Los toros dan y quitan

MANUEL RAMOS "RAMITOS " (1867 - 1940)

MANUEL RAMOS "RAMITOS "

Cortesía de doña Emma Ramos Viuda de Arriaga, de su libro "Manuel Ramos "Ramitos" El Rey Del Capote Al Brazo"

Refiere don Enrique Contreras Sierra en su libro “Cosas Viejas de mi Tierra”, que el 21 de octubre de 1900 tuvo efecto una gran corrida de toros en la plaza "Colón", cuyo propietario era el chino Sau, habiendo dejado a su muerte muchos descendientes, de los cuales algunos se dedican a cultivar la tierra. La gran plaza de toros "Colón" que, ostentando tan pomposo nombre era de madera de quinta clase, tenía un cupo para menos de mil almas, pero que para el Hermosillo (Estado de Sonora, Méjico), de esa época estaba flamante, ya que mi tierra contaba con muy pocos habitantes. Esa corrida fue a beneficio del banderillero español Vicente Sierra (Minuto) que se encontraba enfermo del hígado… con seguridad que no le gustaba ni olerlo, menos tomarlo. La mayor parte de los que se enferman del hígado es porque les gusta mucho el pisto, y el sapo no espera. La cuadrilla estaba encabezada por nuestro cuatezón y valiente "mataor" de toros español Manuel Ramos (Ramitos), que en ese entonces estaba considerado por la bucada de esa época como una verdadera lumbrera de nuestro medio, poco aficionado a la fiesta brava. Su estocada favorita era el mete y saca que estaba muy en boga entre la gente de coleta, y que a los aficionados se les "afiguraba" que eran cosas del otro mundo por la rapidez con que la ejecutaba. El torero Ramírez ejecutaba esta suerte sin pena ni gloria, porque los toros que se toreaban eran tan mochos o más, que uno que "aiga" nacido al otro lado de la frontera… Manuel Ramos se tiraba a matar, sabiendo que lo más que podía recibir del toro era un butanazo. Este torero tenía tanta afición a la fiesta brava, que en cierta ocasión se efectuó una corrida de aficionados en Nogales, y teniendo en sus espaldas más de tres cuartos de siglo, se prestó como director de los muchachos que toreaban esa tarde, cuyos productos fueron destinados a obras de beneficencia, principalmente para el hospital de dicha población; él se prestó "dioquis" con el propósito de ayudar… Uno de los toros salió medio mormado o mormado y medio que es lo mismo, y sin muchas ganas de vacilar con nadie, siendo mucho toro para los aficionados. “Ramitos” lo toreó a su modo y como pudo, pero se veía ya que el pobre Ramitos no podía con el paquete, los años se le habían echado encima, y ya no era posible torear como en sus buenos tiempos cuando él era el amo de los ruedos… aunque con toros mochos pero así estábamos acostumbrados. La mayoría de los sonorenses no es muy aficionada a la fiesta brava, no es porque sea "ciesona", sino porque no le gusta que a los pobres toros les den en la pura maceta, sin saber lo que van a recibir, al embestir, menos que les saquen las tripas a los infelices pencos que les echan al ruedo para restarles fuerzas a los toros con la pica… En unos lances que Ramitos daba al burel, se descuidó mucho y el toro le metió un tremendo butanazo, en el mero estómago, arrojándolo al suelo; los compañeros aficionados que Manuel ayudaba, corrieron a sacar al torero del peligro y llevarlo a una barrera, lo cual consiguieron después de que el toro le dio otros butanazos cuando el diestro se encontraba "caído". Este golpe desafortunado que recibió Manuel por haberse descuidado, fue más que suficiente para llevarlo a la tumba al buen amigo, que no pudo soportar los golpes recibidos debido a su avanzada edad. De la plaza de toros lo llevaron a su casa, acostándose en la cama de la cual no volvió a levantarse jamás. A los pocos días fallecía cumpliéndose sus más caros deseos… siempre quiso morir de esa forma, en las astas de un bicho "marrajo", o por lo menos a consecuencia de éstas… que aún siendo mochos, le causaron la muerte al buen amigo Manuel. Los banderilleros que acompañaron a “Ramitos” en la corrida del 21 de octubre de 1900, fueron los siguientes: Francisco Encinas (El Güero), Jesús Anaya (El Chúvila), Gonzalo Hernández (Poncianito), y como picador José Noriega (El Ticket), también participó en la cuadrilla el propio enfermo del hígado, Vicente Sierra (Minuto),   ¡Qué joyas por vida de Dios…!

