Los toros dan y quitan

MERCED GÓMEZ (XXXX - 1923)

MERCED  GÓMEZ

Cortesía de
http://torerosmexicanos.blogspot.com/2010/03/merced-gomez.html

Refiere el afamado cronista mexicano, Lic. Luis Ruiz Quiroz en sus leídas efemérides taurinas que publican en la página en la Internet, “Campo Bravo-México” de la Asociación de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL) que el 17 de mayo de 1923, muere en México, en el derrumbe de una mina de arena, el valeroso matador de alternativa Merced Gómez.

Por su parte, don Rafael Gómez Lozano (Dientefino) consigna en su enciclopedia taurina en la Internet, llamada “Toreros Mexicanos”, que el capitalino Merced Gómez, toma su alternativa el 17 de septiembre de 1911 en México, teniendo como padrino a Francisco Bonal “Bonarillo”, y de testigo a Alfonso Zambrano con toros de la ganadería de Veragua (El historiógrafo taurino Martín Ruiz Gárate cita que el toro del doctorado era de la ganadería de Covadonga). Posteriormente hacia el 1 de diciembre de 1912, toma una segunda alternativa en México, llevando como padrino a Diego Rodas “Morenito de Algeciras”, y de testigo a Manuel Mejías “Bienvenida”, con toros de Piedras Negras.

El 17 de diciembre de 2011 recibí una carta de este mismo historiador, don Rafael Gómez Lozano, donde amablemente me adjunta de su hemeroteca, una editorial de don Rafael Solana (Verduguillo) titulado: "MERCED GOMEZ, Esperanza del toreo, muere trágicamente en una mina", publicado en el periódico "Multitudes" No. 193, tercera época, de Mayo de 1991. (Páginas 14 y 15), donde cita: Y cuando todo estaba listo para embarcar para la Madre Patria surgió la tragedia que habría de acabar con el torero, Merced Gómez, Luis León y otros diestros se reunían todas las tardes a jugar al póker en una vecindad de la calle de San Juan de Letrán. Una tarde figuró en la partida uno de esos maleantes disfrazados de toreros a quien apodaban CARBONERO DE SEVILLA. Por causa del juego surgió una discusión, hubo golpes, derribaron el quinqué y quedaron a oscuras. CARBONERO sacó una puntilla y se puso a repartir cuchilladas; una de estas le tocó a Merced en la pierna izquierda y le partió la femoral. Llamado urgentemente el doctor Cuesta que vivía enfrente, atendió al herido. No se logró reestablecer la circulación y se hizo inevitable la amputación del miembro para evitar que cundiera la gangrena. Allí acabó el torero. Poco después, Gaona le cortó la coleta en El Toreo. El año 21, Merced Gómez fue electo presidente municipal de Mixcoac, y cuando abandonó el cargo de alcalde, se dedicó a explotar unas minas de arena que tenía en el propio Mixcoac. Una mañana fue a visitar los trabajos; uno de los peones expresó el temor de que se produjera un derrumbe, Merced no hizo caso. A poco se venía la avalancha, Merced no pudo apartarse de ahí debido a su imposibilidad física, y quedó sepultado junto con cuatro de sus trabajadores. Así murió en el ano 1923 uno de los toreros más valientes que he conocido.


Gaona corta la coleta a Merced Gómez el día que este tomó posesión de la Presidencia Municipal de Mixcoac.

Curiosamente, la tragedia ocurrida a Merced Gómez (padre), se replica en la no menos triste historia de su hijo. Nos cuenta el hijo del "Santo" (El Enmascarado de Plata, un ídolo de la lucha libre en México), que Merced Gómez traía en las venas la sangre de héroe de su padre y fue a los 22 años de edad que inició sus primeros trabajos en la famosa mina de arena propiedad de su abuelo, en donde los rudos trabajos y el ejercicio físico lograron formarle un cuerpo atlético. Sus amigos le aconsejaban que se convirtiera en boxeador y él, ansioso de destacar y obtener fama como lo había hecho su padre, se puso a entrenar y logró convertirse en boxeador profesional, peleando todos los domingos en arenitas de barrio, donde ganaba buen dinero. Se sentía realizado y feliz.

Gómez, obtuvo su primera gran oportunidad en 1937, en la Arena México, en donde enfrento a un pugilista experimentado y golpeador contundente conocido como Gabriel de Azcapotzalco. Fue una violenta batalla en la que Merced atacaba sin cesar, empujado por su orgullo y valor, pero su adversario, con mayor experiencia, le propinaba fuertes golpes en el rostro y el final de la contienda llegó cuando un derechazo se estrelló en el ojo izquierdo de Merced. El fuerte golpe tuvo severas consecuencias: se le desprendió la retina y en pocos días, Merced perdió la vista y el ojo, el cual fue substituido por uno de vidrio.


