Los toros dan y quitan

INÉS HERNÁNDEZ "EL CUATE" (XXXX - 1888)

INÉS HERNÁNDEZ "EL CUATE"

Primera locomotora que llegó a San Luis Potosí el 23 de Agosto de 1888.
Muestra la fachada original de la Iglesia del Montecillo y a la derecha a lo lejos una antigua plaza de toros
(con las banderitas), donde resultó corneado Inés Hernández.

Refiere el eximio cronista taurino don Salvador Carreño en su obra “Las Tragedias del Toreo”,  que Inés Hernández fue un torero mexicano que inicia sus actuaciones a fines del siglo pasado, muriendo en los ruedos en 1907.

Contraviniendo lo anterior, en las efemérides taurinas de julio de 2010, de la página de Internet, "Campo Bravo México", de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), reseñan que el 15 de julio de 1888 << el banderillero Inés Hernández "El Cuate", de la cuadrilla de Pedro Nolasco Acosta, sufre mortal cornada en la plaza "El Montecillo" en San Luis Potosí por un toro de Santiago, en tarde en que también torea Joaquín Artau. >>

Refiere el cronista taurino Rafael Gómez Lozano (Dientefino) en su página en la Internet "Toreros Mexicanos" que Inés Hernández "El Cuate", banderillero de toros nacido en San Luis Potosí. Casi siempre colocado en la cuadrilla de su paisano, el matador de toros Pedro Nolasco Acosta. El 15 de julio de 1888 se celebró una corrida en la plaza de toros "Del Montecillo" de San Luis Potosí, en donde mano a mano torearon Pedro Nolasco Acosta y Joaquín Artau con toros de la ganadería de Santiago. Al intentar poner un par de banderillas al quiebro, el toro le cogió de tal gravedad que falleció a los tres días.

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, páginas 69-70, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, que el diestro "El Cuate" ha muerto de resultas de la cornada que en la plaza de San Luis Potosí (Méjico) recibió. He aquí como la describió un periódico de la localidad: "El Cuate" citó corto, se arrancó de frente y prendió un magnífico par; siguió "el Trallero" con otro al cuarteo, previos dos salidas. Volvió Inés, se arrancó al cuarteo por el lado contrario, y como la fiera se quedó, al llegar el diestro al centro de la suerte, no tuvo más recurso para salvarse que saltar sobre el testuz. De nuevo el banderillero se arrancó de igual modo y el bicho se quedó otra vez; entonces Inés se fue de bruces al intentar salvarse, y el toro le alcanzó y enganchó peligrosamente, casi en el mismo sitio que a "Gaviño", recibiendo una herida como de cuatro centímetros de profundidad; volvió el toro, con la frente a levantar al infortunado Inés y al caer lo pisoteó mucho, le tiró tres cornadas, de las que solamente una le asestó en la espinilla izquierda, rematándola en la garganta del pié. Este trágico suceso pasó tan instantáneo, que el quite fue tarde. Julio de 1888.

Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

El viernes 1 de abril de 2016, recibí un amable correo electrónico del Dr. Fernando Aguayo Hernández, historiador mexicano que realiza por estas fechas una investigación sobre las fotografías del ferrocarril en la ciudad de San Luis Potosí, México, entre 1888 y 1891, donde me allega un recorte digital del periódico "El Correo de San Luis", del martes 17 de julio de 1888, Página 3, donde relatan:
TORERO MUERTO.- El domingo último (15 de julio de 1888) tuvo lugar una corrida de toros en la plaza del Montecillo, dedicando sus productos al socorro de los inundados de León. Era la última corrida que se daba en esa plaza, porque va a ser destruida para el paso de la vía férrea y la cuadrilla trabaja sin estipendio, contribuyendo así para la obra de caridad. Los toros eran de Santiago y estaban despuntados. Al tocar a banderillas en el cuarto toro, quiso Inés Hernández (a) El Cuate, poner un par al quiebro, pero el bicho no hizo por él. Fuese a la res, tampoco embistió y hubo un momento en que el diestro quedó a un metro de distancia; arrancóse el toro, el hombre no pudo salirse y fue enganchado por la cintura durando algunos segundos colgado de las astas, lo arrojó al suelo, volvió a cogerlo y repitió esto dos o tres veces, hasta que llegaron los demás toreros. Aunque las embestidas habían sido tremendas se levantó Inés y fue por su pié hasta la barrera, razón porque el público creyó que la cogida había sido sin consecuencias. Conducido a la enfermería se vio que estaba herido de gravedad pues el cuerno había sido introducido por el recto, a bastante profundidad. El pronóstico de los médicos era de muerte y en efecto hoy falleció el simpático diestro a las seis de la tarde. Era Inés un torero antiguo, valiente, sereno y humilde. Por más de veinte años toreó en San Luis ganado de Guanamé y de las mejores Haciendas saliendo ileso siempre para morir en las astas de un toro de pocas condiciones, despuntado y en la última corrida verificada en la plaza donde oyó tantos aplausos. Deja una familia hundida en la pobreza y como todo el mundo ha sentido su muerte creemos que nadie negara un auxilio para esa familia, si alguien abriese una suscripción en su favor.

Lo anterior echa por tierra lo mencionado al principio por el cronista Salvador Carreño, que lo hace muerto hasta 1907.
Fuentes:
Dr. Fernando Aguayo Hernández
Profesor-investigador
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora