Ya a la edad de 17 años se había convertido en el novillero más afamado de su país, condición que no perdió hasta 1929, fecha en que se traslada a España y realiza una estupenda campaña como novillero; tomando  la alternativa el 19 de septiembre de 1930 en la Plaza de Morón (Sevilla), con Manuel Mejías "Bienvenida" como padrino, después de haber triunfado clamorosamente en la misma plaza el 18 de mayo con un toro de Guadalest, que brindó a Belmonte, astado al que cortó las dos orejas y el rabo. Regresa a México, alzándose allí con el primer puesto del escalafón, para volver a España sólo en 1934, temporada que pasó con más pena que gloria. Balderas pasó por ser un torero elegante, muy adornado con el capote y exquisito en la suerte de banderillear, aunque más flojo con la muleta y la espada. Su toreo se adaptó mucho mejor al noble toro mexicano que al más encastado y nervioso toro español de la época.  Falleció cogido por el toro negro,  zaino, nº 53 de nombre  "Cobijero" de la Ganadería de Piedras Negras propiedad de Wiliufo González el 29 de diciembre de 1940 en la Plaza de Méjico, murió en forma casi instantánea en la enfermería de la plaza tras una terrible cornada en el hígado. Las crónicas de la época detallan así la tragedia.

 

El 29 de diciembre de1940, el valiente diestro Alberto Balderas, en la plaza del antiguo Toreo de la capital de México, mató a “Rayao”, que fue el último en su vida torera, siendo un astado bravo y encastado al que le cortó una oreja, dando su postrer vuelta al ruedo, ajeno a lo que sucedería minutos después tal como suele ocurrir en la vida y más a los toreros, porque, después de Rayao salió al ruedo el toro de la misma  ganadería mexicana de Piedras Negras, “Cobijero”, cuya sola presencia causó sensación en el público. Era un toro arrogante, de gran trapío, "un tío con toda la barba" y correspondía a José González (Carnicerito). Alberto Balderas permaneció entre barreras, esperando que su mozo de espadas le arreglase los destrozos que en la taleguilla la había hecho “Rayao” con anterioridad y no salió al ruedo hasta que “Cobijero” fue banderilleado. El toro se había quedado burriciego a consecuencia del fuerte encontronazo con los picadores. Dicen, veía de lejos y de cerca no. Cuando José González <<Carnicerito" tomó la muleta y espada y salió a pedir permiso a la autoridad, “Cobijero”, desde muy lejos, hizo el intento de arrancársele; observó esto Balderas, y dio cinco o seis pasos hacia donde estaba el cornúpeta; el toro se fijó en Alberto y se le arrancó con mucha furia; marcó Balderas el viaje, o sea, la salida, pero el toro no siguió el camino del engaño, y la fatalidad es que el astado cogió a Balderas por el costado lesionándole el hígado, se lo echó a los lomos y cayó después sobre los cuernos del toro, que sin cesar de tirarle hachazos, consumó la tragedia, sin que nadie pudiese evitarlo pues a los pocos minutos murió.  En este caso, en lugar de la gloria apareció la tragedia. “Esta tarde tengo mucho miedo”, dijo el “Torero de México” Alberto Balderas a los micrófonos de radio comandados por Paco Malgesto. Aquel fatídico 29 de diciembre de 1940 en el Toreo de la Condesa, el toro “Cobijero” de Piedras Negras hirió mortalmente a Balderas, quien quizá presintió lo peor y por ello hizo tal comentario ante la mirada atónica del entrevistador. Será acaso el constante contacto con la muerte, pero muchos toreros desarrollan un sentido muy especial que les lleva a intuir lo que les puede suceder y muchas veces, pese a ello, deciden apostar aunque tengan pocas posibilidades de ganar. (Fuente: Crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega).

 

El erudito español, Juan José de Bonifaz Ybarra,  relata de sus andanzas en la fiesta de los toros, que << primera figura del toreo en su país, el mexicano Alberto Balderas Reyes había conseguido en ruedos españoles muy buenos éxitos, en especial en su etapa de novillero. Otorga la alternativa el 29 de diciembre de 1940 en la plaza de El Toreo, de la capital azteca, a Andrés Blando, ante el testigo José González (Carnicerito de Méjico), y al capear al tercero de la tarde, “Cobijero”, de la ganadería de Piedras Negras, es empitonado, resultando con una gravísima herida que le destrozó el hígado, por lo que únicamente pudo sobrevivir breves minutos. "

Foto que ilustra a Alberto Balderas Reyes en su lecho de muerte.

Es verdad que ha habido ocasiones en que el desafío a la superstición con el amarillo ha concitado la llegada de la muerte. Ocurrió por ejemplo el 29 de diciembre de 1940 en la Plaza del Toreo de México, que fue una tarde trágica. Se lidiaron toros de la ganadería de Piedras Negras. El gran torero mexicano Alberto Balderas, en el cenit de su carrera, estaba contratado para dar la alternativa al prometedor novillero Andrés Blando, actuando como testigo el torero de Tepatitlán, José González "Carnicerito". Balderas resultó cogido de muerte por un toro burriciego de nombre Cobijero, cuya lidia correspondía a "Carnicerito". Acudió a hacerle un quite mientras que "Carnicerito" estaba brindando el toro. La cornada le reventó el hígado y le partió la vena hepática a Balderas. Murió casi en el acto, cuando era conducido a la enfermería por las asistencias. Aquella tarde de México, como un brindis a los supersticiosos, era amarilla. Era una tarde amarilla en el sol de los tendidos, en el reverso de los capotes, y en los trajes de siete de los toreros que se encontraban en el ruedo. Balderas vestía un terno clásico y típico mexicano, crema y plata, en un tono amarillo canario, un modelo que puso de moda Rodolfo Gaona a quien Balderas admiraba con devoción. Varios banderilleros vestían en tonos amarillos, desde el ocre al amaranto, y Andrés Blando, su ahijado en aquella tarde fatídica, también vestía un terno amarillo y oro, bordado en crucetas. Aquel día, por tanto había en El Toreo siete toreros vestidos de amarillo...
Fuente:
Don Rafael González Zubieta (el Zubi)
http://www.noticierotaurino.com/nota.asp?IDNOTA=2680

Hacia el año de 1958, el almacén Durango de la afamada cadena de tiendas departamentales "El Palacio de Hierro" fue abierto en la colonia Roma en México D.F. Antes, allí se ubicó el coso del Toreo de la Condesa, donde falleció de una cornada el torero Alberto Balderas el 29 de diciembre de 1940. Cuentan las leyendas urbanas, que en esa bodega se aparece el matador. En el estacionamiento del inmueble, se puede observar una placa que dice: En este lugar cayó herido de muerte el "Torero de México", Alberto Balderas. Mucha gente piensa, que el alma de Alberto ronda aún por este lugar. Así que no se extrañe, si va Usted un día a hacer alguna compra, que un intenso frío invada el ambiente y sienta una presencia, que de tan rápido que se fue, no se ha enterado que la corrida terminó.
Fuentes:
http://www.novenet.com.mx/seccion.php?id=202253&sec=1&d=11&m=04&y=2011 http://xibalba.superforo.net/t984-leyendas-urbanas-en-el-df