Merced Gómez (Hijo)
Cortesía de "El Hijo del Santo"

Tiempo después, y gracias a su amor por el deporte, continúo en el gimnasio, conociendo a un grupo de luchadores que lo animaron a entrenar hasta que se convirtió en luchador profesional. Su entrega, su estilo y su enorme perseverancia, lo convirtieron pronto en figura principal de este deporte y en un consentido del público aficionado. En 1939, se enfrentó a un luchador alemán de nombre Louis Kodrick, apodado ‘El Fenómeno Cuadrado’, quien tenía el antecedente de haber enviado a tres luchadores al hospital, uno de ellos el Lobo Negro, con una lesión en la espina dorsal. En aquella lucha, era tal la paliza que el alemán le estaba propinando a Merced Gómez, que el mismo público le pedía que se rindiera, pero su amor propio y su orgullo lo sacaron adelante y contraatacó con su característica furia, logrando desquitarse de su corpulento adversario alemán a quien supero en el ring, alcanzando el triunfo en tres reñidas y dramáticas caídas, siendo posiblemente ésta (según los expertos de la época), la victoria más meritoria, pero también la más dolorosa, físicamente hablando, de Merced Gómez.

La vida volvía a sonreírle y el héroe de Mixcoac la disfrutaba al máximo. Gozaba de fama y fortuna, del cariño del público, pero un famoso y singular personaje enmascarado, que era odiado por los aficionados por ser traicionero y por sus alardes de grandeza, se interpuso en su camino. Este enmascarado era el también famoso ‘El Murciélago’, un polémico luchador que se caracterizaba por subir al ring con suntuosas batas, acompañado por víboras, alimañas y, a veces, con una pequeña jaula que contenía una decena de murciélagos, que dejaba escapar para asustar al público. Fue un domingo 23 de junio de 1940, cuando se enfrentaron estos dos luchadores de estilos y personalidades totalmente diferentes, en una lucha de Máscara contra Cabellera. Según las interesantes crónicas de esa época: “Aquella lucha fue diferente a todas, el odio surgió por corrientes ocultas, fue un duelo que tuvo matices de pasión incontrolable y en donde la acción bárbara afloró en aquel torneo de violencia”.

Una patada a ‘La Filomena’, que era la especialidad del Murciélago, colocada en plena cara de Merced, decidió la contienda y el ídolo de Mixcoac perdía esa noche la cabellera. En aquel momento, nadie pudo saber las graves consecuencias de aquella agresión, pero al paso de los días, Merced empezó a perder la vista del ojo derecho, mientras que su último rival se encontraba encumbrado, después de dejarlo sin cabellera. Y había sido tal su éxito, que una semana después, el domingo 30 de junio en la misma Arena México, el Murciélago se volvía a jugar la máscara, ahora contra la cabellera del entonces Campeón Nacional de peso Ligero, Bobby Bonales, a quien también dejo pelón. Dos cabelleras al hilo aumentaban las ambiciones del Murciélago, mientras que al paso de los días, la situación de Merced Gómez iba empeorando, teniendo, igual que su padre, que tomar la difícil decisión de retirarse del deporte. El jueves 4 de julio, el Murciélago, por tercera vez exponía su capucha, ahora contra la cabellera de su rival en turno, ‘Dientes Hernández’, a quien también derroto en tres caídas.

Merced, por su parte, ya estaba retirado de la lucha libre y gracias a sus amigos, conseguía un empleo como inspector en una dependencia oficial. En todos los lugares se escuchaban los comentarios de repudio de la gente hacia el Murciélago, a quien querían ver derrotado y sin máscara. Fue el domingo 14 de julio cuando por cuarta vez consecutiva, el Murciélago exponía su incógnita, los aficionados apoyaban en un 90 por ciento a su nuevo rival; Octavio Gaona, quien exponía la cabellera. Y por fin, para sorpresa del enmascarado y beneplácito del público, hubo alguien que lograba terminar con el misterio del polémico y famoso Murciélago, quien al despojase de la máscara, se identificó como Jesús Velázquez Quintero.

Dos días después se celebraba una función a beneficio de Merced Gómez, en la que participó Jesús ‘Murciélago’ Velázquez. Sin embargo, y a pesar de recibir el apoyo moral y económico de todos sus compañeros luchadores, como siempre sucede en la lucha libre, mas no de las grandes empresas, el infortunio seguía acechando a Merced Gómez cuando perdió definitivamente la vista del ojo derecho y a la vez, se quedaba sin su trabajo de inspector. Totalmente ciego y golpeado brutalmente por la vida, Merced Gómez terminó sus días en el conocido manicomio de "La Castañeda". “Sólo en la muerte encontró remedio a sus desdichas”. (El hijo del Santo)
Fuente:
http://bajolascapuchasmx.blogspot.mx/