En forma personal, estimo que hay mucho por investigar acerca de las fechas precisas del nacimiento y fallecimiento de este ilustre matador, pues el 2 de septiembre de 2010, recibí una carta de don Manuel Ramos Noriega, nieto del fallecido, quien me alerta << Ing. Peña, yo soy nieto de Manuel Ramos "Ramitos," quien aparece en su página. El era el padre de mi mamá, quien gracias a Dios, todavía vive. Tengo fotografías de mi abuelo, y fechas correctas, como las de su nacimiento y muerte. Mi mama nació el 9 de Mayo de 1929, y me dice que cuando mi abuelo murió, ella tenía diez anos. Estoy muy agradecido por su página y estudio de estos famosos y valientes hombres, y me gustaría mucho ayudar. >> Esto nos lleva en primera instancia a enmendar la fecha del nacimiento y fallecimiento de este matador que refiere don Enrique Contreras Sierra en su libro "Cosas Viejas de mi Tierra", pues don Manuel Ramos Noriega, me envía incluso fotos de los hijos del primero y segundo matrimonio de su abuelo, siendo el último nacimiento de una de sus hijas en 1929 y dos carteles con fechas de 1920 y 22, e informándome por aparte, que según su tía Emma Ramos Viuda de Arriaga, quien escribió un libro sobre la vida de su padre llamado: "Manuel Ramos "Ramitos" El Rey Del Capote Al Brazo", el diestro nació en 1867 y falleció en 1940, siendo oriundo Tomares, provincia de Sevilla España.

El 24 de diciembre de 2010 recibí de parte de Doña Emma Ramos Estrada, Vda de Arriaga, y de Don Manuel Ramos Noriega, el libro "Manuel Ramos (Ramitos)-El Rey del Capote al Brazo", y en el refiere que a los 73 años de edad, con 20 de retiro como matador de toros, y estando operando un puesto en el mercado municipal de Nogales Sonora, fue invitado por el Sr. Pedro González para participar a título gratuito en una corrida de beneficencia para una institución de salud, a celebrarse el 1 de enero de 1940, coincidentemente el día en que se inauguraba la plaza de toros de Nogales. Ese día había de vérselas con un toro ya indultado en otro festejo, y que tenía el doble agravante de haber sido rechazado hacía poco de otra corrida de toros, por mostrar tan malas mañas que ponían en riesgo la vida de los toreros. Alternó ese día con un conocido español de Nogales llamado "el Taquero", a quien se le vino encima el toro y casi lo prende, sino es porque "Ramitos" tuvo a bien aplicarse en forma heroica con su capote para hacerle un quite, pero ese día, nada propicio, por estar frío y airoso, quiso el destino que el toro asesino hiciera por la humanidad de "Ramitos", embistiéndole y lanzándolo muy alto para caer de espaldas sobre el albero trastornándose huesos y pulmones. Sacando fuerzas de flaqueza, de donde ni aire había, se enderezó como un valiente, sacudiéndose la tierra del terno de luces, con gallardía, para ser llevado por las asistencias, a la enfermería, donde solo le aplicaron yodo en las heridas de su rodilla, y ya aposentado en casa, empezó con mucha fiebre, siendo atendido por el Dr. Joaquín Rincón, quien diagnosticó neumonía, falleciendo de estos padecimientos al siguiente 7 de enero de 1940. Fue sepultado en el Panteón Nacional, después de velarlo en su casa de la calle Rosario No 16 en Nogales Sonora, México. Manuel Ramos (Ramitos)-El Rey del Capote al Brazo había sido novillero en Sevilla, y enlistado de militar, profesión en la que tenía 10 años de ejercicio, había llegado por barco a Veracruz, México. Del puerto se trasladó a varias ciudades hasta que se afincó en Hermosillo Sonora, donde casó por lo civil con una dama de la aristocracia local de nombre Carolina Almada, con quien procreó 3 hijos de nombres Amparo, María y Manuel Ramos Almada; para luego divorciarse, por problemas desconocidos. De ahí se muda a Nogales Sonora, con sus hijos, a los 40 años de edad, para al poco tiempo casarse por la iglesia y lo civil con la Señorita Susana Estrada, de 20 años de edad, procreando 8 hijos, falleciendo la mitad de ellos muy pequeños, y llegando a edad adulta Raúl, Emma, Gilberto y Consuelo. "Ramitos" en sus postrimerías, toreo en Hermosillo, Guaymas y Nogales, no regresando a su patria. Dejó en sus hijos, su mejor simiente, todos gente de buen obrar y de buenos sentimientos, quienes agradecidos, se encargan de preservar su honorable memoria.